jueves, julio 02, 2026

De Delator de la "Primavera Negra" a Doctor en Ciencias: La Ascensión del Agente "Ernesto" en la Cuba Colapsada

 El cinismo de los "represores de bata blanca" y la impunidad premiada por el régimen cubano.

Un Grado Científico Manchado de Delación

El doctor Pedro Luis Véliz Martínez celebró recientemente en su cuenta de Facebook la obtención del máximo grado científico en Cuba: Doctor en Ciencias (Segundo Doctorado), con una tesis enfocada en la gestión académica y el desarrollo profesional en salud. Sin embargo, detrás de la grandilocuencia de sus palabras y los aplausos de un tribunal unánime, se esconde la verdadera identidad de quien ha sido catalogado como el "chivato estrella" del gremio médico cubano. Su ascenso no es fruto del mérito académico legítimo, sino el premio del régimen a su historial como delator e infiltrado.

El Origen del Engaño: Infiltración en el Colegio Médico Independiente

La trayectoria represiva de Véliz Martínez comenzó a fraguarse a mediados de la década de los noventa:

Año 1996: Se infiltra en el Colegio Médico Independiente, una maniobra facilitada no por la pericia de la Seguridad del Estado, sino por la desidia de la dirección de dicha organización en ese momento.

El Destape Oficial: Un reportaje publicado en el diario Granma Internacional reveló su verdadera identidad: el agente "Ernesto" de la Seguridad del Estado.

El Objetivo: Su misión consistía en intentar probar que las autoridades estadounidenses, a través de la Sección de Intereses de EE. UU. en La Habana (SINA), pretendían destruir el Sistema Nacional de Salud. Mientras trabajaba para la SINA, mantenía un nivel de vida superior al de sus colegas, justificando sus ingresos con falsas remesas de una supuesta madre en el extranjero.



El Impacto de su Traición: La Primavera Negra de 2003

El accionar de Véliz Martínez tuvo consecuencias penales devastadoras para la disidencia cubana. Sus testimonios y delaciones resultaron fundamentales para inculpar y encarcelar de manera injusta a miembros de la sociedad civil independiente durante la Primavera Negra de 2003.

Entre las víctimas directas de sus reportes se encuentra el Dr. Cano Rodríguez, condenado a 18 años de prisión por supuestos "actos contra la independencia y la integridad territorial" bajo la Ley Mordaza. En la misma causa, gracias a la información provista por el agente "Ernesto", se condenó a penas de entre 10 y 25 años de cárcel a destacados opositores como: Osvaldo Alfonso Valdez, Héctor Palacios Ruíz ,Oscar M. Espinosa Chepe, Héctor Maseda y Marcelo López Bañobre

De Choque en el Extranjero y Fiestas en La Habana

La lealtad de Véliz Martínez al aparato represivo del Estado se ha manifestado tanto en eventos internacionales como en círculos sociales de la isla:

La Cumbre de Panamá: Formó parte de una "brigada de respuesta rápida" enviada por el gobierno cubano para contrarrestar de forma violenta, insolente y sin decoro la presencia de la oposición cubana, actuando como una fuerza de choque ante la falta de argumentos para un diálogo civilizado.

La "Cuadrilla" de Radio Habana Cuba: En el año 2021, un programa titulado "Desde Cuba" expuso abiertamente a un grupo de médicos exagentes de la Seguridad del Estado, entre los que se incluyó a Véliz Martínez junto a los doctores José Manuel Coyera y Eduardo Sagaró González.

Complicidad en la Farándula: En el año 2023, asistió junto a su esposa, la doctora Ana Rosa Jorna Calixto (identificada como la agente "Gabriela" del MININT), a la fiesta que organiza anualmente el actor Jorge “Pichi” Perugorría en su residencia de Nuevo Vedado. Este evento, presentado como un homenaje a los médicos cubanos, funciona como un punto de reunión para los galenos de confianza y aliados del régimen.

Testimonio Desde Adentro: Agresividad, Rechazo y Protección Oficial

Colegas que trabajaron de cerca con Pedro Luis Véliz Martínez antes y después de conocerse su condición de espía describen un perfil marcado por la incompetencia y el rechazo social:

El perfil antes de su destape: Trabajaba en la unidad de terapia intermedia del Hospital Fajardo. Quienes compartieron guardias con él recuerdan su carácter agresivo, sus gritos a los pacientes y sus constantes ausencias justificadas con supuestos problemas de rodilla. Llegó a agredir físicamente a sus superiores (un nefrólogo y un profesor de medicina interna) y recibió múltiples sanciones de la directora del centro, Mayra Hernández Petterson, por su pésimo desempeño profesional. Incluso intentó tentar a otros profesionales ofreciéndoles "conseguir la salida del país".

El rechazo posterior: Tras hacerse pública su identidad de delator, la Seguridad del Estado lo ocultó junto a su familia durante un año. Posteriormente, fue ubicado en el Hospital Hermanos Ameijeiras. El repudio de sus colegas fue absoluto: en terapia intermedia el personal callaba o hablaba estrictamente en lenguaje médico cuando él entraba, y en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) los médicos se cambiaban de mesa discretamente si él se sentaba a almorzar.

Tras ser presionado de forma inteligente por los jefes de servicio de las unidades médicas para forzar su salida debido al peligro que representaba tenerlo cerca, terminó refugiado en el único lugar donde podía ser aceptado: las labores burocráticas de las oficinas del viceministerio de asistencia médica, atendiendo el Sistema Integrado de Urgencia Médica (SIUM).

Conclusión: El Juicio de la Historia

Hoy, Pedro Luis Véliz Martínez exhibe un título de Doctor en Ciencias y goza de los privilegios otorgados por el régimen —como acceso a internet en su vivienda— a cambio del sufrimiento infligido a decenas de familias cubanas. Sin embargo, para la comunidad médica independiente y las víctimas de la represión, su nombre no figura en la lista de los científicos ilustres, sino en el registro de los represores de bata blanca, aquellos cuyos actos criminales tarde o temprano recibirán el veredicto de la historia.

¿Qué opinas de que se premien estos historiales en la Cuba actual? Te leemos en los comentarios. 👇

Recopilación y texto del editor del Blog de Medicina Cubana

 

miércoles, julio 01, 2026

Determinaciones para el Final de la Vida en Cuba: Un Análisis Ético a la Luz de la Asociación Medica Mundial [AMM]

 Dr. Eloy A Gonzalez

La reciente aprobación en Cuba de la Ley de Salud Pública 165/2023 —publicada en la Gaceta Oficial en enero de 2026— ha abierto, por primera vez en la historia jurídica del país, un marco legal que reconoce el derecho a decidir sobre el final de la vida. Aunque el texto evita mencionar explícitamente la palabra eutanasia, incorpora la noción de “determinaciones para el final de la vida”, categoría bajo la cual se incluyen la limitación del esfuerzo terapéutico, los cuidados paliativos continuos y, de manera implícita, los procedimientos activos que ponen término a la existencia humana.

Este giro legislativo no puede analizarse de manera aislada. Desde 1959, el régimen cubano ha construido una cultura política donde la muerte —ya sea mediante fusilamientos, represión letal o abandono estructural— ha sido un instrumento de control social [1]. La incorporación de la eutanasia en este contexto autoritario plantea interrogantes éticos de enorme gravedad: ¿qué garantías reales tendrán los pacientes vulnerables?, ¿qué margen de objeción de conciencia se concederá a los médicos?, ¿cómo se evitará que un Estado sin transparencia utilice estos mecanismos para encubrir negligencias, presiones o decisiones no consentidas?


La ley establece que solo podrán solicitar estas determinaciones quienes padezcan enfermedades crónicas degenerativas e irreversibles, sufrimiento intratable o se encuentren en fase terminal, siempre con plena capacidad mental. Sin embargo, la propia normativa suspende la aplicación práctica de los procedimientos que finalizan la vida hasta que “existan las condiciones” y se emita una regulación complementaria. Esta ambigüedad —habitual en el ordenamiento jurídico cubano— deja a los profesionales de la salud sin un marco claro de protección ética y legal.

En un país donde la medicina ha sido históricamente instrumentalizada con fines políticos, la introducción de prácticas que acortan deliberadamente la vida exige un examen riguroso desde la ética médica internacional. Por ello, resulta imprescindible recordar la posición de la Asociación Médica Mundial (AMM), que en su 70ª Asamblea General (Tiflis, 2019) adoptó una declaración clara y contundente sobre la eutanasia y el suicidio con ayuda médica. Este documento, de referencia global, reafirma la centralidad de la vida humana, la obligación de aliviar el sufrimiento sin provocar la muerte y el derecho inalienable de los médicos a la objeción de conciencia.[2]

A continuación, se presenta íntegramente la Declaración de la AMM sobre la Eutanasia y el Suicidio con Ayuda Médica, cuyo contenido resulta esencial para evaluar críticamente la legislación cubana y para orientar a los profesionales de la salud que enfrentan este nuevo escenario bioético.

DECLARACIÓN DE LA AMM SOBRE LA EUTANASIA Y SUICIDIO CON AYUDA MÉDICA

Adoptada por la 70ª Asamblea General de la AMM, Tiflis, Georgia, Octubre 2019

La AMM reitera su fuerte compromiso con los principios de la ética médica y con que se debe mantener el máximo respeto por la vida humana. Por lo tanto, la AMM se opone firmemente a la eutanasia y al suicidio con ayuda médica.

Para fines de esta declaración, la eutanasia se define como el médico que administra deliberadamente una substancia letal o que realiza una intervención para causar la muerte de un paciente con capacidad de decisión por petición voluntaria de éste. El suicidio con ayuda médica se refiere a los casos en que, por petición voluntaria de un paciente con capacidad de decisión, el médico permite deliberadamente que un paciente ponga fin a su vida al prescribir o proporcionar substancias médicas cuya finalidad es causar la muerte.

Ningún médico debe ser obligado a participar en eutanasia o suicidio con ayuda médica, ni tampoco debe ser obligado a derivar un paciente con este objetivo.

Por separado, el médico que respeta el derecho básico del paciente a rechazar el tratamiento médico no actúa de manera contraria a la ética al renunciar o retener la atención no deseada, incluso si el respeto de dicho deseo resulta en la muerte del paciente.

Asociación Médica Mundial

Información relacionada:

Declaración de Venecia de la AMM sobre la Atención médica al final de la vida.[3]

 



[1] Gonzalez, E. A. (2023, December 29). El regimen Castro comunista se apunta a la cultura de la muerte [Review of El regimen Castro comunista se apunta a la cultura de la muerte]. El Blog de Medicina Cubana; Blogspot. https://medicinacubana.blogspot.com/2023/

[2] WMA - The World Medical Association-Declaración de la AMM sobre la Eutanasia y Suicidio con Ayuda Médica. (n.d.). https://www.wma.net/es/policies-post/declaracion-sobre-la-eutanasia-y-suicidio-con-ayuda-medica/

 

[3] WMA - The World Medical Association- Declaracion de Venecia de la AMM sobre la Atencion médica al final de la vida. (n.d.). https://www.wma.net/es/policies-post/declaracion-de-venecia/

 

lunes, junio 22, 2026

El día después: la salud como prueba moral de la Cuba futura

 Por: Dr. Eloy A. González

En 67 años, el régimen cubano transformó el sistema de salud en su más preciada joya: una herramienta de legitimidad, un medio de control social y una moneda diplomática para mantener acuerdos políticos. La estructura, que hoy está deteriorada, agotada y carece de recursos, se ha transformado en uno de los sectores más vulnerables del Estado fallido que es Cuba. Con los vientos de cambio en Cuba, sorprendentemente, también en uno de los puntos más impresionables donde podría comenzar una verdadera ruptura institucional, si el régimen sucumbe.

Dentro de este contexto, el proyecto 911 Cuba ha sido lanzado por entidades médicas del exilio cubano en Miami; es una iniciativa que tiene como objetivo unir a empresas, clínicas, farmacéuticas y profesionales que estén dispuestos a destinar recursos para la rehabilitación del sistema de salud si se produce un cambio democrático. El plan sugiere un enfoque mixto que mezcle programas sociales con inversión privada, utilizando materiales y recursos provenientes de Estados Unidos. Numerosas entidades han expresado su interés en involucrarse en la rehabilitación de hospitales, la actualización de los equipos y el establecimiento de nuevas instalaciones.[1]

La iniciativa surge en un momento crítico. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), el gasto estatal en salud ha caído más del 30% en la última década, mientras que más del 60% de los hospitales presentan deterioro estructural severo. La escasez de medicamentos supera el 80% del cuadro básico, y el éxodo profesional ha vaciado servicios esenciales: solo en 2023, más de 11 000 trabajadores sanitarios abandonaron el país. La crisis energética —apagones de 10 a 18 horas— ha paralizado quirófanos, bancos de sangre y laboratorios.

Ante esta situación, el exilio busca prepararse para "el día después". Pero antes de preocuparnos por el futuro de Cuba, debimos haber mostrado más solidaridad con nuestros compatriotas que ejercían la misma profesión y con los pacientes que padecen hoy en día la precariedad, en el exilio y en la Isla . No siempre sucedió de esta manera.

Durante mi estancia en Miami, noté que los médicos que llegaban de Cuba eran tratados con distancia. Yo venía del Colegio Médico Independiente de Cuba, donde la solidaridad era una necesidad esencial. No obstante, en Miami hallé hasta tres instituciones —después llegaron más— que se atribuían la representación del gremio de médicos cubanos en el exilio. Cada una reclamaba autoridad, legitimidad y liderazgo. No faltaba la marginación y el desprecio – en medio del protagonismo- donde todo se desvanecía en las disputas internas de un exilio cansado y quejumbroso.


En algunos casos, si de resolución del conflicto que significaba una dictadura prolongada en Cuba se trataba,  y era ostensible la caída del régimen; se percibía una intención velada: llegar primero a Cuba para posicionarse en el futuro mercado de la salud privatizada. Todo esto , lejos de las necesidades de los más vulnerables. Médicos que regresarían del exilio no con la intención de reconstruir, sino para posicionarse de la mejor manera posible. .

Este riesgo no es despreciable. El exilio, tan contradictorio e indispensable, vive hoy una nueva fiebre de "transición", ese término vacío que se puede usar para todo y no define nada. Se discute sobre restauración, acuerdos, liderazgos y planes para el día siguiente. Es un esfuerzo noble, ya que ningún pueblo puede sobrevivir sin imaginar su regreso a la justicia. Pero también existe peligro si la Patria se convierte en botín simbólico, si los nombres se adelantan a las urnas, si la reconstrucción empieza con repartos antes de la libertad.[2]

Hoy en día, el sistema de salud cubano, que a lo largo de la historia ha sido reconocido por su enfoque preventivo, afronta una crisis sin igual. La falta de combustible, los cortes de energía extendidos y la degradación de las infraestructuras han resultado en un colapso funcional. La mortalidad materna y neonatal ha aumentado; enfermedades controladas reaparecen; los hospitales carecen de agua, suturas, anestésicos y antibióticos.

El futuro del sector dependerá de la ruta política que tome el país. En un contexto de transición democrática, se sugieren iniciativas para implementar un modelo mixto que incluya inversión privada regulada en el ámbito de la salud. Asimismo, implica recuperar la infraestructura de los policlínicos y hospitales y, si se puede, poner en marcha un plan de modernización tecnológica lo más pronto posible.

La cooperación a nivel internacional en lo que respecta a salud, la provisión de fármacos y la reincorporación del personal médico exiliado –es decir, el capital humano– que esté dispuesto a regresar y reintegrarse es crucial y urgente. Esta visión sostiene que la infraestructura estatal, aunque esté deteriorada, tiene la posibilidad de recobrarse si se mezcla con autonomía profesional y recursos externos.

Al principio, el enfoque preventivo es fundamental como base para la labor inmediata. Independientemente de las transformaciones políticas que se implementen, el capital humano en la isla —médicos, enfermeros(as)  y técnicos— continúa siendo el recurso más preciado.

Los cambios y reformas que se asuman de manera seria y responsable deben salvaguardar la atención primaria y fortalecer la medicina familiar, con la infraestructura disponibles. Despolitizar la administración sanitaria, asegurar las mejores condiciones laborales posibles y garantizar sueldos dignos, además de facilitar la autonomía profesional.

La despolitización total del sector y la apertura del sistema a la transparencia en términos epidemiológicos son los fundamentos y regulaciones para el sistema de salud de una Cuba futura. El Partido Comunista no tiene la facultad de seguir manteniendo el control sobre las universidades, los hospitales, los centros de investigación y salud, y mucho menos sobre las políticas sanitarias. Es necesario que el sistema se abra de inmediato a la transparencia en términos epidemiológicos, garantizando que el acceso universal a la salud esté asegurado por parte del Estado.

Si la premisa es que toda la población tenga acceso a la salud, se evitaría el riesgo de una privatización inmediata que desembocaría en un desastre social. Por eso, se acepta el modelo mixto regulado de la salud como primer y único paso.

Consolidada la democracia y establecida una estructura de gestión estatal, posiblemente fundamentada en los resultados de elecciones libres y democráticas. Las autoridades sanitarias tienen la posibilidad de asumir las responsabilidades para posibilitar el establecimiento y la puesta en marcha de clínicas privadas que cuenten con normas claras, verificables y controlables.

Establecer instituciones que garanticen dentro o fuera del sistema de salud, la trasparencia necesaria dentro de un marco legal,  la publicación de datos reales, las auditorías independientes y cooperación internacional.

Se les asegurará a los trabajadores de la salud la autonomía y colegiación profesional independiente, se instruirán con las lecciones de libertad en el ejercicio de su profesión y participarán en la reconstrucción del país. La salud no puede ser un botín de las élites, ya sean del exilio o de la isla. Si habrá una invitación para que los exiliados médicos se reintegren como colaboradores.

Conclusión.

La transición en Cuba no puede ser un simple cambio de administradores ni un reparto anticipado de privilegios. La salud —ese espacio donde el régimen construyó su mito y donde hoy se revela su fracaso— será una prueba moral para todos: para los que están dentro, para los que están fuera y para los que regresen. Esta reestructuración del sistema de salud en Cuba debe eludir dos extremos: la privatización salvaje y la continuidad disfrazada. Entre los dos, hay un camino más difícil pero más honorable: un sistema fundamentado en derechos, instituciones y personas.

Ese es el único camino que puede restaurar no solo hospitales, sino también la República que aún no hemos edificado, pero que deseamos volver a construir desde los mismos cimientos con la colaboración de los cubanos decentes, para el beneficio de todos.

El proceso de reconstrucción del sistema sanitario cubano será, sin duda alguna, un espejo que refleje la esencia de quiénes somos y qué nación deseamos construir. No será suficiente con construir hospitales nuevos o invertir millones de dólares. No será suficiente tampoco con que los médicos del exilio vuelvan o con que se establezcan clínicas privadas. La auténtica prueba será otra: si podemos priorizar la dignidad humana sobre el interés económico y el cálculo político.

El régimen dictatorial, a lo largo de décadas, empleó la salud como propaganda, escaparate y herramienta de control. La transición, si ocurre, no puede cometer de nuevo ese pecado original. No podemos dejar que la salud se transforme en el primer botín de la nueva república, ni en un campo de batalla para intereses individuales, ni en una oportunidad de negocio rápido para aquellos que solo ven a Cuba como un mercado virgen.

La salud será el primer lugar donde se podrá determinar si la libertad es verdadera o simplemente un reemplazo de los administradores. Este será, el lugar en el que se evaluará la madurez del exilio, la responsabilidad de los profesionales y la habilidad del país para establecer instituciones; independientes de caudillos, ideologías, partidos o salvadores.

Porque Cuba no necesita otros salvadores, iluminados ni arrogantes dictadores. Cuba necesita ciudadanos. Y la salud —esa zona íntima donde se decide la vida y la muerte— será el lugar donde el patriotismo ciudadano se pondrá a prueba.

Si logramos reconstruir un sistema de salud justo, transparente, moderno y humano; habremos dado el primer paso hacia una República verdadera. Si fallamos, si permitimos que la salud se privatice sin control o que se politice de nuevo, entonces la transición será apenas un espejismo.

La salud será, en definitiva, la primera piedra de la Cuba que viene. Y también puede ser la primera grieta si no actuamos con responsabilidad histórica.

Yo los guiaré constantemente, les daré agua en el calor del desierto, daré fuerzas a su cuerpo, y serán como un jardín bien regado, como una corriente de agua. Reconstruirán las ruinas antiguas, reforzarán los cimientos antiguos, y los llamarán: “Reparadores de muros caídos”, “Reconstructores de casas en ruinas”. (Isaías 58:11-12)

En definitiva, estas palabras no son solo un eco del pasado, sino una hoja de ruta para la Cuba que viene. Tras el largo desierto del desgaste y la separación, el destino de la isla no es la ruina, sino el florecimiento. La reconstrucción del país no dependerá de milagros, sino de las manos de sus propios hijos —los de adentro y los de la diáspora—, quienes finalmente asumirán el título más noble que la historia les tiene reservado: el de ser los verdaderos reparadores de sus muros y los reconstructores de su propio hogar. La promesa de una Cuba fértil, unida y libre ya camina hacia el horizonte.



[1] Cuba Democracia y Vida - Organizaciones médicas del exilio se unen para reconstruir sistema de salud tras un cambio en Cuba. Por Rolando Nápoles. RTV Martí./Video CiberCuba: Julio César Alfonso, presidente de Solidaridad Sin Fronteras, explica la iniciativa “911 Cuba”. (2026). Cubademocraciayvida.org. https://new.cubademocraciayvida.org/article/59247

[2] Zoé Valdés. (2026, June 15). Cuba demorada. El Debate. https://www.eldebate.com/opinion/20260616/cuba-demorada_428989.html

 

viernes, junio 19, 2026

Solicitud de colaboración académica – Recopilación de fuentes documentales sobre el debate de la Res. 381/2015 del MINSAP

 


Estimados colegas de la comunidad científica y académica:

Con motivo de una investigación editorial e histórica en curso sobre la evolución de la Medicina Basada en la Evidencia en Cuba y el impacto institucional de la Resolución No. 381/2015 del MINSAP, nos encontramos en la búsqueda de documentos clave que forman parte del debate epistemológico en el país. Debido a las limitaciones metodológicas para acceder a archivos digitales centralizados, solicitamos su colaboración para localizar o digitalizar los siguientes materiales:

Resolución Histórica de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC): Copia textual, transcripción o enlace al archivo alojado originalmente en el sitio Rationalis, referente al dictamen de la academia sobre la improcedencia científica de las prácticas pseudomédicas.

Declaraciones de Sociedades Científicas y Consejos Universitarios: Pronunciamientos emitidos por los Consejos Científicos de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas (UCLV) y de la Universidad de La Habana (UH).

Declaración Conjunta de Sociedades Científicas: Manifiesto o documento oficial firmado de forma conjunta por las Sociedades Cubanas de Física, Química, Matemática y Computación en respuesta a la oficialización de la MNT.

Libro "Medicina sin apellidos": Datos bibliográficos exactos, capítulos digitalizados o referencias de distribución de esta obra publicada por la Editorial UH.

Agradecemos cualquier aporte, testimonio documental o indicación de repositorios alternativos que protejan la memoria histórica del rigor científico cubano.

Pueden enviar sus contribuciones a través de esta vía o por mensaje privado garantizando estricta confidencialidad académica.

El Editor del Blog de Medicina Cubana.

Email: cubanmedicine@yahoo.com

viernes, junio 12, 2026

La Odisea de un Médico Cubano

 Autor original: Augusto Fernández-Conde, M.D.

Adaptación Científico-Histórica para Web & Redes Sociales

Resumen Ejecutivo: Este documento presenta una transposición analítica y traducción al español bajo el formato científico IMRyD del testimonio autobiográfico del Dr. Augusto Fernández-Conde. Se examina la transición sociopolítica de Cuba desde la caída de Machado, el auge y declive institucional de la Asociación Médica Cubana bajo los regímenes de Batista y Castro, y los desafíos posteriores de la persecución, el encarcelamiento y la posterior asimilación profesional del autor en el sistema de salud pública de los Estados Unidos.

1. Introducción

El ejercicio de la medicina y la preservación de la autonomía gremial médica han estado históricamente vinculados a los flujos y reflujos de los contextos macroeconómicos y políticos. El presente estudio analiza, desde una perspectiva cualitativa-testimonial, la trayectoria profesional y civil del Dr. Augusto Fernández-Conde (nacido en 1913 en Manzanillo), un destacado neumólogo cubano cuya vida técnica y política encarna las profundas fracturas institucionales de la Cuba del siglo XX.

El marco referencial abarca tres periodos críticos:

  • La inestabilidad institucional y el activismo estudiantil contra la dictadura de Gerardo Machado (década de 1930).
  • El posicionamiento del Colegio Médico Nacional de Cuba y los movimientos clandestinos frente al golpe de Estado y posterior régimen de Fulgencio Batista (1952-1958).
  • La erosión sistemática de las libertades civiles, la colectivización forzosa del sistema de salud y la destrucción de los cuerpos colegiados tradicionales tras el advenimiento del régimen socialista de Fidel Castro (1959 en adelante).

El objetivo de este modelo es documentar y evaluar el impacto del totalitarismo sobre la infraestructura médica colegiada y la seguridad individual de los profesionales de la salud.

2. Metodología

La metodología aplicada corresponde a un enfoque histórico-biográfico de caso único, fundamentado en el análisis documental de fuentes primarias archivísticas ("One Cuban Physician’s Odyssey", 1979). El método analítico se estructuró a partir de las siguientes fases:

  1. Traducción y Depuración Documental: Transposición del inglés al español del testimonio del Dr. Fernández-Conde, garantizando la equivalencia conceptual y la precisión histórica de la terminología médica y política.
  2. Periodización Cronológica: Segmentación de la vida del sujeto en cuatro ejes variables: Formación y Activismo Académico; Ejercicio de la Presidencia de la CMA y Oposición a Batista; Apoyo Inicial, Decepción y Resistencia Clandestina ante el Castrismo; Persecución, Éxodo y Reinserción Profesional en EE. UU.
  3. Validación Contextual: Contraste del testimonio con eventos históricos documentados, tales como la huelga de la Universidad de La Habana, la invasión de Bahía de Cochinos (1961), y la disolución legal de la Asociación Médica Cubana en mayo de 1966.

3. Resultados


A. Antecedentes, Formación y Contribuciones Científicas

A pesar de las severas dificultades económicas durante su infancia en Manzanillo, el autor y sus hermanos accedieron a la educación superior. Fernández-Conde ingresó a la Universidad de La Habana en 1934, una época caracterizada por clausuras intermitentes debidas a las protestas estudiantiles. Ejerció funciones de liderazgo como presidente de clase y miembro del Directorio Estudiantil.

Graduado en Medicina en 1940, realizó sus internados en los hospitales "Mercedes" y "Calixto García". Posteriormente, completó dos años de especialización en enfermedades pulmonares en el hospital "La Esperanza" de La Habana, seguidos de una beca de dos años en hospitales de EE. UU. Sus contribuciones científicas incluyeron múltiples artículos de investigación sobre patologías pulmonares y una monografía de referencia sobre la tuberculosis pleural.

B. Liderazgo Gremial y Oposición a Batista

Fernández-Conde mantuvo una participación activa en el Colegio Médico Nacional de Cuba, alcanzando la presidencia de la institución en el periodo 1954-1955. Tras el golpe de Estado de Carlos Prío Socarrás por parte de Fulgencio Batista en 1952, el autor se integró al movimiento clandestino de resistencia médica. En octubre de 1957, denunció públicamente los atropellos del régimen de Batista ante la Asociación Médica Mundial en Estambul, lo que conllevó su arresto inmediato a su regreso a La Habana, siendo liberado a las 24 horas gracias a presiones diplomáticas y amparos de colegas.

C. La Relación con Fidel Castro y la Transición Ideológica

Inicialmente, el autor apoyó la Revolución Cubana bajo la premisa de que restablecería los valores democráticos. En febrero de 1959, el Dr. Fernández-Conde trató a Fidel Castro de una neumonía aguda, consolidando un vínculo de confianza médica y personal. No obstante, tras la invasión de Bahía de Cochinos, el giro radical de Castro hacia el marxismo-leninismo modificó el panorama. El Ministro de Salud, Dr. Julio Martínez Páez, inició una purga sistemática de médicos bajo acusaciones de vínculos con el régimen anterior.

D. Desmantelamiento del Colegio Médico Nacional de Cuba y Persecución

El régimen comunista implementó una estrategia coordinada de destrucción institucional a través del "Partido Médico de la Revolución", debilitando la estructura de la CMA mediante amenazas, encarcelamientos y coacciones directas para forzar el alineamiento partidista. El 10 de mayo de 1966, el Colegio Médico Nacional de Cuba fue oficialmente disuelta, siendo absorbida de manera obligatoria por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (SNTS).

El propio Dr. Fernández-Conde, tras unirse al clandestino Movimiento Revolucionario del Pueblo, fue arrestado junto a su esposa y cuñada. Experimentó detenciones en condiciones infrahumanas (hacinamiento crónico, desnutrición e insalubridad extrema) antes de ser liberado sin cargos formalizados semanas después.

E. El Éxodo: De los Campos de Detención en EE. UU. al Éxito Profesional

El autor logró asegurar plazas en los llamados "Vuelos de la Libertad" (Freedom Flights). Al arribar a Miami, fue catalogado bajo sospecha de infiltración comunista por las autoridades de inmigración estadounidenses. Fue detenido durante semanas y trasladado a instalaciones de máxima seguridad, incluyendo un campo de confinamiento en McAllen, Texas, cuyas condiciones describió como similares a un campo de concentración, marcadas por amenazas internas, raciones ínfimas de alimento y una pérdida severa de peso.

La liberación se produjo tras una exhaustiva investigación periodística que expuso las injusticias de su detención, provocando la intervención directa del Fiscal General Robert F. Kennedy. Tras ser liberado, y gracias al respaldo del Dr. Louis Bauer, se incorporó a un sanatorio de tuberculosis en Nueva York. Tras convalidar sus credenciales aprobando el examen del Educational Council for Foreign Medical Graduates (ECFMG), obtuvo la ciudadanía estadounidense y culminó su carrera en puestos directivos de la salud pública del estado de Florida.

4. Discusión

El análisis de la odisea del Dr. Fernández-Conde demuestra la incompatibilidad existente entre los regímenes de planificación centralizada y totalitaria y el ejercicio independiente de la medicina colegiada. La destrucción del Colegio Médico Nacional de Cuba no constituyó un evento aislado, sino una política de Estado orientada a subordinar la bioética y la práctica médica a las necesidades de control político.

Resulta de particular interés metodológico constatar que las salvaguardas democráticas en las naciones receptoras (como EE. UU.) tampoco están exentas de fallas sistémicas, como lo demuestra el injusto internamiento del autor en Texas. Sin embargo, los mecanismos de prensa libre y el contrapeso judicial e institucional permitieron la rectificación del caso, a diferencia del sistema cerrado insular.

El testimonio concluye con una profunda reflexión ética sobre la responsabilidad civil colectiva: la democracia no es un estado permanente, sino una estructura frágil que requiere una activa participación ciudadana y una vigilancia férrea de las libertades profesionales frente a cualquier asomo de autocracia.

"¿Conocías el proceso de cómo fue, primero, asaltado el Colegio Médico Nacional de Cuba y años después, disuelto? ¡Te leemos en los comentarios!"

Referencia Bibliográfica Original:
Fernández-Conde, A. (1979).
One Cuban Physician's Odyssey. The Journal of the Florida Medical Association, 66(1), 8-11.

Nota del Editor para el Blog de la Medicina Cubana:

Este sumario analítico ha sido adaptado a partir de un documento archivístico procesado mediante IA-PDF. Con el objetivo de preservar la máxima fidelidad y transparencia con la comunidad científica internacional, el texto base se publica en primera instancia en su idioma de origen (inglés), seguido de este análisis formalizado en español para su difusión científica e histórica en entornos digitales.

Recopilación y notas del Dr. Eloy A Gonzalez – editor del blog de Medicina Cuba-

En Cuba…, 24 horas y más de guardias médicas

 

Limites: Fotografías de médicos antes y después de 24 hs de guardia. Los rostros del agotamiento. La MIR Leticia Ruiz Rivera expone fotografías de sus compañeros a la entrada y la salida de las guardias.

Por Dr. Eloy A Gonzalez.

Todos tenemos en mente las guardias médicas de 24 horas la realidad de lo que son en los hospitales cubanos. Por supuesto que eran muy cansadas; se nos pasó por alto que, a veces, estas guardias tenían más de una frecuencia semanal. Se trataba de incluir un día entre semana (de 24 horas) y los fines de semana, en los que el sábado y el domingo eran rotativos, pero siempre se trataba de guardias de 24 horas.

Estas extensas horas de trabajo no se remuneraban como horas extras; es algo común en cualquier país. Tras un día de guardia de 24 horas, el médico o especialista debía retomar sus tareas y cumplir con las ocho horas de trabajo establecidas para el siguiente día. El descanso post guardia fue establecido en los años setenta, pero solo duró tres años. Los líderes de la salud convocaron a reuniones en todas las instituciones sanitarias del país con el fin de que los médicos "renunciaran" al tiempo de descanso posterior a la guardia. Los profesionales de la salud renunciaron en asambleas convocadas de antemano para este fin. Nunca se pagaba por nocturnidad, esto es jornadas de trabajo en horarios de noche. Tampoco se les pagaba a los médicos por peligrosidad, esto es riesgos a la salud en el desempeño de las funciones.

Además, tenemos que tener en cuenta las condiciones laborales durante los turnos médicos en Cuba. Se determinó que se reforzara la comida en los comedores hospitalarios para el personal médico de guardia, incluyendo una porción de carne en la comida. Por la noche, una merienda tardía incluía leche y panecillos calientes.

Estas circunstancias podían ser distintas de acuerdo a las instituciones sanitarias. Sé de esto porque trabajé como jefe de urgencias (Cuerpo de Guardia) y jefe de servicios en una especialidad en un hospital general.

A finales de los años setenta, mientras era jefe del servicio en un hospital general con alrededor de 800 camas, asistí a diversas reuniones o consejos de dirección ampliados. En estas ocasiones se comunicó que la alta dirección del país estaba considerando empezar a remunerar las guardias nocturnas como horas extra. El número de expertos que trabajaban en los hospitales haciendo guardia física se disminuiría, y algunos de ellos empezarían a hacer guardias localizables, por las cuales recibirían un salario únicamente por el tiempo que estuvieran en el hospital atendiendo una urgencia. Esto nunca ocurrió.

Hoy escribo estas notas porque he leído una información en un periódico español sobre los efectos de una guardia médica de 24 horas en los médicos que se desempeñan en el sistema MIR (Médico Interno Residente) de España; “Así es la cara de un médico después de 24 horas de guardia” es la información que comparto con ustedes aquí:

Trabajar durante un día entero deja huella. Si no, que se lo digan a los médicos que protagonizan la exposición fotográfica «Límites». La autora de las imágenes es Leticia Ruiz (foto a la derecha), una joven MIR y fotógrafa que ha captado a sus compañeros del Hospital San Cecilio de Granada. Son rostros antes y después de pasar por una guardia de 24 horas. El semblante entusiasta a la entrada se transforma en una mirada agotada a la salida: pelo revuelto, ojos hinchados, sonrisas borradas. Una muestra que pretende reflejar la parte más humana de la medicina y que también pretender ser una protesta a un trabajo que muy pocas veces se valora.

Se trata del trabajo de un médico, que es también fotógrafa, en un Hospital en España.

Sí que deja huellas 24 horas de guardia, pero es aún más impactante cuando, tras trabajar esas 24 horas de guardia, tiene que seguir trabajando al día siguiente como si nada; hasta terminar su jornada laboral de 8 horas. En otras palabras, son ¡32 horas! seguidas de un trabajo extenuante en todos los sentidos. A esto hay que añadirle la frecuencia semanal de estos turnos y los años de experiencia en medicina hasta el momento de la jubilación o el retiro del médico.

Nunca se ha tomado en cuenta el deterioro de la salud física y mental de los médicos cubanos después de 10 o 20 años ejerciendo, y menos aún ha sido objeto de investigación por los expertos en Medicina del trabajo. Nada de esto ha sido considerado, las condiciones laborales y los derechos de los trabajadores en Cuba nunca han sido importantes.

La referencia debe citarse de esta manera, ya que este artículo fue publicado en una página web cubana:

Gonzalez, E. A. (2014, May 13). En Cuba…, 24 horas y más de guardias médicas [Review of En Cuba…, 24 horas y más de guardias médicas]. Misceláneas de Cuba; JullArts. https://miscelaneasdecuba.blogspot.com/2014/05/en-cuba-24-horas-y-mas-de-guardias.html

Fotos: Limites: Fotografías de médicos antes y después de 24 hs de guardia. Los rostros del agotamiento. La MIR Leticia Ruiz Rivera expone fotografías de sus compañeros a la entrada y la salida de las guardias.

 

sábado, junio 06, 2026

La incoherencia que atraviesa la política sanitaria en Honduras

 En Honduras se ha vuelto común escuchar un discurso que pretende ser categórico: “Cuba no forma buenos médicos.” 

La frase se repite en conferencias, entrevistas, debates y redes sociales, como si fuera una verdad autoevidente. Pero basta mirar hacia la propia estructura del Estado hondureño para que ese argumento se desmorone con una facilidad sorprendente.


Dos de los actuales viceministros de la Secretaría de Salud —Miguel Castillo y Ángel Midence— se formaron en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en La Habana. No en una universidad cualquiera, sino en una institución creada, financiada y controlada por la dictadura cubana, que ha convertido la formación médica en una herramienta de influencia política, diplomacia ideológica y exportación de mano de obra calificada bajo control estatal.

Y aquí aparece la contradicción que nadie en el gobierno parece dispuesto a enfrentar:

Si la formación médica cubana es deficiente, ideologizada o poco confiable… ¿cómo se explica que quienes hoy dirigen la salud pública de Honduras hayan sido formados precisamente en ese mismo sistema? La incoherencia es tan evidente que no requiere lupa, solo honestidad.

La dictadura cubana y la paradoja académica

La dictadura cubana ha sido —y sigue siendo— un régimen autoritario, represivo y profundamente controlador.

Pero incluso dentro de ese aparato político, Cuba ha logrado construir un sistema de formación médica con bases académicas sólidas, reconocido en múltiples países y utilizado como carta de presentación internacional.

Esa es la paradoja: un régimen autoritario puede formar buenos médicos, aunque luego los utilice como instrumentos de propaganda o como mercancía diplomática.

Negar esa realidad es tan absurdo como negar la represión del régimen. Ambas cosas pueden coexistir, y de hecho coexisten.


El doble discurso en Honduras

Lo que resulta insostenible es que el gobierno hondureño: cuestione la presencia de médicos cubanos, desacredite su formación, siembre dudas sobre su competencia; mientras mantiene en los cargos más altos del sistema sanitario a profesionales formados en la misma escuela que critica.

¿En qué quedamos? ¿La formación cubana es mala… excepto cuando se trata de los funcionarios del gobierno? ¿Los médicos cubanos son sospechosos… pero los viceministros formados en Cuba son garantía de excelencia? ¿La dictadura es repudiable… pero sus títulos sirven para dirigir la salud pública hondureña? ¿La ideología contamina a unos… pero purifica a otros?

El discurso oficial no resiste ni el más mínimo examen de coherencia.

El problema no es Cuba: es la conveniencia política . Cuando un gobierno sostiene dos afirmaciones contradictorias al mismo tiempo, no está haciendo un análisis técnico. Está construyendo un relato político que cambia según la necesidad del momento.

Si conviene cuestionar a los médicos cubanos, se cuestiona. Si conviene mantener a los viceministros formados en Cuba, se les mantiene. Si conviene hablar de ideología, se habla.

Si conviene ignorarla, se ignora. La verdad no importa. La coherencia tampoco. Lo único que importa es la utilidad del discurso.


Conclusión

La pregunta que circula en Honduras no es solo pertinente: es inevitable. Si los médicos formados en Cuba no son confiables… qué dice eso de quienes hoy dirigen la salud pública del país? .La respuesta no la dará Cuba. La respuesta la debe dar el propio gobierno hondureño, si es que todavía le interesa sostener un discurso que no se contradiga a sí mismo. Porque cuando la política se acomoda según la conveniencia del día, la credibilidad pública es la primera víctima.

Y en un país donde la salud pública enfrenta desafíos reales, la incoherencia no es solo un problema retórico: es un problema de Estado.

Recopilación y notas del editor del Blog de Medicina Cubana

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jueves, junio 04, 2026

Formación Médica Cubana: El estigma Internacionalista

 Por: Dr. Eloy A Gonzalez.

Hablar de la medicina cubana hoy exige navegar en una singularidad: la de un país capaz de desarrollar biotecnología avanzada mientras carece de aspirinas en sus farmacias. Esta contradicción se traslada al escenario internacional, donde el médico cubano —víctima y profesional a la vez— es recibido con frecuencia bajo el estigma de la "incompetencia". El presente artículo nace de una investigación prolongada para responder a quienes, desde el sesgo o el desconocimiento, intentan invalidar la formación médica cubana. No se trata de defender un sistema de explotación estatal, sino de rescatar la dignidad del buen hacer profesional frente a una descalificación que suele ignorar los años de rigor académico, internado y especialización que respaldan a estos médicos.

Cuando se habla de los médicos cubanos, uno de los temas más polémicos es encontrar las peores descalificaciones. Desde hace mucho tiempo me encuentro investigando este y otros temas relacionados con la actuación de los médicos cubanos, tanto en Cuba como en las naciones donde trabajan. Aquí discuto algunas ideas negativas e imprecisas de un profesional venezolano acerca de los médicos cubanos.

Cuando un contingente médico cubano llega a un país, lo primero que sucede es la respuesta de los médicos locales y de las sociedades médicas en esos lugares. Usted tiene la posibilidad de presentar argumentos legales, reglamentos de homologación e incluso las políticas que definen los convenios de trabajo y la contratación; lo que es un error es empezar por desacreditar y sostener que estos médicos no son verdaderos médicos y que, en el mejor de los casos, son unos "matasanos".

No critican ni la dictadura que los emplea ni los gobiernos cómplices que los contratan. Recientemente he observado caricaturas en medios brasileños que presentan al médico cubano con un cuchillo listo para atacar y una bata ensangrentada. Por supuesto, la mejor representación de esto es un video de los profesionales brasileños gritando en un aeropuerto. Cuando los médicos cubanos llegaron a Brasil, les llamaban "esclavos", lo cual tiene cierto fundamento, e "incompetentes". Lo último que debe hacer un médico, independiente del derecho a la libre expresión, es ir a un aeropuerto a gritarles a otros colegas: esclavos e incompetentes.

Usted indica cómo y de qué forma un médico cubano se prepara y estudia. No está correcto en lo que dice; quizás tiene alguna fuente poco fiable. Los médicos cubanos provienen de una escuela médica sólida y bien establecida desde antes de 1959, cuando se produjo la mal llamada revolución. La carrera se estudia durante seis años; el último año es el internado, que puede ser "vertical" o "rotatorio". En el primero, se rota por Medicina, Cirugía, Gineco-obstetricia y Pediatría durante un año, aunque estas materias ya se hayan cursado durante los años anteriores. Un interno vertical trabaja en una única especialidad durante todo el año, pero como médico interno. Luego, vienen 3 años de Servicio Médico Social, aunque para algunos se extienden a 4. Se espera tomar la Especialidad, que dura tres años; no obstante, tengo entendido que algunas especialidades se han ampliado a cuatro años. Es posible que los contenidos hayan variado desde que dejé Cuba, pero los plazos son los mismos.

Una periodista me preguntó hace unos días, para un libro, cómo definiría la medicina cubana. Esto le respondí:

Continúo afirmando que el Sistema de Salud cubano es "paradójico" y las evaluaciones que se realizan al respecto oscilan entre extremos. Cuba es una nación que enfrenta obstáculos para fabricar y distribuir aspirinas, a pesar de contar con médicos e investigadores de gran calidad que crean anticuerpos monoclonales y otros fármacos en una industria biotecnológica bastante aceptable. En un país donde se han efectuado miles de trasplantes de riñón, en muchas ocasiones no hay material para suturas cuando se presenta una herida en un cuerpo de guardia.

En el ataque a los médicos cubanos, no se debe olvidar que ellos son en gran parte víctimas de un sistema que los instrumentaliza; no obstante, son profesionales que mantienen su dedicación pese a las privaciones. Sería conveniente entender que la medicina, si es vocación, permanece hasta en los gobiernos más viles; antes de lanzar el grito de "incompetente", reflexionen.

Usted puede esperar mucho tiempo para recibir atención en cualquier nivel de salud mientras que un médico o especialista cubano (más de 40 mil) trabaja con profesionalismo y dedicación en lugares tan lejanos como Sudáfrica o las islas del Pacífico.

No se trata de un ataque a los médicos cubanos, sino que son víctimas también ellos, pero en la mayoría de las ocasiones son profesionales que demuestran dedicación y excelencia. Mejor pregúntese cómo Venezuela se encuentra bajo el control de un gobierno siniestro que ha decidido ser un sirviente de una dictadura prolongada.

La paradoja de la medicina cubana —capaz de lo mejor y sometida a lo peor— no se resuelve con insultos en un aeropuerto. Se resuelve reconociendo la valía de quienes, formados en una tradición de rigor, intentan salvar vidas mientras cargan con el peso de un estigma que no les pertenece. El tiempo, ese juez implacable, se encargará de demostrar que la ciencia médica siempre es superior a la propaganda que intenta gestionarla.

Nota: Este articulo forma parte del libro : Medicina y Memoria en Cuba: Testimonios, denuncias y reflexiones desde dos décadas de archivo editorial (2005–2025), de próxima publicación. No aparece articulado en línea y lo comparto como promoción de este mi próximo libro. Dr. Eloy A Gonzalez