Eloy A González
Hoy se cumplen 50 días desde que Guillermo Del Sol Pérez,
activista cubano de derechos humanos, sostiene una huelga de hambre como
protesta radical contra la política de regulados y la represión sistemática que
pesa sobre la sociedad civil independiente en Cuba.
El ayuno, en la tradición cívica y espiritual, es un
gesto profundo: una forma de resistencia que apela a la conciencia moral de la
comunidad. En Cuba, este recurso ha tenido momentos emblemáticos, como el ayuno
de Tamarindo 34, cuya dimensión humana y simbólica analizaste en tu artículo
“Dieta para ayunantes”. Allí señalas que el ayuno es una disciplina, una forma
de afirmación ética, un lenguaje del cuerpo que busca despertar la atención
pública sin destruir la vida.
La huelga de Guillermo Del Sol interpela a la comunidad
internacional, a las organizaciones de derechos humanos y a todos los que creen
en la dignidad humana. Su mensaje es claro: la arbitrariedad del Estado cubano
tiene consecuencias que alcanzan la vida misma. Pero también nos recuerda que
la defensa de los derechos no debe exigir la muerte de quienes los reclaman.
Por eso, este día 50 debe ser un llamado urgente a la
solidaridad, a la mediación y a la acción responsable. La protesta de Guillermo
Del Sol no puede quedar atrapada en el silencio ni en la indiferencia.
Invitación del Editor del Blog de Medicina Cubana.
Para comprender mejor el sentido histórico, ético y
humano del ayuno como forma de resistencia en Cuba, invito a los lectores a
revisar el artículo “Dieta para ayunantes. Sobre el ayuno de Tamarindo 34”,
disponible en el Blog de Medicina Cubana:
https://medicinacubana.blogspot.com/2012/10/dieta-para-ayunantes.html
Esta nota que comparto ofrece un enfoque necesario para entender por qué el ayuno puede ser un acto de afirmación moral, pero también por qué la vida —siempre sagrada— debe ser preservada incluso en medio de la lucha.

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