El cinismo de los "represores de bata blanca" y la impunidad premiada por el régimen cubano.
Un Grado Científico Manchado de Delación
El doctor Pedro Luis Véliz Martínez celebró recientemente
en su cuenta de Facebook la obtención del máximo grado científico en Cuba:
Doctor en Ciencias (Segundo Doctorado), con una tesis enfocada en la gestión
académica y el desarrollo profesional en salud. Sin embargo, detrás de la
grandilocuencia de sus palabras y los aplausos de un tribunal unánime, se
esconde la verdadera identidad de quien ha sido catalogado como el
"chivato estrella" del gremio médico cubano. Su ascenso no es fruto
del mérito académico legítimo, sino el premio del régimen a su historial como
delator e infiltrado.
El
Origen del Engaño: Infiltración en el Colegio Médico Independiente
La trayectoria represiva de Véliz Martínez comenzó a
fraguarse a mediados de la década de los noventa:
Año 1996: Se infiltra en el Colegio Médico Independiente,
una maniobra facilitada no por la pericia de la Seguridad del Estado, sino por
la desidia de la dirección de dicha organización en ese momento.
El Destape Oficial: Un reportaje publicado en el diario
Granma Internacional reveló su verdadera identidad: el agente
"Ernesto" de la Seguridad del Estado.
El Objetivo: Su misión consistía en intentar probar que
las autoridades estadounidenses, a través de la Sección de Intereses de EE. UU.
en La Habana (SINA), pretendían destruir el Sistema Nacional de Salud. Mientras
trabajaba para la SINA, mantenía un nivel de vida superior al de sus colegas,
justificando sus ingresos con falsas remesas de una supuesta madre en el
extranjero.
El Impacto de su Traición: La Primavera Negra de 2003
El accionar de Véliz Martínez tuvo consecuencias penales
devastadoras para la disidencia cubana. Sus testimonios y delaciones resultaron
fundamentales para inculpar y encarcelar de manera injusta a miembros de la
sociedad civil independiente durante la Primavera Negra de 2003.
Entre las víctimas directas de sus reportes se encuentra
el Dr. Cano Rodríguez, condenado a 18 años de prisión por supuestos "actos
contra la independencia y la integridad territorial" bajo la Ley Mordaza.
En la misma causa, gracias a la información provista por el agente
"Ernesto", se condenó a penas de entre 10 y 25 años de cárcel a
destacados opositores como: Osvaldo Alfonso Valdez, Héctor Palacios Ruíz ,Oscar
M. Espinosa Chepe, Héctor Maseda y Marcelo López Bañobre
De Choque en el Extranjero y Fiestas en La Habana
La lealtad de Véliz Martínez al aparato represivo del
Estado se ha manifestado tanto en eventos internacionales como en círculos
sociales de la isla:
La Cumbre de Panamá: Formó parte de una "brigada de
respuesta rápida" enviada por el gobierno cubano para contrarrestar de
forma violenta, insolente y sin decoro la presencia de la oposición cubana,
actuando como una fuerza de choque ante la falta de argumentos para un diálogo
civilizado.
La "Cuadrilla" de Radio Habana Cuba: En el año
2021, un programa titulado "Desde Cuba" expuso abiertamente a un
grupo de médicos exagentes de la Seguridad del Estado, entre los que se incluyó
a Véliz Martínez junto a los doctores José Manuel Coyera y Eduardo Sagaró
González.
Complicidad en la Farándula: En el año 2023, asistió
junto a su esposa, la doctora Ana Rosa Jorna Calixto (identificada como la
agente "Gabriela" del MININT), a la fiesta que organiza anualmente el
actor Jorge “Pichi” Perugorría en su residencia de Nuevo Vedado. Este evento,
presentado como un homenaje a los médicos cubanos, funciona como un punto de
reunión para los galenos de confianza y aliados del régimen.
Testimonio
Desde Adentro: Agresividad, Rechazo y Protección Oficial
Colegas que trabajaron de cerca con Pedro Luis Véliz
Martínez antes y después de conocerse su condición de espía describen un perfil
marcado por la incompetencia y el rechazo social:
El perfil antes de su destape: Trabajaba en la unidad de
terapia intermedia del Hospital Fajardo. Quienes compartieron guardias con él
recuerdan su carácter agresivo, sus gritos a los pacientes y sus constantes
ausencias justificadas con supuestos problemas de rodilla. Llegó a agredir
físicamente a sus superiores (un nefrólogo y un profesor de medicina interna) y
recibió múltiples sanciones de la directora del centro, Mayra Hernández
Petterson, por su pésimo desempeño profesional. Incluso intentó tentar a otros
profesionales ofreciéndoles "conseguir la salida del país".
El rechazo posterior: Tras hacerse pública su identidad
de delator, la Seguridad del Estado lo ocultó junto a su familia durante un
año. Posteriormente, fue ubicado en el Hospital Hermanos Ameijeiras. El repudio
de sus colegas fue absoluto: en terapia intermedia el personal callaba o
hablaba estrictamente en lenguaje médico cuando él entraba, y en la Unidad de
Terapia Intensiva (UTI) los médicos se cambiaban de mesa discretamente si él se
sentaba a almorzar.
Tras ser presionado de forma inteligente por los jefes de
servicio de las unidades médicas para forzar su salida debido al peligro que
representaba tenerlo cerca, terminó refugiado en el único lugar donde podía ser
aceptado: las labores burocráticas de las oficinas del viceministerio de
asistencia médica, atendiendo el Sistema Integrado de Urgencia Médica (SIUM).
Conclusión: El Juicio de la Historia
Hoy, Pedro Luis Véliz Martínez exhibe un título de Doctor
en Ciencias y goza de los privilegios otorgados por el régimen —como acceso a
internet en su vivienda— a cambio del sufrimiento infligido a decenas de
familias cubanas. Sin embargo, para la comunidad médica independiente y las
víctimas de la represión, su nombre no figura en la lista de los científicos
ilustres, sino en el registro de los represores de bata blanca, aquellos cuyos
actos criminales tarde o temprano recibirán el veredicto de la historia.
¿Qué opinas de que se premien estos historiales en la
Cuba actual? Te leemos en los comentarios. 👇
Recopilación y texto del
editor del Blog de Medicina Cubana
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