sábado, septiembre 05, 2026

Cuando la vida termina en un basurero: urgencia moral ante un horror que se repite

 Introducción: 

En julio de este año [2026] publiqué una transposición analítica del estudio histórico y clínico sobre el uso del Rivanol como agente químico aplicado de manera punitiva contra mujeres cubanas. Ese trabajo retomaba la investigación original del Dr. Oscar Elías Biscet (1998), quien documentó cómo el sistema de salud instrumentalizaba a la mujer y vulneraba de manera flagrante sus derechos humanos y civiles, amparado por la inacción de los órganos fiscalizadores del Estado. Como señalaban Biscet González y Muñoz Yyobre (1998), los datos epidemiológicos del hospital analizado revelaban un patrón sistemático de prácticas que atentaban contra la vida desde su inicio.

Hoy vuelvo sobre este tema obligado por una noticia que ha estremecido a Cuba: el hallazgo de dos fetos en un basurero de Centro Habana, un hecho que no puede ser normalizado ni reducido a la categoría de incidente aislado. Defender la vida desde la concepción es un imperativo moral, y cada episodio como este revela la profundidad del deterioro ético y social que atraviesa el país.

A esta denuncia se suma la información publicada por la periodista Camila Acosta, quien ha documentado el caso en su cuenta de X y ha ofrecido elementos que merecen ser atendidos con seriedad y responsabilidad pública. Comparto a continuación sus opiniones, que contribuyen a iluminar un problema que exige una respuesta urgente y una reflexión colectiva.

“El reciente hallazgo de dos fetos en un basurero en Centro Habana me ha horrorizado”. Camila Acosta

Muy enferma y agonizante tiene que estar una sociedad en la que se ha normalizado el exterminio de los más inocentes. ¿Qué más da desechar una vida en un hospital que en una esquina?


Lamentablemente, no es la primera vez que la crudeza de esta degradación nos golpea. Este horror es el síntoma final de una sociedad en colapso moral: se suma al bebé arrojado desde un edificio en Sancti Spíritus, al recién nacido hallado muerto en una caja de cartón hace solo unas semanas en Centro Habana, al cuerpo encontrado por un trabajador de comunales en el basurero del Cerro en 2025, o al pequeño abandonado a su suerte en un portal de Alquízar.

Estos lamentables sucesos confirman parte de la tesis de mi investigación publicada en 2022, la cual los sectores feministas y de izquierdas se enfocaron en desvirtuar e incluso tratar de desmentir infructuosamente.

En ese artículo expuse cómo en Cuba el aborto se convirtió en una práctica institucionalizada y masiva, acumulando millones de interrupciones a lo largo de las décadas. Documenté realidades atroces que el régimen cubano intenta ocultar:

·         la violación sistemática de la objeción de conciencia para los médicos que se niegan a cooperar,

·         el horror de fetos que nacieron vivos y fueron cruelmente asesinados,

·         así como los experimentos con fetos que se realizaron durante años en la isla de forma rutinaria.

Aquel reportaje demostró que abortar en Cuba llegó a ser "tan fácil como sacarse una muela".

Hoy, ese desprecio absoluto por la vida ha alcanzado su consecuencia más cruda: la pérdida total del respeto por lo sagrado. Lo que comenzó en los quirófanos como una política de Estado ha terminado en los basureros de La Habana como el síntoma final de un colapso moral y humano.

Defender la vida desde la concepción es un imperativo moral. No podemos seguir normalizando el horror.

 Fuente: Camila Acosta @CamilaAcostaCu

Información relacionada:

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·         Abortar en Cuba es una práctica «tan fácil como sacarse una muela» `

Recopilación y Texto del Dr. Eloy A Gonzaalez, editor del Blog de Medicina Cubana