Dr. Eloy A González
Un reciente video difundido en redes sociales muestra a
una mujer en Cuba recolectando y preparando “babosas de río” para consumo
humano. La situación, que en un primer vistazo podría interpretarse como una
estrategia de subsistencia ante la escasez, pone de manifiesto en realidad un
serio desafío relacionado con la desinformación en cuestiones de salud y un
riesgo biológico considerable. La comunidad cubana, al lidiar con la carencia
de suministros alimentarios y la ineficacia de los sistemas de control
epidemiológico, está adoptando el consumo de especies silvestres que pueden
tener consecuencias fatales.
Babosas terrestres de zonas húmedas, especialmente
Veronicella tenax, el mayor molusco terrestre de Cuba, que puede superar los 20
cm. Aunque viven en tierra, requieren tanta humedad que suelen encontrarse
cerca de ríos y arroyos.
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Caracoles de agua dulce sin concha visible, ya sea porque
son juveniles o porque el cuerpo se desprendió tras la muerte del animal.
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Babosas marinas en estuarios, especies costeras que
toleran variaciones de salinidad y ocasionalmente se adentran en desembocaduras
de ríos, creando la falsa impresión de que son dulceacuícolas.
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Ninguna de estas especies es apta para el consumo humano.
Y hay un riesgo mortal real cuando se consumen: la meningitis eosinofílica.
Las babosas terrestres y los caracoles silvestres en Cuba
son huéspedes intermediarios del parásito Angiostrongylus cantonensis, conocido
como el “gusano de los pulmones de la rata”.
Este riesgo está ampliamente documentado en la literatura
médica y constituye una emergencia sanitaria en regiones donde proliferan
moluscos invasores.
Se presenta un fenómeno de toxicidad acumulativa y
contaminación ambiental en las “babosas”, que se refiere a los moluscos
silvestres carentes de sistemas de filtración, a diferencia de los caracoles
comestibles que se cultivan en criaderos. Su dieta incluye hongos tóxicos,
plantas nocivas, residuos, excrementos y desechos contaminados. El consumo de
estos moluscos puede desencadenar: Envenenamiento químico severo, Infecciones
bacterianas graves e Intoxicación por metales pesados o toxinas ambientales
Existe una advertencia científica activa en Cuba
relacionada con este asunto de interés. Especialistas de la Academia de
Ciencias de Cuba y personal de salud han lanzado alertas claras: no se debe
llevar a cabo la manipulación ni el consumo de babosas, caracoles silvestres o
moluscos invasores, dado el peligro parasitario y tóxico que estos representan.
Conclusión
La representación visual del vídeo no debe ser vista como
una mera curiosidad cultural: constituye un indicio de la grave crisis
alimentaria y de salud que enfrenta Cuba. Consumir moluscos silvestres
representa una actividad de alto riesgo que puede resultar fatal. La promoción
de la educación en salud, la divulgación científica y la supervisión
epidemiológica son fundamentales para prevenir desgracias en un entorno donde
la necesidad imperiosa conduce a la población a adoptar comportamientos
peligrosos.











