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miércoles, octubre 25, 2017

En los pasos de Otto y Elise Hampel en Párraga.

Por Eloy A González.

No importa si lucha un hombre o diez mil, si un hombre ve que no tiene otra opción que luchar, entonces luchará, tenga a otros a su lado o no. Hans Fallada.
He visto la película Solo en Berlín (Alone in Berlín) un drama de guerra del 2016 dirigida por Vincent Pérez y protagonizada por Brendan Gleeson y Emma Thompson  como el matrimonio Quangel. Basada en la novela Solo en Berlín de Hans Fallada, quien en realidad es el autor alemán Rudolf Wilhelm Friedrich Ditzen (1893-1947). Se trata de uno de los autores alemanes más importantes del siglo  xx, cuya obra se está recuperando del olvido; prueba de ellos es la publicación de esta novela en español y el film que nos ocupa.[1]
Cartel de la pelicula  "Alone in Berlin"
La historia de una pareja de berlineses en los años cuarenta en la Alemania nazi que establecen un accionar para desafiar al régimen nazi, es desde todo punto de vista conmovedora en tanto que peculiar. El matrimonio Hampel  estaba formado por  una pareja  de clase trabajadora e  idearon un sencillo método de protesta que duró dos años (de septiembre de 1940 al otoño de 1942). Escribieron postales contra Hitler y el régimen nazi y las distribuyeron por los lugares públicos de Berlín. A pesar de que su protesta apenas causó una onda superficial en el régimen nazi (la mayoría de las postales que se encontraron fueron entregadas inmediatamente a la Gestapo), su actividad avergonzó a los jefes de la policía secreta, puesto que durante más de dos años no fueron capaces de detener a los anónimos distribuidores de las tarjetas. Finalmente fueron detenidos por la Gestapo, juzgados el 22 de enero de 1943 por la Sala Segunda del Tribunal Popular , acusados de “socavar la moral militar”  y de “alta traición“, fueron declarados culpables y acabaron decapitados en la prisión de Plötzensee de Berlín en abril de 1943.[2]
Aun cuando en el guion de la película, el catalizador para que este matrimonio decidiera desafiar al régimen nazi en tan difíciles circunstancias se relaciona con la muerte en el frente de combate de un hijo; en realidad lo que ocurrió es que el hermano de Elsie había muerto en combate  en el año 1940, esto en Francia. La noticia fue para ellos  devastadora. 
Salvando las distancias, todas las distancias; porque nadie puede reescribir anécdotas sobre eventos tardíos, dedicaciones improcedentes y expiaciones de soslayos; recuerdo algunos eventos donde fui participe en uno de aquellos años liados e impredecibles que vivimos, esto en el 1991.
Un día de agosto del 1991 salí del hospital donde trabajaba de regreso a la casa, cuando tomo uno de esos camiones que corrían por la calzada de Bejucal lleno de pasajeros que habían subido los amarillos en los puntos habituales de recogida. Cuando el camión sobrepasó el punto de la calzada y la autopista me dejo más allá del paso de nivel bajo una llovizna; caminando sobre el puente encontré cientos de volantes escritos en distintos colores y letras bien legibles con textos contra el régimen Castro comunista. En todo el viaje de regreso estuve pensando en esto. Dentro del grupo en el cual conspiraba contra el régimen, teníamos en curso una protesta mediante letreros- grafitis; esta una especia de campaña por el NO. [3]
Ese día pensé todo lo útil que sería hacer una especie de volante en forma de carta, no para ser puesto en lugares públicos, sino para enviar por correo postal a instituciones que no estaban comprometidas con el régimen y al recibirlas, no la entregarían sino que la leerían y tal vez compartirían; el primer objetivo serian organizaciones e instituciones religiosas. En ese tiempo tenia algunas notas que circulaban entre los grupos de oposición y sobre todo informaciones muy precisas de la Concertación Democrática Cubana, organización que aglutinaba un grupo de organizaciones disidentes. 
Al día siguiente de regreso al Hospital, en la sección de consulta externa del Hospital “Julio Trigo”, revise todas las posibilidades de hacer aquel trabajo de mecanografiar, copiar y poner en sobres los documentos que me interesaban enviar. Nadie más estaba al tanto de esto, ni aun los escasos miembros del grupo político. En la consulta externa había tres máquina de escribir , una en la oficina de turnos, otra en el del departamento de Quimioterapia ( donde trabajaba) y una tercera máquina que nadie usaba en un amplio closet de la consulta #2 que, tapada por montañas de modelos, nadie veía. Revise, limpie y puse a punto esta máquina que guarde cubierta por los cientos de modelos que se mantenían allí y que se salvaban, por el momento, de ser usados como papel sanitario.
Declaraciones, notas, citas de textos de derechos humanos y alguna que otro comentario  de declaraciones que escribí, conformaron un pequeño archivo de informaciones que escribía en aquella máquina sin preocuparme por los que entraban y salían porque, en mi trabajo, llevaba todos los tratamientos de quimioterapia mecanografiados. Puede que estuvieran presentes mientras mecanografiaba dos enfermeras, una médico y varios pacientes recibiendo tratamiento, en tanto que yo, hacia mi correspondencia de textos que desafiaban al régimen y los preparaba para enviarlos por correo.
Fotos de la ficha policial de Otto y Elsie Hampel
Cuando terminaba mi trabajo en la tarde, tomaba la salida del Hospital Lebredo y remontaba la calle principal del barrio de Párraga; superada la terminal de la ruta 2 y antes de la curva de Parraga estaba un pequeño correo con un buzón hacia la calle donde depositaba mis cartas subversivas dirigidas a instituciones religiosas. Esto lo hice en varias ocasiones. Al dejar las cartas me subía al ómnibus de la ruta 2 y cambiaba en La Víbora a la ruta 100…regresaba a mi casa.
Entonces ocurrieron dos hechos que me pusieron en sobre aviso de lo peligroso que podía resultar todo aquello; porque peligroso sí que era. En una visita a mi amiga, la actriz parametrada, me encontré a esta atemorizada; resulta que le habían dicho que los agentes del régimen estaban  en la zona llegando a algunas casas donde tenían máquinas de escribir y estaban revisando estas, a ella le revisaron la suya. Me alarmé, ella me había ayudado a conseguir mi máquina de escribir, que me había vendido una conocida modelo, que vivía en la barriada de Playa. El otro incidente resultó el más preocupante y fue cuando una de las oficinistas que trabajaba dando los turnos en la consulta externa, persona de mi confianza, se me acerco para decirme que algunos agentes habían estado revisando las máquinas de escribir. ¿Qué maquinas revisaron? …, las de aquí de la oficina y la del Dpto. de  Quimioterapia. No le dije más nada, fui a la consulta #2 tome la máquina, por un momento pensé en dejarla inservible, pero después encontré un lugar donde por meses no la encontrarían. Los documentos que tenía los dejé  en el falso techo de la consulta. Meses después cuando fui detenido y en la tercera citación a Villa Marista me amenazaron de registrar mi casa y la de una familia amiga en la Habana Vieja… les dije “que podían hacerlo cuando quisieran pero no encontrarían nada”. ¡Y sí que tenía todo en la casa! En días sucesivos lleve todo al falso techo de la consulta y siempre que me fue posible caminaba a los depósitos de basura detrás de Instituto Nacional de Medicina del Trabajo , colindante con el Hospital “Julio Trigo”, donde iba dejando toda la papelería . Entre esos documentos estaban muchas hojas membretadas. Con mi último deposito aproveche para salir por el Instituto de Medicina del Trabajo y allí estaba parado, como esperando, el agente “Rey” de la Seguridad del Estado…, no tenía otra, fui hasta donde estaba y le salude.
Muchos aducen que dedicaciones como esta de nada sirven como no sea para llevarte al tanque, a la cárcel. Cuando alguien asume que vive bajo una dictadura absolutista y debe rebelarse en la forma que así considere, asume que su gesto es un acto de libertad personal; no hay la intencionalidad de buscar una liberación colectiva y un cambio de régimen inmediato. Un acto de desobediencia activa es un acto de liberación interior que hace a la persona proclive, en primer término, a reconocer cuanto de necesario es hacer algo y hacerlo prontamente aunque los resultados no sean tan promisorios. 
En el film, Elsie requiere a su esposo Otto que le explique cómo puede ser útil lo que hacían y si traería algún beneficio a la sociedad. No habría resultado en aquella sociedad en la que vivían, envilecida y atemorizada bajo el régimen nazi; pero él le dice que en cada acto se liberaban…, estamos más liberados, decía, y su esposa entendía sus palabras. Las más de 250 tarjetas que escribieron y distribuyeron en la ciudad Otto y Elsie Hempel apenas llegaron a un sector significativo de los que ellos consideraron que estaban dirigidas, pero en aquel empeño se sentían más libres. El agente investigador en el film señalaba a Otto Hempel que solo 18 tarjetas no habían llegados a sus manos, la mayoría de los asustados ciudadanos las entregaban de inmediato a la policía cuando las encontraban.
Todo esto ocurre en una sociedad en completa sumisión del individuo y de la colectividad.  La indefensión y la desesperanza corroen el alma social y evitan superar el totalitarismo, no es una lección que aprendimos del nazismo, está en cada tiranía que se afinca en el poder.
El “no se puede hacer nada” nos acompaña, nos carcome la conciencia y evita que la dedicación de pocos se haga empeño de muchos.
Del expediente policial de los Hempel, en contexto, aparecen los argumentos del agente interrogador cuando ya Otto se había declarado culpable y buscaba de manera infructuosa salvar a su esposa de la muerte. “Morirás por esto y todo habrá sido en vano“, le decía Willy Pueschel, el inspector de la Gestapo que lo interrogó tres veces. “No es por nada,” contestó Otto, “Yo no fui uno de vosotros”. Termino diciéndole al interrogador que se había sentido feliz haciendo algo. En cada instante de la vida del matrimonio Hampel en aquellos dos años de protesta activa y entrega a lo que creían su lucha, fueron libres y por qué no..., felices.
Los Hampel habían echado fuera el temor, cuando fueron apresados aceptaron su culpabilidad si es que la había conforme a las leyes de un régimen criminal y despótico y fueron al patíbulo, convencidos que habían superado lo que tantos de sus compatriotas no asumían: el temor paralizante y la certeza de que algo se podía hacer contra aquel régimen.
Para ellos era cierto que en el amor no hay temor, y que este cuando es genuino echa fuera el temor…, había adhesión en ellos; el de la dedicación fascinante a la conspiración, la contienda y el acto liberador de hacer algo sencillo de escaso provecho pero justificado.
 Es lo que se experimenta….,  así de simple.
©2017


[1] E. (n.d.). Solo en Berlín. La recuperación de una obra maestra de las letras alemanas. . Retrieved October 4, 2017, from http://www.maeva.es/colecciones/exitos-literarios/solo-en-berlin
[2] S. (2013, Abril 23). Otto y Elise Hampel: la resistencia al totalitarismo mediante tarjetas postales. Retrieved October 4, 2017, from http://www.aryse.org/otto-y-elise-hampel-la-resistencia-al-totalitarismo-mediante-tarjetas-postales/
[3] González, E. A. (2013, June 9). NO, la película: el derecho a plebiscitar a una dictadura. . Retrieved October 4, 2017, from http://buenavistavcuba.blogspot.com/2013/06/no-la-pelicula-el-derecho-plebiscitar.html

viernes, agosto 05, 2011

Las graves violaciones a los procedimientos médico legales en Cuba. El asesinato y enterramiento ilegal de un joven cubano.

Hace unos meses en ocasión de la muerte violenta de un opositor en Cuba, por parte de la policia del régimen expusimos algunos puntos de vista sobre el manejo de los procedimientos de traumatología forense en Cuba. Ahora encontramos otro caso mucho mas escandaloso. Se trata de la extraña muerte del joven Javier Aguiar Rodríguez, hecho del cual la prensa independiente viene informando desde hace algún tiempo. Este joven fue asesinado el 25 de mayo del 2011 y fue enterrado sin el consentimiento de su familia que nada supo del horrendo crimen.
Hay algo muy extraño en el manejo, no solo de las conducciones medico legales del caso, sino de la propia investigación. En Cuba ocurren muertes violentas y actos criminales, pero siempre se conducen investigaciones por parte de la policía especializada (DTI) y se le entrega el cadáver a la familia y se le informa de las pesquisas policiales que se están encaminando.
En el caso del joven, Javier Aguiar Rodríguez, murió asesinado no se sabe por quien y por qué ; fue enterrado por las autoridades, buscando la forma de esconder algo. Hay algo muy terrorifico en el crimen de este joven que las autoridades tratan por todos los medios de esconder. Aquí está la información que aparece en la Red aportada por la conocida líder opositora, Marta Beatriz Roque, que dice:
El gobierno se burla de una madre a la que le asesinaron su hijo y ésta protesta reclamando justicia en la fachada de su casa. Por Martha Beatriz R.
Ciudad de la Habana, Cuba, 2 de agosto del 2011.- Ivis María Rodríguez González, natural de La Habana, ciudadana cubana y residente en Cruz Verde No.11, entre Máximo Gómez y Corralfalso, Guanabacoa, provincia La Habana, con teléfono 7955130, supo que el 25 de mayo asesinaron a su hijo y las autoridades de Medicina Legal, decidieron enterrarlo sin haberle notificado a ella su muerte. Así comenzó un calvario para esta sufrida mujer, que en la primera parte de este Conflicto en la Sociedad Civil, narramos hasta el momento en que le mostraron resto de un cadáver en el Cementerio de Colón, que ella afirmó que no era su hijo.
A la derecha : Certificado de Defunción de Javier, en el que quedan sin llenar espacios como su lugar de nacimiento y su estado civil, lugar de fallecimiento, a pesar de tener todas sus generales y la descripción de lo sucedido; así como plantea que se dispuso la sepultura en el Cementerio de Colón y está enterrado en Guanabacoa.De esta forma le hicieron invertir 550 pesos en moneda nacional, para adquirir 11 coronas de flores y 9 CUC (peso cubano convertible) en 6 flores sueltas, para ofrendarlas a alguien que nunca supo quién era; pero sí deseo que Dios lo tuviera en la Gloria. Esta ha sido una de las burlas –pero no la única- que los funcionarios encargados del caso, han utilizado con ella.
El 23 de junio la visitaron en su casa oficiales de 100 y Aldabó y la condujeron a Medicina Legal, allí se encontraba el Jefe Nacional de la Policía, el teniente coronel Carlos Castro, Jefe de la Divico (División de Investigaciones Criminales y Operaciones), el antropólogo Jorge González Pérez (Jefe del Grupo que encontró al “Che” en Bolivia) y la Directora de Medicina Legal, con el fin de entregarle el verdadero cadáver de su hijo. Ella pidió una prueba de ADN, a la cual accedieron, y al día siguiente les tomaron la muestra a los dos hijos de Javier. En esta reunión el Jefe de la Policía le manifestó que tenía que estar agradecida del buen trabajo que habían hecho y entre ellos se felicitaron.
El día 25 la citan para el Cementerio de Guanabacoa a las 8:30 am para tomarle el ADN al cadáver. En esta ocasión el Grupo de Análisis de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, envió al preso político (75) en Licencia Extrapenal, Arnaldo Ramos Lauzurique, el que fue detenido y conducido en un auto de la Seguridad del Estado a la provincia de Mayabeque, dando vueltas en carácter de “secuestrado” por espacio de 3 horas; con el fin de que no participara en la exhumación y no pudiera tomar fotos.
Precisamente los funcionarios se han jactado de decir que ella no tiene ninguna prueba, pues no tiene fotos, ni videos.
Explica Ivis, que en esta segunda ocasión en que sacan el cadáver, sí era el de su hijo y que ella tomó en sus manos la cabeza y pudo apreciarlo. En la caja mortuoria había agua, drenada del cuerpo, lo que le ratificó que había estado en congelación. Lo único que había entero era el brazo derecho, que estaba quemado y también tenía la mano, el resto del esqueleto se encontraba picoteado y el cuero cabelludo (que también era el de su hijo) envuelto en cartón. También se percató de la estructura de tres dientes en la mandíbula inferior, que eran consistentes con los de Javier, que de niño había perdido un diente.
Aunque le habían dicho que se estudió el cadáver, fue una revelación para el antropólogo de Medicina Legal, de nombre Dodanis, percatarse que tenía una espina bífida. En esa ocasión este mismo hombre le manifestó al esposo de Ivis, que el cuerpo fue mandado a enterrar el 26 de mayo y la cabeza el 30 de mayo, lo que es consecuente con el hecho de que el primer grupo de huesos que se le mostró en el Cementerio de Colón no era el de su hijo. Una manera burda de jugar con los sentimientos de una madre que pasa por el dolor de haber perdido, con solo 24 años a su descendiente.
En esa ocasión metieron los huesos en nailon y le dieron a la esposa de Javier la numeración de cada uno de los sobres donde trasladaban las partes que se llevaron: el fémur, el cráneo, el cuero cabelludo y la tarjeta de medicina legal.
El día 14 de julio, el teniente coronel Felipe de homicidios, con el instructor Damián y el antropólogo Dodanis, recogen a Ivis en su casa y la conducen -en un auto- hasta el Cementerio y se produce la tercera exhumación de un cadáver, pero ahora estaba lleno de insectos.
Sólo llevaron para reincorporar al sarcófago dos náilones de los 4 que habían recogido en la anterior exhumación, uno contenía el fémur y el otro el cráneo; pero no reubicaron el cuero cabelludo ni la tarjeta de Medicina Legal, además el número que dieron a la familia del nailon que contenía el cráneo no coincidía, otra muestra más de la desorganización existente y de la posibilidad de considerar que esa no era la parte del cadáver que habían tomado para la prueba.
En ese momento el instructor Damián les dice a los sepultureros que no cierren la caja que al otro día se iba a efectuar la incineración.
Se produce una desagradable discusión en esa ocasión, entre la familia y el antropólogo Damián, ya que en conversación entre los parientes de Javier se dice que hubo dinero por el medio para haber hecho todas las barbaridades que hicieron y el antropólogo que oye la plática, aunque no era con él opina: “Ojalá yo hubiera cogido dinero”.
Ese mismo día reciben en la casa una citación, para que se presentaran en 100 y Aldabó: Fermín Zamora Vázquez (esposo de Ivis), Yaimé Pintado Aldaya (esposa del difunto Javier) y Jorge Luis Rodríguez González (tío materno de Javier). La familia se niega a recibir la citación; pero al otro día, el 15 de julio, tienen que volver a hacer lo mismo, con respecto a una nueva orden de comparecencia contra Yaimé Pintado Aldaya.
El lunes 18 de julio les entregan los resultados del ADN en 100 y Aldabó, de forma verbal, planteando que la coincidencia de Ivis y de la hija mayor de Javier era del 99,9% y con respecto al hijo varón más pequeño le plantean que da positivo, pero no le quieren decir la cifra, sólo le refutan que no se está confirmando la paternidad, como una forma de sembrar la duda en la familia.
A preguntas de Ivis sobre el cadáver y el cuero cabelludo le responden que hay procesos de descomposición en el que aumenta y disminuye la carne y que todo el cuero cabelludo fue batido en una batidora con química para determinar el ADN. Por otra parte le informan que la tarjeta de Medicina Legal que iba en el cuarto nailon se había desintegrado. Esta respuesta es contradictoria con la que le había dado telefónicamente el antropólogo a la esposa de Javier al preguntar por el cuero cabelludo, le informó que se lo habían comido los animales.
También les dicen que determinaron no darles la ropa y que la Fiscalía iba a ser quien decidiera esto, otra vuelta atrás en las respuestas que le han dado.
El día 19 de julio, por instrucciones del teniente coronel Felipe, se dirige al Registro del Estado Civil para buscar la Certificación de Defunción, único documento que faltaba para incinerar el cadáver. Cuando llegó allí el certificado estaba mal, decía homicidio sin identificar, muerte por asfixia, edad entre 25 y 35 años, a pesar de que contaban con todas las generales de Javier.
Casi una semana estuvo la familia tratando de resolver el problema de este documento. Ella se dirigió a 100 y Aldabó y allí le dijeron que no tenían nada que ver con eso, que era un problema de Necrología, pero no obstante el día 27 el teniente coronel Felipe los llama y les dice que ya tenía el documento, que había mandado al sub teniente Maikel al Cementerio para recogerlo, pero antes de entregárselo hubo otros pretextos como que faltaba una firma e iban a casa de la doctora a buscarla.
Un oficial de la Contrainteligencia nombrado Braian, del cual Ivis desconoce que hace en medio de este proceso la Seguridad del Estado, la visitó el día 28 de julio y en su presencia ella llamó al teniente coronel Felipe el que le dijo que hasta dentro de 2 años no se podía exhumar el cadáver y que la Ministra era quien tenía que firmar la autorización para poderlo incinerar. También ante la figura de este oficial telefoneó a Gilma del Consejo d Estado hacia donde se dirigió inmediatamente.
Allí le tomaron una nueva denuncia, pues la que ella había hecho anteriormente la dieron por resuelta.
En síntesis, después de abrir tres veces tumbas, ahora aparece una Ministra que no existe como tal, ya que en Salud Pública hay un ministro nombrado Roberto Tomás Morales Ojeda; y le niegan incinerar el cadáver, que ha quedado expuesto en varias ocasiones y que además la madre tocó con sus propias manos.
Hasta el momento de redactar este documento, no les habían dado respuesta alguna a esta nueva situación. No hay duda que el gobierno se burla de esta madre que sufre el dolor de no haber podido dar un entierro digno a su hijo.
¿Qué hay detrás del asesinato de este joven que el Departamento técnico de Investigaciones del Ministerio del Interior e incluso la Seguridad del Estado andan escondiendo el cadáver y los resultados de autopsias y otras investigaciones.?

domingo, noviembre 20, 2005

Acoso a médicos independientes en Cuba.


Por: Jaime Leygonier.
 Agencia CubaPress
La Seguridad del Estado cubana acosa, visita en sus hogares o en el Hospital, cita para estaciones policiales y amenaza con la expulsión de empleo, "mítines de repudio" y condenar a penas de prisión a los médicos que colaboran con el Centro de Salud y Derechos Humanos que preside el Dr. Darsi Ferrer; Centro cuya labor estrictamente profesional y apolítica pone el dedo en la llaga del colapso de la salud pública cubana. Los agentes de la policía política interrogan a los médicos sobre unas presunta conmemoración del aniversario del Centro el 3 de diciembre, los halagan, amenazan y difaman al Dr. Ferrer afirmando que es homosexual y que "estamos casi seguros de que mató al anciano que le dejó en herencia su apartamento", dijo un agente, informan los médicos acosados.
Según el Dr. Ferrer: “Lo del 3 de diciembre es un pretexto, la causa de estas persecuciones es que no quieren que los médicos estudiemos como profesionales los problemas de la salud pública cubana
Una de las actividades que atacó la policía política con más saña fue el Primer Taller de Salud en la Región Occidental, el 27 de octubre, con represión a los 20 participantes en las cuatro provincias, con citaciones, amenazas, arrestos arbitrarios, allanamiento de morada, confiscaciones de equipos médicos y literatura y turbas ante los hogares, particularmente ante el hogar del Dr. Ferrer, sede del evento, donde agredieron al Sr. Grew, Jefe del Departamento de Derechos Humanos de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en Cuba, cuya inmunidad diplomática violó la turba dirigida por la Seguridad del Estado.
Así mismo reprimieron a cuatro médicos para impedirles asistir a la Tele conferencia “Salud y Transición” que impartió el Dr. Antonio Maria Gordón en la casa del Jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos el 18 de octubre, entonces apresaron en Rodas, Cienfuegos al Dr. Florencio Cruz, con un auto patrullero secuestraron al Dr. Arturo Pedro, a quien abandonaron en despoblado, a la Dra. Sandra Domínguez, en Las Villas le colocaron una turba ante su hogar y aterraron a la familia del Dr. Elcire Guillot quien logró eludir la detención como si fuera un criminal fugitivo y no un médico.
A la familia del Dr. Guillot Delis la aterran las constantes visitas y amenazas de los agentes, a este Especialista de Medicina general lo citó la policía política el día 15 de octubre a interrogatorio en que tras denigrar de la moral del doctor Ferrer y afirmar que asesinó al anciano, que auxiliaba como un hijo, le ofrecieron: "Si te revindica te aseguramos ir a una misión en el extranjero y buenas condiciones de trabajo, pero deja de tratar de asuntos de salud o, al menos no lo firmes como de Salud y Derechos Humanos". Al explicarles el médico que la labor del Centro es profesional y humana, no política, le dijeron: "Sí, hace un trabajo muy lindo, pero es que ahora el sector de la salud esta débil, ya nosotros estábamos pensando en esos problemas y los íbamos a remediar, pero dio la coincidencia que el Centro las señaló primero, danos el tiempo y no escribas sobre salud."
No quería que entrara al salón donde me esperaban dos pacientes para intervención quirúrgica, uno de ellos con apendicitis”, relata el cirujano Dr. Orestes Campo Venegas, expulsado ya de dos hospitales por su crítica a las medidas administrativas que juzga incorrectas y ahora en el Hospital Nacional de Boyeros pese a que vive en las afueras opuesta de La Habana, en Bacuaranao. “Ya me habían dicho unos colegas que un agente me estuvo buscando durante la guardia del sábado, resultó el agente que se hace llamar “Alejandro”, me encontró en la guardia del lunes y me indigné" “Aquí estoy trabajando, ahora voy a operar y no me pueden molestar" transó y me entregó una citación para la estación policial del Capri, terminé de operar a las 2 de la mañana para ir a las 10 de la mañana a la estación policial donde Alejandro y David me hicieron esperar una hora y me interrogaron hasta las tres de la tarde, me dijeron fresco y atrevido porque no atendí al agente en el hospital, “donde quiera que estés nos tienes que atender". Su tema es con una supuesta actividad del centro el 3 de diciembre y amenazas con expulsarme del empelo por llegadas tarde, "Estás en el Hospital gracias a nosotros", con un mitin de repudio, “te vamos a mandar a tu casa unos médicos del Partido Comunista” y con prisión, difaman al Dr. Ferrer. Me negué a firmarles un papel, una retractación. Tenían muchos papeles parecidos escritos a manos, tal vez el plan de trabajo de sus amenazas para el mes.
La casa del Dr. Ferrer, en Santos Suárez, la Habana es rondada por un auto patrulla, y en la dirección de su señora Yusnaimy Jorge Soca, unos hombres que afirmaron ser del Departamento Técnico de Investigaciones (OTI), indagaron sobre ella, su conducta y sobre su niño de cuatro años Dariel Ferrer, afirmando a los vecinos: "Su familia es de contrarrevolucionarios".
El Dr. Ferrer afirma: Aterran a nuestras familias, mi esposa es una mujer muy enferma, tras una mejoría sustancial de su condición neurológica, ha empeorado por el stress, el niño sufre los traumas que el acoso a los opositores provoca en sus hijos, víctimas de los insultos y amenazas de las turbas que la policía arrea contra nosotros. Solo tiene cuatro años para que pregunte por el, ¿lo ven acaso como a un Bin Laden pre escolar? Eso es una cobardía, con toda esa difamación de la moral de los opositores y parece que tiene en la manga destruirme con falsas acusaciones de inmoralidad o de delito, ¿tal conducta es digna de los que tanto blasonan de su hombría? “No íbamos a hacer nada el 3 de diciembre eso es un pretexto porque les duele nuestra labor independiente de la oficialidad”.
Ciudad de la Habana, Cuba. 18 de noviembre de 2005