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domingo, abril 14, 2024

Ninguna donación solucionará la condición de Estado fallido de Cuba.

Nunca ha dejado de llegar a Cuba ayuda humanitaria, esta fue muy significativa en el  “Periodo Especial” [1991-1995]. Vi llegar al Hospital donde trabajaba [Hospital Docente “Julio Trigo López”]  toneladas de insumos de todo tipo y materiales. Incluso turistas, a título personal, llegaban con sus donaciones a la puerta del Hospital. Una donación de neumáticos fue manipulada a su antojo y a mí me negaron los dos neumáticos que me garantizaron; amenacé con denunciarlos a la organización donante. Se creó una Farmacia en el Hospital  apartada, solo con las donaciones donde se me prohibió entrar. Caritas Cuba me pidió que chequeara la entrega de donaciones al hospital; porque tenían dudas razonables de que se desviaban las donaciones, así era.


Sin embargo, la eficacia de estas donaciones puede verse comprometida por diversos factores, como la gestión de los recursos, la infraestructura y la gobernanza. La efectividad de la ayuda externa no solo depende de la cantidad donada, sino también de cómo se distribuye y utiliza en el país receptor. La transparencia y la rendición de cuentas son esenciales para asegurar que la ayuda alcance a quienes más la necesitan y contribuya de manera significativa a mejorar las condiciones de vida.

Ninguna donación, cualquiera que sea el monto, solucionará ni en parte la grave situación de Cuba como Estado fallido. #CubaEstadoFallido

Dr. Eloy A González.

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Una organización cristiana de EE. UU. dona más de 180 sillas de ruedas a Cuba.

martes, julio 28, 2020

Intento de asesinato. Segunda Parte

Una colisión inesperada del Lada Rojo
Estaba por finalizar el año 1992, en ese tiempo había sido detenido, interrogado y amenazado; citado en varias ocasiones a la sede del DSE, presentado en el Hospital donde trabajaba como “contrarrevolucionario” y “uno de los derechos humanos”. Fracasa un Acto de Repudio organizado en el Hospital, en tanto que, en el vecindario se intenta otro Acto de Repudio, sin mucho éxito, en la Zona de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en Calle 86 y 13 en Playa. A esto se agrega que el resto de mis familiares comenzaron a sufrir las ambigüedades, controles y presiones de todo tipo. ¿Qué faltaba? Algo que nunca esperé.
En octubre de ese año, la escasez de gasolina afectaba toda la capital; a pesar de contar con los cupones para surtir de gasolina no había y cuando aparecía era acompañada de filas interminables de autos. A mediados del mes en el Servicentro de 42 y 33 en Marianao había gasolina disponible y fui para allá; me puse en la fila que ya superaba la Calle 36 y la avenida 33, pero veo que era imposible y decidí irme. Antes caminé en más de una ocasión alrededor del Servicentro, y con esa agudeza que genera el ser objeto de vigilancia, me percaté de un sujeto que se mantenía a distancia vigilándome.
Fue así como regresé al mi auto, un Moskvich Alejo 2141 con problemas de la trasmisión y giré en 42 y 33 hacia la avenida 41, con la intención de girar a la izquierda en la 35 Av. Paré, puse el indicador mientras un auto blanco se situaba detrás. Como tenía dificulta en el arranque por la trasmisión se me hizo difícil el giro y fue entonces cuando veo que venía como un bólido, bajando desde 41 un Lada de color rojo a exceso de velocidad.  Reaccioné con rapidez y en segundos, estando en una cuesta empinada y con las dificultades de la trasmisión solo dejé que el auto, en neutro, descendiera hacia atrás; en tanto que el auto blanco superaba por la izquierda y seguía su camino. Todo indica que el chofer del Lada rojo mostró desorientación y viniendo en descenso y a exceso de velocidad; considerando que yo también haría el giro, gira a la derecha para ir a estrellarse contra un jeep Gaz 69 del ejército, que estaba parqueado a la izquierda en la avenida 35. Como es de suponer la colisión con un vehículo sólido como lo es el Gaz 69 destruyó el Lada.
Un dibujo aproximado de la posición de los autos comprometidos con la colisión. 
Regresé a la esquina y unos vecinos del lugar llegaron hasta mí para decirme que habían visto el accidente y que podían testificar a mi favor; anoté el nombre de dos de ellos. En tanto que el conductor del Lada regresó y me conminó a que le diera mis datos y el número de la placa. ¿Esperamos la Policía?, le pregunté, No, no es necesario, me dijo. Fue entonces que regresé a mi casa.
Estoy seguro de que el conductor no esperaba que dejara rodar en neutro mi auto para que este descendiera por la inclinación; en tanto que el esperaba que un giro a la derecha produciría la colisión con mi auto. Estaba preparado para esto, tanto es así que, cuando giré lentamente y me coloqué en la avenida 35 y regresé al lugar del accidente, el conductor salía del auto arruinado caminando sin ningún problema. No se quedó allí ni procuró mi atención; cruzó rápidamente la Calle 42, se encontró con el sujeto de pantalón de mezclilla y camisa a cuadro alto él, el mismo que había llamado mi atención; intercambiaron brevemente y se dirigieron a un teléfono público que hay muy cerca del Servicentro. Era necesario reportar y esperar orientaciones.
Las circunstancias en que se produjo este incidente son desde todo punto de vista muy sospechosas. Cuando usted es seguido por la policía política desarrolla un especial instinto de atención, pasiva y activa, de manera que percibe la asechanza como algo real. No, no es paranoia, en realidad usted es objeto de atención frecuente sobre todo cuando se mueve con premura en un auto.
La colisión inesperada se da porque el conductor del auto Lada, por muy avezado que era, no esperaba que me detuviera en firme y dejara rodar mi auto hacia atrás. Cuando se produce el choque y queda destruido y humeante el auto, sale del mismo el conductor y camina apresurado para cruzar una calle y encontrase con el otro sujeto; caminan hasta la otra intercepción y hacen una llamada telefónica. De regreso, el conductor, no acepta esperar por la Policía.
Mi error fue desatenderme de los testigos que me abordaron y aceptar que la Policía no llegaría para iniciar la pesquisa policial del accidente; e irme para mi casa.
Continuará…,
Nota: La foto corresponde a un dibujo aproximado de la posición de los autos comprometidos con la colisión.
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sábado, julio 25, 2020

Intento de Asesinato. Primera Parte


Este es un extenso artículo con el título de “Intento de Asesinato”. Preparado para completar una información valiosa que será incluido en un libro de próxima aparición. Siendo como es muy extenso, he decidido incluirlo en el Blog en tres partes e insertar los enlaces activos donde sea necesario. De esta forma es mas accesible su lectura y permite incluirlos también en las redes sociales.
Intento de asesinato.
El encabezar este testimonio me produce cierto sobrecogimiento. Los hechos que ahora describo nunca han sido incluidos en documento alguno. Sí, existe una corta referencia en el testimonio que, en algún momento, escribí con el título de: Trascripciones tardías u Otras trascripciones tardías. Estos documentos, que aportan notas convincentes, aparecen con esos títulos y a modo de artículos testimoniales en la red; también en mis libros que recopilan artículos y que han sido publicados: “La Habana bien vale unos títulos” y “Notas sobe la religiosidad del cubano bajo una dictadura prolongada”. Desde hace algún tiempo cuando preparaba la maquetación para un próximo libro incluí un archivo: testimonio inacabado; es en este punto que comienzo a escribir.
¿Por qué ahora? No hay mucho tiempo. Es cierto que estos fueron eventos que ocurrieron a finales del año 1992, pero su alcance y lo difícil de aceptar me llevaron, primero a no denunciarlos y después a tratar de reinterpretar todo aquello. Cuando se produjo el juicio y recibí una especie de fallo condenatorio, guardé el documento y al salir de Cuba al exilio no lo traje. El documento en si prueba los hechos no la intencionalidad de los hechos.

Intersección de la Calle 42 y 35 Av. Marianao, La Habana
Es que intento escribir sin tener el documento de referencia que aportaba muchos datos, ni más ni menos, del intento de asesinato de que fui objeto a mediados de octubre del año 1992 en la intersección de la Calle 42 y la Avenida 35 esto en Marianao, La Habana. Si se mira en el tiempo esta es, sin duda, una trascripción tardía, pero necesaria; completa mi testimonio al que solo faltaba esta acción con intención criminal de la policía política. Tratando de ordenar todo lo acontecido en aquel azaroso año del 1992, señalo aquí lo siguiente:
El día 20 de abril de 1992 fui detenido en mi centro de trabajo, Hospital Gral. Docente “Julio Trigo López” a las 9:00 a.m. y conducido a la sede del Departamento de la Seguridad del Estado (DSE) conocido como “Villa Marista”, allí fui interrogado durante 48 horas y puesto en libertad más tarde. Sin conocer las consecuencias ulteriores de mí arresto y teniendo en cuenta las opiniones de la contraparte, es decir de los interrogadores. Obviamente las medidas y consecuencias no se hicieron esperar.
Un mes después de mi detención fui citado a la sede de la Seguridad del Estado a fin de efectuar nuevos interrogatorios en los cuales expresé con claridad mis puntos de vista. Una semana depuse fui citado de nuevo es esta sede para otro interrogatorio, aunque era evidente que éste tenía el propósito, en medio de un fuerte ambiente de intimidación, a lograr nuestro compromiso de colaborar con la policía política, lo cual rechacé de forma resulta y categórica a pesar de las consecuencias que me informaron acarrearía mi actitud con relación a mis familiares.
Los acontecimientos se precipitaron; el día 24 de junio de 1992 se informó en reunión pública en el Hospital donde trabajaba de mi condición de “activista de derechos humanos” y “contrarrevolucionario”, tratando de crear un ambiente de hostilidad entre los trabajadores lo cual resultó fallido e incluso contraproducente para las autoridades. Las muestras de solidaridad y respeto mostrado por los trabajadores son dignas de ser mencionado aquí.
Una semana más tarde fui objeto de un intento de agresión física a la salida del Hospital por dos personas que venían en una moto a gran velocidad, en esa ocasión fue golpeado un paciente que caminaba a mi lado. Días después sufrí una agresión física en la conocida intersección habanera de 100 y 51 en Marianao, de forma muy sospechosa.
El día 1 de noviembre de 1992 se me entregó una citación para presentarme el día 8 del corriente en la Zona de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en Calle 86 y 13 en Playa. Al llegar allí comprendí que estaban creadas las condiciones para un interrogatorio público y un Acto de Repudio (linchamiento verbal). Alrededor de unas 30 personas ocupaban el local mientras se sentaron al frente, a modo de jueces, los representantes del Partido Comunista, MININT, SUVP y CDR. La situación no pasó de un interrogatorio público en el cual expresé mi posición a favor de los Derechos Humanos en su contexto cristiano. Recibí una advertencia verbal.
A esto se agrega que el resto de mis familiares comenzaron a sufrir las ambigüedades, controles y presiones de todo tipo. A mi esposa le fue negada de forma reiterada la posibilidad de obtener trabajo, siendo Médico Especialista, permaneciendo dos años sin trabajo al negársele el derecho a ocupar las plazas que se encontraban vacantes en su especialidad.
En noviembre del 1992 fui expulsado de un Curso Básico de computación que estaba recibiendo en la Facultad de Medicina anexa al Hospital Julio Trigo donde trabajaba en aquel momento; esto por razones políticas.
En el mes de diciembre de 1992 fue informado de forma pública en los Comités de Defensa de la Revolución en el vecindario donde residía, de mi condición de “religioso” y “uno de los Derechos Humanos” y contrarrevolucionario”.
El 29 de diciembre de 1992 fui citado a Juicio por un supuesto y oscuro accidente de tránsito, en el auto del juicio el Juez mostró una violencia verbal inmotivada contra mí tan pronto como empecé a declarar. Como era de esperar se me declaró culpable. (Otras trascripciones tardías)
Es de este asunto que quiero tratar en este artículo.
Continuará…,

miércoles, septiembre 04, 2019

Cuando depuraron a Ramón Grau San Martin como profesor de la Universidad de La Habana.

Muchos elevan sus voces de protesta hoy por la depuración de una profesora de la Escuela de Diseño de la Universidad de La Habana, lo cual es loable. Pero las depuraciones (expulsiones) de profesores de la Universidad de La Habana nunca han cesado desde 1959.
Fueron doce los primeros profesores depurados de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana a inicios del año 1959. Encabezaba la lista el Dr. Ramón Grau San Martin que era profesor titular de Fisiología Médica. En mismo que en una histórica protesta denunció la expulsión de varios estudiantes de Medicina durante el gobierno de Machado por razones políticas.
Aunque en su expediente administrativo no aparece su separación definitiva ni tampoco en los Boletines Oficiales de la Universidad de La Habana, el doctor Antonio Lancís Sánchez en su biografía del doctor Grau afirma haber estado de visita en su casa, cuando éste recibió en 1959, sin precisar más detalles de fecha, un sobre con dicha separación definitiva. A pregunta de uno de los presentes, de qué haría, contestó el doctor Grau que "ponerla en un marco para que se vea bien por todos" y agregó "ya que para que pudieran expulsarme de ella, yo le di la autonomía a la Universidad."[1]
En efecto la autonomía universitaria se estableció cuando Grau San Martin fue Presidente. Pero como la Universidad era autónoma, las nuevas autoridades universitarias en el año 1959 lo depuraron. En ese año fue eliminado el 47% del claustro original de la Escuela de Medicina.
Coda.
Mi experiencia personal fue esta: aun cuando no estaba en funciones como docente, en el año 1992 cuando trabajaba en el Hospital General Docente “Julio Trigo López” como Médico Especialista de Oncología  ; una empleada del Recursos Humanos me alertó de que la Seguridad del Estado había estado hurgando en mi expediente laboral. Produjeron una sangría de documentos específicos, entre ellos; se retiró de mi expediente laboral el documento que me acreditaba como Profesor Instructor de Farmacología de la UH. Aún tengo una copia   pero el original fue extraído de mi expediente laboral. Como no estaba impartiendo clases, con esta medida me habían “expulsado”.
Dr. Eloy A González.




[1] Lancís Sánchez A. Grau. Estadista y Político (Cincuenta años en la Historia de Cuba). Ed. Universal. Miami, Florida, 1985:146.Citado en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0045-91782009000100005

miércoles, octubre 25, 2017

En los pasos de Otto y Elise Hampel en Párraga.

Por Eloy A González.

No importa si lucha un hombre o diez mil, si un hombre ve que no tiene otra opción que luchar, entonces luchará, tenga a otros a su lado o no. Hans Fallada.
He visto la película Solo en Berlín (Alone in Berlín) un drama de guerra del 2016 dirigida por Vincent Pérez y protagonizada por Brendan Gleeson y Emma Thompson  como el matrimonio Quangel. Basada en la novela Solo en Berlín de Hans Fallada, quien en realidad es el autor alemán Rudolf Wilhelm Friedrich Ditzen (1893-1947). Se trata de uno de los autores alemanes más importantes del siglo  xx, cuya obra se está recuperando del olvido; prueba de ellos es la publicación de esta novela en español y el film que nos ocupa.[1]
Cartel de la pelicula  "Alone in Berlin"
La historia de una pareja de berlineses en los años cuarenta en la Alemania nazi que establecen un accionar para desafiar al régimen nazi, es desde todo punto de vista conmovedora en tanto que peculiar. El matrimonio Hampel  estaba formado por  una pareja  de clase trabajadora e  idearon un sencillo método de protesta que duró dos años (de septiembre de 1940 al otoño de 1942). Escribieron postales contra Hitler y el régimen nazi y las distribuyeron por los lugares públicos de Berlín. A pesar de que su protesta apenas causó una onda superficial en el régimen nazi (la mayoría de las postales que se encontraron fueron entregadas inmediatamente a la Gestapo), su actividad avergonzó a los jefes de la policía secreta, puesto que durante más de dos años no fueron capaces de detener a los anónimos distribuidores de las tarjetas. Finalmente fueron detenidos por la Gestapo, juzgados el 22 de enero de 1943 por la Sala Segunda del Tribunal Popular , acusados de “socavar la moral militar”  y de “alta traición“, fueron declarados culpables y acabaron decapitados en la prisión de Plötzensee de Berlín en abril de 1943.[2]
Aun cuando en el guion de la película, el catalizador para que este matrimonio decidiera desafiar al régimen nazi en tan difíciles circunstancias se relaciona con la muerte en el frente de combate de un hijo; en realidad lo que ocurrió es que el hermano de Elsie había muerto en combate  en el año 1940, esto en Francia. La noticia fue para ellos  devastadora. 
Salvando las distancias, todas las distancias; porque nadie puede reescribir anécdotas sobre eventos tardíos, dedicaciones improcedentes y expiaciones de soslayos; recuerdo algunos eventos donde fui participe en uno de aquellos años liados e impredecibles que vivimos, esto en el 1991.
Un día de agosto del 1991 salí del hospital donde trabajaba de regreso a la casa, cuando tomo uno de esos camiones que corrían por la calzada de Bejucal lleno de pasajeros que habían subido los amarillos en los puntos habituales de recogida. Cuando el camión sobrepasó el punto de la calzada y la autopista me dejo más allá del paso de nivel bajo una llovizna; caminando sobre el puente encontré cientos de volantes escritos en distintos colores y letras bien legibles con textos contra el régimen Castro comunista. En todo el viaje de regreso estuve pensando en esto. Dentro del grupo en el cual conspiraba contra el régimen, teníamos en curso una protesta mediante letreros- grafitis; esta una especia de campaña por el NO. [3]
Ese día pensé todo lo útil que sería hacer una especie de volante en forma de carta, no para ser puesto en lugares públicos, sino para enviar por correo postal a instituciones que no estaban comprometidas con el régimen y al recibirlas, no la entregarían sino que la leerían y tal vez compartirían; el primer objetivo serian organizaciones e instituciones religiosas. En ese tiempo tenia algunas notas que circulaban entre los grupos de oposición y sobre todo informaciones muy precisas de la Concertación Democrática Cubana, organización que aglutinaba un grupo de organizaciones disidentes. 
Al día siguiente de regreso al Hospital, en la sección de consulta externa del Hospital “Julio Trigo”, revise todas las posibilidades de hacer aquel trabajo de mecanografiar, copiar y poner en sobres los documentos que me interesaban enviar. Nadie más estaba al tanto de esto, ni aun los escasos miembros del grupo político. En la consulta externa había tres máquina de escribir , una en la oficina de turnos, otra en el del departamento de Quimioterapia ( donde trabajaba) y una tercera máquina que nadie usaba en un amplio closet de la consulta #2 que, tapada por montañas de modelos, nadie veía. Revise, limpie y puse a punto esta máquina que guarde cubierta por los cientos de modelos que se mantenían allí y que se salvaban, por el momento, de ser usados como papel sanitario.
Declaraciones, notas, citas de textos de derechos humanos y alguna que otro comentario  de declaraciones que escribí, conformaron un pequeño archivo de informaciones que escribía en aquella máquina sin preocuparme por los que entraban y salían porque, en mi trabajo, llevaba todos los tratamientos de quimioterapia mecanografiados. Puede que estuvieran presentes mientras mecanografiaba dos enfermeras, una médico y varios pacientes recibiendo tratamiento, en tanto que yo, hacia mi correspondencia de textos que desafiaban al régimen y los preparaba para enviarlos por correo.
Fotos de la ficha policial de Otto y Elsie Hampel
Cuando terminaba mi trabajo en la tarde, tomaba la salida del Hospital Lebredo y remontaba la calle principal del barrio de Párraga; superada la terminal de la ruta 2 y antes de la curva de Parraga estaba un pequeño correo con un buzón hacia la calle donde depositaba mis cartas subversivas dirigidas a instituciones religiosas. Esto lo hice en varias ocasiones. Al dejar las cartas me subía al ómnibus de la ruta 2 y cambiaba en La Víbora a la ruta 100…regresaba a mi casa.
Entonces ocurrieron dos hechos que me pusieron en sobre aviso de lo peligroso que podía resultar todo aquello; porque peligroso sí que era. En una visita a mi amiga, la actriz parametrada, me encontré a esta atemorizada; resulta que le habían dicho que los agentes del régimen estaban  en la zona llegando a algunas casas donde tenían máquinas de escribir y estaban revisando estas, a ella le revisaron la suya. Me alarmé, ella me había ayudado a conseguir mi máquina de escribir, que me había vendido una conocida modelo, que vivía en la barriada de Playa. El otro incidente resultó el más preocupante y fue cuando una de las oficinistas que trabajaba dando los turnos en la consulta externa, persona de mi confianza, se me acerco para decirme que algunos agentes habían estado revisando las máquinas de escribir. ¿Qué maquinas revisaron? …, las de aquí de la oficina y la del Dpto. de  Quimioterapia. No le dije más nada, fui a la consulta #2 tome la máquina, por un momento pensé en dejarla inservible, pero después encontré un lugar donde por meses no la encontrarían. Los documentos que tenía los dejé  en el falso techo de la consulta. Meses después cuando fui detenido y en la tercera citación a Villa Marista me amenazaron de registrar mi casa y la de una familia amiga en la Habana Vieja… les dije “que podían hacerlo cuando quisieran pero no encontrarían nada”. ¡Y sí que tenía todo en la casa! En días sucesivos lleve todo al falso techo de la consulta y siempre que me fue posible caminaba a los depósitos de basura detrás de Instituto Nacional de Medicina del Trabajo , colindante con el Hospital “Julio Trigo”, donde iba dejando toda la papelería . Entre esos documentos estaban muchas hojas membretadas. Con mi último deposito aproveche para salir por el Instituto de Medicina del Trabajo y allí estaba parado, como esperando, el agente “Rey” de la Seguridad del Estado…, no tenía otra, fui hasta donde estaba y le salude.
Muchos aducen que dedicaciones como esta de nada sirven como no sea para llevarte al tanque, a la cárcel. Cuando alguien asume que vive bajo una dictadura absolutista y debe rebelarse en la forma que así considere, asume que su gesto es un acto de libertad personal; no hay la intencionalidad de buscar una liberación colectiva y un cambio de régimen inmediato. Un acto de desobediencia activa es un acto de liberación interior que hace a la persona proclive, en primer término, a reconocer cuanto de necesario es hacer algo y hacerlo prontamente aunque los resultados no sean tan promisorios. 
En el film, Elsie requiere a su esposo Otto que le explique cómo puede ser útil lo que hacían y si traería algún beneficio a la sociedad. No habría resultado en aquella sociedad en la que vivían, envilecida y atemorizada bajo el régimen nazi; pero él le dice que en cada acto se liberaban…, estamos más liberados, decía, y su esposa entendía sus palabras. Las más de 250 tarjetas que escribieron y distribuyeron en la ciudad Otto y Elsie Hempel apenas llegaron a un sector significativo de los que ellos consideraron que estaban dirigidas, pero en aquel empeño se sentían más libres. El agente investigador en el film señalaba a Otto Hempel que solo 18 tarjetas no habían llegados a sus manos, la mayoría de los asustados ciudadanos las entregaban de inmediato a la policía cuando las encontraban.
Todo esto ocurre en una sociedad en completa sumisión del individuo y de la colectividad.  La indefensión y la desesperanza corroen el alma social y evitan superar el totalitarismo, no es una lección que aprendimos del nazismo, está en cada tiranía que se afinca en el poder.
El “no se puede hacer nada” nos acompaña, nos carcome la conciencia y evita que la dedicación de pocos se haga empeño de muchos.
Del expediente policial de los Hempel, en contexto, aparecen los argumentos del agente interrogador cuando ya Otto se había declarado culpable y buscaba de manera infructuosa salvar a su esposa de la muerte. “Morirás por esto y todo habrá sido en vano“, le decía Willy Pueschel, el inspector de la Gestapo que lo interrogó tres veces. “No es por nada,” contestó Otto, “Yo no fui uno de vosotros”. Termino diciéndole al interrogador que se había sentido feliz haciendo algo. En cada instante de la vida del matrimonio Hampel en aquellos dos años de protesta activa y entrega a lo que creían su lucha, fueron libres y por qué no..., felices.
Los Hampel habían echado fuera el temor, cuando fueron apresados aceptaron su culpabilidad si es que la había conforme a las leyes de un régimen criminal y despótico y fueron al patíbulo, convencidos que habían superado lo que tantos de sus compatriotas no asumían: el temor paralizante y la certeza de que algo se podía hacer contra aquel régimen.
Para ellos era cierto que en el amor no hay temor, y que este cuando es genuino echa fuera el temor…, había adhesión en ellos; el de la dedicación fascinante a la conspiración, la contienda y el acto liberador de hacer algo sencillo de escaso provecho pero justificado.
 Es lo que se experimenta….,  así de simple.
©2017


[1] E. (n.d.). Solo en Berlín. La recuperación de una obra maestra de las letras alemanas. . Retrieved October 4, 2017, from http://www.maeva.es/colecciones/exitos-literarios/solo-en-berlin
[2] S. (2013, Abril 23). Otto y Elise Hampel: la resistencia al totalitarismo mediante tarjetas postales. Retrieved October 4, 2017, from http://www.aryse.org/otto-y-elise-hampel-la-resistencia-al-totalitarismo-mediante-tarjetas-postales/
[3] González, E. A. (2013, June 9). NO, la película: el derecho a plebiscitar a una dictadura. . Retrieved October 4, 2017, from http://buenavistavcuba.blogspot.com/2013/06/no-la-pelicula-el-derecho-plebiscitar.html

lunes, septiembre 04, 2017

Las ruinas “del mejor hospital de Maternidad en Cuba”…, según palabras del sátrapa cubano.

Este articulo trata sobre el conocido  Hospital Lebredo, adjunto al Hospital General Docente “Julio Trigo López” donde radicaba el servicio de Obstetricia, Ginecología y Neonatología de este Hospital General. Allí trabajé entre 1991-1996 en el Servicio de Oncología, ya por esta fecha la destrucción era casi total. Fui testigo de cómo fue destruyéndose poco a poco esta facilidad hospitalaria que en el año 1989 había recibido un mantenimiento capital. En los años que trabaje allí, se instaló un servicio de Oncología Ginecológica que de inmediato dejo de funcionar porque los dos médicos especialistas asignados se agenciaron sus viajes a Mozambique y aquello quedo al garete. Cada tarde mientras esperaba, veía desde el Dpto. de Quimioterapia como descolgaban los colchones para robárselos. Lo primero que dejaron destruir y robar fue el anfiteatro, después todo lo demás. Lean lo que dijo en la inauguración el sátrapa:
"El mejor Hospital de Maternidad de Cuba"
Bueno, creo que tenemos una magnífica instalación hospitalaria. Se terminó hace unas semanas y ya ha comenzado a prestar servicios, salvo que la inauguración se retrasó un poco. Eso está bien, porque todavía estamos a tiempo. Estaba diciendo que es una magnífica instalación hospitalaria. Le pregunté al inversor de salud pública: ¿Cómo se compara con otros hospitales de maternidad? Me dijo: Sin duda, éste es el mejor de Cuba. Esto es lógico porque pienso que cada cosa nueva que hacemos debe ser mejor... Como con cada uno de estos hospitales, habrá algo que será enmendado; habrá cosas que serán perfeccionadas. A pesar de que son proyectos similares, no hay duda de que cada uno será mejor que el otro. Aquí, sin embargo, tenemos el mejor hospital de maternidad-infantes en el país. "
Fidel Castro Ruz, mayo 1989

LOS FANTASMAS DEL FRACASO
Por: Agustín Figueroa Galindo
Como un edificio fantasmal, salido de una película de terror, se encuentra en ruinas el antiguo Hospital “Lebredo”, este centro fue fundado en el año 1936, se bautizó –en primera instancia- como Sanatorio La Esperanza. En sus inicios prestaba servicios médicos a pacientes tuberculosos, con los años fungió como Hospital Gineco-obstétrico. Varias generaciones de habaneros vieron por primera vez la luz del sol en este hospital, esta instalación contaba con 3 pisos y después de tomar el poder el régimen, en 1959, se le realizó una ampliación, agregándole 2 pisos.
Servicio de Gineco-Obstetrica del Hospital General Docente
"Julio Trigo" 
Toda aquel que visitó este hospital años atrás y pudo constatar su arquitectura, hoy siente pena por las condiciones en que se encuentra está instalación. Jesús Lobaina es un señor de 79 años de edad, oriundo del Reparto Párraga, en el municipio Arroyo Naranjo, explicó apenado que sus hijos y nietos nacieron en este centro médico.
Asegura que cuando la instalación dejó de prestar servicios, la despreocupación y corrupción por parte de los dirigentes de salud pública fue tanta que el vandalismo se apoderó de la edificación, al punto que se robaron, puertas, ventanas, azulejos, lozas, muebles, cables eléctricos, tuberías de agua, lavamanos, tazas de baño, interruptores de corriente; afirmó, -con el humor que acompaña al cubano, hasta en sus peores momentos-, “lo dejaron pelado”.
Pasillo interior de lo que fuera Servicio de Gineco-Obstetricia .
Camine muchas veces por ese pasillo
Otra persona que se unió a la conversación, dijo que en el momento que este hospital fue clausurado, los vecinos de este Reparto enviaron cartas al Poder Popular durante mucho tiempo, para que le cedieran esta edificación con el fin de repararla con sus propios medios y construir apartamentos que mejoraran sus condiciones de vida. Pero con una justificación u otra siempre les negaron la posibilidad, lo que ha hecho que los residentes aseguren que el gobierno prefirió que se derrumbara antes de entregárselo a la población que tanta falta le hace.
La joven Rosana de la Caridad Fuente, que dijo ser madre de dos niños menores de edad, intervino para explicar que tanto ella como los demás vecinos, se encuentran aterrados, porque la ruina se ha convertido en el hábitat de insectos, roedores y lo peor son los delincuentes; incluyendo homosexuales que se prostituyen y lo utilizan como lugar para tener relaciones sexuales; drogadictos y exhibicionistas del nudismo.
Mensaje para el Presidente Busch

Asegura que los vecinos se han quejado a todas las instancias gubernamentales para que le den solución a este problema, porque el lugar es un foco de alta peligrosidad, al punto que por las noches han asaltado e intentado violar a personas que tratan de cortar camino para dirigirse a los hospitales aledaños como el Hospital “Julio Trigo” y el Hospital Pediátrico Aballí.
En mi opinión personal, aquellos que detallaron la situación existente, se quedaron cortos en su descripción, porque cuando me dirigí al edificio a tomar las fotos, fue como si estuviera en un lugar espeluznante; no obstante, llama la atención un letrero que lleva años pintados en la pared de esta ruina, que reza: “Bush cara de guante no hay agresión que Cuba no aguante”.
Si se queda analizando un poco esta pintura podría preguntarse: ¿De dónde vino la agresión que destruyó este centro hospitalario?  Al parecer el desinterés, la despreocupación de las autoridades y la corrupción institucional a todos los niveles en que se encuentra sumido nuestro país, es peor que cualquier ataque que puedan cometer los “imperialistas”.
La Habana, 31 de agosto de 2017
Nota: Las fotos del articulo son del autor del mismo, Agustín Figueroa Galindo.
*Comunicador de la Red cubana de comunicadores comunitarios. Reside en Ciudad de La Habana y sus notas se encuentran en la red. E-Mail: comuni.red.comunitaria@gmail.com
Información adicional:
How the best maternity-infant Hospital in Cuba looks now.

miércoles, mayo 11, 2016

El hospital de la desesperanza

Entre las ruinas de lo que fue un centro para curar la tuberculosis hoy se refugian asaltadores y locos
¿Quién se acordará que hace algunos años este fue uno de los mejores centros de salud de toda Cuba? Seguramente muy pocos, pues lo único que queda del Hospital Materno Infantil Lebredo en el municipio de Arroyo Naranjo son unas espantosas ruinas, aprisionadas por enormes marabúes que han desplazado a las hermosas áreas verdes de la Loma de la Esperanza, donde en 1902 se ordenó la construcción de esta instalación, dedicada originalmente a los pacientes con tuberculosis.
Las destrozadas paredes sucumbieron al desfalco incesante de sus ladrillos y ya no contienen las huellas de lo que fuera este enorme centro hospitalario. Pero una escultura, característica de las construcciones de los inicios del siglo XX y ubicada en la misma entrada, aún refleja algo del fenecido esplendor de este legendario edificio.
El aire puro del lugar propiciaba que fuera un ambiente ideal para los pacientes que sufrían tuberculosis. Pocos conocen que los montes verdes de sus alrededores fueron el último paisaje que vio Rubén Martínez Villena antes de morir.
A Laura Marrero, vecina de la zona, le conmueve pensar que allí trabajó por más de 30 años su difunta madre. “Este hospital era nuestra vida, era el orgullo de todo el barrio, y mi madre mantenía a toda la familia con su puesto de enfermera allí”, afirmó.
La señora también señala que, por su calidad constructiva, la amplitud en sus recintos y los hermosos jardines que lo rodeaban, en muy poco tiempo ganó un gran prestigio dentro de los centros de este tipo en el país.
Después del (año) 59, fue convertido en el Instituto de Desarrollo de la Salud y, por problemas en la estructura, fue remodelado en los años 80. Luego pasó a ser un hospital materno infantil”, relata Rogelio Aguilera, vecino del lugar por más de 50 años.
Tenía buenos doctores y especialistas. Aquí llegaban personas de muchos poblados de La Habana y de otras provincias a atenderse”, añade.
A inicios del 2000, según sigue contando este vecino, decidieron volver a darle mantenimiento al edificio pero nunca volvió a ser el mismo. “Dijeron que la estructura se estaba hundiendo. No sé cómo, pero al final nada se hizo por rescatarlo y lo dejaron en el abandono”, comenta.
En uno de sus gruesos muros de mampostería, lo único que dejaron quienes se suponía repararan el inmueble fua una consigna pintada por los albañiles de la empresa encargada: “Bush, cara de guante, no hay agresión que Cuba no aguante”
Tal parece que lo principal de esa empresa es la propaganda barata y no la rehabilitación de edificios”, refiere Rogelio, con una expresión de risa en su rostro.
Ruinas sin amparo
La situación la conocen todos los dirigentes, sobre todo los de Salud Pública, y no han hecho nada ni siquiera por demoler el edificio”, afirma Jesús Rodríguez, quien vive justo al frente de la instalación. Para su desgracia, “eso se ha convertido en un criadero de mosquitos. Muchas personas inescrupulosamente han entrado al lugar a recoger ladrillos y azulejos para sus casas. También adentro se han alojado personas con problemas mentales, los “rascabuchadores” (acosadores sexuales), y se han dado muchos casos de asalto”,
Lázara Montero comenta que cuando transita cerca del lugar lleva siempre en su bolso una tijera u otro objeto punzante para protegerse, en caso de un asalto.
Antes éramos un barrio privilegiado. Aquí siempre hubo agua y electricidad las 24 horas, pues todas las instalaciones estaban interconectadas al hospital”, señala.
Por su parte, Laura Marrero ya perdió la fe en que su barrio recobre el esplendor de años atrás. “Nos han marginado completamente. Ahora dicen que este barrio es malo, pero no es así. Los que decidieron dejar abandonado el edificio nos dejaron atrás a nosotros. Nos han destruido el orgullo de nuestra zona y nadie se ha pronunciado por esto”.
Los vecinos solo rememoran los tiempos gloriosos de este centro hospitalario. El estado actual del inmueble impide que sea rescatado de las ruinas. Mientras tanto, este gigante abandonado, de cinco pisos de atura y con una vasta área a su alrededor, seguirá allí esperando por los milagros y la fe con la que alguna vez un doctor decidió que se llamara Hospital de la Esperanza.
*Manuel Díaz Mons: Nacido en La Habana, se graduó en la carrera de Ciencias Informáticas en el 2007, ha colaborado en diversos proyectos digitales del Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas y de manera autodidacta ejerce el periodismo desde el 2010 publicando en blogs y medios nacionales y extranjeros.
Fuente: CUBANET. Las fotos son del autor del artículo

viernes, julio 12, 2013

Las vicisitudes de un joven con un brazo destrozado para recibir atención médica en Cuba.

Dra. Grisell Rodríguez Borges.
Trataré de ser breve para explicar el porqué de mi pregunta. Trabajo como médico de familia desde hace 20 años en un apartado municipio de la actual provincia de Mayabeque que colinda con la provincia de Matanzas, específicamente en Nueva Paz y para más exactitud en el poblado de Palos. Me encontraba de guardia el pasado domingo 5 de Mayo del presente año en el policlínico Humberto Castelló cuando aproximadamente a las 9 y 30 de la noche llegaron con un paciente nombrado Leordanis Torres Pedroso de 19 años que en la carretera que une los caseríos de Manuel Isla con La Esperanza había sufrido un accidente al impactar la bicicleta en que él viajaba a gran velocidad contra una araña (vehículo de tracción animal muy utilizado en los campos de Cuba). El muchacho llego a punto de sufrir un shock hipovolémico con el antebrazo izquierdo destrozado. Se le realizó un vendaje compresivo, se canalizó vena y se repuso volumen así como se le administró analgésicos por vía IM estabilizándose al paciente y se llama al licenciado en imagenología Alain, un muchacho muy joven y que a pesar de ser domingo en la noche y no encontrarse trabajando se presentó de inmediato en el centro, se realizaron las radiologías pertinentes y se confirmó la fractura de antebrazo muy próxima al codo con gran desgarro de tejido que era lo que más nos preocupaba y es ahí cuando comienza el problema.
Se llama a la central de ambulancias de nuestro municipio y se le informa de la remisión a la Licenciada en enfermería Miladis Cuesta, quien fungía como operativa esa noche y ella nos dice que la ambulancia estaba en la base, que llamaría al centro coordinador que radica en San José de las Lajas e inmediatamente se procedería a la evacuación del accidentado hacia el Hospital de San José que es donde se encuentra la guardia de Ortopedia, pues ese servicio lo unificaron con el del Hospital de Güines. Transcurridos aproximadamente 30 minutos y ver que la ambulancia no llegaba llamó nuevamente a la central y se nos informa que la ambulancia sigue allí y que no han ido a recoger al paciente pues el centro coordinador le informó que no hay guardia de ortopedia ese día en San José y que están llamando a los hospitales de La Habana y ninguno les quiere recibir el caso.
Espero nuevamente otros 30 minutos hasta que personalmente llamo al centro coordinador provincial y la Licenciada María Sonia me informa lo antes dicho, que los hospitales de nuestra capital se negaban a recibir al paciente pues este provenía de la provincia Mayabeque, a pesar de que se les informó que el paciente sufrió el accidente en esta provincia pero que era residente del municipio Marianao cosa que para mí es irrelevante pues todos somos cubanos.
Se le pide información a la compañera y esta, quien en todo momento nos atendió muy bien, con gran profesionalidad y dándonos en todo momento la razón, nos informó lo siguiente:
Se llamó a los Hospitales siguientes:
1- Julio Trigo: El compañero Manuel dice que hay un solo ortopédico de guardia y no puede recibirlo.
2- Miguel Enríquez: cirujano Yaisel dice que no pueden recibirlo pues solamente tienen dos camas de recuperación y estas están ocupadas.
3- Salvador Allende: Dr. Tan, que no tienen salón disponible.
4- Fructuoso Rodríguez: Dr. Leonardo, que están colapsados y Mayabeque no les pertenece.
5- Nacional: Dr. Naranjo, que tienen tres fracturas para operar y no pueden recibir más casos.
6- Fajardo: No tienen guardia de ortopedia.
7- Calixto García: Que el ortopédico se encuentra en el salón y por lo tanto no lo puede atender.
8- Frank País: No responden al teléfono.
9- Hospital de Matanzas: Que el Ortopédico está operando una clavícula.
La compañera al sentirse desesperada llama al SIUM Nacional y ahí le dicen que ellos no tienen nada que ver con eso.
Es entonces que al no tener más nada que hacer llama al Dr. William quien le dice que él está de vacaciones pero que el hospital de referencias es el Salvador Allende y que quieran ellos o no se los deje ahí.
A las 12 de la noche la ambulancia llega a nuestro policlínico trasladando al paciente hacia el Hospital Salvador Allende donde según nos informa el chofer, el Ortopédico al ellos llegar con el caso y ver que residía en el municipio Marianao dice que ellos dijeron que no lo podían recibir porque era de provincia Mayabeque pero que por ser de La Habana lo podían dejar sin problema, que ellos lo atenderían.
¿Comprenden el encabezado? Esto nos está sucediendo constantemente.
No quiero culpar con esto al personal médico, porque al igual que yo reciben indicaciones de sus superiores, sino que se tuviera en cuenta que la provincia Mayabeque cuenta con hospitales donde no se prestan el 100 % de los servicios y con baja cobertura de camas, lo que ante estas situaciones resulta extremadamente estresante encontrar una solución para poder preservar la vida de los pacientes.
G. Rodríguez Borges

domingo, mayo 12, 2013

Graduados de odontología en Cuba se niegan a prestar servicios en los órganos represivos de las fuerzas armadas y el ministerio del interior.

Amenazados de expulsión estudiantes de odontología
LA HABANA, Cuba, 9 de mayo de 2013, www.cubanet.org.- 29 estudiantes de cuarto año de la Facultad de Odontología de la Universidad de La Habana, todos de la subsede del Hospital Julio Trigo, se han negado a trabajar en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR, es el ejército regular)  y el Ministerio del Interior (MININT) una vez concluida la carrera el próximo año.
La negativa ha traído la amenaza por parte de autoridades docentes, en voz de la decana, de la expulsión definitiva de la universidad de todos los estudiantes que se nieguen  a ir a laborar a esos cuerpos armados.
Dos de estos jóvenes que pidieron no mencionar sus nombres, porque “entonces nos botan más rápido”, dijeron que hasta la fecha se han efectuado tres asambleas, todas en el teatro del Julio Trigo, para que siete de los 29, de manera voluntaria, se comprometan a ir a desempeñar su profesión en las FAR y el Ministerio del Interior, pero que solo una estudiante ha mostrado su conformidad.
“Ella aceptó porque es una persona muy pobre, vive en Párraga, en una casa en muy mal estado. Y han dicho que los que pasen a trabajar a las FAR o el MININT tendrán mejor salario y facilidades para obtener una vivienda. Pero el resto, aunque  varios son militantes de la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas) dijimos que no”, aseveró otra de las estudiantes.
De acuerdo con las fuentes, está en proyecto otra asamblea, con todos estos jóvenes, para tomar una solución definitiva.