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sábado, enero 15, 2011

Negligencias en el tratamiento de pacientes en Cuba provocan muertes que pudieron ser evitables.

Sin duda se trata de negligencia criminal; pro en nada se debe asumir que son los médicos y enfermeras(os) los causantes de estas prácticas que pueden conducir a la muerte de un paciente. Se trata de negligencia  perfectamente atribuibles a problemas institucionales, esto es carencias y mala administración de los recursos de salud que se puede dar desde el Ministerio de Salud Pública del país hasta la administración de un policlínico de barrio. Los médicos muchas veces son conscientes de estos problemas pero nada pueden hacer, otro tanto ocurre con el resto del personal paramédico. Esta es la crónica del periodista independiente que aquí incluimos.
LA HABANA, Cuba, enero del 2011 – “Murió asfixiado. Nada se pudo hacer”. Con esas palabras terminó la explicación de Teresa en referencia a la muerte de su padre ocurrida el pasado 4 de enero. De acuerdo a los detalles aportados por ella, el deceso pudo evitarse. La no aplicación de oxígeno artificial provocó el colapso del sistema respiratorio.
De poco sirvió el urgente traslado al Hospital Calixto García( foto arriba derecha) ; allí se apagó la vida del anciano, aquejado de neumonía. Un médico expresó, confidencialmente, que la disponibilidad de balones con oxígeno no cubre las necesidades del hospital lo que, estima, es la causa de decenas de muertes.
“Muchas vidas pudieran salvarse con una oportuna y eficaz asistencia médica, pero aquí falta de todo. Incluso carecemos de personal calificado. Muchas plazas han sido cubiertas con personas que no reúnen los requisitos mínimos para desempeñar este trabajo, directamente responsabilizado con la preservación de la vida de los seres humanos. En este caso, la fallida alternativa para calmar la falta de aire anuló las posibilidades de sobrevivir. Una inyección de aminofilina complicó el cuadro clínico, provocando el deceso. Entre los altos niveles de negligencia e indisciplina, la falta de equipos y la ausencia de condiciones elementales que deberían existir en cualquier hospital, ocurren muertes que no son naturales, sino que tienen que ver con las carencias y bajos índices éticos y morales”, explicó el médico.
Tales fenómenos no son exclusivos del Calixto García. Constituyen el denominador común de la red de salud pública desde hace tiempo, con sobradas señales para decretar su inviabilidad en términos de calidad asistencial y uso racional de los limitados recursos.
Foto a la izquierda de una sala de hospitalizacion en Cuba.
Desde los primeros años de la década del 90, la situación ha ido declinando hasta alcanzar en la actualidad alarmantes signos de descomposición.
“Mi esposo murió por el retraso en la llegada de la ambulancia. Imagínate, había una sola para todo el hospital. Eso fue hace 2 años, dudo que las cosas hayan mejorado”, refirió María Elena Corso, otra persona afectada por la muerte de un familiar ingresado en un centro médico capitalino, debido a negligencia médica. Ese trágico desenlace también tuvo lugar en el hospital Calixto García.
Una visita a cualquiera de las instalaciones de este tipo, tanto del Ciudad de La Habana como de otras provincias, basta para cerciorarse de que el peligro de morir por motivos ajenos a la enfermedad que se padece, está siempre presente. Por fortuna, todavía se encuentran médicos y personal de enfermería comprometidos con el juramento hipocrático. Lástima que sean experiencias excepcionales.
Cada vez más estos encuentros médico-paciente, que deberían caracterizarse por la armonía y la compasión, se vuelven más dramáticos. Malos diagnósticos, la fatal tardanza en la administración de un medicamento, una áspera respuesta, y muchos otros actos condenables, se han convertido en la norma para miles de nuestros trabajadores de la salud.
Al analizar las causas de la cadena de sucesos fatales, se llega a la conclusión de que se trata prácticamente de asesinatos. Bajo una lacónica causa en el certificado de defunción desaparecen las huellas del delito. ¿Hasta cuándo la impunidad?

jueves, octubre 29, 2009

Cara a cara con el Médico.


Esta usted en la consulta con su Médico, este puede ser su médico primario o algún especialista. Lo cierto es que superado las eventos a los cuales me referí en las notas anteriores, es el momento realmente de la consulta médica y es consistente que usted aproveche al máximo el tiempo en que ambos van a interrelacionar.
Cuando usted hable con el médico sea sincero y no omita ningún detalle que pueda ser de utilidad en el diagnóstico y ulterior tratamiento. Siempre que se le pida, dígale al médico toda la información de las enfermedades que han concurrido en su familia, es decir todos los antecedentes y explíquele de manera detallada todo lo que usted se siente. Mantenga un orden en relación al tiempo y secuencia en que han aparecido los síntomas y las características de estos. Hable sin temor y no sienta que está usted presionado por el tiempo. Siempre describa lo mejor posible lo que usted se siente.
Hágale al médico todas las preguntas y que este le responda: ¿Qué opina usted que me ha ocurrido?, ¿Qué debo hacer ahora doctor? Son algunas de las preguntas que puede hacer. Pídale al médico que le repita lo que no ha comprendido y si es necesario hacerle pruebas o exámenes asegúrese de comprender que son y para que los necesita .
Conviene que usted agregue alguna otra información que puede ser de utilidad para el médico. Ya este tiene toda la información en sus records médicos o historias clínicas, sin embargo datos sobre su estilo de vida, situación económica o marital, para poner algunos ejemplos, pueden ser necesarios para que el médico pueda ayudarle.
Cuando hable con su médico trate de que este use un lenguaje común para poderle explicar sus situación, ocurre que muchas personas tienen información de sus síntomas y enfermedades, si es así hágale saber al médico que usted está familiarizado con los términos médicos, pero no sea tan pretensioso que quiera mostrar que sabe más que el médico.
Siempre que sea posible no se vaya de la consulta sin averiguar lo relacionado a su seguro médico y si este cubre lo que el médico recomienda. Pregunte si necesita la aprobación por escrito de su compañía de seguros o una remisión. Si no pueden responder estas preguntas en el consultorio de su médico, llame a su compañía de seguros para informarse.
Al final de la consulta llega el momento en que el médico le dirá que debe usted hacer por su salud. En este punto conviene que usted este seguro de que va a seguir las indicaciones del médico y que estas son la mejor opción para usted. Tome los medicamentos como su médico le ha indicado y siga las instrucciones sobre dieta, ejercicios o cambios en su estilo de vida. Si su médico le ha indicado algún procedimiento esté seguro de donde cómo y cuando se hará estos procedimientos y que espera de ellos. De esto depende de cuándo y para qué, usted y su doctor tendrán más información; la que le proporciona los resultados de los exámenes y pruebas de diagnóstico.
Su médico le ha indicado que debe usar algunos medicamentos, tal vez uno o varios. Puede que estos medicamentos están indicados porque ya el médico sabe lo que usted tiene o trata de controlar uno o varios síntomas hasta que complete el diagnóstico. Conviene que usted le haga todas las preguntas sobre los medicamentos que le han indicado, estas son las preguntas:
• ¿Cuál es la marca y el nombre genérico?
• ¿Existe otra opción menos cara?
• ¿Qué síntomas tratará?
• ¿Cuánto tiempo deberá tomarlo?
• ¿A qué horas del día?
• ¿Qué sucede si usted se olvida de tomar una dosis?
• ¿Puede comer y beber cualquier cosa mientras esté bajo este tratamiento?
• ¿Se toma con comida?
• ¿Existen efectos secundarios?
• ¿Necesitará otra receta para llegar a terminar el tratamiento?
• ¿Cuándo debería empezar a sentirse mejor?
Antes de salir de la consulta pregunte cuándo y a quién puede usted llamar para hacer más preguntas que puedan surgir, si no entendió algo o aparece alguna reacción al o los medicamentos que se le indicaron.
Si al final de la consulta llega a la conclusión de que le fue difícil comunicarse con el médico porque este no le prestó la debida atención, ni mostró preocupación alguna por sus padecimientos y no le dedicó el tiempo adecuado, en los términos mejores y con mucha decencia; hágaselo saber. El médico no sabrá que usted no está satisfecho si usted no se lo dice, pero además se trata de su salud y en definitiva usted en la mayoría de los casos está pagando por su atención. Si usted no se encuentra cómodo diciendo este tipo de cosas a su médico, quizás sería mejor que se buscase otro. En ocasiones esto es lo mejor.
©2009
* Médico Especialista de I Grado en Oncología, graduado de la Universidad de la Habana y del Instituto Nacional de Oncología respectivamente. Profesor Instructor de Farmacología de la Universidad de la Habana. Fue Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. En los últimos tiempos ha trabajado para la Secretaría de Salud del Estado de Tamaulipas en México y como Consultor para Gerson Lehrman Group. E-mail: eloy_gnzlz@yahoo.com

sábado, septiembre 26, 2009

En el consultorio médico.

Por: Dr. Eloy A González.*
Ya usted ha llegado al consultorio donde tiene su cita con el médico. Aparentemente todo está en orden pero muchas veces no es así.
Quiero contarle que en mi primera visita al médico aquí en los Estados Unidos, lo primero que me sorprendió fue la demora en la sala de espera. Más de una hora en la que un paciente de origen indio y yo compartíamos la espera sin encontrar repuesta. El paciente me dice: Si ha pasado un solo paciente y solo dos esperamos aquí en la sala. ¿Por qué llevamos más de una hora? ¿Dónde está el médico? Una espera demasiado prolongada en la sala o dentro del cubículo es injustificable y erosiona desde el principio una buena relación entre el médico y el paciente.
Conviene que cuando usted lleve más de 15 minutos esperando, pregúntele a la recepcionista el porqué de la tardanza. Tenga presente que si usted llega 15 minutos tarde pierde su turno , de manera que recuérdeles que usted llegó a tiempo y espera pacientemente, pero no como para estar más de una hora sentado con una revista en la mano.
En aquella cita memorable, cuando finalmente pase al consultorio me encontré que el esquema no era el que conocía desde mi infancia. En realidad usted no pasa al gabinete del Médico sino a un cubículo donde la enfermera o asistente, después de tomarle los signos vitales, le ordena sentarse en una mesa o camilla para examen. En la primera ocasión permanecí más de media hora sentado en aquella camilla sin considerar que las sillas que estaban en el cubículo eran también para que el paciente se sentara. Parecía guajolote en tendedera
Estos cubículos no es el mejor lugar para una consulta. En realidad no se produce el cara a cara necesario entre el médico y el paciente. No es tampoco cómodo para el médico que en ocasiones atiende parado, sentado en un banquillo rotatorio, mientras que usted indistintamente está sentado en la mesa de examen o en una incómoda silla. También la espera en estos cubículos se prolonga en ocasiones de manera innecesaria.
En esa primera consulta donde me asignaron un médico de un listado, en realidad me atendió una enfermera. Era una Enfermera LVN (siglas en ingles de Licensed Vocacional Nurse).Estas enfermeras en Texas trabajan bajo supervisión de los departamentos de enfermería de los hospitales y de otras enfermeras registradas (RN) en las oficinas privadas de los médicos y de las clínicas. Pero en realidad NO es un médico. No voy a especular aquí el porqué una LVN debe atenderle o no. Mi opinión es que si usted paga un seguro para ser atendido por un Médico primario o por un Especialista, o está pagando en efectivo por una consulta; es un médico y no una enfermera el que debe de atenderlo.
En mi caso durante cerca de un año estuve atendiéndome con esta enfermera (LVN) de origen asiático, con la cual además la comunicación no era lo suficientemente satisfactoria.
Retomando al asunto, consideramos que el lugar de la cita médica influye y hasta determina en el nivel de satisfacción y la efectividad de la relación entre el médico y su paciente.
Pero en realidad, ¿que usted espera de la cita que no sea solucionar sus problemas de salud? . Es bueno que usted esté preparado y consciente de que puede salir de la consulta con la sensación de que ha salido mas confundido que cuando entró. Y esto en nada ayuda.
Un grupo de investigadores de las Clínicas Mayo condujeron una investigación con pacientes e identificaron lo que llamaron: las conducta ideales del médico. Los pacientes quieren que sus médicos tengan: confianza y empatía…, y sean: humanos, personales, directos, respetuosos y meticulosos. Por lo tanto cuando vaya a su médico pregúntese cuáles de estas cualidades están presentes en su doctor y cuáles no. Sé que pueden ustedes ser muy exigentes, pero la relación efectiva es de mucha utilidad para usted y para su médico.
Por último quiero recordarles que al principio de la cita con su médico es conveniente que usted le pregunte al doctor cuánto tiempo tiene disponible para usted. Cuando hable con él, no busque diagnosticar su propia enfermedad, simplemente describa lo mejor posible los problemas que tiene, y menciona las cosas más importantes.
Conviene recordar que en sus relaciones con el medico, usted tienes derechos pero también deberes. La relación con su médico no es una relación pasiva sino que cada vez es más una relación activa. Esta pasa por la amabilidad y las buenas maneras. Reconozca al médico, admírelo y establezca un intercambio útil con él.
No olvide que la virtud es un terreno fértil para una buena relación.
©2009
* Médico Especialista de I Grado en Oncología, graduado de la Universidad de la Habana y del Instituto Nacional de Oncología respectivamente. Profesor Instructor de Farmacología de la Universidad de la Habana. Fue Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. En los últimos tiempos ha trabajado para la Secretaría de Salud del Estado de Tamaulipas en México y como Consultor para Gerson Lehrman Group. E-mail: eloy_gnzlz@yahoo.com