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martes, octubre 02, 2012

A propósito de la carta de médicos cubanos a Raúl Castro.

Por: Jeovany Jimenez Vega.
Cada día de este mundo, en uno u otro sitio, a las claras o solapadamente según la dignidad de cada cual, los profesionales de la Salud Pública cubana opinan sobre la calamitosa situación que viven. Pero esta vez no se trata de un comentario de pasillo más, sino que el pasado 20 de septiembre Cubaencuentro publicó una carta que circula ya por Intranet, vía emails o de mano en mano, donde presuntamente un grupo de cirujanos del Hospital Clínico Quirúrgico “Calixto García”, de la capital cubana, le exponen sin tapujos al Presidente Raúl Castro la deprimente situación estructural y funcional de esa institución.
Es cierto y lamentable que no está respaldado el documento por nombres concretos –lo cual lógicamente pone en dudas su autenticidad– aunque aparece adjudicado al Servicio de Cirugía de ese hospital. Siempre será mi precepto que respaldar con nombre y firma cuanto se escribe denota carácter y convicción de criterios, y evidencia además que se tiene el valor suficiente para defenderlos, por eso no desdeño el detalle del anonimato cuando se trata de algo tan peliagudo como el pésimo estándar de trabajo y de vida de los profesionales de mi sector.
Pero más allá de que el texto en cuestión haya salido de manos quirúrgicas o no, hay algo cierto que es más importante aún: que todo cuanto ahí se dice, dígalo quien lo diga, es una absoluta y dolorosa verdad, completamente extrapolable al resto de los centros asistenciales del sistema de la Salud Pública cubana. Aunque, sin dudas, siempre habrá casos peores; no olvidemos que hablamos aquí de uno de los hospitales más emblemáticos del país, el otrora Hospital Militar No. 1 fundado a finales del siglo XIX, así que pongamos las cosas en perspectiva: si el tronco desde el cual emergieron el resto de nuestras facultades de Medicina, y la meca de los hospitales capitalinos, ha perdurado durante décadas en el referido estado de deterioro, ya se podrá suponer la situación en los apartados hospitales municipales y en la red de policlínicos y oscuros consultorios desperdigados por la geografía cubana, constantemente elogiados con loas triunfalistas por una inescrupulosa prensa incapaz de decir la verdad.
La inatención crónica y el abandono a que estamos sometidos los profesionales de la Salud Pública; las pésimas condiciones de trabajo, de descanso y de alimentación; las guardias médicas de hasta más de 24 horas completamente gratuitas “… en un país donde las gratuidades se terminaron…”; el palpable deterioro de la mayoría de nuestros centros asistenciales; la escases, cuando no la falta constante de material usable, de medicamentos y de medios diagnósticos; la sobrecarga de trabajo no remunerado para suplantar a los colegas que parten a las misiones médicas en el extranjero; el salario miserable que se nos paga, el irrespeto que esto implica para un sector que importa más de 10000 millones de dólares constantes y sonantes cada año y la humillación que entraña que a pesar de esto se nos someta a la pobreza; el agotamiento mental y físico que genera mal alimentar a nuestras familias en medio de una economía caótica mientras sabemos bien que “…las destructoras huellas de la corrupción transitan con libertinaje singular…”; la archidemostrada indiferencia de los funcionarios ministeriales, partidistas y gubernamentales para escucharnos con respeto, la gran frustración que esto genera y la falta absoluta de objetividad de la prensa oficial para abordar con valentía y ética un problema que no se soluciona simple y llanamente por falta de voluntad política. Todo esto se dijo antes y se repite aquí, otras son las palabras y otras las manos que suscriben, pero la misma auténtica verdad es la que se escucha.
Tomando el toro por los cuernos, quienes escriben responsabilizan sin ambages al Gobierno cubano de esta situación y le exigen que sea resuelta. No se respira en el tono del documento sumisión, sino que está escrito con claridad, respeto y altivez –combinación que escasea en estos tiempos– presuntamente por profesionales en activo que cada día salvan nuevas vidas y que se sienten en extremo desatendidos, cuando no traicionados, por un gobierno, un partido y un Ministerio de Salud Pública que no hacen absolutamente nada para rescatarnos del abismo.
Haber permitido que un hospital tan prestigioso como el Calixto García se hundiera en semejante desidia hasta el punto de arriesgar seriamente su razón misma de ser, debió bastar para expulsar deshonrosamente de su cargo al Dr. José Ramón Balaguer Cabrera, Ministro de Salud Pública durante la mayor parte del tiempo referido en la carta, y máximo responsable, por lo mismo, del escandaloso desastre del Hospital Psiquiátrico de La Habana a principios de 2010, en el cual murieron decenas de enfermos mentales. Pero en lugar de recibir su merecido castigo aquel señor fue trasladado, con honores incluidos, a dirigir el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista. Aunque reconozcamos, en su defensa, que el Dr. Balaguer estaba bastante más ocupado en inhabilitar a los médicos que opinaban que en resolverle sus problemas, por lo que tal vez no oyó hablar nunca del dramático deterioro de las instituciones como el Calixto García.
A esta histórica Facultad de Medicina todavía me unen fuertes sentimientos, pues allí me formé a principios de la década del 90 bajo la tutela de eminentísimos profesores como la Dra. Mercedes Batule y el Dr. San Martín, cátedras vivientes que tuve el orgullo de conocer y que ya entonces ¡hace más de 20 años! sufrían hacía mucho ese ancestral abandono que le mencionan aún nuestros colegas a Raúl Castro. Recuerdo nítidamente que mi admiradísima profesora solía de vez en cuando acompañarnos al comedor central, y mientras nos hablaba afablemente sobre cualquier nimiedad, a mí se me estrujaba el alma de verla comer aquel cardumen insípido. Por desgracia aquellos profesores ya no están entre nosotros, pero vivo convencido de que hoy admirarían la dignidad de los valientes que no se resignan a bajar la frente ante la ignominia.
Ahora sólo resta ver cuál será la reacción del Ministerio de Salud Pública y del Gobierno cubano, acostumbrados a la furibunda intransigencia ante cualquier gesto que los cuestione. De repente, donde sólo hay un grupo de médicos que éticamente se dirigen a sus autoridades, algún tarúpido pudiera ver un “grupúsculo contrarrevolucionario”, o quizás una intentona de la CIA, o una facción de “mercenarios al servicio del imperio”; experiencias en cuanto esto tengo muchas, créame. Pero estos tiempos que corren ya no son los mismos. Sólo digo que en caso de que este documento fuera auténtico y se desatara una cacería más, esta vez mis colegas no estarían solos: Ciudadano Cero no se cruzaría de brazos y quien esto escribe correría cada riesgo hasta el final y lanzaría todas las batallas para redimirlos, porque es nuestro silencio el que nos mantiene en el fondo de este abismo; porque enfrentados a la indolencia cualquier polémica será mejor; porque vale todo intento para rescatar a la patria de los absurdos que “…van comprometiendo el futuro…” y porque cada paso adelante que se da, por más pequeño que sea, va mejorando definitivamente el mundo.

jueves, enero 19, 2012

Metamorfosis de un médico en comisario político.

 Por: Carlos Ríos Otero.*
LA HABANA, Cuba, enero del 2012 –Hace apenas cinco días, el pasado 12 de enero se cumplieron dos años de la tragedia en que fallecieron 26 pacientes del Hospital Nacional Psiquiátrico de Mazorra, en La Habana, los cuales eran bañados con chorros de agua fría, en medio de una ola invernal, además de ser sometidos a permanente subalimentación.
El mundo conoció el crimen a través de la prensa independiente. De otro modo jamás hubiese trascendido. Se supo, incluso, que antes de este escandaloso hecho, otros dementes habían fallecido por iguales o parecidos motivos, aunque se reportaban supuestas neumonías.
La cartera de Salud Pública la llevaba por entonces el Dr. José Ramón Balaguer Cabrera, galeno de profesión y comisario político de oficio. Balaguer fue sustituido a finales del verano de 2010. Pero continuó siendo miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista. Y hoy es su Secretario Ideológico y de Relaciones Internacionales.
Una ola de frío se inició a principios de diciembre de 2009. Se reportaban muertes por supuesta neumonía en varios asilos de ancianos de la capital. Los mendigos, fallecidos en plena vía pública, fueron llevados al Hospital Salvador Allende (antigua Covadonga), donde certificaron que la neumonía era la causa de su muerte.
Si Balaguer hubiese leído los informes, tal vez habría evitado aquel crimen inescrupuloso. Fuentes fidedignas del MINSAP afirman que sólo en la capital se cuantificaron 83 muertos por neumonía.
En ese mismo invierno, la Oficina de Información del Consejo de Estado organizó varios programas televisivos de la Mesa Redonda, dedicados a las 5 muertes de vagabundos en Estados Unidos, y 8 en México. Y catalogó a los gobiernos de esos países -con más de 307 y más de 113 millones de habitantes, respectivamente- de “irresponsables y demagogos”. En tanto, Randy Alonso, conductor del programa, ocultaba alevosamente las muchas decenas de muertos en nuestra isla que tiene sólo 11 millones de habitantes.
Los ministros del gobierno cubano parecen dedicarse, sobre todo, a dar respuestas a las demandas de los gobiernos populistas de la izquierda latinoamericana. Pero los problemas nacionales no cuentan para ellos.
Este caso relacionado con el Ministerio de Salud Pública no es el único que ilustra mi parecer. Sin ir más lejos, todavía está fresca en la memoria la destitución del Ministro de Educación, Luís Ignacio Gómez, quien, según el propio Fidel Castro, vivía más en el exterior que en Cuba.
José Ramón Balaguer, junto al actual embajador de Cuba en Caracas, coordinaba contratos para exprimir los servicios médicos cubanos, desviándolos hacia Venezuela para reforzar la popularidad de Chávez, mientras hacía trizas el sistema de salud en la Isla.
En Panamá, la intromisión de funcionarios cubanos en los asuntos internos fue tan escandalosa que el nuevo ejecutivo se deshizo de la eventual ayuda de salud castrista.
En Brasil, un colegio médico estadual aplicó una acción similar, y recientemente no certificaron los títulos a jóvenes recibidos en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), por considerarlos profesionalmente ineptos.
Los centros de salud en Cuba son eficientes sólo para la nomenclatura y  para extranjeros. El pueblo solamente puede ver desde lejos sus instalaciones estrellas: el CIMEQ, el Hospital Cira García, la Clínica de los Generales del MINFAR y la Clínica Marín, del Ministerio del Interior (MININT), entre otros a los que no tiene acceso la población.
En la barriada habanera de Santos Suárez, funcionarios del MININT usaron en sus mansiones particulares los materiales destinados a un centro de Fisioterapia para personas de la tercera edad. Era una de aquellas obras sociales de la llamada Batalla de Ideas, empresa creada por el Máximo Líder, pero pronto los vecinos informaron que el edificio se hundía, como iba a hundirse más tarde la propia empresa. Hoy, en vez del Centro de Fisioterapia, se alza en el lugar un edificio de 4 plantas para oficiales del MININT.
Antes de que Balaguer fuera destituido de la cartera de salud, y se consagrara como comisario político, el periódico Granma, órgano oficial del partido comunista, anunció en primera plana una esquela de felicitación, firmada por él, al centro equino de Camagüey, a 600 kilómetros de La Habana. Sin embargo, Mazorra se encuentra en camino a la Terminal Aérea José Martí, a 10 kilómetros del MINSAP, y al parecer nunca fue visitada por él, al menos durante sus últimos tiempos de barbarie.
*Foto reportero independiente. Radica en La Habana Cuba y es colaborador de la Agencia Hablemos Press y otros sitios de temas cubanos.
Fuente: Cubanet.

domingo, septiembre 25, 2011

La inmoral Salud pública cubana.


El régimen socialista de Castro es un descalabro irreversible en la historia del país. El socialismo ha sido asimismo un fracaso rotundo no solo en la Europa Oriental y en la Unión Soviética sino también en las democracias liberales con administraciones socialistas como la España de Zapatero, la Grecia de Papandreu y el Portugal de Socrates. Este mismo proceso de deterioro ha tenido lugar en los países nórdicos y en Norteamérica.
Los Castro achacan su desastre económico al embargo financiero, económico y comercial que pusieron en vigor los EUA después que el régimen confiscó sin compensación las propiedades norteamericanas en la Isla. Culpan incluso a dicho embargo de ser el principal obstáculo a la promoción de la democracia y la libertad en Cuba. En forma muy conveniente olvidan que su fracaso se debió a la improductividad, la falta de estímulo y la corrupción generalizada.
Sin embargo, aún en los tiempos de la masiva ayuda soviética a su satélite del Caribe ya se observaba la punta del iceberg del descalabro socialista. Mientras tanto, la gigantesca porción sumergida era ocultada por la manipulación de las estadísticas oficiales. La más deplorable era la que realizaban los miembros del Partido Comunista en el campo de la salud pública.
Desde la década de los 80 y 90 ya ocurrían hechos insólitos en los establecimientos cubanos de salubridad. Entre ellos, realizar una intervención quirúrgica y extirpar el riñón sano, dejarle durante meses una tijera dentro del abdomen a una paciente después de ser operada y suturada, intervenciones quirúrgicas por un falso médico a más de cuarenta enfermos durante cinco años sin ser descubierto por las autoridades, y el hallazgo de diecisiete ratas en el falso techo de la sala donde ingresaban a los niños recién nacidos.
Todos estos hechos aberrantes de la práctica médica socialista fueron ocultados por medio del control total de los medios masivos de comunicación y de las estadísticas de salud por el régimen estalinista de Cuba. Sin embargo, la muerte por hipotermia y hambre de 26 enfermos mentales durante una madrugada del mes de enero de 2010 en el Hospital Psiquiátrico de La Habana (antiguo Mazorra) puso al descubierto el fracaso y la farsa del sistema socialista cubano.( foto arriba a la derecha)
En un plano personal, visité hace unos días a un familiar que estaba recluido en el Hospital Miguel Enríquez, antigua Benéfica, en el barrio de Luyanó, en La Habana. Pude comprobar de primera mano que la indiferencia y la inmoralidad son parte inherente de nuestro deplorable sistema de salud. En dicho hospital son ingresados mujeres y hombres en el mismo cuarto sin la más mínima consideración al pudor de los enfermos y en violación flagrante de las normas de ética médica.
Ha sido precisamente la corrupción, la indiferencia, la falta de recursos económicos y la inmoralidad del régimen de Castro los factores que han destruido a la nación cubana. Nuestras desgracias no han sido ocasionadas por la acción de enemigos externos sino por la avaricia, la indiferencia y la opresión de unos cubanos que se han adueñado de la nación en detrimento de la gran mayoría de nuestro pueblo.
Por mi parte, soy optimista porque tengo una fe absoluta en que el Dios Bíblico será el catalizador que levantará a hombres y mujeres de profundo amor patrio y humano para conquistar la democracia y la libertad en nuestra querida e infortunada patria.
*Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos .Medalla Presidencial de la Libertad. lawtonfoundation@lawtonfoundation.comhttp://www.lawtonfoundation.com/
Fuente del artículo: La Nueva Nación

miércoles, marzo 09, 2011

Buenas noticias para los enfermos mentales en Cuba, serán atendidos en comunidad terapéutica.

Después de las malas noticias sobre el manejo de enfermos mentales en Cuba, la muerte de medio centenar de estos  en La Habana y el juicio a los presuntos implicados por las muertes ocurridas. Hoy conocemos que el Presidente de la Sociedad de Psiquiatras de Cuba, afirma que ahora los enfermos mentales en Cuba serán objeto de una atención en comunidad terapéutica. No sabemos qué es esto…, pero esperamos que sea algo mejor que la comunidad terapéutica que “sufrieron” los enfermos que murieron de hambre y frio en el Hospital Psiquiátrico de La Habana.
Dice la información de Lauradis Masague que se hace eco de lo que dice el Dr. Valdes Mier:
La Habana, Cuba. Marzo del 2011- El régimen de atención a los trastornos mentales que implementa Cuba es el de una comunidad terapéutica, afirmó este miércoles el doctor Miguel Valdés Mier, Presidente de la Sociedad Cubana de Psiquiatría, durante la jornada inaugural de la V Conferencia Internacional Psicohabana 2011.
Resaltó que la Isla fue el primer país latinoamericano que tuvo un Glosario de Psiquiatría, cuya primera edición fue publicada en 1975, la segunda en el 85, la tercera en el 2000 y la cuarta se revisará durante la cita.
Al Triunfo de la Revolución, acotó Valdés Mier, Cuba disponía de un centenar de psiquiatras, actualmente suman más de dos mil, quienes garantizan la atención primaria de salud.
Aseveró, que a pesar de estar sometidos a uno de los más inaceptables bloqueos, el pueblo cubano es capaz de ayudar a los hermanos más necesitados.
Es decir que ya los enfermos mentales en Cuba tienen comunidad terapéutica, un glosario de Psiquiatría, hasta dos mil Psiquiatras, - pocos para el desajuste colectivo en Cuba-, y si pasa algo…, pues le echan la culpa al bloqueo.

sábado, febrero 26, 2011

Del crimen, el cinismo y la burla .A propósito de las muertes de los enfermos mentales en Cuba.

Del crimen, el cinismo y la burla.
Boyeros, La Habana, 10 de febrero de 2011, (PD) A mediados de enero de 2010 la noticia conmovió a la opinión pública nacional e internacional: alrededor de tres docenas de enfermos mentales -según fuentes cercanas a los hechos- recluidos en el Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra) murieron víctimas de frío e inanición en la noche más fría de la temporada invernal.
Las fotografías dantescas e increíbles que muestran las condiciones deplorables que sufrían los pacientes de esta vitrina del sistema de salud cubano recorrieron el país y el mundo vía electrónica para dejar al descubierto la inhumana indolencia de las autoridades cubanas, siempre dispuestas a presumir de la supuesta excelencia de esas garantías sociales que dice proveer.
El escándalo provocado por el hecho obligó al gobierno cubano a emitir una declaración sobre el particular. El comunicado reconocía solo veintiséis fallecidos, atribuidos a problemas respiratorios provocados por las bajas temperaturas de aquella infausta noche. Sin embargo, a renglón siguiente la nota promete una investigación y el castigo a los supuestos responsables del hecho.
Así una escueta y contradictoria información saldó la primera referencia oficial a la tragedia. El ministro de salud pública, dirigente histórico de la revolución para más señas, conservó su cartera por varios meses como si nada hubiese ocurrido y sin siquiera molestarse en hacer una declaración sobre el hecho. Ni una autocrítica, ni la democión de un funcionario provincial y nacional, ni una palabra de condolencias para víctimas y familiares.
Pasó el tiempo y el mismo gobierno que necesitó solo un mes - del 13 de junio al 13 de julio de 1989- para detener, investigar, juzgar, condenar, ratificar y ejecutar a sus más grandes y legendarios héroes, el general Arnaldo Ochoa y el coronel Antonio de la Guardia, el mismo gobierno que necesitó apenas unos días en marzo del año 2003 para condenar y ejecutar, ante la atónita y estremecida mirada de todo el planeta, a tres jóvenes negros que intentaron secuestrar una embarcación sin causar la mínima lesión a nadie, tardó exactamente un año para presentar a juicio a los supuestos culpables del genocidio.
Pero ¡oh, sorpresa!, la información oficial emitida sobre la vista oral del proceso nos revela como encartados solo a varios funcionarios y especialistas de la instalación hospitalaria. Con escalofriante impavidez, el periodista que informa nos dice que a pesar de existir en la institución las condiciones y disponibilidades materiales requeridas, los enfermos quedaron desprotegidos ante las inclemencias del tiempo, además de comprobarse "signos positivos de desnutrición" y "diagnósticos de anemia y niveles deficientes de vitaminas". Sin embargo, asombra sobremanera que el terrible genocidio de personas tan vulnerables se salde judicialmente con acusaciones de "abandono de menores, incapacitados y desvalidos" y "malversación".
Finalmente esos funcionarios menores -directivos del hospital, especialistas, y trabajadores de servicios- fueron declarados culpables y sancionados a penas que no rebasan los quince años. Así quedó cerrado el caso para las autoridades cubanas.
El tratamiento dado al lamentable asunto retrata de cuerpo entero al gobierno cubano, cuyo comportamiento hiere todas las sensibilidades y ofende la inteligencia aún del menos informado.
En primer lugar llama la atención ver como esa inflada burocracia que goza de toda clase de privilegios no cumple su función ni asume responsabilidad alguna por un crimen que a todas luces ellos debían haber evitado.
Cómo es posible que el Comandante sea capaz de preparar en dos días una brigada de setecientos médicos con el objetivo de inmiscuirse en un problema donde nadie lo ha llamado, de conocer al momento el dolor de oído que sufre el último damnificado en las heladas montañas de Pakistán o de dar cuenta de los grados de fiebre que padece el más ignoto enfermo de cólera en Haití y no existiera un funcionario partidista, sectorial, provincial o ministerial en capacidad de ocuparse de las deplorables condiciones en que malviven los enfermos de "Mazorra".
La evidencia grafica de la tragedia, que parcialmente se reproduce junto a estas valoraciones, demuestran que para llegar a ese nivel de depauperación física se necesitan muchos meses de hambruna total. No es parcial desnutrición y alguna deficiencia vitamínica los que muestran esas imágenes dantescas, que además dan cuenta del carácter consuetudinario del maltrato físico en la instalación hospitalaria.
Resulta lacerante y bochornoso que en un país donde emitir libremente una opinión o sacrificar una res puede implicar largas penas de cárcel, un asesinato alevoso y evitable como este ocurra y se ventile con encartados, penas y explicaciones que constituyen una burla a todos los cubanos, quienes, por cierto, podemos ser mañana víctimas o dolientes de nuevas desidias y nuevos crímenes.
*Historiador y politólogo. Miembro del Partido Arco Progresista. Representante en Cuba de la Revista Islas, reside en Boyeros. La Habana.

domingo, enero 30, 2011

Lo que jamás se dirá sobre el trato a los pacientes y las pésimas condiciones en que viven estos en el Hospital Psiquiátrico de la Habana…, menos aún de los verdaderos responsables de estas muertes.

Lawton, La Habana, Cuba, 27 de enero de 2011, (PD) La muerte el pasado año de una treintena o más de enfermos mentales en el Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra) se constituye en una muestra viva sobre la práctica real de la justicia y sus diligencias en Cuba.
Oficialmente, una nota aparecida el 17 de enero del corriente en el diario Granma, órgano del partido único, informó sobre el juicio que se celebraría a los ‘culpables’ de aquel horror. Las primeras vistas de este juicio, se anunciaron y celebraron en el Tribunal Provincial de La Habana. Luego como de costumbre, de forma sorpresiva, todo cambió. El juicio tuvo lugar en el Tribunal Municipal Diez de Octubre, a puertas cerradas y con una fuerte presencia policial para espantar ‘curiosos’. Se habló y se condenó a ‘desalmados’ especuladores y de toda una amplia gama de culpables.
Cocineros, pantristas, almaceneros, dietistas, enfermeros y hasta médicos, fueron condenados a penas que oscilaron entre los seis y los catorce años de reclusión. Hasta ahí se completó el elenco de presuntos implicados en este incidente. No se habló de exigir responsabilidad penal al ministro del ramo en el momento de los hechos, José Ramón Balaguer, o a su Viceministro a cargo del Hospital Psiquiátrico. Tampoco a los miembros del comité o núcleo del gobernante y único partido comunista en este hospital.
La depauperación producida por inanición progresiva y frío es posible que pase inadvertida a un profano. Esta nunca escapará al ojo entrenado del médico o el enfermero menos competentes. ¿Cómo es posible que un profesional entrenado de una “potencia médica” y en plantilla en este centro, no se haya percatado a tiempo que pacientes al cuidado de este hospital, morían lenta y cruelmente de hambre y frío?
Como en todas partes en Cuba, en Mazorra existe un núcleo o un comité del omnisciente y omnipresente Partido Comunista. En este núcleo o comité, existe presencia de profesionales de la Medicina, entonces, ¿se trata de que no se percataron o no pudieron hacer cosa alguna para salvar la vida de los infelices locos? La pregunta de orden es: ¿Por qué?
A la derecha, caricatura de Ilei Urrutia.
¿Cuáles son los mecanismos diabólicos impuestos para escamotear la responsabilidad de los intocables de siempre? En la actualidad, los internados en Mazorra reciben su medicación matutina con un poco de agua que les dan desde un balde (un cubo) de uso común. El desayuno, después, si hay. Los responsables médicos de esta institución debieron conocer esta situación. De todos modos, si no la conocieron, era su responsabilidad saberlo y lo principal, evitarlo o resolverlo.
En esto como en todo y todas las cosas, salta a la vista algo inocultable. El sistema impuesto en Cuba, no sirve, no servía y no servirá nunca. Es inútil seguir o insistir. Los mecanismos de auto conservación del sistema, diluyen cualquier responsabilidad personal. El Dr. José Ramón Balaguer y su séquito, no han sido oficialmente responsabilizados de la tragedia de Mazorra. En la misma proporcional y diabólica manera, Fidel, Raúl Castro y su séquito, del que también forma o formó parte Balaguer, tampoco son responsabilizados de la tragedia nacional cubana.
Lo que jamás dirán Granma y el resto de la comparsa mediática al servicio del Partido Comunista sobre la tragedia de Mazorra, son estas verdades evidentes e inocultables. Cada profesional, cada funcionario que pasó por alto lo que veía, para no buscarse problemas y por preservar la cadena de mandos, es más culpable que los cocineros, los almaceneros, los pantristas y el resto de los que fueron juzgados y sancionados, por esta tragedia.
Tenemos como de costumbre, de una parte, a un grupo de infelices locos muertos de hambre y de frío. Por la otra, a los que mandan. Esos a quienes mueve o no, la desidia, la crueldad, el egoísmo o la combinación ya conocida por todos, de una voluntad política responsable de todas nuestras regulares irregularidades. Es así, tanto en el manicomio chiquito de Mazorra como en el manicomio grande, llamado Cuba.
*Periodista independiente y Director de Primavera digital. Reside en Ciudad de la Habana, Cuba.
Información relacionada:


martes, enero 18, 2011

Comenzó el juicio contra los implicados en la muerte por frío e inanición de pacientes del Hospital Psiquiátrico de la Habana.

En enero de 2010, 26 pacientes del Hospital Psiquiátrico de La Habana fallecieron por hipotermia en un caso que el Gobierno relacionó con las bajas temperaturas que se registraban en la isla en ese momento.
El Gobierno admitió también que se habían identificado "varias deficiencias con la no adopción oportuna de medidas'', creó una comisión para investigar lo sucedido y anunció un juicio contra los responsables. Aquí más información.


El juicio contra los acusados de la muerte por hipotermia de 26 pacientes mentales en el Hospital siquiátrico más importante de la isla comenzó el lunes en La Habana, al tiempo que opositores y familiares de los implicados aseguran que los principales responsables no están sentados en el banquillo.
"Es un juicio contra empleados y funcionarios subalternos, que para nada son los principales responsables''…, .El opositor Guillermo Fariñas declaró que el gobierno es incapaz de enfrentar el costo político por las muertes, cuya cifra podría estar "muy por encima'' de lo declarado. Algunas fuentes opositoras apuntan a 40 o 50 pacientes fallecidos.
"Balaguer debió responder a las denuncias de la oposición interna cubana y es el primero que tendría que estar sentado en el banquillo de los acusados'', dijo Fariñas. "Esto nos da la medida de la pérdida de valores en la sociedad. Se roba y se trata de corromper a sistemas como la salud y la educación que debieran ser absolutamente humanitarios''.
Nota del Editor: Empleados menores, una doctora subjefe de un servicio y mucha especulación en relación a este juicio donde no responderán al menos como testigos Machado Ventura , quien ha pedido ahorro y austeridad en el manejo de los gastos de salud en el país, el Ministro de Salud en ese momento en funciones, ( José Ramón Balaguer) y el Director del Hospital que permite que los enfermos mentales sean “bañados” con chorros de agua fría en la mañana; tratamiento novedoso sumado al hambre y la falta de ropas adecuadas para enfrentar el frio. Dos de los muertos los encontraron fuera de la facilidad hospitalaria, tal vez pensaron que escapando podían salvarse del atropello…, igual murieron.

jueves, enero 13, 2011

A un año de las muertes por frio y hambre en La Habana de pacientes psiquiátricos.

LA HABANA, Cuba, enero 12, 2010– Me arriesgo a asegurar que si en un hospital psiquiátrico de alguna gélida región de Estados Unidos decenas de pacientes hubieran muerto de hambre y frío a causa de la indolencia, la prensa cubana le dedicaría un extenso espacio.
De igual forma, sospecho que si el señor Michael Moore irrumpiera en el hipotético hospital con sus cámaras, para documentar el hecho, el documental pronto se exhibiría en nuestra televisión y se debatiría ampliamente en el programa Mesa Redonda.
Sin embargo, semejante hecho ocurrió en Cuba, donde predomina la calidez, brilla el sol durante la mayor parte del año, y la temperatura promedio en invierno es de 20 grados Celsius.
El manicomio Mazorra( Hospital Psiquiatrico de la Habana) se encuentra a sólo 15 Kilómetros al sur de La Habana, y tras la oleada invernal de enero de 2010, los vecinos de la conurbación del aeropuerto internacional José Martí, y el residencial Altahabana, vieron cómo bajaba la temperatura a 3 grados centígrados.
Foto a la derecha de las victimas , enfermos psiquiatricos del Hospinal Psiquiatrico de la Habana.
Las personas que se abrigaron con colchas, pernotaron en una edificación con mínimas condiciones de protección y se alimentaron adecuadamente, con seguridad salieron ilesas de las bajas temperaturas. No es normal que alguien, que se encuentre dentro de un edificio, muera porque la temperatura exterior baje a 3 grados centígrados. Pero, desgraciadamente esa fue la suerte corrida por las víctimas mortales del hospital psiquiátrico.
Según informaciones de un funcionario del Ministerio de Salud Pública, que por razones de seguridad no puede revelar su nombre, la cifra real de muertes rebasó las cuarenta personas, muy por encima de las 26 que el gobierno admitió. Además, se confirmó que la mayoría murió no sólo por hipotermia, sino también por inanición.
Las pesquisas arrojaron varias causas para la tragedia, entre ellas el deterioro de las ventanas del hospital, que no habían sido reparadas “por falta de recursos”, la falta de ropa de cama y de ropa adecuada para los enfermos, la alimentación desastrosa, la barbaridad de que los pacientes de conducta agresiva eran bañados con chorros de agua a temperatura ambiente y, además, los expedientes clínicos evidenciaron que las víctimas no habían sido examinadas por los médicos desde hacía más de 6 meses.
También se destapó la corrupción imperante en el hospital, principalmente la sustracción de medios por parte de algunos empleados para su beneficio personal: alimentos, vestuario, ropa de cama, donaciones de organizaciones caritativas, etc. Por último saltó de las gavetas una circular emitida por el Primer Vicepresidente del Consejo de Estado, José Ramón Machado, ordenando “reajustes alimentarios” en las instituciones del Sistema Nacional de Salud.
Además de los resultados de la investigación, el testimonio gráfico del hecho es espeluznante; las fotos tomadas en la morgue mostraron el deplorable estado de los occisos, sus osamentas sobresalían como si fueran víctimas del holocausto, y se hicieron evidentes las golpeaduras, lesiones, escaras, heridas sangrantes. En sus rostros quedó plasmada la angustia de los últimos instantes de sus vidas.
Ha transcurrido un año y “aquí no ha pasado nada”. Ni responsables, ni acusados, ni juicios. Las autoridades no han vuelto a hablar del hecho.

miércoles, enero 05, 2011

Cuba: Niños privilegiados y enfermos psiquiátricos desfavorecidos.

Se trata de dos notas que han aparecido sobre la situación de la Salud en Cuba. El Sr Forneo en el Blog Cuestiónatelo todo, escribe sobre las bondades del socialismo cubano y lo beneficiado que resultan los niños (as) en Cuba, esto en su artículo: "En Cuba los niños son los privilegiados", un anota motivada por la publicación de la recientes cifras de mortalidad infantil que muestra los organismos gubernamentales cubanos. En tanto que en otro artículo, “El Hospital Psiquiátrico de La Habana”, Joaquín Munté en su Blog destaca el deterioro del Sistema de Salud cubano tomando como referencia la muerte por negligencia de un grupo de enfermos mentales en la capital cubana. Aquí ambos artículos:
Sin embargo, y especialmente, la atención del gobierno socialista se centra en los niños, principales beneficiarios de los logros del Socialismo en Cuba, algo muy en el contexto mundial de triunfo del neoliberalismo y de la agresión contra los derechos sociales y el gasto público que sufren con más contundencia los más débiles de la sociedad en los países bajo la ley del más fuerte, el que acumula capital.Pero en Cuba, al contrario, como en cualquier régimen Socialista, los únicos privilegiados son los niños. Leer todo el artículo haciendo CLIC AQUI

En esta institución “modelo” murieron de frío, hambre y malos tratos unos 31 pacientes. Al parecer, los funcionarios desviaron alimentos y otros recursos hacia terceras personas con fines lucrativos.
El Gobierno del régimen dictatorial, el que ha vendido con suma eficacia el mito de la Sanidad, la gamberrada del bloqueo y conspiraciones diversas. Esta es la Cuba, donde los enfermos de SIDA eran encarcelados en las conocidas “siderías”, de donde ya no salían hasta que pasaban a mejor vida. Esta es la Cuba, paraíso de cultura en el que la oferta editorial es amplísima: Fidel y la Revolución, La Revolución y Fidel.
Pero aparte de las condiciones que murieron estas personas en el Psiquiátrico, cuando eran trasladadas al Instituto Forense fueron tratadas como si fueran animales, lugar donde también se hacen otras barbaridades como estas. Leer todo el artículo haciendo CLIC AQUÍ
Las fotos corresponden a ambos artículos mencionados.

viernes, diciembre 10, 2010

Aun no hay responsables en Cuba por la muerte de enfermos mentales en el Hospital Psiquiátrico de la Habana.

Por: José Antonio Fornaris.*
 Managua, La Habana, Cuba,  9 de diciembre de 2010, (PD) En los primeros y fríos días de enero, pronto hará un año, murieron de frío y hambre en el Hospital Provincial Psiquiátrico de Ciudad de La Habana, 26 enfermos mentales. Esa fue la cifra informada oficialmente. Otras fuentes aseguran que el número de fallecidos llegó a 39.
En una nota oficial publicada en los medios se aseguró que las causas que habían originado ese lamentable hecho serían investigadas con rigor y que los responsables tendrían que responder ante los tribunales.
Más nada se ha dicho del asunto, aunque eso no es extraño. Los gobernantes vitalicios de la isla no son muy dados a cumplir promesas que no les beneficien.
Varios meses después, el ministro de Salud Pública, José Ramón Balaguer, un hombre que forma parte de la vieja guardia del régimen, fue sacado del cargo, pero su democión no estuvo relacionada con la muerte de los enfermos psiquiátricos, al menos nada se dijo al respecto.
En el propio mes de enero, la revista Bohemia, en un intento de restarle importancia al caso, reprodujo un reportaje que ese propio semanario había publicado en 1959 tras haber sido nombrado como Director del centro hospitalario el comandante guerrillero Bernabé Ordáz.
El reportaje presentaba un cuadro dantesco de ese hospital para dementes. Pero sin embargo, en ninguna parte se dice que los enfermos ahí recluidos durante el gobierno de Fulgencio Batista, morían de hambre o de frío. En términos generales no parecen existir antecedentes de un caso semejante en Cuba, ni antes ni después de constituida la República.
A su vez, alguien divulgó a través de Internet fotos de algunos de los dementes fallecidos cuando estaban en la morgue del hospital y del momento en que se les practicaba la autopsia. Las imágenes son espeluznantes. La única asociación que era factible hacer es con los internados en los campos de concentración hitlerianos.
En esos propios días ocurrió el devastador terremoto de Haití, y los medios oficialistas en Cuba comenzaron a darle una cobertura en escala abrumadora. Ante la muerte de miles de personas en el vecino país, ¿qué importancia podría tener el fallecimiento de 26 locos?
Si alguna información o satisfacción les dieron, en privado, a los familiares de esos enfermos que murieron mientras se encontraban en una institución del Estado, se desconoce. De todas formas, lo más probable es que a cada uno de los familiares más allegados de esos infelices que murieron de inanición y frío, le hayan obsequiado un televisor. Así les sería factible ver como los médicos de la isla acuden a inhóspitos lugares de la geografía de varios países a interesarse por la salud de los habitantes de esos parajes. Además, de esa manera, tendrían la oportunidad de enterarse, a todo color, de la alta cantidad de estadounidenses que carecen de seguro médico.
*Periodista independiente. Colabora con Primavera digital.

jueves, noviembre 11, 2010

Desamparo gubernamental de enfermos mentales en Cuba.

Por: Miguel Iturria Savón.*
El viernes pasado coincidí en un ómnibus con Nora, una amiga diabética con una niña de 9 años y un hermano esquizofrénico ingresado en un hospital psiquiátrico de La Habana, donde lo atienden bien después de oscilar entre la casa del padre y el manicomio de Mazorra durante casi dos décadas de delirios, pastillas y fantasmas que lo convirtieron en un guiñapo humano.
Al preguntarle a Nora por su evidente inquietud me respondió que la citaron al sanatorio y después de varias preguntas le advirtieron que como su hermano tiene casa propia y cuenta con su apoyo, debe ir pensando en la reinserción de éste al hogar paterno o a la vivienda que ella comparte con su hija y esposo, pues por orientaciones del Ministerio de Salud se reducirán al mínimo los ingresos permanentes en hospitales de dementes y retrasados mentales.
Para ella “el retorno” acrecentará los problemas porque al morir el padre se acentuó la locura del hermano y solo con ayuda de los vecinos lograba ingresarlo en una sala transitoria de Mazorra, de donde le daban el alta tan pronto disminuían las alucinaciones, las cuales retornaban al cabo de uno o dos meses, de manera que ella apenas podía trabajar. Si lo dejaba en su apartamento tenía que visitarlo diariamente y aguantar las descargas de los colindantes. Si lo llevaba consigo ponía en tensión a la niña y el esposo; cuando entraba en crisis tenían que refugiarse en casa de algún vecino mientras el marido gestionaba la ambulancia o tranquilizaba al cuñado.
Nora y su hermano poseen viviendas propias, pero él no puede vivir solo ni acompañado, no hay quien resista los problemas que crea incesantemente. Para ambos la alternativa radica en la institución sanitaria. Existen, sin embargo, casos peores, enfermos sin familiares o con parientes muy pobres, envejecidos o sin vivienda adecuada.
Recuerdo, por ejemplo, el caso de Peter, un esquizofrénico de 53 años con conductas de psicópata, sin padres ni hermanos que asuman sus desvaríos. Fue vagabundo y estuvo a punto de morir en los caminos de un pueblo oriental hasta que un pariente lo ingresó en un manicomio de La Habana, donde mejoró mucho pero lo trasladaron al Hospital de Transito ubicado en Fontanar; allí, entre locos y mendigos, Peter parece un zombi en espera del dictamen de la Comisión de Clasificación, la cual decidirá si lo pone en la calle, lo retorna a su provincia o lo interna en Mazorra.
Los ex pintores Edel Torres y su tío Manolo son otro ejemplo de la importancia decisiva de las instituciones sanitarias para enfermos psiquiátricos. Desde los 17 años Edel oscila entre la casa paterna y el gran manicomio capitalino. Al morir el padre, Manolo se mudó con él pero a los tres años ya no podía enfrentar las crisis frecuentes, el costo de los alimentos y las medicinas y el deterioro habitacional. Una década después de convivencia Manolo es un mendigo y Edel combate con las mismas voces y demonios que lo atormentan.
Nora y su hermano Ernesto, Peter, Edel y Manolo, Alain y decenas de locos y retrasados que crecen como el marabú, constituyen una carga pesada que necesitan de las instituciones y los familiares. No es cuestión de olvidarlos en el hospital ni de retornarlos al “lugar de origen”, del cual no hubieran salido si los acompañara el equilibrio. La solución no radica en despedirlos como a obreros de fábrica obsoletas, si no en brindarles protección social.
*Licenciado en Historia, postgrados en Arte, Literatura, Periodismo y Etnología. Ha publicado varios libros, reside en Cuba y ejerce el periodismo independiente.
Foto corresponde al Blog mencionado en la fuente.

martes, mayo 04, 2010

Médicos cubanos…, buenos, malos y ¿Por qué?

Médicos, buenos, malos y porqué (II parte).
Ciudad de la Habana. Cuba, 04 de mayo de 2010 (http://www.cihpress.com/). — Sobre los buenos y malos médicos y la situación que ata las manos a los buenos y favorece impere lo malo traté en pasado escrito. Aquí expongo más testimonios y opiniones.
Una doctora me relató:"Cuando se enferman mi niña o mi madre, voy al doctor R…Si tengo que ir al Hospital ocurre que a veces abro la puerta de un consultorio y cuando veo al médico !la cierro! Los conozco que no saben ni sirven para nada.
Hace unos años fui al Hospital Calixto García con R… buscando a otro Especialista amigo y encontramos a una mujer que se desmayaba y no la atendía el médico de guardia, muy figurín con bata y esfigmomanómetro extranjeros. R...,dijo: "Vamos a tener que darle nosotros los primeros auxilios". Era infarto de la coronaria, no había camilla y le grito a ese médico."Corra, traiga una camilla" y aquel Doctor de impecable presencia corrió como si fuera un criado.
Una señora me relató su anécdota de Cuerpo de Guardia con un hombre que afirmaba que se sentía muy mal, que no podía respirar y un doctor que lo regañaba: "No seas majadero, no tienes nada, son los nervios, te voy a mandar a psiquiatría si sigues molestando", hasta que perdió el sentido y expiró por un trombo embolismo pulmonar.
Antes de la debacle, en los 80 se hizo famosa la anécdota de una doctora atropellada a la puerta del Clínico Quirúrgico de Diez de Octubre y que exigió al chofer que la socorrió que la llevara a otro Hospital:"si me atienden aquí pierdo la pierna".
Visitando enfermos operados he visto suturas cuidadosas - después cicatrices casi invisibles - y costurones burdos, que tal parecía que el cirujano había aprendido cociendo sacos de papas.
Como carecen de acceso a Internet - hasta de computadora personal - quedan al margen de los adelantos de su especialidad - no sé hoy, pero estudios del MINSAP a fines de los 80 demostraron que en Cuba la literatura de las revistas y textos especializados era anticuada, basada muchas veces en los textos básicos de la carrera. Y con obligatorios párrafos de elogio a "la Revolución" y citas de Marx y Lenin.
La Psicología se retrasó tremendamente porque hasta 1989 estudiaron por literatura !soviética! Hoy escasean materiales. Faltan psicólogos, no hay casi ningún Psicólogo infantil, están sobrecargados de trabajo.
No quieren trabajar en el Hospital de Mazorra - donde en enero exterminaron de hambre a un grupo de enfermos - ni en prisiones, el campo y otras plazas incomodas y mal pagadas. Se dedicaron a acupuntura, esencias florales: métodos "alternativos" que convierten en sustitutos de su profesión.
Los médicos pueden solicitar literatura a bibliotecas de hospitales con acceso a la red nacional de información médica, pero ello no sustituye el acceso directo que les vedan, y carecen de tiempo y fuerzas para estudiar porque sus jornadas de trabajo son agotadoras, con noches en vela, hambre, y necesitan hacer colas y gestiones.
Las bibliotecarias tienen dentro de su contenido de trabajo informar a los médicos de los nuevos títulos disponibles sobre su especialidad, pero no lo hacen y los médicos tampoco lo piden, por ignorancia del servicio o porque no les interesa. Según una bibliotecaria: "Muy rara vez solicitan un texto o una búsqueda de literatura".
El Dr. Elio (¿?), Director del Policlínico de Santos Suarez, se hizo famoso en el barrio porque con su inseparable bolsa de saco - java - y su bata de médico vivía haciendo colas para comprar viandas - hoy, retirado prosigue su afanosa búsqueda de que poner en el plato.
La cadena de mando burocrática los recarga de trabajo inútil o sencillamente imposible de hacer y como no pueden negarse, mienten, el Dr. Darsi Ferrer, actualmente preso de conciencia y en huelga de hambre, explicó que, para cumplir una norma obligatoria de pruebas, muchos médicos de familia con un solo análisis de esputo y cada examen de mama llenan formularios con la información falsa de que examinaron a varios pacientes, que ni se enteran. El Estado toma decisiones sobre esa información estadística y la divulga como logro en la prevención.
*Periodista independiente cubano. Radica en La Habana. Agencia de prensa independiente: Hablemos Press.
Foto: Cartoon of 1906.

jueves, marzo 18, 2010

Estaban enfermos, estaban locos, estaban solos, estaban abandonados y ahora están muertos.

Hay en Twitter una campaña para responsabilizar y pedir al actual Ministro de Salud en Cuba, José Ramón Balaguer que sea despedido, vaya que lo mandan pero ya al “plan pijama” por las muertes ocurridas en el Hospital Psiquiátrico de la Habana. Le piden que renuncie.
Hace algunos días este Blog, puso algunas de las fotos de los enfermos mentales que, victimas de la desidia, murieron de hambre y de frio en este hospital emblemático de la salud pública cubana. Sabemos que hay una investigación en curso. Sobre todo ahora que las fotos de las víctimas han aparecido en la Red. Esto es lo que dice en Twitter una conocida bloguera desde la Isla.
1. despidanabalaguer ¡Váyase señor! ¡Renuncie! ¡Renuncie! ¡Renuncie! ¡Renuncie! ¡Renuncie! about 10 hours ago via The Remote
2. #despidanabalaguer estaban enfermos, estaban locos, estaban solos, estaban abandonados y ahora están muertos about 10 hours ago via The Remote
3. #despidanabalaguer de todo hay en las fotos de la autopsia: tuberculosis, micosis, arterosclerosis, necrosis intestinal, cirrosis, infarto cerebral, ascariasis masiva. Read more at http://bit.ly/boB9Aa about 10 hours ago via The Remote
4. #despidanabalaguer Un amigo doctor vio las fotos, no paraba de decir "Jesús Santísimo" mientras enumeraba patologías about 10 hours ago via The Remote
La foto coresponde a los fallecidos en el Hospital Psiquiatrico de La Habana

lunes, marzo 01, 2010

Muriendo en Cuba.

Considerando el interés informativo sobre las muertes en Cuba, más de 50 , de enfermos mentales en el Hospital Psiquiátrico de la Habana, Quinta Canaria y un hogar de ancianos en el municipio de Centro Habana , información que fue ampliamente reseñada en la Red, hoy retomamos el tema .
Este Blog aun más reciente se hacia la pregunta: ¿Quién va a pagar por los pacientes muertos en el Hospital Psiquiátrico de la Habana? Después de incluir tres post sobre el tema. En nuestro correo electrónico recibimos no pocos mensajes donde aseguraban “que esto eran mentiras para dañar la imagen de la Revolución”.
Foto en los Servicion Medico Legales en La Habana
Hoy encontramos una información en el excelente Blog Penúltimos días, acompañando a una nota sobre los argumentos esgrimidos por un periodista del libelo Granma; de nuevo retoma la información sobre los enfermos mentales que murieron por frio y hambre en Cuba. Por su interés incluimos aquí la nota y las fotos de los pacientes que fallecieron.

Dos de los fallecidos en una camilla de la Morgue
Afirma Enrique Ubieta en su artículo de Granma: “Es difícil morirse en Cuba, no ya porque las expectativas de vida sean las del Primer Mundo —nadie muere de hambre, pese a la carencia de recursos, ni de enfermedades curables—, sino porque impera la ley y el honor.”
Pero Ubieta miente sin vergüenza, y los hechos son tozudos. El día 13 de enero este blog dio la primera noticia acerca de la muerte —por hambre y frío— de más de 30 pacientes del Hospital Psiquiátrico de La Habana, popularmente conocido como “Mazorra”. Al día siguiente, lo confirmó la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional. Y el día 15, cuando ya era vox populi en toda La Habana, el Ministerio de Salud Pública, Granma mediante, tuvo que admitir la muerte de 26 personas.

Tres de los fallecidos en una camilla de la Morgue
Lo que no dijo el órgano oficial del Partido Comunista fue el estado de depauperación en que se encontraban esos pacientes a cargo del Estado cuando llegó la ola de frío. Con estas fotos, tomadas a los cadáveres en las deprimentes salas de Medicina Legal, ustedes mismos podrán hacerse una idea de ello.
Fuente: Penúltimos días
La nota: "Los muertos de Mazorra" y las tres fotos de este post son exclusiva del Blog Penultimos Dias.

jueves, febrero 11, 2010

¿Quién va a pagar por los pacientes muertos en el Hospital Psiquiátrico de La Habana?

Aquí está en la Red algo que vemos con frecuencia titulado: “El informe Marzo –Fernández”; salta a la vista cierta manipulación de la información, pero no deja de ser verosímil el teje-maneje sobre la responsabilidad penal de aquellos funcionarios, médicos o no, que en Cuba propiciaron, con su accionar negligente, la muerte de medio centenar de enfermos. Porque los pacientes fallecidos no son solo del Hospital Psiquiátrico de La Habana, sino del Hospital, también de enfermos mentales, conocido como “Quinta Canaria” y un Hogar de Ancianos en el municipio Centro Habana.
Aquí la información que con el titulo efectista de: “La masacre de Mazorra”, aparece en la Red:
El Dr. Wilfredo Castillo. Lic. Ivo Noa González, y Roberto Masa, principales encausados por la masacre del Hospital Siquiátrico de Mazorra, han estado declarando, que ellos no van a ser los "chivos expiatorios" del desastre del sistema de salud cubano. Acusan directamente al Ministro José Ramón Balaguer, que según los acusados tenía un informe completo de todas las deficiencias y carencias del Hospital, desde los alimentos, material de higiene y limpieza, sabanas, toallas, etc. Y lo más importante, de los 325 medicamentos fundamentales que consume el hospital, 92 se encontraban en falta. Esta información la están trasmitiendo los familiares de los acusados, y como dice el cubano, lo que falta; que lo vayan a buscar a Haití, o a Venezuela o a Burkina Faso. Todo para la política.
Foto: Hospital Psiquiátrico de La Habana