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viernes, julio 12, 2013

Las vicisitudes de un joven con un brazo destrozado para recibir atención médica en Cuba.

Dra. Grisell Rodríguez Borges.
Trataré de ser breve para explicar el porqué de mi pregunta. Trabajo como médico de familia desde hace 20 años en un apartado municipio de la actual provincia de Mayabeque que colinda con la provincia de Matanzas, específicamente en Nueva Paz y para más exactitud en el poblado de Palos. Me encontraba de guardia el pasado domingo 5 de Mayo del presente año en el policlínico Humberto Castelló cuando aproximadamente a las 9 y 30 de la noche llegaron con un paciente nombrado Leordanis Torres Pedroso de 19 años que en la carretera que une los caseríos de Manuel Isla con La Esperanza había sufrido un accidente al impactar la bicicleta en que él viajaba a gran velocidad contra una araña (vehículo de tracción animal muy utilizado en los campos de Cuba). El muchacho llego a punto de sufrir un shock hipovolémico con el antebrazo izquierdo destrozado. Se le realizó un vendaje compresivo, se canalizó vena y se repuso volumen así como se le administró analgésicos por vía IM estabilizándose al paciente y se llama al licenciado en imagenología Alain, un muchacho muy joven y que a pesar de ser domingo en la noche y no encontrarse trabajando se presentó de inmediato en el centro, se realizaron las radiologías pertinentes y se confirmó la fractura de antebrazo muy próxima al codo con gran desgarro de tejido que era lo que más nos preocupaba y es ahí cuando comienza el problema.
Se llama a la central de ambulancias de nuestro municipio y se le informa de la remisión a la Licenciada en enfermería Miladis Cuesta, quien fungía como operativa esa noche y ella nos dice que la ambulancia estaba en la base, que llamaría al centro coordinador que radica en San José de las Lajas e inmediatamente se procedería a la evacuación del accidentado hacia el Hospital de San José que es donde se encuentra la guardia de Ortopedia, pues ese servicio lo unificaron con el del Hospital de Güines. Transcurridos aproximadamente 30 minutos y ver que la ambulancia no llegaba llamó nuevamente a la central y se nos informa que la ambulancia sigue allí y que no han ido a recoger al paciente pues el centro coordinador le informó que no hay guardia de ortopedia ese día en San José y que están llamando a los hospitales de La Habana y ninguno les quiere recibir el caso.
Espero nuevamente otros 30 minutos hasta que personalmente llamo al centro coordinador provincial y la Licenciada María Sonia me informa lo antes dicho, que los hospitales de nuestra capital se negaban a recibir al paciente pues este provenía de la provincia Mayabeque, a pesar de que se les informó que el paciente sufrió el accidente en esta provincia pero que era residente del municipio Marianao cosa que para mí es irrelevante pues todos somos cubanos.
Se le pide información a la compañera y esta, quien en todo momento nos atendió muy bien, con gran profesionalidad y dándonos en todo momento la razón, nos informó lo siguiente:
Se llamó a los Hospitales siguientes:
1- Julio Trigo: El compañero Manuel dice que hay un solo ortopédico de guardia y no puede recibirlo.
2- Miguel Enríquez: cirujano Yaisel dice que no pueden recibirlo pues solamente tienen dos camas de recuperación y estas están ocupadas.
3- Salvador Allende: Dr. Tan, que no tienen salón disponible.
4- Fructuoso Rodríguez: Dr. Leonardo, que están colapsados y Mayabeque no les pertenece.
5- Nacional: Dr. Naranjo, que tienen tres fracturas para operar y no pueden recibir más casos.
6- Fajardo: No tienen guardia de ortopedia.
7- Calixto García: Que el ortopédico se encuentra en el salón y por lo tanto no lo puede atender.
8- Frank País: No responden al teléfono.
9- Hospital de Matanzas: Que el Ortopédico está operando una clavícula.
La compañera al sentirse desesperada llama al SIUM Nacional y ahí le dicen que ellos no tienen nada que ver con eso.
Es entonces que al no tener más nada que hacer llama al Dr. William quien le dice que él está de vacaciones pero que el hospital de referencias es el Salvador Allende y que quieran ellos o no se los deje ahí.
A las 12 de la noche la ambulancia llega a nuestro policlínico trasladando al paciente hacia el Hospital Salvador Allende donde según nos informa el chofer, el Ortopédico al ellos llegar con el caso y ver que residía en el municipio Marianao dice que ellos dijeron que no lo podían recibir porque era de provincia Mayabeque pero que por ser de La Habana lo podían dejar sin problema, que ellos lo atenderían.
¿Comprenden el encabezado? Esto nos está sucediendo constantemente.
No quiero culpar con esto al personal médico, porque al igual que yo reciben indicaciones de sus superiores, sino que se tuviera en cuenta que la provincia Mayabeque cuenta con hospitales donde no se prestan el 100 % de los servicios y con baja cobertura de camas, lo que ante estas situaciones resulta extremadamente estresante encontrar una solución para poder preservar la vida de los pacientes.
G. Rodríguez Borges

jueves, junio 06, 2013

El anciano, la ambulancia y la “potencia médica”

LA HABANA, Cuba, junio, 2013. –No hace mucho, me encontraba de excursión por los montes verdes, junto a un grupo de amigos. El viejito de la finca que nos acogía se sintió muy mal, y su mujer había preparado todo para llevarlo a ingresar al Hospital Militar, en Marianao. Nosotros, que ya íbamos de regreso a la ciudad, lo montamos en el “tanque de guerra” que nos servía de transporte, solo que éste se nos rompió apenas salir de la finca, y entonces comenzó la odisea.
Ya anochecía y no se vislumbraba una solución para arreglar el carro. En tanto, el viejito permanecía sentado dentro, casi deshidratado, ciego e indefenso. Bajo esa presión, enciendo mi móvil, para ver si en esa loma había cobertura y conseguía  un servicio de ambulancias.
Comencé a llamar al 104, a la central de ambulancias, y cedí el teléfono a la mujer del paciente para que explicara la grave situación. Del lado de allá, se sentía a la operadora pasando un enorme trabajo para anotar las coordenadas del lugar donde nos hallábamos. Pasaron cinco minutos, hasta que la operadora terminó diciéndonos que teníamos que llamar a la base de ambulancias de Artemisa.  En fin, la respuesta del 104, fue concluyente: no podían ir a buscar al viejito.
Llamamos a Artemisa, y era imposible establecer comunicación. Volvimos a llamar al 104 y le explicamos la situación. Le rogamos a la operadora que hiciera una llamada de transferencia hacia Artemisa. A esta sugerencia, la operadora respondió que la gente de Artemisa no la atendería, pues la llamada vendría de la central y no de un paciente en medio de la carretera.
Luego de aquel inútil peloteo, decidimos llamar al 106, o sea a  la policía, volvimos a contar la delicada situación del viejito, más las respuesta que habíamos recibido por parte de la central de ambulancias. La policía tomó nota y coordenadas, y nos dijo que esperáramos, que ellos enviarían un carro patrullero para recoger al paciente.
En este vaivén pasaron dos horas. Cerca de las ocho de la noche, decidimos empujar el carro por el terraplén cuesta arriba, a lo largo de una distancia de unos dos kilómetros. Así nos echamos el vehículo a los hombros, todos empujando como unos toros, menos el viejito, que permanecía casi desmayado en el asiento trasero. Cuando faltaban unos 200 metros para llegar a la cima de la loma,  se aparecieron unos hombres montados en un carromato arrastrado por una yegua, y decidieron que la yegua remontaría el carro hacia la carretera.
De película fue lo que presenciamos. La yegua relinchó dos veces y se paró en dos patas, para romper la inercia del carro roto. Luego, salió trotando como a 40 km por hora, y el carro parecía una pluma detrás. Solo el chofer y el viejito enfermo vivieron esa experiencia dentro del carro. A los demás nos tocó caminar hacia la carretera.
Ya en la carretera, logramos llegar a un punto de venta de viandas. Era casi de noche, y no aparecía la ambulancia ni el carro patrullero. Me puse a parar carros para que nos remolcaran hasta Bauta. Paró un taxi (almendrón), cuyo conductor conocía a  nuestro chofer, y se prestó para trasladar al enfermo hacia el hospital de Bauta.
Así fue como logramos salir del lugar. Luego, pasada otra media hora, llegó el patrullero de Artemisa y le notificamos la situación, aunque ya era tarde, así que sólo pudieron escuchar nuestra historia. Por nuestra parte, remolcamos el auto roto y lo guardamos en un garaje de Bauta. A medianoche llegamos de vuelta a La Habana.
Fuente: Cubanet

*Polina Martínez Shvietsova -Camagüey (1 Diciembre 1976) - Poeta, narradora e investigadora -Miembro de la UNEAC - Graduada de Técnico Medio en Bibliotecología e ICTB, 1999 - Graduada del 4to curso de formación literaria Onelio Jorge Cardoso, 2001-2002 - Graduada en Logística en ayuda humanitaria y organización de proyectos. Centro Padre Llanos, Madrid, ISEBIT, 2003.Textos publicados en: Voces, Cubaencuentro, Diario de Cuba. -Su obra ha sido antologada tanto en Cuba como en el exterior.

jueves, junio 30, 2011

Pacientes operados en el Hospital Calixto García pagan por el traslado, dentro del hospital, a la Sala de Recuperación.

Los que estudiamos en el Hospital Calixto García ,- ese vetusto hospital que hace mucho tiempo debió ser demolido-, sabemos que los pacientes son trasladados de un pabellón a otro mediante ambulancias , esto traía y trae problemas insalvables. Ahora parece que los pacientes operados en el Pabellón de Cirugía, debe ir a otro pabellón de recuperación, y desde luego, como están operados tienen que ir en camilla y en ambulancia, previo pago que seguro es la corruptela que afecta a los servicios de salud en la Isla. Aquí la información.
Centro Habana, La Habana, 30 de junio de 2011 (PD) Pacientes intervenidos quirúrgicamente en el Hospital "Calixto García", en La Habana, se ven obligados a pagar la ambulancia que los trasladará hacia la Sala de Recuperación.
Janet L., refiere que después de ser operada de urgencias por una Apendicitis, tuvo que pagar cinco CUC al personal de la ambulancia para que la llevaran a la Sala de Recuperación.
Foto a la derecha, no sabemos si los tralados se producen como este en una calle habanera.
"Si mi familia no les paga, estuviera todavía sobre la camilla, en la puerta del Salón de operaciones", refiere la mujer indignada.
Detalla la joven que hubo tres personas más que pagaron para poder ser llevados a distintas salas, una de ellas hacia la de Terapia.
"La ambulancia va de aquí para allá, buscando personas que les paguen, lo mismo dentro del Hospital que fuera de él. Me pregunto si la Dirección del hospital desconoce esto. Muchas personas dicen haberse quejado a los médicos, pero estos se muestran indiferentes", afirmó Janet.
*Periodista independiente, radica en Centro Habana, Cuba. Colaborador de la Agencia Primavera digital.

viernes, marzo 21, 2008

En Cuba el Padre de un niño enfermo protesta colocando un cartel.

“Trece litros de gasolina son más importantes, que la vida de un niño”, señala el cartel puesto en un lugar visible por el Padre.
Padre niño enfermo protesta colocando un cartel
Por: Yoel Espinosa Medrano. *
SANTA CLARA, Cuba, 21 de marzo, 2008 - El padre del niño enfermo Ángel Miguel Peñate Abreu, colocó un cartel en su vivienda de Cárdenas, el pasado 18 de marzo, para lograr la transportación de su hijo hasta un hospital en la ciudad de Matanzas.
“Trece litros de gasolina son más importantes, que la vida de un niño”, decía, el cartel de un metro cuadrado, con letras grandes, puesto en la pared frontal del domicilio ubicado en Callejón 26-A entre Chapotín y Andreones, Reparto Versalles, del municipio matancero. Miguel Ángel Peñate Gómez, progenitor del niño, acotó a este reportero, que esa le resultó la manera de protestar más práctica, para exigir el apoyo gubernamental en el trasladó de su hijo menor, hasta el hospital pediátrico de la capital provincial de provincia Matanzas.
Agregó Peñate que su niño de 16 meses, quien padece de una Gastrectomía y una Esofagectomía, requiere ser atendido mensualmente, en Matanzas, a 46 Km. de su localidad y señaló que el director de Salud Pública Municipal, le expresó que existe un taxi para estos casos, pero no cuentan con el combustible necesario.
Mi situación económica no me permite alquilar un taxi en divisas convertibles y cada vez que busco apoyo en los funcionarios del gobierno o el partido de Cárdenas, estos me "pelotean", por eso antes que se me muera mi hijo, yo puse el cartel”, argumentó el desesperado padre.
*Periodista independiente cubano. Agencia Cubanacan Press.