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domingo, mayo 24, 2026

¡“ATENCIÓN , PELOTÓN”!

 Por: Eloy A González

La situación histórica que vive Cuba es excepcional, y como toda circunstancia extraordinaria o dramática en la historia de este país, contiene los elementos de la disolución consciente y el resentimiento. No olvidemos que se dice de los cubanos que "bebemos de una misma copa la alegría y la amargura". A veces incluso las combinamos o, lo peor de todo, con un escenario triste y una dedicación al relajo; la alegría resulta ser lamentable.

Suenan tambores de guerra, la tan anunciada y pieza arrojadiza de la dictadura: “la invasión de los americanos”, se hace casi real y de ser así, mueve a más cordura y menos desparpajo. Es posible que una medida por parte de la administración estadounidense actual termine con la dictadura que lleva 67 años en el poder y se aplique la regla del guanajo en el gallinero: "La vida es un carajo, en forma de gallinero. Que los que suben primero se cagan en los de abajo. Más si subiera un guanajo de peso no muy ligero, puede que se rompa el gajo y se vayan pal' carajo, los que subieron primero".

Después de lo ocurrido en Venezuela con la extracción o aducción, que uso ambos términos , porque eso de extracción me recuerda al dentista; todo cambio, hasta la forma de ver la guerra y los conflictos en general. Desde luego que en Cuba no hay que hacer una extracción , porque no hay nada que extraer; ni aun el vejestorio del hermanísimo, porque no tiene sentido o no hace sentido.

Dicen que los cubanos intuyen las soluciones aún antes de conocer los problemas. De ahí que para ellos "nunca hay problema”, lo que nos lleva a un error tras otro. Agregan que no renunciamos a las ilusiones pero tampoco aprendemos de las desilusiones. Es entonces que nos queda aquello del que “no cojas lucha que son cien años”, “acuérdate que los malos duermen bien”, o más reciente , eso de que “ hay que estar arriba de la bola” cuando estamos cayendo de ella sin pensar en nada. Finalmente, la sentencia que tanto nos ha acompañado y adormecido: “esto no hay quien lo tuve pero tampoco quién lo arregle”.

Menciono todo esto porque estoy inmerso en una realidad que abarca, desde portaaviones y acorazados hasta drones y aviones de espionaje; merodeando cerca o sobre Cuba. Mientras tanto, en Cuba la gente sigue atravesando penurias, represiones, conga y diversión. Nos preguntamos cómo es posible esto.

Una de las dedicaciones de los que se burlan, que son muchos, es tomarla con los milicianos o soldados y la técnica militar con que cuenta el régimen para enfrentar a la posible invasión del ejercito norteamericano. Hay buena cosecha de memes, si ese ingenio de las redes tan novedosos e incisivo.

He recordado los primeros meses del triunfo de la Revolución en el 1959, cuando la fiebre militarista saturaba la sociedad. Todos queríamos ser soldados, alzados, miembros del ejército rebelde; pero el problema era que, por lo escaso de la contienda, ya había terminado; solo estaban los vencedores y todo el pueblo embriagado por la vitoria.

En mi pueblo se hizo una milicia de jóvenes y adolescentes que formábamos fila en la calle principal y marchábamos una y otra vez cuando caía la tarde. Un dos , tres cuatro …, repetíamos a la voz del improvisado jefe de pelotón que no era otro que un primo mío, tan dispuesto para la guerra que ya había terminado. Y seguíamos…, un , dos, tres y cuatro; hasta que un guajiro de paso por el pueblo grito desde el portal de la tienda de Cristina; “ Un , dos , tres, cuatro…, comiendo mierda y rompiendo zapato”. El mensaje me llegó, ahí mismo rompí filas, creo que desde ese día rompí filas con la Revolución.

Eran tiempos de sublimación de la gesta libertadora, pero también de jolgorio y destemplanza. Abundaba las congas y los estribillos pegajosos, pero que llevaban un mensaje. En la secundaria de Zulueta cantábamos aquello de :   Fifita miliciana / por la mañanita Fifita me llama/ por la mañanita Fifita me llama/ me da la lechita y me levanta de la cama/…. En la radio escuchábamos este otro:  "Uno, ser miliciano. Dos, tener el fusil en la mano. Tres, estar preparado, para cuando vengan los americanos".

Según aseguran, esa cita es parte de la letra de "Los milicianos" (también llamada "El miliciano" o "El rifle"), una canción satírica que se hizo famosa en los años sesenta. La letra es una obra musical de protesta que utiliza la ironía para hablar sobre la preparación frente a una potencial invasión extranjera. Con un matiz irónico, la canción presenta el entrenamiento de campesinos y de gente común enfocados en proteger la soberanía nacional ante el intervencionismo estadounidense. No me parece, esa canción no la he encontrado, sin embargo si he encontrado una canción titulada: “En las milicias”  de Armando Rodríguez interpretada por Armando Tavera y su conjunto (1960).

Dice la canción: Atención Pelotón/ presenten armas/ , descansen armas para cantar/.   De ser así los soldados deben ser cuidadosos no sea que “canten el manisero”. Sigue diciendo la lírica de la pieza musical: “Que quieren los cubanos/ Patria pero sin amo/que es lo que quiere el/ en Cuba manda Fidel/. [escucharla en el video que acompaña este articulo] 👇👂

Es así que, llegamos al punto donde estamos. De tanto pedir una “Patria pero sin amos” , no endilgaron una tiranía por más de seis décadas, para que no nos quedara ninguna dudad de que: “en Cuba, manda Fidel”.

24 de mayo de 2026



martes, mayo 12, 2026

Cuba: Salud, Fe y Comunidad


 Es un espacio dedicado a reunir, preservar y presentar tres líneas de trabajo que, aunque distintas en su origen, comparten un mismo propósito: documentar y comprender la realidad cubana desde perspectivas complementarias. Este sitio integra el contenido desarrollado durante años en tres proyectos independientes —Medicina Cubana, Religión en Revolución y BuenavistaVCuba— para ofrecer un archivo amplio, riguroso y accesible sobre temas esenciales de la vida en la isla.

Aquí confluyen la investigación histórica y médica, el análisis del fenómeno religioso en Cuba y las crónicas de la vida comunitaria en un poblado específico. Cada una de estas áreas mantiene su identidad propia, pero al presentarse juntas permiten una visión más completa de la experiencia cubana: la salud pública y sus instituciones; las dinámicas religiosas en contextos sociales y políticos particulares; y la vida cotidiana de una comunidad que refleja, en pequeño, los desafíos y resiliencias del país.

El sitio combina documentos, fotografías, testimonios, entrevistas, análisis y relatos personales. Desde la experiencia médica se aportan marcos interpretativos especializados; desde el estudio de la religión se examinan prácticas, tensiones y transformaciones; y desde la mirada comunitaria se recogen historias locales que iluminan la Cuba profunda. Cada sección conserva su enfoque original, pero todas contribuyen a una memoria compartida.

Cuba: Salud, Fe y Comunidad no busca imponer una narrativa única, sino ofrecer un espacio donde la investigación, la experiencia profesional y la observación cotidiana dialoguen sin confundirse. Es un archivo vivo, en crecimiento constante, dedicado a preservar fragmentos de la vida cubana para estudiarlos, contextualizarlos y ponerlos al alcance de quienes desean comprender la isla más allá de los discursos oficiales o las simplificaciones externas.

Este sitio es, en esencia, un punto de encuentro: entre tres proyectos distintos, entre tres miradas complementarias y entre múltiples formas de entender la Cuba real —compleja, contradictoria, resiliente y profundamente humana.

El administrador de esta pagina de Facebook se reserva en derecho de aceptar a los seguidores que asi lo soliciten. Toda vez que esta es una pagina que asume los contenidos en otros blogs y aquellos interesados pueden usar los comentarios abilitados para eso.

CUBA SALUD, FE Y COMUNIDAD  

sábado, octubre 14, 2023

PERSONALIDAD DE CASTRO

 

Por: José Ramon Ponce Solozábal.

…jamás hizo ni pensó otra cosa que engañar a los hombres…Nicolás Maquiavelo, “El Príncipe”.

Castro, por una parte, posee rasgos que le imprimen carisma, los cuales son al mismo tiempo, una síntesis de las características del cubano promedio, lo cual lo hace representativo de éstos. Seguro de sí mismo, astuto, oportunista, analítico, ágil, táctico, pragmático, rápido de pensamiento, e ingenioso para salir de situaciones difíciles. Además, tenaz, perseverante, quimérico, obcecado, y emocionalmente controlado ante las situaciones que lo requieran; pero sin dejar de ser agresivo.

Por otra parte, a diferencia del ciudadano cubano promedio, Castro posee evidentemente una personalidad psicopática. Carente de una mínima noción de lealtad, a no ser hacia quien manifiesta "entrega" incondicional y servil. Carente de sensibilidad afectiva, a no ser para desplegar su rencorosa venganza contra todo aquel que disienta de él o no siga su dictado, sea alguien de la población, lacayos de su gobierno, presidente norteamericano, ruso, u otro.

De frialdad inaudita para deshacerse de quien considera enemigo. Astuto y ladino para no "mancharse las manos de sangre", instando apenas sin palabras a otros a que actúen según sus deseos, y de un modo que si algo sale mal no existen pruebas para inculparlo.

Algunos asesinan por equivocada convicción o fanatismo. Otros asesinan por odio, intransigente apasionamiento como en crímenes pasionales, y los hay movidos por el terror. No faltan los que albergan tendencias sádicas y deseo patológico de agredir. Claro está, se hallan quienes venden su alma al diablo, y se prestan para las peores atrocidades a cambio de prerrogativas. Dentro de estas categorías se encuentran muchos gerifaltes del castrismo.

Pero Castro es diferente. Ordena o promueve asesinato con la indolencia de quien siente el desprecio por la vida humana, sin sentimiento, escrúpulos ni remordimiento alguno. Su emoción se limita a primitivas, aunque calculadas en función de sus propósitos, reacciones de ira desenfrenada. Por mantenerse en el poder no vacila en derramar la sangre necesaria pero la exclusivamente necesaria, y luego esconder su culpabilidad en el crimen.

Castro nunca ha sido, en sí mismo, capitalista, fascista, ni comunista, él siempre ha sido único, total y exclusivamente "castrista". Solo cree en sí mismo, solo sigue su propio dictado. Nunca tuvo ideal ni objetivo social, y su propósito ha sido la toma avasalladora del poder, edulcorada por faz inconmensurablemente demagógica.

Los supuestos beneficios para el pueblo cubano no han sido más que para dejar la impronta de su liderazgo con el fin de consolidar su poder. Es de las personas que no hace ni dice nada sin tener un calculado trasfondo. Tal como se comentó en mi círculo familiar: escuchar sus discursos para entender entre líneas lo que realmente tiene en su mente en ese momento; esto ha operado a través de la historia con otros dictadores también en cuanto las masas comienzan a percibir la realidad.



Algunos extranjeros, supuestos conocedores de la realidad cubana pero obviamente sin saber nada de ella, han afirmado el comprometimiento de Castro con su pueblo, hasta el punto de considerarse su protector. Eso es rotundamente falso, él siente profundo desprecio por los cubanos, deviniendo en odio feroz en la medida en que es objeto de su rechazo.

Un signo característico de Castro consiste en llevar los acontecimientos con magistral habilidad al borderline, sobre la cuerda floja, asegurado con una confianza extrema en sí mismo. Así lo hizo cuando los fusilamientos al inicio de la revolución, la crisis de los misiles rusos en el año 1962, la indolencia ante la calamidad del pueblo cubano, cuando mató al General Arnaldo Ochoa, y durante los éxodos masivos por la bahía de Camarioca (Matanzas, año 1965), puerto de El Mariel (Pinar del Rio, año 1980), los “balseros" (La Habana, 1994), entre otros trágicos episodios; muchos no conocidos.

Lleva al pueblo de Cuba hasta el extremo de su agonía, evaluando hasta dónde llega. Cuando la situación es crítica "abre la olla y deja escapar el vapor", como dijo una escritora cubana. Al normalizarse la situación la vuelve a cerrar.

Buen conocedor del efecto del derramamiento indiscriminado de sangre evita por cualquier medio aparecer como sangriento. Mata solo cuando vislumbra la posibilidad, aun cuando sea lejana, de ver en peligro su poder, y de manera que difícilmente podrá comprobarse su culpabilidad; a menos que no le quede alternativa.

En ese caso brota su inconcebible brutalidad en toda magnitud, y lo hace de tal forma que otros son los culpables, se escuda detrás de supuesta justicia, espera que haya consenso que lo apoye, presiona sutilmente para inducir a otros a tomar la decisión, o en última instancia se comete el crimen con tanta precisión que apenas quedan pruebas de su participación.

A Castro no se le puede combatir por medio de guerra frontal, en ella se siente como pez en el agua. El "pecado original" de quienes lo han enfrentado durante décadas es haber utilizado las mismas armas conque él ha vivido siempre y de las cuales es Maestro. Esto se evidencia desde sus días gansteriles en la Universidad, guerra para tomar el poder, y alargado antagonismo con los Estados Unidos.

Es difícil encontrar en la historia un líder gubernamental tan calculador, cruel y desalmado, pero al mismo tiempo tan mendaz que haya sido capaz de engañar al pueblo cubano y a los pueblos latinoamericanos, y haya sido capaz de utilizar como marioneta a los Estados Unidos, y aún a la misma Rusia; Unión Soviética a la sazón.

La refinada manipulación de la población llega hasta el punto de que paradójicamente en los cubanos coexiste odio visceral hacia el régimen, mientras se mueven como zombies al ritmo dictado por quien lo dirige. Una mirada retrospectiva a los acontecimientos del mundo demuestra que ningún líder ha sabido asaltar el poder absoluto tan magistralmente cómo Castro, nadie ha sabido actuar con tal precisión que no deja el más mínimo cabo suelto.

A todo ello se agrega otra característica de Castro, semilla profunda que yace en el fondo de su ser y que, como factor fundamental, regula su gestión. Es la integración, por una parte, de una infancia espiritual, social y culturalmente empobrecida, con un carácter campesino a ultranza, en aisladas montañas de la Sierra Maestra, la parte más oriental y subdesarrollada de Cuba. Por la otra, su actitud terrateniente de la más rancia arrogancia y prepotencia, heredada de su padre. De ello resultó ser un individuo ajeno a elevados índices humanísticos, como la estética, poética, literatura, arte, arquitectura, y muy especialmente, desprecio al esplendor habanero. Esta esencia en su personalidad, subyacente en su mente, ha sido factor fundamental en la demolición de la nación cubana

*Tercer fragmento del libro: “Al final del arcoíris, Contraespionaje y mecanismo de poder en Cuba” Dr. José Ramón Ponce Solozábal.

Fuente: LinkedIn

jueves, julio 13, 2023

Un vistazo a la salud publica en Cuba de un Twittero.

 

Un extenso Tweets publicado en su cuenta por el twittero que se hace llamar 𝗖𝘂𝗯𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗛 𝗱𝗲 𝗢𝗿𝘁𝗼𝗴𝗿𝗮𝗳𝗶́𝗮 [@CubaOrtografia]; resulta interesante en su lectura y muy revelador. Son esos breves pero contundentes testimonios que desnudan el prolongado descalabro y las maliciosas asignaciones de la dictadura Castro comunista y sus efectos en la sociedad cubana. Tales testimonios resultan convincentes y aleccionadores. Cada uno empieza con una frase: “yo viví la época en que…’, y viene a renglón seguido la anécdota.

Selecciono aquellos fragmentos que nos hablan de algunas realidades sobe la salud publica en Cuba por su valor testimonial. Las críticas al personal profesional de la salud no deben generalizarse, pero resultan ciertas en su esencia. No todos los profesionales de la salud mostraban una conducta cuestionable. Publico esta edición del Tweets en cuestión, con los debidos créditos, y lo hago para incluirlo en la página de Facebook y probablemente en el Blog de Medicina Cubana.

Del resto de los fragmentos del mencionado Tweets daré cuenta. Lean y opinen:

 

Yo viví la época en que, el Hospital Militar de Marianao era apodado Sala 8, por referencias a la película americana, donde se hacían malas operaciones, donde había un alto índice de negligencias médicas y donde la insalubridad era más contagiosa que una simple infección.

Yo viví la época en que, el Cuerpo de Guardia de ese mismo hospital se repletaba de heridos por armas de fuego o armas blancas tras un concierto en el Anfiteatro de Marianao; donde los familiares de los accidentados iban en masa a buscar al agresor y luego las peleas se multiplicaban en las patrullas, las ambulancias o el lobby de Urgencias.

Yo viví la época en que,….. infectados con VIH-SIDA por diversas razones, se montaban en las guaguas repletas de La Habana, con jeringuillas llenas de sangre contaminada, para pinchar a los pasajeros y transmitirles la enfermedad.

Yo viví la época, en la cúspide del mal llamado Período Especial, en que derretían condones para hacerlos pasar por queso en las pizzas que vendían en la calle; en que hubo un caso serio de intoxicación por consumo de aceite reciclado de avión, extraído de Rancho Boyeros, que vendieron como aceite comestible.

Yo viví la época en que, se volvió popular un material, grabado en memoria flash y prestado con mucho sigilo, con imágenes y videos de asesinatos ocurridos en Cuba. Sustraído de Medicina Legal, ese archivo tenía fotos espeluznantes y reconstrucciones de hechos de sangre con sus protagonistas. Recuerdo especialmente el caso de una joven, de menos de 30 años, que asesinó a una chica de 18-20 años por celo hacia su ex. Para inculparlo, usó un par de zapatos de este y engañó a su víctima hasta un matorral, donde la acuchilló salvajemente. Lo que se veía en esa copia digital daba para varias sagas de películas de terror.

Yo viví la época en que pagué por una radiografía, por un TAC, por un turno en el dentista o por atenderme rápido en el médico. Vi cómo varios doctores o enfermeras recibían primero al guajiro que les traía sacos de viandas o una pierna de puerco, dejando para el final al que no tenía ni para coger la guagua.

Yo viví varias épocas, y sería interminable mencionarlas todas. Pero cada una tenía un denominador común: el régimen socialista, la intromisión del Estado, el adoctrinamiento, la manipulación, la mentira, la represión y el miedo. He visto algunos tuits por ahí hablando de que ya Cuba no puede preciarse de tener un sistema de salud de excelencia, o de que su educación no es como antes, o de que la tranquilidad ciudadana se está viendo afectada. Desde que llegaron los comunistas al poder, Cuba ha sido una gran mentira. Jamás hubo salud ni educación ni tranquilidad ciudadana. La Campaña de Alfabetización fue una enorme estafa; los hospitales como el CIMEQ, el Cira García, o la Clínica de Kohly, eran reservados para extranjeros o dirigentes; los asesinatos en Cuba siempre estuvieron a la orden del día, silenciados por la prensa y nunca difundidos por la falta de redes sociales.

Por todo eso, y por mucho más, muchísimo más, no soporto a la izquierda, al socialismo y al comunismo. Y todo el que defienda esas ideologías lo único que tiene que hacer es sacar un pasaje sin regreso al solar donde nací para que, desde ahí, en la trinchera,……………, grite a diario ¡Gracias, Fidel! - pero todos sabemos que no lo harán.

Fuente: Twitter. 𝗖𝘂𝗯𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗛 𝗱𝗲 𝗢𝗿𝘁𝗼𝗴𝗿𝗮𝗳𝗶́𝗮 [@CubaOrtografia]

Porque estos alabarderos comunistas a lo malo no solo le decían bueno, sino que nos vendían un producto moralmente pútrido y marcado por la impiedad . Un subproducto maléfico que nos destrozó y nos destroza . Nunca podremos saber todo lo malévolo que ha sido escondido.

7.13.2023

lunes, mayo 05, 2014

Ciencia y poder en Cuba: Racismo, homofobia, nación, un libro de Pedro Marques de Armas.

Ciencia y poder en Cuba. Racismo, homofobia, nación pretende establecer un mapa de las relaciones entre ciencia y poder en Cuba desde finales del siglo XVIII hasta 1970. Para ello, el autor acomete una genealogía de la figura del “anormal” que supone a la vez un lúcido y  detallado análisis de los contextos, discursos y prácticas que modelaron al “individuo peligroso” en una sociedad sumamente compleja como la cubana.
Marqués de Armas divide el libro en tres partes (El hombre/mujer; De la esclavitud a la nación y El nudo de la higiene) ricamente interrelacionadas entre ellas, así como con las fuentes primarias que incluye a manera de archivo, algunas muy poco conocidas.

Aun cuando no tengo a mano el libro si he podido leer algunas notas al prologo escrito por el propio autor. Que pueden leerse AQUÍ. También en Google Books usted puede encontrar algunas páginas de este libro que puede leer haciendo CLIC AQUÍ

viernes, enero 03, 2014

En Cuba un enfermo mental que se convierte en Psiquiatra.

La nota es muy interesante. No es posible aplicarle lógica alguna. Un enfermo con problemas psiquiátricos se enclaustra 6 años en un cuarto, esto en el periodo especial, para salir a lucharla y de paso dar consejos a familiares de enfermos que como el requieren de atención psiquiátrica especializada. Por qué se volvía  loca tanta gente en Cuba y con una sospechosa lucidez  contestó  que  “el alto costo de la vida y los caminos sin salidas son la  raíz del problema; aunque se manifiesten  en  un  hombre abandonado por  una  mujer,  o porque desde  Venezuela no escriban”.
Gerardo  es un vecino de Jaimanitas que a primera vista parece una persona normal. Saluda amablemente a  todo el mundo y siempre está al tanto de los enfermos, condoliendo a sus familiares. Se volvió loco en el 93, cuando la economía cubana tocó fondo y con el periodo especial perdió a la familia.
Dice Gerardo  que cuando enloqueció, la solución  que halló fue no salir del cuarto por seis   años, suficientes  para combatir la tempestad de los nervios. Se pertrechó de materiales y construyó su Rincón Marino, laberintos de conchas de mar, caracoles, estrellas, cangrejos y erizos, a barniz, que colman las paredes de su pequeño cuarto, en la calle Tercera C.
Vista del rincón marino - Foto de Frank Correa
Ponerse a trabajar intensamente en algo que de verdad le guste es el primer consejo que da para el que se enferme de los nervios.  Lleva en la sangre el mar, porque  proviene de una familia de pescadores. Sobrevive pintando casas y chapisteando refrigeradores y cocinas.  Los  precios de sus arreglos y su mano de obra de pintor son de locos, por eso la gente lo busca.
Mantenerse ocupado  es  su mejor   consejo.  Tiene un certificado de ingreso para Mazorra, dictaminado por el médico de la familia, pero asegura  que no le hace falta ingresarse, porque está bien de los nervios: ha sabido controlarlos trabajando.
A menudo van personas a su cuarto a buscar consejos. En los veinte minutos que estuve en  su Rincón Marino,  retratando sus obras, recibió   dos visitas. La primera fue  un  ex oficial de tropas especiales acompañado del  hijo, a quien la mujer lo había abandonado  y se volvió  loco completamente.  El joven se  quedó  afuera, recostado de un poste, cabizbajo,  ensimismado.
-Mi miedo –le dijo el padre-  es que en mi familia hay antecedentes de suicidio. Mi padre y mis hermanos terminaron suicidándose,  y ahora mi hijo dice que va a hacer lo mismo. Y si se mata él, entonces tengo que matarme yo.
Gerardo aconsejó de cómo proceder, pero el hombre se fue con la misma confusión mental con que había llegado. Sujetaba  por el brazo al  hijo,   cabizbajo y con los ojos perdidos.
Uno de los pacientes de Gerardo.
Luego llegó otro hombre, vecino del callejón de Jaimanitas, a pedirle consejo, porque su hermana  había enloquecido también.  Su marido estaba de cooperante en Venezuela y hace seis meses que no le envía ni siquiera un mensaje,  y de pronto se quebrantó.  Era  una joven  “integrada” (revolucionaria)  y estaba a punto de perder el trabajo. Habían  utilizado todos los recursos, incluso la brujería, pero nada dio resultados.
-Ha salido dos veces desnuda para la calle. No  vuelve en sí. En la familia tenemos miedo de que nos la ingresen en  Mazorra; ese sí sería el fin.
Gerardo aconsejó al hombre de cómo proceder en ese caso,  pero igual se fue como el otro, sin solución real  a su  conflicto.

Le pregunté su opinión  de por qué se volvía  loca tanta gente en Cuba y con una sospechosa lucidez  contestó  que  “el alto costo de la vida y los caminos sin salidas son la  raíz del problema; aunque se manifiesten  en  un  hombre abandonado por  una  mujer,  o porque desde  Venezuela no escriban”.

miércoles, octubre 09, 2013

No estamos para desgastarnos en pleitos, cuando la Patria se desgarra y sucumbe día a día.

Se mantiene y expresa en mensajes ese desanimo que cala tan hondo en el exilio. Hay un desaliento y un dejar a un lado las cosas de la Patria, pero sobre todo hay una dedicación casi suicida a minimizar, desautorizar o arremeter a otros. Parece como que algunos han cambiado de enemigos y ahora encuentran bien atacar a los que en Cuba y fuera de Cuba luchan por sus derechos y se expresan, viajan y hacen una opción preferencial por la Patria. Este artículo, como el anterior, lo encuentro en mi papelería; espero que tenga la misma acogida del anterior…, 
Así escribo en la agonía del destierro.
Por: Eloy A González.
“Heridos, en la agonía del destierro, tan cerca del hueso que no nos parece que cuelga más que de un hilo la vida, ni nos quejamos, ni bajamos la cabeza, ni abrimos el puño, ni lo volvemos sobre nuestros hermanos que yerran, ¡ni se lo sacaremos de debajo de la barba al enemigo hasta que deje nuestra tierra libre! Nosotros somos el freno del despotismo futuro, y el único contrario eficaz y verdadero del despotismo presente. Lo que a otros se concede, nosotros somos los que lo conseguimos. Nosotros somos espuela, látigo, realidad, vigía, consuelo. Nosotros unimos lo que otros dividen. Nosotros no morimos. ¡Nosotros somos las reservas de la patria!”José Martí. Discurso en el Masonic Temple, 10 de octubre de 1888.
Se ha perdido el tiempo y con ello las palabras. Un noble intercambio de ideas sucumbe ante el ímpetu de querer mostrar que lo que pensamos en siempre lo acertado, lo correcto. Hay una espesa niebla de vanidad y desesperanza en este Exilio que día  a día nos consume. Hay una suerte de desgracia colectiva que nos produce tantas congojas y nos lanza al espacio irremediable de la muerte. Hay en fin también, cierta esperanza.
Encuentro en mi papelería un intercambio con un joven empresario cubano radicado en Europa. Esto  se produjo después que apareciera mi artículo intitulado: “A la Patria de una vez”. Conmueve ver una mente joven y dispuesta, hablar de Patria. Anhelar un regreso en libertad y convenir que hay que trabajar para ello. Apelar a tantos cubanos que habiendo dejado Cuba,  en realidad Cuba no los dejo a ellos. Interesa ver repetir una frase que es como una obsesión cuando conviene en afirmar que basta ya de exilio; cuando sabemos que el fin del Exilio empieza con la desaparición de un régimen tiránico. Sabido es que no termina un Exilio cuando no se produce el derrocamiento de una dictadura, causa por demás de que hoy nos encontremos en este doliente destierro.
Sí, vivimos en la agonía del destierro. Y no es menester que en medio de un intercambio de puntos de vistas creativo y noble , la contraparte, sin ánimos de contienda, me endose un adjetivo nada favorable y que sumerja sus ideas en palabras en apariencias  animosas. En ocasiones resulta lastimoso pasar del respeto a la irreverencia con argumentos irrelevantes.
A este punto me traen los mismos argumentos que envié como respuesta, que aunque parecen simples, fueron  en su momento una contestación que pedía más que nada la continuidad de un diálogo que nunca pensé que podía interrumpirse. Estas fueron mis palabras:
“Siento y pido disculpas por haber demorado en contestarle lo que usted de  forma amable  me ha hecho llegar después de conocer de mí más reciente artículo.
Comparto con usted los problemas relativos al drama del Exilio. Sobre esto hay muchas reacciones. Todo depende entre otras cosas de cuales fueron las motivaciones por la cuales muchos cubanos salieron de Cuba, la fecha y los eventos que vivieron en Cuba. He visto muy variadas reacciones y algunos ni se molestan en interiorizar el drama del Exilio. He conocido de personas que han salido de Cuba como refugiados políticos y ya aquí no les importa en los más mínimo, ni Cuba ni las decenas de presos y activistas de los cuales un día ellos mismos fueron  parte de ese empeño opositor.
Me alegra saber que usted siendo como es joven y habiendo salido de Cuba en condiciones muy distintas a otros, muestra especial cuidado en atender al drama que conlleva el Exilio, y ve con preocupación cual prolongado se hace lo que resulta ya un triste desarraigo.
Este es con mucho un Exilio demasiado largo y al que  no se pude llegar habiendo vivido más de 50 años. Hace varios años que estamos en este Exilio, aquí en una ciudad de Texas a donde llegamos como refugiados políticos. En ella nos asentamos y un día fuimos a probar suerte en Miami donde residimos algo más de un año. Nos ha ido muy mal…., muy mal. Se ha dicho con cierta certeza de que Miami no es una ciudad amable. No , no lo es. Pero esto es sólo un punto de vista.
En Cuba trabajé en la oposición y cuando no me fue posible continuar allá, vine al Exilio. Visitando una exposición de Arte de Miami, me encontré con una persona con la cual hablé unos 20 minutos; dos días después me había recomendado para que escribiera. Ahí comenzó una práctica, la de escribir, que no ha encontrado descanso. Nunca he recibido remuneración alguna por esta actividad.
Me alegra saber cuando un compatriota le va bien y lleva una vida exitosa en el Exilio; cuando esto sucede es como si me fuera bien a mí. Pero este Exilio para muchos resulta trabajoso.
Es grato saber que este esfuerzo que hago (el de escribir), como otros en completa soledad y caminando por los nada agradables senderos del desamparado y la pobreza, encuentren adecuadas referencias. Dios quiera que la enfermedad que hoy visita el alma no me alcance como para no poder contar con el regreso.
Un abrazo, deseándole todo lo mejor para Ud y su familia, conviniendo que las bendiciones de  Dios le sean propicias.”
Y no hubo más respuestas, el silencio contrajo las buenas intenciones. Así es de complejo esta rara mezcla de Exilio y comunicación irrisoria que se da en estos tiempos.
Que el Exilio sea agonía, muerte lenta y en ocasiones queja y desamparado ; no quiere decir que estemos a merced de la desesperanza y el abandono del fin supremo que es lograr para la Patria  la libertad que ha sido quebrantada. Pero no nos merecemos en esta hora de infortunio, que aquellos que nos son próximos en este destierro , muestren el agresivo puño y se precien de atacar sin el menor asomo de decoro. No estamos para desgastarnos en pleitos de cantina, cuando la Patria se desgarra y sucumbe día a día.
Aún en medio de tanta pena, cuando el peso de los años, la enfermedad y la zozobra suelen minar los espíritus más preclaros de este Exilio. Este se erige en bastión y oposición eficaz en medio de la desesperanza y el abandono. No importa cuan difícil sean los tiempos que hoy vivimos; en cada alma noble entregada a la causa de la libertad de Cuba hay combate y consuelo. Seguimos siendo contrarios eficaces frente a una tiranía que se niega a desaparecer y que la única forma que hay para que desaparezca es recorrer los caminos de la beligerancia y el derrocamiento.
Nos negamos a morir, pero si así fuera; otros llevaran nuestro despojos a la Patria agradecida.  Habrá un regreso  jubiloso con días de regocijo para todos y las sonrisas de los niños serán confundidas con el clamor tardío de los mártires.

domingo, agosto 25, 2013

Hospitales cubanos convertidos en bayús.

Cierta gozadera nocturna en algunos hospitales cubanos hace recordar el famoso filme italiano La Dolce Vita, por las ansias de los placeres mundanos o como diría un cubanazo a gozar que no hay más na’.
Mario, enfermo crónico, descubrió la gozadera que se arma cuando se apagan las luces. Comienzan los movimientos sigilosos y si alguien pregunta, se escucha la consabida respuesta: “Voy al baño”.
Mario explica el lujurioso movimiento a los nuevos pacientes. Les cuenta que hay trabajadoras sexuales de “1X3 (CUC, divisa) y de 1×5 (CUC), en dependencia de su juventud y curvas. Y hay que tener 2 dólares a mano por el alquiler de la cama”.
Auxiliares de limpieza, de laboratorios, de cocina, de almacén, enfermeras y enfermeros, pantristas, participan del sexo tarifado. Por supuesto, no todas. Ni todos, porque hay varones listos a trasmitir sus experiencias vitales a pacientes y acompañantes. Incluidos bisexuales y gay “que también tienen derecho y para gustos se hicieron los colores, como dice el refrán”.
Resulta que en los últimos años hay  predilección de gay varones en la Enfermería. Hasta enfermeros gay en hospitales militares donde tiempos atrás tuvieron muy restringido su acceso.
No toda relación sexual tiene precio. Edelmis Olano trabaja en un hospital capitalino. También la enfermera Tomasa (nombre ficticio). Hubo química amorosa. Coincidieron en el turno de madrugada. Edelmis quiso precisar: “Pero, ¿dónde lo hacemos? Y tampoco olvides que tengo que atender el ascensor”. La respuesta: “No te preocupes. Llevo años aquí y me las sé todas. Tú solo llevas tres meses de trabajo. Será en el cuarto de descanso de enfermeros. Con uno o dos dólares por una hora, asunto resuelto. Si no se puede, buscaremos otro lugar. En cuanto al ascensor, a estas horas nadie lo usa. ¡Ponlo en automático!”
Se refería Tomasa a que en los hospitales grandes por lo común hay muchos recovecos y espacios negligentemente abandonados, por años a medio construir o reparar, consultorios médicos sin uso nocturno, entrepisos, sitios bajo escaleras, sótanos, azoteas, cuartos de turbinas, electricidad. Por improvisada cama pedazos de cartones y almohadas sobre el piso.
Sexo con discreción y paga –secreto a voces– no es considerado acto vergonzoso, justificado por el relajamiento de las costumbres y los bajos salarios, sobre todo, tras el derrumbe de la Unión Soviética en 1990 que puso fin a la subvención a la isla.
“La vida está muy cara. Lo que hago con mi cuerpo no perjudica a nadie, al contrario doy alegría y salud. La vida es corta, hay que disfrutarla aunque sea en un hueco del hospital”, son expresiones escuchadas que sirven de amparo a los trabajadores sexuales solapados de algunos centros asistenciales. Viven intensamente con pacientes, o entre ellos, a su manera, su Dolce Vita.
Fuente: Cubanet
*Reinaldo Emilio Cosano, La Habana, mayo, 1943, licenciado en Filología en la Universidad de La Habana. Ejerció como profesor los últimos veinte años de vida laboral. Fue separado del magisterio por carecer de ''idoneidad política'', según consta en el acta de separación definitiva. Fue miembro del Comité Cubano pro Derechos Humanos, y participó en la Coalición Democrática Cubana. Escribe desde hace más de diez años para CubaNet, a través de la agencia Sindical Press, de la cual es director.

sábado, mayo 18, 2013

A propósito de la escandalosa y desvergonzada carta de felicitación del Sr. José Graciano da Silva, director de la FAO, a Fidel Castro.

El Vedado, La Habana, (PD) A propósito de la carta de felicitación del Sr. José Graciano da Silva, fechada en Roma el 29 de abril de 2013, a Fidel Castro.
La Habana 6 de mayo de 2013.
Excelentísimo Señor José Graciano da Silva, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO):
Señor, el que suscribe es un cubano de los llamados de a pie, de esos que no tienen un vehículo asignado por el Estado, y se ve obligado a transitar por calles sucias y apestosas llenas de personas también sucias y apestosas, que gustan de buscar restos de alimentos en los contenedores de basura.
Estas personas, señor, no son drogadictos, alcohólicos o enfermos mentales, sino cubanos de cualquier edad, preferentemente retirados, a los cuales no les alcanza el equivalente a diez dólares o menos mensuales que perciben por concepto de jubilación, para comprar algún producto cárnico, aceite o frijoles, que le ayude a terminar el mes con algo que llevarse a la boca.
La ración mensual de alimentos que perciben los cubanos es digna de conmiseración: 7 libras de arroz, 6 onzas de frijoles, media libra de aceite, 4 libras de azúcar, 1 libra y media de pollo, 10 huevos, un puñado de picadillo compuesto de soya y piltrafa de aspecto nauseabundo y sabor indescriptible, 4 onzas de café mezclado y 400g de pastas cada dos meses, además de la cuota de leche normada para los niños de hasta siete años de edad. Eso es todo.
Los campos de cultivo cubanos continúan llenos de marabú a pesar de todas las campañas y discursos escuchados al respecto. Los campesinos deben sembrar lo que el gobierno les ordena so pena de ser despojados de las tierras, y los productos son vendidos al gobierno, el cual a su vez fija los precios y es moroso a la hora de pagar a los productores.
Si los indignados cubanos no se lanzan a las calles y prefieren escapar del país por cualquier vía, es porque el terror impuesto les afloja los ánimos y la falta de información y comunicación que se padece acá, no permite que los ciudadanos tomen conciencia global de que todos sus padecimientos provienen del régimen despótico impuesto desde hace más de medio siglo por su "estimado Comandante".
La confabulación en contra del pueblo cubano es escandalosa y la desvergüenza alcanza a personas e instituciones que se complacen en querer ver como logros lo que ellos mismos no quisieran para sus países.
Los discursos trascendentales del "estimado Comandante" no impidieron que en el VI Congreso del Partido Comunista fueran adoptados más de 300 lineamientos que constituyen, cada uno de ellos, evidencias de los errores y horrores cometidos por Castro I de Birán, Caudillo de Cuba por la gracia del Diablo.
Su carta, señor Director General, se suma a la larga lista de afrentas y oprobios que ha sufrido el pueblo cubano durante demasiado tiempo.

miércoles, abril 10, 2013

Hambre en Cuba redujo la mortalidad por diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Una investigación médica hecha en Cuba que tomó como referencia datos oficiales proporcionados por las autoridades sanitarias de la isla llegó a la conclusión de que la falta de comida padecida por los cubanos entre 1980 y 2010 ha tenido resultados beneficiosos porque redujo la mortalidad provocada por diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Según el estudio, coordinado por Manuel Franco de la Universidad de Alcalá, en España, y publicado por el British Medical Journal, durante el llamado período especial en la isla de manera paulatina y sostenida se redujo considerablemente la ingesta calórica per cápita, de 3.000 calorías diarias a 2.200, el equivalente de lo que recomiendan las dietas para perder peso.
En consecuencia las privaciones alimenticias de los cubanos dieron como resultado una pérdida de peso generalizada que el estudio fija en casi 5 kilos (11 libras) para una persona de talla normal y que en 1996, cinco años después del inicio de la pérdida de peso, añade, propició una rápida caída en la mortalidad por diabetes que duró seis años.
Una reseña del estudio hecha por el diario español ABC destaca que los beneficios de la “dieta obligada” de los cubanos merecieron incluso un editorial del profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard,  Walter Willett, para quien el trabajo “añade una fuerte evidencia de que una reducción en el sobrepeso y la obesidad tendría enormes beneficios poblacionales”.
El estudio deja a un lado consideraciones sobre el pobre estado nutricional de los cubanos y las enfermedades que éste ha ocasionado durante años, y se enfoca mayormente en la hipótesis de que con la pérdida de sólo 5 kilos de peso como promedio en toda la población se podría reducir en un tercio la mortalidad por enfermedades coronarias y en casi la mitad las defunciones por diabetes.
Luego de tal conclusión, que a cualquier cubano común podría parecerle en cierta medida macabra, el investigador Franco aclara que no obstante, dada la “especial situación” de Cuba sería muy difícil trasladar los resultados del estudio a España u otro país desarrollado, y advierte que sería un error creer que la actual crisis económica por la que estos atraviesan sería “saludable”.
En esencia, a partir de las vicisitudes alimenticias sufridas por los cubanos, el estudio trata de promover el consejo médico de que hay que comer menos y mejor, elevar la actividad física y establecer políticas donde se dé prioridad a formas de transporte más activas que el uso de los automóviles, recomendaciones sensatas que en el caso de Cuba constituyen inevitablemente un chiste de mal gusto y cruel.
Fuente: Cubanet

miércoles, enero 16, 2013

En Cuba…, “tu servicio de salud es gratuito… pero cuesta”.

LA HABANA, Cuba, enero, 2013 -Mientras esperaba la consulta en una de las salas del Cuerpo de Guardia del Hospital Calixto García, vi los afiches que adornaban las paredes. Eran carteles informativos, que exponían los precios de algunos de los servicios médicos que ofrece el sistema estatal de salud, y que sin embargo, no se cobran directamente. El título se repetía en cada uno: “Tu servicio de salud es gratuito… pero cuesta”.
En el resto de las salas de espera colgaban otros afiches, con una muestra del costo de los Servicios de Estomatología, los Hospitales Ginecobstétricos (Segundo Nivel de Atención), y los Institutos (Tercer Nivel de Atención).
Lo primero que absorbió mi interés fue el laconismo de la palabra “pesos”, que por un rato me dejó en la incertidumbre de a cuál de los dos remitiría. Finalmente, asumí por el contexto que debía ser la “moneda nacional” (o peso débil), pues esa tarifa en “moneda convertible” sería demasiado escandalosa. Luego me fijé en los números, con esa cantidad de centavos que parecían de capricho, pues ya los antiguos “quilos” únicamente se ven en los bancos, y en las ofrendas religiosas. Y cuando se paga la electricidad o el teléfono, uno siempre deja la propina de un aproximado superior. Y los de la moneda convertible (o peso fuerte) hace años que no se usan en las tiendas de divisa, cuyos precios oscilan de cinco en cinco, por lo que –en la práctica– su escala centesimal se reduce a 20 unidades.
¿De dónde sacaron esos números, con 11, 39, y 76 centavos colgando? Además, las comparaciones entre los servicios son muy extrañas. ¿Así que una consulta de rehabilitación vale 5 centavos más que una consulta normal, y una “consulta de genética especializada” es más barata que las otras dos? ¿De dónde salieron esas cuentas, y qué significan?
Me es imposible conocer el origen de esos cálculos, pero sí puedo aventurarme en aclarar su pertinencia. Raúl Castro, como parte de sus reformas económicas, se ha empeñado en una batalla por reducir o eliminar “las gratuidades”, lo cual implica recortar el gasto público y los subsidios (por ejemplo, al “liberar” los productos que antes se vendían por la libreta de racionamiento, o disminuir los comedores obreros), mientras aumentan los impuestos. Resultado: el encarecimiento de la vida, pues no se potencian las fuerzas productivas endógenas que pudieran desarrollar la economía nacional –que no es lo mismo que la economía estatal.
¿Serán estos afiches un anuncio de la política futura?; ¿serán un guiño hacia la futura privatización de la salud, al estilo chino o estadounidense? ¿O serán una amenaza para promover el conformismo, un “mira lo que te estoy regalando, así que no te quejes”?
Pero, como sabe cualquier ciudadano informado del mundo democrático, no existen las gratuidades, sino las compensaciones. Alguien paga siempre por las cosas. No existen hadas madrinas en la economía. No obstante, el pueblo cubano paga dos veces por su salud. Primero, la paga con sus impuestos y con la plusvalía de su trabajo. De hecho, sólo con la diferencia entre el pago que le abona un Estado extranjero al gobierno cubano por los servicios de “colaboración médica”, y el salario real que se les paga a esos “colaboradores”, se cubren los gastos de la salud pública cubana. La misma receta vale para los estudiantes extranjeros de Medicina. Ese día, por ejemplo, me atendieron dos estudiantes de Guyana, que se alegraron mucho porque no las confundí con africanas, a diferencia de la mayoría de los pacientes.
El Estado produce burocracia, corrupción y represión, no riquezas. El Estado no financia al pueblo, sino a la inversa. Es el pueblo el que mantiene las arcas del Estado. Pero ese “mérito” le es escamoteado. Entonces, paga por segunda vez –aunque de forma indirecta, y simbólica, o más bien, usando el símbolo mítico de la “gratuidad”–, cuando le regala su voluntad política al gobierno, y renuncia al ejercicio de sus otros derechos. Y así, como el pueblo cubano tiene una “deuda impagable” (que incluye un matiz afectivo) con el Estado, al cual le debe lo más importante de la vida –o sea, la salud y la educación– debe pagarle, supuestamente, con las actividades (económicas y políticas) del resto de su vida, y por el resto de su vida, “ese favor”. Parafraseando el refrán popular: Cuentas oscuras, conservan la hegemonía.
Ahora voy a poner un ejemplo:
Mi padre trabajó durante más de cincuenta años para este gobierno. Trabajaba incluso desde antes del triunfo de la Revolución. Fue dirigente comunista. Hoy recibe aproximadamente 600 pesos cubanos de pensión estatal, y mensualmente debe pagar casi 100 pesos en la compra de las medicinas del “tarjetón”, que es una tarjeta, hecha de cartón, con la cual se controla la venta de medicamentos a quienes deben recibir dosis periódicas, o de por vida.
Si todo el presupuesto fuera visible, y cuestionable, ya estaríamos en democracia. ¿Por qué no se cuestionan los gastos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio del Interior (MININT), que han inundado de autos nuevos chinos  las calles de La Habana? ¡Ah!… No. Focalizan el gasto social.
Como dice un amigo, ahora todo vale, todo cuesta: la salud, la educación, el transporte, los servicios. Sí, vale todo…, menos mi trabajo.
*David Canela Piña. Nació el 27 de abril de 1981 en Ciudad de La Habana. Estudió en la escuela primaria Fabricio Ojeda y en la secundaria Otto Barroso, ambas en el municipio Habana del Este. Obtuvo la beca para el Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas V. I. Lenin, donde se graduó en 1999. En 2006 se gradúa de la carrera de Letras en la Universidad de La Habana, con una tesis sobre la cosmovisión poética del escritor cubano Raúl Hernández Novás. Ha trabajado como editor, profesor de gramática, especialista literario, y ahora como periodista de medios digitales. Durante siete años vivó en Diez de Octubre, ahora vive en el Municipio Playa.