jueves, octubre 22, 2026

¿Quiénes son los verdaderos médicos esclavos en Cuba?

 Por: Dr. Eloy A Gonzalez.*

A lo largo de varias décadas, las representaciones del realismo socialista en Cuba han ofrecido al mundo una imagen pulcra y heroica: el médico de "estatura continental", un individuo privado de ambiciones materiales que se eleva sobre las privaciones del tercer mundo armado únicamente con un estetoscopio. Esta narrativa ha forjado una "jiribilla colectiva" —perniciosa y simplista— que busca encapsular el drama del profesional de la salud exclusivamente en las misiones internacionalistas. Se menciona el término "esclavitud moderna" al aludir a la apropiación de salarios en países como Qatar o Argelia. A pesar de que esta afirmación representa una crítica válida, apenas representa la capa exterior de un engaño mucho más profundo y despiadado.

En la actualidad, continúa el debate constante y reiterado sobre las misiones médicas cubanas, el trabajo "esclavo" que llevan a cabo los profesionales de la salud cubanos en el extranjero y las difíciles circunstancias a las que se ven expuestos durante estas misiones. La frase "esclavos de batas blancas" alude exclusivamente a las remuneraciones, de las que el gobierno retiene la mayor parte de los fondos. Se pasa por alto que aquellos médicos cubanos que nunca lograron "salir a cumplir misiones" son, en un sentido estricto, considerados: esclavos.

No se puede comparar la experiencia de ejercer la medicina durante años en el "Pinarito de Cambute" en Oriente, como médico cubano, con el desempeño profesional bajo un contrato atractivo en una nación africana o en un hospital especializado de un país próspero del Medio Oriente. He señalado anteriormente: los verdaderos médicos cubanos en situación de esclavitud son aquellos que han laborado incansablemente en Cuba a lo largo de su vida profesional.

En relación con los beneficios. No resulta equivalente ejercer la profesión de médico o especialista, a ser un profesional que, adicionalmente, forma parte del Partido Comunista y ocupa un cargo administrativo relevante, disfrutando de asignaciones como un automóvil, vivienda y un estilo de vida más satisfactorio. Esto es válido si está en la capital, como médico residente casi siempre vía directa, en el post graduado o cumpliendo una misión internacionalista. Es fundamental denunciar la falacia de que el médico cubano vive bien. La realidad es que se creó una aristocracia de bata blanca estrictamente vinculada a la fidelidad política. Solo aquellos con el carnet del Partido en el bolsillo y un cargo administrativo en la solapa accedieron a la casa, al auto y al estilo de vida gratificante.

Se describe al médico cubano como un bloque unificado de abnegación en la retórica del realismo socialista. No obstante, hay una tendencia colectiva y perjudicial que se esfuerza por simplificar la realidad al limitar el debate únicamente a las misiones internacionales. Esta perspectiva es incompleta. Para comprender el entramado vergonzoso del sistema de salud en Cuba, es esencial diferenciar las distintas clases de explotación que ha creado el Estado. No todos los médicos "sufren" las mismas condiciones; hay una jerarquía de la servidumbre que abarca desde la "esclavitud light" de los contratos en países ricos hasta la esclavitud total y silenciada de aquellos que nunca abandonaron la isla. "Un médico que se ha formado, con un carnet de la juventud comunista en el bolsillo y que luego lo reemplazó por el del Partido Comunista no es igual a aquellos jóvenes "simples" como nos llamaban en la universidad, que completamos la carrera para formar parte de una multitud uniforme de médicos que van y vienen, tratados como esclavos disciplinados.  Siempre, los comunistas cubanos, carnet en mano, reciben un trato preferencial y asumen las ganancias secundarias de su posición meramente ideológica, siendo médicos y estén donde estén.

El discurso crítico actual suele centrarse en los "esclavos de batas blancas" en el extranjero. Pero seamos precisos: incluso en esa explotación hay matices de privilegio. No es comparable la experiencia en Qatar o Arabia Saudita con el rigor de Angola en los años 80. El médico que asume una misión recibe beneficios que funcionan como un paliativo frente a la confiscación de su salario por parte del régimen.

Yo mismo viví esa dualidad en Nicaragua. Recibíamos unos irrisorios 2.5 dólares mensuales, pero el régimen utiliza una combinación de recompensas y castigos para motivar al profesional a actuar de una manera específica y mantenida. Al regresar, nos esperaba un bono de entre 8 y 10 mil pesos y el "privilegio" de adquirir un auto. Eran prebendas diseñadas para comprar la lealtad y el silencio. Pero, ¿qué pasa con el médico que nunca cruzó el charco? ¿Qué pasa con el que se quedó sosteniendo el sistema en los hospitales ruinosos de la isla?

Pienso que para hablar de los médicos cubanos y sus derechos es necesario ser médico, haber participado o estar involucrado en misiones internacionalistas y haber vivido la experiencia de prestar un servicio médico social durante mucho tiempo en una zona inhóspita de Cuba; después de eso... ahí me cuentan.

¿Quieren que les diga que es la esclavitud de los médicos cubanos?

La verdadera historia de los médicos esclavos no empieza con el Servicio Medico Rural o Social como se le denominó más tarde. Comenzó con las decenas de médicos que, habiéndose graduado antes del 1959 y ejerciendo su carrera; cuando se produce la instauración socialista en Cuba y como consecuencia de esto la socialización de la Medicina, optaron por emigrar. Entonces ya se había echado el cierre a la Isla (agosto 1962). Se establecieron sanciones inimaginables para emigrar. Los mandaron a sitios muy alejados de su residencia y les impusieron un régimen de trabajo que era excesivo y riguroso. Era un castigo. Decía incluso la gente: "Es médico, pero lo castigan porque se va del país". Esta pena se prolongaba durante años. Los profesionales que eran castigados por ejercer su derecho a emigrar quedaban completamente destruidos.

La esclavitud, para muchos graduados en la Revolución,  comienza en el Servicio Médico Social. Es aquí donde el realismo socialista se convierte en una distopía personal.


Ese es el auténtico esclavo. El que, después de seis años de rigurosos estudios, casado y con hijos, era destinado por decreto a "Pinarito de Cambute" o a cualquier apartado lugar del oriente cubano. Mientras el mundo aplaudía las misiones en el extranjero, miles de profesionales experimentaban un exilio interno que duraba entre tres y cinco años. Una retribución geográfica donde el médico ganaba solamente entre 220 y 275 pesos cubanos; una cantidad irrisoria que se esfumaba en pasajes con la intención de ver a su familia al menos una vez al mes.

En realidad, era un destierro geográfico: los médicos de las provincias del occidente, especialmente los de la capital, eran enviados a la parte oriental del país; se les separaba de sus familias bajo el pretexto de que "la Revolución los necesita". Cuando se daban cuenta de que su salario era un poco más de 200 pesos al mes, lo veían como un sueldo apenas suficiente para subsistir y cubrir los costos de los frecuentes viajes que hacían con el fin de tratar de mantener la cercanía con su familia.

Viene como consecuencia de tanto tiempo de desarraigo familiar, social y profesional la mutilación profesional. Agotados y desanimados, ya teniendo que cargar con el peso del cuidado de toda una familia se ven escasamente motivados y carentes de tiempo como para considerar el acceso a residencias en especialidades competitivas. Al medico entonces no le queda otra opción que asumir la formación en Medicina General Integral (MGI) como destino final, consumiéndose en un consultorio de familia muchas veces distante y sin esperanzas de crecimiento.

El médico y su familia enfrentan un panorama muy adverso con el servicio de medicina social, las misiones nacionalistas y las misiones internacionalistas. Esto no solo causa una crisis económica, sino también una crisis humana: separación de los hijos, divorcios y la ruina del proyecto de vida. En la práctica, esto implicó que el médico y su familia fueran aniquilados; como resultado, las vidas se destruyeron.

La revictimización de los especialistas es un asunto conflictivo y poco discutido. En la categoría de "misiones nacionalistas", los médicos ya establecidos en la capital o en cabeceras provinciales fueron enviados nuevamente a hospitales de zonas interiores, como si fueran piezas de ajedrez, sin derecho a réplica ni compensación adecuada. Si hablamos de trabajo esclavo, pensemos en los médicos cubanos que, después de trabajar en la capital como postgraduados, residentes o especialistas, fueron calificados con el término "misiones nacionalistas". Se les escapó una buena parte de su vida profesional en dos años; ya se había perdido con el servicio médico social o con la misión internacionalista.

Para el resto, los médicos que se consumieron esperando el “permiso de salida”,  para el especialista que operó bajo apagones o el residente que hizo guardias de 24 horas con el estómago vacío, no hubo prebendas. Al final de una vida laboral entera, estos hombres y mujeres —los auténticos médicos esclavos— terminan sin un patrimonio que heredar, con jubilaciones de miseria y la sensación de haber sido estafados por una épica que nunca los incluyó en el reparto de beneficios.

Hay que haber transitado por unas etapas difíciles, obstáculos o situaciones complicadas que requieren gran esfuerzo, en los lugares más inhóspitos de la geografía cubana para tener el derecho de hablar sobre la salud en la isla. Hay que haber cumplido una “honrosa misión internacionalista”. Hay que haber sentido el peso inesperado de la "misión nacionalista" —ese eufemismo utilizado para reenviar especialistas a provincias como si fueran piezas de repuesto— para entender que el sistema de salud en Cuba no forma médicos, sino que extrae plusvalía humana hasta dejar el envase vacío. El "Pinarito de Cambute" no es solo un lugar geográfico; es el símbolo de una generación de profesionales que lo dio todo y no recibió nada. Es hora de que el mundo deje de mirar la propaganda y empiece a mirar las manos vacías de nuestros médicos jubilados.

2026

Para citar este articulo :

A Gonzalez, E. (2026). Medicina y Memoria en Cuba (Primera Edición, pp. 355–360). Arlington Book Publishing House. ISBN: Pending

*Médico Especialista de I Grado en Oncología. Profesor Instructor de Farmacología y Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. Editor del Blog de Medicina Cubana y Religión en Revolución. Columnista, Blogger, FreeLancer Writer y Consultor de GLG. Posee un diplomado en Historia de la Medicina por la UNAM (2005) y es autor de cinco libros. Su trayectoria integra la práctica clínica, la docencia y el activismo social a través del periodismo de opinión.



 

martes, octubre 20, 2026

LA ASAMBLEA MÉDICA NACIONAL DE DICIEMBRE DE 1959 EN SANTIAGO DE CUBA

 Introducción

El presente texto constituye un fragmento histórico clave extraído de la obra El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro Comunista (1974), escrita por E. Amado Ledo y publicada en Caracas por Hildo Folgar. En esta sección se relatan los sucesos en torno a la trascendental Asamblea Médica Nacional celebrada en diciembre de 1959 en Santiago de Cuba. A través del testimonio directo, el autor expone la tensión política, las presiones, las tácticas de coerción y los intentos de desestabilización impulsados por sectores afines al régimen en un momento crucial para la autonomía y el destino del gremio médico cubano.

  

CAPÍTULO IV

LA ASAMBLEA MÉDICA NACIONAL DE DICIEMBRE DE 1959 EN SANTIAGO DE CUBA

Bajo ominosas nubes de tormenta convocó el Comité Ejecutivo del Colegio Médico Nacional a la que iba a ser la última Asamblea Médica Nacional democráticamente electa, pese a todo, en Santiago de Cuba en diciembre de 1959.

   Habían, pese a todas las coerciones a través de toda Cuba, elegido mayoritariamente los médicos cubanos a los delegados de los partidos médicos coaligados "Acción Inmediata" y "Unidad Federativa" para representarlos en el magno acontecimiento anual de los médicos cubanos. No por ello dejábamos de estar intensamente preocupados los dirigentes colegiales, dadas las tácticas de coerción que habían ya mostrado, durante las elecciones municipales para elegir sus delegados, los amanuenses del régimen que ya empezaba a enseñar sus entrañas comunistas.

   El Comité Ejecutivo del Colegio Médico Nacional había rentado el moderno tren de pasajeros "Fiat" que hacía diariamente el recorrido Habana-Santiago de Cuba para asegurar la asistencia de la mayor cantidad posible de delegados a la Asamblea.   Conscientes de los graves momentos que vivía el Colegio Médico Nacional de Cuba, respondieron los delegados cubanos en magnífica forma. Ya desde La Habana el gran contingente de los delegados electos por los partidos coaligados daba a los médicos democráticos una mayoría. A estos se iban sumando los delegados de los demás Colegios Médicos Municipales electos por los partidos "Acción Inmediata" y "Unidad Federativa". Esto aseguraba una aplastante mayoría frente a las fuerzas de los médicos comunistas y de los oportunistas de toda clase que pretendían apoderarse de los destinos del Colegio Médico Nacional bajo la pantomima del "Partido Médico de la Revolución" para luego entregarlo en manos del castro-comunismo.

   Ya se hacía evidente durante la travesía hacia Santiago de Cuba que si los comunistas no habían reparado en ejercer todo el poder que les daba el controlar el gobierno revolucionario y sus posiciones militares dentro del mismo, mucho menos iban a dejar de hacerlo en la Asamblea de Santiago de Cuba. Desde que partió el tren de La Habana empezaron las coerciones de todas clases. Desde la amenaza de cesantear en sus cargos públicos a los delegados de nuestros partidos, pasando por la de trasladarlos de sus cargos, hasta la de enviarlos a la cárcel si mantenían su lealtad a los partidos a que pertenecían y cuyos miembros los habían elegido para representarlos en Santiago de Cuba.

   

Aspectos de la Asamblea

Pese a todo abrió sus sesiones la Asamblea Médica Nacional de Santiago de Cuba, el sábado 20 de diciembre, como era habitual a las diez de la mañana, con una amplia mayoría de delegados de los partidos coaligados "Acción Inmediata" y "Unidad Federativa". Se cumplieron, durante la mañana, los trámites reglamentarios de apertura oficial de la Asamblea, y de reconocimiento de credenciales de los delegados de todos los partidos médicos.

   Estaba la tarde destinada a la lectura de los informes del secretario general del Colegio Médico Nacional y de las distintas comisiones del Comité Ejecutivo sobre sus gestiones respectivas durante el año que finalizaba. Me tocó el honor como Primer Vice-Secretario del Comité Ejecutivo de rendir el primer informe del secretariado del Colegio Médico Nacional.

Club San Carlos de Santiago de Cuba

  Comenzaban los comandantes médicos vestidos de pleno uniforme militar con pistola al cinto y todo, a ejercer presión psicológica, sobre los delegados médicos a la Asamblea que se inauguró con un quorum completo en los amplios salones del Club San Carlos de Santiago de Cuba. Contribuían a crear tumulto con sus gritos y protestas sus acólitos comunistas tratando de interrumpir por todos los medios el normal desarrollo parlamentario de la Asamblea.

  Recuerdo que con dificultad y haciendo un esfuerzo máximo pude hacerme escuchar de los delegados al leer el informe de la Secretaría General que fue aprobado por abrumadora mayoría, pese a las obstrucciones de toda clase ejercida, por los comunistas. Empezaban a usar a la letra las conocidas tácticas leninistas de obstruir por gritos, interrupciones y uso de la fuerza física, el normal desarrollo de los procesos parlamentarios.

   Iniciada la sesión de la tarde se hizo mucho más evidente que esa sería la táctica que emplearían en el resto de lo que quedaba de la Asamblea Médica Nacional. No tardaron en presentar una moción de desconfianza contra el doctor Augusto Fernández Conde en su función como presidente de la delegación del Colegio Médico Nacional ante el Seguro del Médico. Era previsible que así lo harían, puesto que el doctor Fernández Conde era la más destacada figura política de los partidos mayoritarios de la clase médica cubana.

 

  Actuación inmaculada del doctor Augusto Fernández Conde

No solamente había el doctor Augusto Fernández Conde sido electo presidente del Colegio Médico Nacional de Cuba en diciembre de 1953 cuando ya se iniciaban los intentos de la dictadura batistiana por cesantear en masa a los médicos del Estado y había librado una victoriosa lucha impidiendo esta primera agresión contra los médicos por la recién instaurada dictadura, sino que durante su período de gobierno se llevaron a cabo las arduas negociaciones con los delegados de los médicos pensionados y de los representantes del gobierno dentro del Seguro del Médico para la financiación, apertura del concurso en construcción del edificio que conjuntamente levantaron posteriormente el Colegio Médico Nacional, el Colegio Médico Municipal de La Habana y el Directorio del Seguro del Médico para sus respectivos organismos directores.

   Joya arquitectónica de veinte y dos pisos de altura, que vino a ocupar los terrenos de la esquina de las calles 23 y N, en el sector conocido por la Rampa. Este edificio no solamente vendría a ubicar a las tres instituciones médicas, sino que con sus magníficos salones de conferencias y anfiteatros para actos científicos, llegaría a ser uno de los más bellos monumentos arquitectónicos de aquella afamada vía de nuestra querida Habana y legítimo orgullo de los médicos cubanos.

Durante la presidencia del doctor Augusto Fernández Conde de además se había inaugurado y puesto en funcionamiento el Consejo de Medicamentos, Alimentos y Cosméticos destinados a la supervisión y control de los productos elaborados en Cuba o importados desde el exterior para garantizar su pureza y efectividad, para la protección de la salud del pueblo de Cuba.

  Fue en este período también durante el cual se constituyó la Comisión del Puesto Doble, Médicos e Industrias y Medicina Escolar y del Deporte que llevó a cabo una labor ingente en concluir el Censo Médico de Cuba, y dar cumplimiento a los acuerdos asamblearios del Puesto Doble. También durante esta época se incrementaron las actividades de la Comisión de Perfeccionamiento Médico y se constituyeron, en colaboración con la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, las Comisiones de Especialidades Médicas semejantes a los "Boards" de Especialidades de los Estados Unidos.

   Tuvo lugar en este período la inauguración de multitud de edificios de los Colegios Médicos Municipales a través de toda Cuba, incluyendo los de Pinar del Río, San Antonio de Los Baños, Cienfuegos, Sagua la Grande, Florida, Nuevitas, Victoria de las Tunas, Puerto Padre, Holguín, Mayarí, Manzanillo, Santiago de Cuba y Guantánamo.

   La vertical conducta del doctor Augusto Fernández Conde frente a la dictadura batistiana era bien conocida de todos. Su inteligente participación en la Asamblea General de la Asociación Médica Mundial que se celebró en Estambul, Turquía, en septiembre de 1957, logró que esta organización mundial de los médicos acordara dirigirse a la Sección de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y a la Cruz Internacional demandando protección para los médicos cubanos en su ejercicio profesional a tenor de los acuerdos internacionales, protestando de la violación de los derechos humanos en Cuba por la dictadura batistiana y pidiendo se enviara a la Isla una comisión internacional investigadora formada por médicos y abogados, gestión que...   continúa

Como citar este documento:

Amado Ledo, E. (1974). El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro Comunista (Primera Edición, pp. 69–71). Hildo Folgar.

Santiago de Cuba, diciembre de 1959. 

El histórico Club San Carlos y el Hotel Casa Granda fueron escenario de la Asamblea Médica Nacional, un encuentro que reunió a profesionales de todo el país en un momento de profundas transformaciones. Esta imagen recupera el ambiente urbano y elegante de la ciudad en los últimos años de la República, cuando la vida institucional aún conservaba su ritmo propio y su dignidad.

miércoles, octubre 07, 2026

La Asociación Benéfica de Buenavista (1931): Orígenes de la organización sanitaria local en la Cuba republicana.

 Un documento testimonial sobre los primeros esfuerzos comunitarios de salud en Buenavista y el Central Adela.

Por: Dr. Eloy A Gonzalez *

Entre los materiales conservados en mi archivo personal se encuentra la referencia a la fundación de la Asociación Benéfica de Buenavista, creada a inicios de la década de 1930 en mi pueblo natal. Redescubrí este documento mientras revisaba fuentes para un estudio sobre el doctor Francisco Lequerica, una de las figuras médicas más relevantes en la región norte de Las Villas durante la Cuba republicana.

El Dr. Lequerica ejerció como director del Hospital Civil de Remedios y como autoridad de salubridad en Remedios, Buenavista y el Central Adela. Su gestión, reconocida en registros institucionales y familiares, lo situó entre los principales responsables de la organización sanitaria en el centro del país. Su labor se articuló con la del doctor Tomás González López, con quien compartió liderazgo profesional, colegiatura médica y proyectos de salud orientados a zonas rurales y bateyes azucareros. Ambos integraron el Colegio Médico de Las Villas y participaron activamente en iniciativas de medicina social en un contexto de recursos públicos limitados.

La creación de esta asociación benéfica respondió a las necesidades de una población que dependía de la iniciativa local para garantizar servicios médicos básicos. En la Cuba rural de los años treinta, la fundación de una entidad comunitaria de salud representó un proyecto de vanguardia, expresión de un temprano esfuerzo por descentralizar la asistencia sanitaria y fortalecer la organización social en territorios alejados de los centros provinciales.

Presento a continuación el documento constitutivo de la Asociación Benéfica de Buenavista, testimonio de un momento significativo en la historia de la salud comunitaria en la región y de la vocación pública de los médicos que impulsaron esta obra.

ASOCIACIÓN BENÉFICA DE BUENAVISTA

Se constituye en el poblado de Buenavista a 19 de Junio de 1931, una asociación de beneficencia para la asistencia de los enfermos residentes en este Poblado y en el Central «Adela», integrada por los Dres. Tomás González López y Francisco Lequerica y Lazcano, los cuales prestarán la asistencia debida según los artículos del Reglamento que se exponen a continuación:

REGLAMENTO

Art. 1º. Todo asociado para tener derecho a los beneficios de esta asociación tendrá que presentar el último recibo al cobro, los cuales serán por meses adelantados.

Art. 2º. Las cuotas serán de acuerdo con el número de comensales de cada familia en la forma siguiente:

A- Socio personal pagará un peso cincuenta centavos mensuales, $1.50.

B- Familia o matrimonio con no más de cuatro comensales, dos pesos.

C- Familias o matrimonios que sean más de cuatro comensales abonarán por la cantidad de dos pesos $2.00 (cuota mínima familiar) la cantidad de cuarenta centavos $0.40 por cada comensal.

Art. 3º. Todo asociado que se dé de baja de la asociación y pida su nuevo ingreso tendrá que sacar un recibo de un semestre por adelantado para poder gozar y obtener los derechos y beneficios de la asociación.

Art. 4º. Todo asociado que esté con tratamiento por cualquiera de los dos Médicos de la asociación no podrá llamar ni consultar con el otro Médico de la asociación, no ser en caso de que deseen una junta, sin una tarjeta previa que le pedirá al Médico que lo asista.

Art. 5º. Todo asociado tendrá derecho a la asistencia facultativa domiciliaria cuando su estado no le permita ir a su consulta a las horas que cada Médico tiene establecida.

Art. 6º. Todo asociado recibirá durante su enfermedad todas las medicinas, patentes y sueros que requiera el tratamiento.

Art. 7º. Todo asociado tendrá derecho a ser asistido en los casos de cirugía que puedan realizarse en la localidad, así como todas las operaciones de obstetricia que necesiten, contando igualmente con los servicios de una comadrona.

Art. 8º. Queda a discreción de los facultativos el admitir o rechazar a la persona que desee ingresar en esta asociación.

Art. 9º. Todo asociado que viva en el Central Adela, será por cuenta del mismo el importe de la máquina para llevar al Médico a dicho lugar.

Buenavista 19 de Junio de 1931.

La recuperación y difusión de este documento permite situar en su justa dimensión el alcance de aquella iniciativa comunitaria. La Asociación Benéfica de Buenavista no solo respondió a las urgencias sanitarias de una zona rural en la década de 1930, sino que expresó una forma temprana de organización social en torno a la salud pública. Su existencia confirma la capacidad de las comunidades locales para articular proyectos propios, sostenidos por el liderazgo médico de la época y por una visión de servicio que trascendía los límites administrativos. Al rescatar este testimonio, se contribuye a reconstruir una memoria sanitaria que, aunque fragmentada, revela los esfuerzos pioneros que dieron forma a la atención médica en el centro de Cuba durante la República.

*Recopilación y Texto del editor del Blog de Medicina Cubana 7 de octubre de 2026


Referencia narrativa:

Documento histórico: Reglamento de la Asociación Benéfica de Buenavista (1931). Documento impreso correspondiente a la Asociación Benéfica de Buenavista, fechado en Buenavista el 19 de junio de 1931. El texto establece las normas de funcionamiento de la asociación, las cuotas de los asociados y los servicios médicos, farmacéuticos, quirúrgicos y de obstetricia ofrecidos a sus miembros.

El documento se conserva actualmente en reproducción fotográfica dentro del archivo personal del autor. La transcripción ha sido realizada directamente a partir de dicha reproducción, procurando conservar la ortografía, redacción y estructura del documento original. Debido al deterioro y a la calidad de la imagen, algunas palabras o signos pueden presentar incertidumbre y deberán cotejarse con el ejemplar original, si este pudiera localizarse.

jueves, octubre 01, 2026

Ética, mito y realidad sanitaria: La respuesta de José Alberto González Cáceres en The Lancet.

 El debate en torno a la realidad sanitaria de la isla ha sumado recientemente una voz tan necesaria como valiente. Nos referimos a la intervención del neurólogo José Alberto González Cáceres en la prestigiosa revista The Lancet, publicada el pasado 15 de agosto de 2026 bajo el título “Ethics laundering and Cuba’s health myth”. Esta aportación en la sección de correspondencia surge como una respuesta directa y crítica al artículo “Cuba’s health woes deepen”, firmado por el investigador Joe Parkin Daniels, abriendo un espacio ineludible de reflexión sobre la crisis médica que atraviesa el país.

En su misiva, González Cáceres pone sobre la mesa un concepto crucial: el "lavado ético". Con este término, el autor denuncia cómo sectores de la academia internacional y observadores externos validan de manera acrítica las métricas oficiales de un sistema sanitario profundamente colapsado. Según el especialista, existe una persistente complicidad ideológica y una falta de rigor metodológico que omite deliberadamente la realidad estructural y el trasfondo político al analizar las dificultades del modelo de salud cubano.

Para enriquecer este análisis y comprender las dimensiones de esta controversia internacional, compartimos a continuación la respuesta íntegra de José Alberto González Cáceres. Invitamos a nuestros lectores a revisar los detalles de esta discusión académica, disponible en el volumen 408 de The Lancet (doi.org/10.1016/S0140-6736(26)01287-0), como un ejercicio indispensable para desmontar mitos y exigir una mirada objetiva sobre la salud en Cuba.


Lavado ético y mito sanitario cubano[1]

El informe de Joe Parkin Daniels[2] documenta acertadamente el agravamiento de la crisis sanitaria cubana, pero esa crisis no debe leerse principalmente a través de la explicación preferida del régimen: la restricción externa. Me preocupa que la crisis sanitaria de Cuba siga siendo descrita sin nombrar con igual claridad al poder que produjo la vulnerabilidad estructural del país, la administró y la convirtió en coartada política.

El embargo ha servido al régimen, sobre todo, como escudo retórico: una restricción externa real, pero parcial, inflada hasta convertirse en explicación total de una ruina cuyo núcleo es interno. La paradoja es reveladora: cuando la presión externa limita los recursos del régimen, el régimen se debilita y protesta a través de sus ecos útiles dentro de las democracias.

El problema de fondo es el blanqueo ético internacional del mito sanitario cubano, acompañado —especialmente en el caso de Cuba— por una forma de hemiplejía moral con anosognosia político-ideológica, incluso cuando se expresa en lenguaje aparentemente científico. Ningún análisis éticamente serio debería negar que la Cuba posterior a 1959 ha sido gobernada por un orden totalitario castrista cuyas dimensiones cleptocráticas y kakistocráticas son inseparables del deterioro de su sistema sanitario.

La atención médica universal y la salud como derecho humano poseen un valor moral genuino. Pero, sin un sustrato económico real, se convierten en promesas vacías. La cobertura por sí sola no equivale a atención. Médicos sin medicamentos, tecnologías diagnósticas, recursos terapéuticos, datos fiables, infraestructura y continuidad asistencial pueden sostener propaganda, pero no una medicina digna. La evidencia empírica contemporánea sobre los sistemas de salud es categórica: la atención de mala calidad puede matar más que la no utilización de los servicios, y la cobertura universal sin calidad sobrestima gravemente el desempeño de un sistema.

La sanidad cubana no debe evaluarse mediante propaganda turística, indicadores aislados, ni comparaciones agregadas sin auditoría independiente. Cuba ha desarrollado capacidades reales, particularmente en atención primaria y prevención, pero las ha subordinado a una estructura autoritaria que restringe la transparencia, segmenta el acceso, asigna recursos según objetivos políticos y económicos, y exporta profesionales de la salud como fuente de divisas.

Un sistema puede producir algunos resultados sanitarios valiosos y, al mismo tiempo, ser opaco, desigual, coercitivo, económicamente disfuncional y moralmente ilegítimo. Ningún indicador favorable convierte a los ciudadanos en súbditos, ni transforma la medicina en coartada para la dominación política.


Dr. José Alberto González Cáceres

Sobre el autor:

José Alberto González Cáceres es un médico neurólogo cuya labor clínica y académica se ha distinguido por un riguroso análisis crítico de la realidad sociosanitaria y médica. En su misiva publicada en las páginas de The Lancet, aporta una perspectiva indispensable desde la práctica médica especializada, confrontando las narrativas oficiales y cuestionando los sesgos metodológicos e ideológicos que perpetúan mitos sobre el sistema de salud en Cuba.



[1] González Cáceres, J. A. (2026). Ethics laundering and Cuba’s health myth [Correspondence]. The Lancet, 408(10555), 603–604. doi.org

[2] Parkin Daniels, J. (2026). Cuba’s health woes deepen. The Lancet, 407(10530), 746–747. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(26)00356-9

martes, septiembre 29, 2026

Discurso leído en el Hospital Materno Infantil Hijas de Galicia (24 de febrero de 1998)

 Nota Introductoria

En el ejercicio de la memoria histórica y la salvaguarda de los testimonios fundamentales del pensamiento médico y cívico cubano, presentamos en este espacio del Blog de Medicina Cubana el texto íntegro del discurso leído por el doctor Óscar Elías Biscet el 24 de febrero de 1998 en el Hospital Materno Infantil "Hijas de Galicia", en La Habana. Este documento, de valor testimonial excepcional y de difícil acceso en los circuitos documentales habituales, refleja el debate ético en torno a la práctica médica, la defensa de los derechos humanos y la intangibilidad del derecho a la vida desde la perspectiva de la Fundación Lawton de Derechos Humanos.

Texto del Discurso

Ciudad de La Habana, febrero 24, 1998

Discurso leído en el Hospital Materno Infantil Hijas de Galicia

Estimados colegas:

A ustedes médicos y dirigentes de esta asamblea pedimos disculpas por esta breve interrupción, pero no podíamos pasar por alto a la célula fundamental de la sociedad, la familia, la cual está hoy más que nunca en crisis por un sistema que promueve y estimula la mentalidad antinatalista con métodos que afectan la dignidad humana; nos referimos al aborto, crimen abominable que conlleva al absurdo empobrecimiento moral de la persona y la sociedad misma.

La gravosa apatía de la sociedad ante las múltiples situaciones de violencia, vulnera a la vida humana, el aborto y las violaciones flagrantes de los Derechos Humanos restan hoy importancia al primero de los derechos y constituye un eclipse a la totalidad de los otros.

Hoy nos presentamos un grupo pequeño en representación de la Fundación Lawton para exigirles el cese inmediato de la violencia física y antinatural ejercida por la medicina, expresada en la masacre de miles de seres humanos inocentes, estos sin haber visto la luz y otros contemplaron por breves segundos ese resplandor sintiendo a cada instante como escapaba la vida ante la inhumana negativa de prestación de auxilio.

Estos seres nunca sospecharon que aquella acción constituía un acto de alevosía con la única finalidad de privarles de su preciosa vida.

Médicos, si revisamos el diccionario de la lengua española, comprenderemos que persona significa "individuo de la raza humana"; en la práctica médica cotidiana utilizamos el concepto de "óbito fetal", este mismo diccionario nos define óbito como "muerte de una persona", o sea "fallecimiento de una persona fetal". Conocemos dichos conceptos, así como los consejos de Esculapio, la medicina, su único objetivo es promover salud y preservar la vida. Muchos se han alejado de estos consejos, amancillando su profesión y la dignidad humana, decoro y base de los Derechos Humanos.

Ningún hombre ilustre y honrado, ningún país civilizado y democrático violaría el sagrado Derecho a la Vida, base inalienable de los demás derechos. Si aprobamos leyes a favor de la pena de muerte y del aborto, (legrados, rivanol, regulación menstrual) estaríamos dudando de la existencia y veracidad del Estado de Derecho.

La democracia consiste en el derecho de la mayoría a aprobar leyes justas que no violen los derechos de las minorías.

Estimados médicos ustedes tienen el deber y el derecho de negarse a hacer ese trabajo injusto. La Declaración Universal de Derechos del Hombre en su artículo número 29.2 dice:

"En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática."

Digamos NO a la violencia manifiesta en su grado más denigrante o ignominioso: la pena de muerte per se aborto, eutanasia y fusilamientos. Seamos capaces de construir una sociedad nueva, donde los sueños más nobles no se frustren, seamos protagonistas de nuestra historia. Sepan que en el ejercicio de este Derecho y los demás Derechos Humanos, pueden contar con nosotros.

¡ABAJO EL ABORTO!

¡ABAJO LA PENA DE MUERTE!

¡VIVA EL DERECHO A LA VIDA!

Muchas Gracias.

Fundación Lawton de Derechos Humanos

Referencias

Referencias Bibliográficas y Documentales (Formato APA 7ª edición):

Biscet, O. E. (1998, 24 de febrero). Discurso leído en el Hospital Materno Infantil Hijas de Galicia. Fundación Lawton de Derechos Humanos, Ciudad de La Habana, Cuba. Documento de archivo inédito.

Referencia narrativa:
En el presente documento se recoge el testimonio histórico del discurso pronunciado por el doctor Óscar Elías Biscet el 24 de febrero de 1998 en representación de la Fundación Lawton de Derechos Humanos en el Hospital Materno Infantil "Hijas de Galicia" (La Habana), documento original conservado en archivos de la memoria cívica cubana.

Recopilación y notas del editor del Blog de Medicina Cubana

lunes, septiembre 21, 2026

Cuba Democracia y Vida: 100 millones de visitantes y la fuerza ética de la palabra libre

 Por: Eloy A González

En el amplio espectro de la prensa libre cubana en el exilio, la coherencia es un atributo poco común. Sin embargo, para quienes entendemos la comunicación como una extensión del deber ético —y no como un entretenimiento— la palabra se convierte en un instrumento de servicio público. Mi trabajo como comunicador ha sido siempre una prolongación de mi responsabilidad como médico y como patriota: unir la exactitud de la práctica médica con la perspicacia del análisis político.

Esa vocación me ha permitido ser, desde los inicios de la plataforma Cuba Democracia y Vida, uno de sus colaboradores más constantes y autorizados. Cada semana he ofrecido una perspectiva sobre la realidad cubana, convencido de que la medicina sirve para sanar el cuerpo, pero la palabra libre sirve para sanar a las naciones. Mis colaboraciones han sido, y seguirán siendo, un testimonio de rigor, ética y un amor inquebrantable por la democracia.


Hoy recibo con profunda alegría la noticia de que Cuba Democracia y Vida ha alcanzado el extraordinario número de 100 millones de visitantes desde su fundación en 2005. Un hito que honra la perseverancia de sus editores, Eva Belfrage y Guillermo Milán, y la fidelidad de miles de lectores dentro y fuera de Cuba.

La historia de esta plataforma es, en sí misma, un capítulo de la lucha por la libertad de expresión. Desde Mozambique —donde Guillermo Milán comenzó a denunciar la dictadura cubana en un contexto de prensa emergente— hasta Suecia, donde nació la idea de crear una página web sin experiencia previa, Cuba Democracia y Vida se levantó sobre el coraje, la creatividad y la convicción de que la verdad debía abrirse paso.

Con tecnología rudimentaria, entrevistas por correo electrónico o Spotify, grabaciones de noticieros extranjeros y una dedicación incansable, Guillermo logró construir un espacio dinámico que incluso fue atacado por el periódico oficialista Granma. A partir de 2010, con la jubilación de Eva Belfrage, ambos consolidaron un equipo editorial que acompañó momentos decisivos del activismo cubano:

·         La liberación de los 75 presos políticos.

·         El surgimiento de UNPACU.

·         Las marchas de las Damas de Blanco.

·         La blogosfera independiente encabezada por Yoani Sánchez.

·         La muerte en huelga de hambre de Orlando Zapata Tamayo.

·         La visita de Barack Obama a Cuba.

·         El asesinato de Laura Pollán y de Oswaldo Payá.

·         Las protestas del 11 y 12 de julio de 2021.

Durante todos estos años, la plataforma ha documentado la caída de los pilares del régimen: la economía, la infraestructura, la agricultura, la energía, la salud y la educación. Ha acompañado el éxodo masivo de cubanos, las protestas espontáneas contra los apagones, el deterioro del turismo, la crisis del petróleo venezolano y el colapso de los servicios básicos.

En medio de este panorama, Cuba Democracia y Vida ha mantenido una línea editorial firme, sostenida por colaboradores que han dedicado años a analizar, denunciar y preservar la memoria de la resistencia cubana. Entre ellos, me honra estar junto a Julio M. Shiling, Dr. Alberto Roteta, Pedro Corzo, Lc. Sergio Ramos, Profesor José Vilasuso, José Hernández Fonseca, Frank Braña Fernández y Félix Hernández.

Hoy, al alcanzar 100 millones de visitas, la plataforma celebra no solo un número, sino una comunidad global que se niega a abandonar el destino de Cuba. Lectores que, desde la Isla y el mundo, siguen apostando por la verdad, la libertad y la dignidad humana.

A Eva Belfrage y Guillermo Milán, mi reconocimiento y gratitud. A los lectores, mi respeto.A Cuba, mi compromiso permanente.

Dr. Eloy A. González 

Editor de Blog de Medicina Cubana

20 de septiembre de 2026

Nota de los editores aparecida en su página puede ser consultada aquí: https://new.cubademocraciayvida.org/article/59660

 

sábado, septiembre 19, 2026

Nueva normativa para el ejercicio profesional de médicos y técnicos de la Salud en Cuba. Resumen de la Resolución 115/2026 del MINSAP

 Introducción:

En el marco de la actualización del marco legal e institucional del sector sanitario cubano, derivado de la implementación de la Ley 189 (Código de Trabajo) y la Ley 165 (Ley de la Salud Pública), se ha publicado la Resolución 115/2026. Este documento oficial establece el nuevo reglamento que rige los procesos de contratación, habilitación, ubicación, reubicación, promoción, suspensión e inhabilitación de los profesionales y técnicos de la salud en el país. A continuación, compartimos los aspectos esenciales de esta normativa que impacta de manera directa en la gestión del capital humano, el servicio social y la superación especializada en el Sistema Nacional de Salud.


Resumen Formal de la Resolución 115/2026

La Resolución 115/2026 aprueba el “Reglamento sobre la contratación, ubicación, reubicación, promoción, suspensión e inhabilitación en el ejercicio de la profesión de los profesionales y técnicos de la salud” en la República de Cuba. Esta normativa da cumplimiento a lo dispuesto en la Ley 189 (Código de Trabajo) y la Ley 165 (“Ley de la Salud Pública” de 2023), actualizando el marco legal previamente establecido por la Resolución 282 de 2014.


Los aspectos centrales que abarca el reglamento son:

Disposiciones Generales y Habilitación: Define las regulaciones específicas para los profesionales y técnicos de la salud (incluyendo egresados del sector y de otros organismos formadores) vinculados a la asistencia, recuperación, rehabilitación, docencia e investigación. Establece la habilitación como un requisito indispensable para el ejercicio profesional, el cual comprende poseer el título correspondiente, estar inscrito en el Registro de Profesionales y Técnicos de la Salud, contar con el carné acreditativo, poseer el cuño y la firma legalizada (para médicos y estomatólogos), superar los ejercicios metodológicos exigidos y demostrar la capacidad requerida.


Inicio de la Relación de Trabajo y Convocatorias: Otorga a los directores generales de salud provinciales (y al director de Capital Humano del Ministerio de Salud Pública en La Habana) la responsabilidad de controlar el empleo y equilibrar la fuerza de trabajo calificada. Regula los procesos de asignación especial, la convocatoria pública de plazas vacantes mediante los convenios colectivos de trabajo y la priorización de la cobertura asistencial.

Sistema de Contratación y Movilidad: Faculta el uso de contratos por tiempo determinado en situaciones específicas, tales como entrenamientos en el puesto de trabajo (hasta 180 días para quienes hayan estado inactivos por más de dos años), preparaciones especiales, procesos de especialización y traslados temporales ante contingencias o interrupciones laborales. Regula también la contratación temporal de estudiantes de ciencias de la salud en cargos afines a su perfil.

Reincorporación al Trabajo: Determina que los profesionales y técnicos que se hayan mantenido fuera del ejercicio práctico en el Sistema Nacional de Salud por un período superior a dos años deben someterse a un proceso de entrenamiento y a un ejercicio evaluativo único (práctico-teórico-oral) para reanudar sus labores.

Asignación y Tratamiento de Recién Graduados: Detalla el procedimiento para el cumplimiento del servicio social obligatorio de los egresados de nivel superior, técnico superior y medio superior. Establece la coordinación entre las universidades de ciencias médicas, las organizaciones estudiantiles y las direcciones de salud para la distribución equitativa y la entrega descentralizada de los medios de habilitación (credenciales, cuños y firmas).

Especialización: Regula el acceso, la ubicación y la reubicación de los médicos, estomatólogos y licenciados en salud incorporados al régimen de residencia (tanto en Medicina General Integral/Estomatología General Integral como en segundas especialidades), subrayando la obligatoriedad de laborar en los cargos destinados a tal fin al concluir sus estudios.

Capacidad Demostrada: Evalúa integralmente las competencias laborales de los profesionales, haciendo especial énfasis en el estricto cumplimiento del Código Cubano de Ética Médica, los principios de la bioética, los valores humanos, la solidaridad y la disposición absoluta para servir a la sociedad.

Recopilación y Texto del Editor del Blog de Medicina Cubana

Como citar esta información:

Ministerio de Salud Pública de Cuba. (2026, 18 de septiembre). Resolución 115/2026: Reglamento sobre la contratación, ubicación, reubicación, promoción, suspensión e inhabilitación en el ejercicio de la profesión de los profesionales y técnicos de la salud. Gaceta Oficial de la República de Cuba, año CXXIV(78), 2684–2693. https://www.gacetaoficial.gob.cu/sites/default/files/goc-2026-o78.pdf

lunes, septiembre 14, 2026

Moluscos silvestres y salud pública en Cuba: el peligro detrás de las llamadas “babosas de río”.

 Dr. Eloy A González

Un reciente video difundido en redes sociales muestra a una mujer en Cuba recolectando y preparando “babosas de río” para consumo humano. La situación, que en un primer vistazo podría interpretarse como una estrategia de subsistencia ante la escasez, pone de manifiesto en realidad un serio desafío relacionado con la desinformación en cuestiones de salud y un riesgo biológico considerable. La comunidad cubana, al lidiar con la carencia de suministros alimentarios y la ineficacia de los sistemas de control epidemiológico, está adoptando el consumo de especies silvestres que pueden tener consecuencias fatales.


No existen babosas dulceacuícolas en Cuba, esto puede afirmarse . En Cuba —y prácticamente en todo el mundo— no existen babosas gasterópodas que vivan sumergidas de manera permanente en agua dulce. Las babosas verdaderas son terrestres o marinas. El término “babosa de río” es un error común que surge por tres confusiones frecuentes:

Babosas terrestres de zonas húmedas, especialmente Veronicella tenax, el mayor molusco terrestre de Cuba, que puede superar los 20 cm. Aunque viven en tierra, requieren tanta humedad que suelen encontrarse cerca de ríos y arroyos.

·         Caracoles de agua dulce sin concha visible, ya sea porque son juveniles o porque el cuerpo se desprendió tras la muerte del animal.

·         Babosas marinas en estuarios, especies costeras que toleran variaciones de salinidad y ocasionalmente se adentran en desembocaduras de ríos, creando la falsa impresión de que son dulceacuícolas.

·         Ninguna de estas especies es apta para el consumo humano. Y hay un riesgo mortal real cuando se consumen: la meningitis eosinofílica.

Las babosas terrestres y los caracoles silvestres en Cuba son huéspedes intermediarios del parásito Angiostrongylus cantonensis, conocido como el “gusano de los pulmones de la rata”.


La ingestión de babosas crudas, mal cocinadas o el contacto con vegetales contaminados con su baba puede introducir el parásito en el organismo. Este migra al sistema nervioso central y provoca meningoencefalitis eosinofílica, una enfermedad grave que causa: Parálisis, Daño neurológico permanente, Coma y Muerte

Este riesgo está ampliamente documentado en la literatura médica y constituye una emergencia sanitaria en regiones donde proliferan moluscos invasores.

Se presenta un fenómeno de toxicidad acumulativa y contaminación ambiental en las “babosas”, que se refiere a los moluscos silvestres carentes de sistemas de filtración, a diferencia de los caracoles comestibles que se cultivan en criaderos. Su dieta incluye hongos tóxicos, plantas nocivas, residuos, excrementos y desechos contaminados. El consumo de estos moluscos puede desencadenar: Envenenamiento químico severo, Infecciones bacterianas graves e Intoxicación por metales pesados o toxinas ambientales

Existe una advertencia científica activa en Cuba relacionada con este asunto de interés. Especialistas de la Academia de Ciencias de Cuba y personal de salud han lanzado alertas claras: no se debe llevar a cabo la manipulación ni el consumo de babosas, caracoles silvestres o moluscos invasores, dado el peligro parasitario y tóxico que estos representan.


Conclusión

La representación visual del vídeo no debe ser vista como una mera curiosidad cultural: constituye un indicio de la grave crisis alimentaria y de salud que enfrenta Cuba. Consumir moluscos silvestres representa una actividad de alto riesgo que puede resultar fatal. La promoción de la educación en salud, la divulgación científica y la supervisión epidemiológica son fundamentales para prevenir desgracias en un entorno donde la necesidad imperiosa conduce a la población a adoptar comportamientos peligrosos.