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lunes, julio 07, 2025

Sandro Castro, el bufón de una corte corrompida.

 Por. Eloy A González.

Sandro Castro, el nieto del innombrable en Jefe, está bajo ataque y no es para menos. Apostó por reírse de la Revolución de los tira-tiros de la Sierra y es, como muchos, “el hijo de Papa”.  Este, el nieto, se alimenta de la nueva existencia de los ricos habaneros, quienes se han transformado en capitalistas de nuevo estilo en la Cuba desvencijada. Lo cuestionan por hacer mofa y vivir una forma de vida que siempre han adoptado los "hijos de Papa", o los herederos de los líderes, debido a que, "el que tiene padrino se bautiza".

SANDRO CASTRO
Solo que Sandro Castro asume el sarcasmo, la ironía in extremis, el choteo tan cubano y el desparpajo. Es el típico jodedor cubano, siempre “corriendo máquina”, trajinando a quién sabe y actuando ahora usando las redes sociales. No ataca, no cuestiona, no critica; solo vive como lo que es, un espécimen del “old money” de lo que viene siendo una Revolución que está en el poder desde hace 67 años. Esto que realiza es similar a lo que han hecho los líderes de la revolución, sus hijos y actualmente sus nietos, aunque sin ningún desparpajo, relajación o polémica en las redes. Porque como siempre le escuché en Cuba a los comunistas: “el relajo con orden”, sin tocar “la gaveta que tiene cucaracha” y sobre todo “jugar con la cadena pero no con el mono”. Solo que a veces se le va un gazapo como ese de decir: “¿Cómo se le llama a un apagón después de otro?” Continuidad. Le han caído en pandilla…, a ver cómo sale de esta.

El primer disparo vino de un conocido periodista —por supuesto, pro oficialista— nombrado Ernesto Limia que, desde su cuenta de Facebook, escribe un artículo con el título de: “Te lo prometió Martí…” contra el nieto del innombrable, Sandro Castro. Argumenta que el dinero del que hace ostentación Sandro Castro parece tener un origen turbio, tratando de desligar el poder económico del abuelísimo. Asegura que: “No sé de qué lugar sacó Sandro su dinero, pero seguro estoy de que no se lo dio Fidel. Este pueblo lo sabe, y la CIA también ―vaya usted a saber si no contribuyó indirectamente, no sería la primera vez que corrompe como método de subversión”. Para concluir a medio camino de su artículo, el avieso periodista termina diciendo que: “Sandro no es el "enemigo" ―aunque por razón de su apellido haga daño―, Sandro es un imbécil”.

Ernesto Limia, el gendarme de la prensa oficialista , se respalda en otro artículo de Yuliet Teresa, una comunicadora también, quien se manifiesta con orgullo de ser negra, feminista y cristiana. Trabajadora del Centro Memorial "Martin Luther King", que carga contra Sandro Castro. Desde un discurso manipulado de populismo cederista, de escasez material y moral cristiana, que ya estoy consciente de su procedencia. Dice la comunicadora:

“La última representación del señor Sandro Castro... es la confirmación dolorosa de que en Cuba existe una casta que no se toca, una casta que goza sin pudor de privilegios que resultan obscenos para un pueblo que sobrevive en la cuerda floja de la escasez, del apagón, de la reinvención diaria.” Después se agarra de Martí para decirnos que este dijo, "el lujo excesivo en medio del dolor ajeno es crimen", que “el alma se agranda en la pobreza decorosa, y se envilece en la riqueza ociosa y ostentosa”. Como si no fuera una realidad para la mayoría de los líderes de la Revolución y sus familiares que han hecho de los privilegios, la ostentación y la riqueza excesiva, sus reglas de comportamiento, aunque bien que se han ocultado para no mostrarlas, por aquello que “hay que bañarse y guardar la ropa”…, y las apariencias.

Después la gacetillera del Centro Martin Luther King, se agarra de lo que debe ser la juventud cubana como la soñó Martí, pero el Che no la cumplió, esa del hombre nuevo, que cuando puede se lanza al exilio, escapando de una realidad que ya los ha destrozado y degenerado. Casi concluye diciendo que Cuba “no necesita más herederos del desatino. Cuba necesita justicia, equidad, sobriedad moral”.

Para alcanzar la justicia, solo es necesario residir en un Estado jurídico, para alcanzar la equidad es necesario un balance moral y compromisos sinceros de una población ya corrompida por el comunismo. Respecto a la sobriedad moral, comencemos por el respeto incondicional al derecho ajeno, la libre expresión de ideas y la libertad que nos es extraña en una dictadura demasiado extendida por los demás.

Sandro Castro aspira a convertirse en el bufón de la corte, y lo consigue. Solo que, mientras el Patriarca reposa en el cenicero, el gangoso se desplaza entre bebidas y carcajadas. El nieto se desempeña en su rol de playboy leninista, capitalista-marxista-pymero y sibarita de reparto. Todo esto y más, debido a una Revolución que se transformó en una farsa desde el inicio hasta el presente, en una nación en estado de calamidad pública.

Con mucho el sujeto seguirá haciendo lo que bien sabe y puede hacer, asumir el desparpajo, a final de cuentas lo hace en un escenario ya de por sí pútrido.

6 de julio de 2025

miércoles, diciembre 20, 2023

LUCHAS POLITICAS DENTRO DE LA CLASE MEDICA CON EL ADVENIMIENTO DE LA REVOLUCION [1959].

Por: Dr. Enrique Amado – Ledo.

Las dificultades que desde el inicio de la revolución empezó  a confrontar el Colegio Médico Nacional con el gobierno revolucionario se reflejaban dentro del grupo “Acción Inmediata”.

Mientras la fracción democrática mayoritaria mantuvo una actitud de leal defensa de los derechos de los médicos, las fracciones “oportunistas” y comunista empezaron a sabotear esta defensa colocando sus propios intereses políticos por encima de los legítimos de la clase médica cubana.

Estas luchas interpartidistas se fueron haciendo mas enconadas a medida que los comunistas , oportunistas y arribistas de toda clase se infiltraban en las filas del gobierno revolucionario.

Finalmente, frente a nuestra intransigente defensa de los intereses de los médicos y debido a su impotencia en controlar nuestro partido , donde los factores democráticos eran predominantes, los grupos “oportunista” y comunista se vieron obligados a abandonarlo a mediados de 1959.

Eliminados los elementos oportunistas y comunistas , nos dedicamos los dirigentes democráticos a librar una lucha sin tregua por la supervivencia del Colegio Nacional y de los Colegios Médicos Municipales a través de toda Cuba.

La primer a decisión fue acercarnos a los dirigentes nacionales del partido  “Unidad Federativa” con la intención de analizar las graves amenazas que se cernían sobre la clase médica debido a la creciente hostilidad de muchos funcionarios del gobierno revolucionario para con los organismos colegiales.

Del análisis de estas condiciones surgió la necesidad de llevar a cabo la coalición de los partidos los cuales poniendo a un lado las diferencias de filosofía política colegial , se dispusieron de este modo a ofrecer un frente solido en defensa de los médicos cubanos y de las organizaciones colegiales.

Como relata acertadamente Augusto Fernández Conde “con el objeto de apoderarse de la dirección de la clase médica , los médicos perteneciente al “26 de Julio” y a otros movimientos revolucionarios unidos a los comunistas y otros disidentes del  partido medico colegial , formaron el “Partido Médico de la Revolución” al que obligaron a pertenecer a los que laboraban en el Estado, los municipios y las Fuerzas Armadas”.

Los integrantes del “Partido Médico de la Revolución” desde sus posiciones de gobierno en el Estado y las Fuerzas Armadas utilizaron “todo tipo de coacción y amenazas , hicieron labor de proselitismo por toda la Isla, trataron de conseguir la mayoría de los delegados a la Asamblea Médica Nacional convocada para diciembre de 1959, en Santiago de Cuba , y en la que habría de elegirse al Presidente y a la mitad del Comité Ejecutivo del Colegio Médico Nacional.

Médicos del Hospital Universitario “Calixto García” que integraron el Ejército Rebelde. Sentados de izquierda a derecha: Oscar Fernández Mell (cuarto), José Ramón Machado (sexto). De pie, de izquierda a derecha: José Ramón Balaguer (quinto), Adolfo Fernández de la Vega (octavo), Rómulo Soler Vaillant (15to), Gilberto González Pérez (16to). Aun cuando no es una foto de la constitución del “Partido Médico de la Revolución”, la mayoría de los que aparecen en la foto fueron los gestores y participaron en el mismo

Se dio el caso en la Provincia de Pinar del Rio , de sacar de la presión a un médico acusado de colaboración con el régimen de Batista y después condenando, para que votara su favor en las elecciones del Colegio local.

No obstante, la presión ejercida , los partidos médicos coaligados triunfaron en las elecciones de los más importantes Colegios Médicos y concurrieron a la Asamblea con evidente mayoría de delgados. Por ser el más numeroso y contar con unos tres mil médicos  fue en el Colegio Médico de La Habana donde esta lucha electoral revistió caracteres dramáticos.

Frente al peligro que se avecina contra las fuerzas democráticas del Colegio Médico Nacional, (tal como se desarrollaba también contra las dirigencias democráticas de otros Colegios Profesionales como el de Abogados, de Arquitectos, de Ingeniería , de Periodistas y otros, así como dentro de las Federaciones y Sindicatos Obreros , por los esfuerzos del régimen castristas empeñados en destruir todo vestigio de libertad de asociación  de los diversos sectores de la ciudadanía) mostro la clase médica de la ciudad y municipio de La Habana , una determinación firme en la defensa de los organismos colegiales médicos.

Fue tal la movilización política que llevaron a cabo , pese a todas las presiones gubernamentales en contra, que resultaron estas las elecciones más concurridas en la historia del Colegio Médico de La Habana.

De aquella etapa me quedan , en el orden personal, dos tristes recuerdos . Primero: la claudicación frente a amenazas insuperables de un digno médico cubano. Segundo: la falta de determinación política frente a tan grave situación , de los destacados presidentes de fraternidades médicas , quienes habiendo sido convocados para requerir de e ellos toda una ayuda en defensa de las instituciones colegiales en tan crítica situación , se excusaron de hacerlo porque  “a esto le han dado un a lechada roja y ya no se puede hacer nada”.

Amado-Ledo, E. (1974) El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro comunista. Caracas, Venezuela: Dr. Hildo Folgar .Capitulo III, pág.: 61-64

 


viernes, marzo 23, 2018

Intentos de pintar de rojo al Colegio Médico Nacional de Cuba.

 Por: Eloy A González.
El Partido Médico de la Revolución se crea en agosto de 1959[1], pero durante todo el “Año de la Liberación”, se produjeron no pocos eventos que condujeron a enfrentamientos entre el Colegio Médico Nacional de Cuba y las nuevas autoridades del país.
Un entusiasmo envilecido por la victoria y una dedicación suicida a la naciente revolución y sus líderes, fascinaba a la sociedad en su conjunto. Este extravío colectivo aunado a los despropósitos de una dictadura, que se empleaba a fondo en la represión y el autoritarismo, no permitía ver el alcance del peligro al que la sociedad cubana se encaminada.
Fue entonces que el emperadorcillo de nuevo cuño se le ocurre la idea de hacer un tour  por las provincias orientales; un viaje de buena voluntad para echar a andar la maquinaria propagandística. Un testigo excepcional señalaba sobre este viaje lo siguiente:
El propio dictador invitaba a los dirigentes médicos cubanos para que, conjuntamente con los dirigentes colegiales de enfermeras y de maestros lo acompañasen en una misión de buena voluntad a la Sierra Maestra para, desde el terreno, estudiar la forma de extender los servicios médicos y educacionales a los guajiros de aquellas regiones.[2]
Es interesante que, de los tres aviones que formaban esta caravana, uno de ellos fuera un Constellation de las Líneas Aéreas Chilenas (LAN) que  había puesto a disposición del gobierno revolucionario, en gesto de buena voluntad, el presidente Eduardo Frei.
Un grupo de los miembros del ejecutivo del Colegio Médico  se incorporó al  viaje, este el de buena voluntad. Una extensa descripción de este viaje a la Sierra Maestra  y a Guantánamo puede leerse en el libro arriba citado. [3]
El primer conflicto entre el Colegio Médico Nacional de Cuba y el gobierno revolucionario se produce por la defensa  de  los principios de la inamovilidad médica; en esto acometió el entonces Ministro de Salud, Julio Martínez Páez. Si bien es cierto que el Colegio  Médico aceptó como causa de justificada separación la colaboración en actos delictivos del médico  durante la dictadura batistiana; la organización colegiada exigió que se hiciese siguiendo un expediente administrativo y con garantías al derecho de defensa. Los primeros que atacaron los principios colegiales de la inamovilidad médica fueron la facción pro comunista de los médicos que más se habían beneficiado de esta normativa que, a pesar de los cambios políticos, les permitía mantenerse en sus puestos administrativos y asistenciales. Los mismos que ahora  depuraban en la Facultad de Medicina y en las oficinas administrativas del gobierno hicieron uso de su derecho a la inamovilidad en tiempos de vendavales políticos que no les eran favorables.
Es cierto que el gobierno  revolucionario promovió leyes y dedicó recursos a la salud pública, pero esto no restó protagonismo al Colegio Médico. Esta organización gremial de los médicos cubanos en el año 1959 presentó al  Ministerio  de Salud (Salubridad) para su consideración y aprobación un grupo de proyectos de leyes como fueron: la Ley de Asistencia Hospitalaria, la Ley de Medicina Industrial y la Ley de Medicina Escolar. [4]
En este año de confrontaciones se iniciaron  las campañas sanitarias, previamente coordinadas con  la Oficina Sanitaria Panamericana,  para la ejecución de los Programas de Erradicación del Paludismo y de Control del Aedes aegypti. Por Decreto 709 del 23 de marzo de 1959 se establece la rebaja del precio de los medicamentos, en un 15 % los de producción nacional y en un 20 % los extranjeros. En agosto son incorporados todos los hospitales de los municipios, de organismos autónomos o subvencionados por el Estado al Ministerio de Salubridad y Asistencia Hospitalaria y se crea una comisión técnica asesora para la organización de los hospitales. Se promulga la Ley No.100 de 23 de febrero de 1959 que crea el Departamento de Asistencia Técnica, Material y Cultural al campesino; antecedente de lo que sería  el Servicio Médico Social Rural que se establecería un año después. [5]
Constituido el Partido Médico de la Revolución y teniendo por delante las elecciones del Colegio Médico Nacional previas a su Asamblea general en diciembre próximo; los médicos cubanos, conscientes de que un grupúsculo procastrista amenazaba con el control de esta organización gremial, consideraron oportuno aunar esfuerzo entre los distintos grupos que formaban esta organización.
Los líderes del Colegio Médico sabían que si no se unían podían perder las elecciones e ir debilitados a la asamblea;  acordaron acercarse a los dirigentes de otros grupos dentro del gremio para analizar las amenazas y hostilidad del nuevo gobierno autoritario y sus compinches. Esto dice uno de los gestores:
Del análisis de esas condiciones surgió la necesidad de llevar a cabo una coalición de los partidos “Acción Inmediata” y “Unidad Federativa” los cuales, poniendo a un lado las diferencias de filosofía política colegial, se dispusieron de este a modo a ofrecer un frente solido en defensa de los médicos cubanos y de las organizaciones colegiales. Esta coalición política tuvo  lugar alrededor de octubre de 1959. Una gestión similar acerca del partido médico colegial “Reivindicación Medica’ fracaso con posterioridad”. [6]
Estaba dada una correlación de fuerzas que en apariencia favorecía a la organización colegiada de los médicos cubanos frente a los oscuros propósitos del Partido Médico de la Revolución que se afincaba en el apoyo de la dictadura, el autoritarismo y la represión. Recordemos que frente al Castro comunismo, usted puede disponer de los argumentos más sólidos, los principios más sustentables y los votos…, pero si tiene usted que enfrentar el poder, las armas, la policía política y una represión creciente, de nada sirven los votos. Desde la instauración del proceso revolucionario cubano en el año 1959, los opositores que eran señalados como  batistianos y/o contrarrevolucionarios eran juzgados en Tribunales Populares, condenados, y frecuentemente fusilados sin miramientos.
Los  integrantes del  Partido Médico de la Revolución desde una posición de fuerza y utilizando todo tipo de argucias trataron de ganar unas elecciones que le permitirían controlar una mayoría de delegados a la Asamblea Médica Nacional a celebrase en diciembre de 1959 en Santiago de Cuba; allí serian electos el Presidente  y  la mitad del ejecutivo del Colegio Médico Nacional.
A  pesar de que el Colegio Médico Nacional fue debilitado porque no había logrado incorporar a la coalición al grupo “Reivindicación Médica” y enfrentaban a una  coalición pro castrista arrogante  y perversa; éstos no lograron imponerse.
Debo aclarar en este punto que este grupo denominado “Reivindicación Médica” no estoy seguro de que representaba una buena parte de los médicos cubanos que, dentro del Colegio Médico, se agruparon en el año 1954 como “Renovación Médica” bajo el liderazgo del doctor Arturo Aballí , hijo; aunque bajo la tutela ideológica del doctor Gustavo Aldereguía, conocido comunista redomado.
Los miembros de la claque  procastrista se atrevieron a sacar de prisión a un médico batistiano acusado y condenado para que votara. Extorsionaron al doctor Álvarez Torvo quien, en un giro dramático, renuncia y califica públicamente de contrarrevolucionarios a los miembros del ejecutivo del Colegio Médico. Había sido citado al campamento militar de Columbia donde los doctores Fernández Adán y Machado Ventura lo amenazaron con ser destituido y encarcelado por contrarrevolucionario, fue entonces que firmó un documento que más tarde fue entregado a la prensa.
Las elecciones más importantes serían las del Colegio Médico de La Habana que representaba más de la mitad de los miembros colegiados. Incluyo aquí los datos de estas votaciones por considerar de mayor  interés  en lo que sería el desarrollo de la Asamblea Médica Nacional que se celebraría días después. Los datos aparecen en el libro citado:
El número de electores alcanzó la cifra de 2 223 votantes. Los partidos coaligados “Acción Inmediata” y Unidad federativa obtuvieron 1 135 candidaturas completas; el Partido Médico de la Revolución, 836 y el Partido “Reivindicación Médica”  logro 96. Como el resultado de esas elecciones fue elegido el presidente del Colegio Médico de la Habana el doctor Fidel Aguirre Medrano, vicepresidente el doctor Bernabé Ordaz y tesorero el doctor Jorge Beato Núñez.
En relación a los delegados electos para la Asamblea Nacional  que se llevaría a efecto en Santiago de Cuba en la fecha próxima del 20 de diciembre, y que decidirían en esa Asamblea buena parte de liderazgo de la organización gremial  la distribución del número de delgados quedo así: Partido “Acción Inmediata”: 95 delegados, “Partido Medico de la Revolución”: 92 delegados, Partido “Unidad Federativa”: 29 delegados y Partido “Reivindicación Medica”: 10 delegados. Como los partidos “Acción  Inmediata” y “Unión Federativa” fueron coaligados a los comicios, suman entre ambos 124 delegados teniendo por tanto la mayoría. [7]
En una opinión del Dr. Amado Ledo quien era miembro del comité ejecutivo del Colegio Médico Nacional de Cuba señalaba, en relación a esta etapa, lo siguiente:
…. La falta de determinación política frente a tan grave situación de los destacados presidentes de fraternidades médicas, quienes habiendo sido convocados para requerir de ellos toda una ayuda en defensa de las instituciones colegiales en tan crítica situación, se excusaron de hacerlo porque: “a esto le han dado una lechada roja y ya no se puede hacer nada”. [8]
Observemos que tan temprano como en el año 1959, en una  prestigiosa organización profesional como lo era el Colegio Médico Nacional de Cuba y contando con circunstancias  favorables al  tener una mayoría de médicos colegiados, que no se inclinaba ante la enaltecida dictadura  Castro comunista;  ya el desaliento minaba el ánimo provocando ese efecto devastador en las conciencias cuando un régimen totalitario toma por asalto al individuo y la sociedad.
La apreciación de que el comunismo (la lechada roja) había llegado y que ya no se podía hacer nada, establece el mecanismo que se ha dado en llamar: “de indefensión aprendida o no se puede hacer nada”[9] . Solo que en el caso que nos ocupa no fue producto de una exposición continua y prolongada a las políticas de un sistema totalitario. Era muy prematuro y apenas estaba la sociedad superando el primer año de dictadura como para que el desánimo y la aceptación se produjeran.
No había asumido el liderazgo de la nación un gobierno con todos,  porque su intención era y fue la instauración de un régimen totalitario de corte estalinista. Estableciéndose la dictadura, los teóricos de esta consideraron que el proceso revolucionario cubano  se enmarcaba en su evolución, en dos periodos fundamentales[10]. El primero, un periodo democrático (¡?) , popular, agrario y antiimperialista; que fue en  el tiempo que nos ocupa estos eventos que hoy tratamos  : desde enero de 1959 hasta octubre del 1960 . Después vendría un segundo periodo de construcción del Socialismo, donde aún estamos. Lo primero que se hizo de inmediato  y así aseguran fue: iniciar la destrucción del aparato estatal y social burgués. Toda la estructura de la sociedad civil cubana fue  objetivo del totalitarismo que se establecía y que no era sujeto a cambio alguno, como bien sabemos, después de casi seis décadas.
El más perfecto estado de indefensión es aquél que conlleva la renuncia al intento mismo del cambio; temprano, tal vez demasiado, un sector de la sociedad cubana como eran los médicos, entendieron que aquello se pintaba de rojo… y que nada podía hacerse.
Faltaba lo mejor, en realidad lo peor; los eventos que sobrevendrían días después en la Asamblea Médica Nacional de  diciembre del 1959.
©2018







[1] González, E. A. (2018, February 12). El Partido Médico de la Revolución. Retrieved March 6, 2018, from http://medicinacubana.blogspot.com/2018/02/el-partido-medico-de-la-revolucion.html
[2] Amado Ledo, E. (1974). El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro Comunista (I ed.). Caracas, Venezuela: Hildo Folgar.
[3] Ibíd., p. 43-50
[4] Ibíd., p. 59
[5] Infomed. (1996). Retrieved from Biblioteca Virtual de Salud, Cuba: http://bvs.sld.cu/revistas/his/vol_1_96/his12196.htm
[6] Amado-Ledo, E, Op.cit., p.62
[7] Amado-Ledo, E, Op. cit., p. 65-66
[8] Ibid,p.67
[9] (Material de trabajo que sirvió para un encuentro de presbíteros de las diócesis de Santiago de Cuba, Holguín, Bayamo-Manzanillo y Guantánamo, 1999). Cuba su pueblo y su Iglesia de cara al tercer milenio. http://www.cubanet.org/htdocs/ref/dis/092799.htm
[10] (Ruiz Hernandez, 2008)

martes, febrero 10, 2015

Los médicos cubanos en el exterior habrían sido inhabilitados para ejercer dentro de la Isla.

Aparece en el sitio web de temas cubanos, Cubanet, un artículo que aborda el tema de los médicos cubanos que se establecen en el exterior, ya sea porque dejaron las misiones en las que participaban o que recibieron un permiso de salida y por alguna razón regresan a la isla. Lo cierto es que sus títulos son inhabilitados. El periodista independiente hace un excelente trabajo de investigación y nos ofrece un artículo muy convincente. Siempre he considerado que los médicos cubanos en el exterior cualquiera que sea su condición y formas por las cuales salieron de Cuba son considerados por el régimen como desertores, y a estos los trata como traidores. Hace algún tiempo en este Blog escribimos un artículo sobre el tema con el título: Médicos repugnantes y dañinos a la Revolución, que usted puede encontrar en la red. A continuación incluimos el artículo de Quiñones Haces por su valor testimonial:
Cuba destierra a sus médicos.
En estos días una comisión de la Dirección Provincial de Salud en Guantánamo, por indicaciones del Ministerio del sector, está visitando los hogares donde residen familiares de los médicos que han optado por establecerse en el extranjero para comunicarles mediante un documento fotocopiado, sin cuño oficial y firmado por Benavides Enrique Pupo Durán, Presidente de la Comisión Provincial, que se ha decidido solicitar su inhabilitación para que no puedan ejercer la medicina en Cuba. Las fuentes consultadas permanecen en el anonimato.
Obviamente dicha determinación no afectará a los galenos y demás profesionales de la salud que han logrado revalidar sus títulos y están ejerciendo su profesión en otros países, pero indudablemente perjudicará a quienes no lo han hecho aún y necesiten solicitar documentos a las autoridades cubanas para poder ejercer en el extranjero. También perjudicará a quienes han salido para trabajar y desean regresar antes de los dos años con una suma de dinero que aquí no lograrán obtener ni en 20 años de trabajo.
¿Por qué es ilegal esta decisión?
La lógica indica que si un gobierno proclama una Constitución, se erija en su principal guardián y que su poder ejecutivo sea el que más la respete. Pero esa lógica funciona en los países normales, no en Cuba.
Este proceder es, ante todo, una violación del artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que expresa que toda persona tiene el derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y regresar a él. Al ejecutar esta acción en contra de los médicos y otros profesionales de la medicina que han decidido radicarse en otro país, se realiza una acción arbitraria que perjudica a dichas personas por el mero hecho de ejercitar un derecho, reconocido universalmente.
Notificacion  (Foto del autor) 
Es ilegal, además, porque las disposiciones que se alegan para justificar este proceder, la Resolución No.43 y la Indicación 2, ambas del Ministerio del Trabajo y referidas a las relaciones laborales aplicables a los trabajadores que solicitan viajar al exterior por asuntos particulares-según afirma el mencionado documento-, están siendo aplicadas a los galenos que optaron por radicarse en otro país al regreso del cumplimiento de misiones de trabajo o al abandonarlas, casos que, obviamente, no guardan relación con las mencionadas normas.
Y también es ilegal porque las disposiciones señaladas, así como la Resolución No. 282, también mencionada por el documento pero sin especificar el ministerio que la dictó, no pueden aplicarse de forma retroactiva como ha ocurrido en el caso conocido por este periodista, correspondiente a un médico que al regreso de su misión de trabajo en el 2006 optó por quedarse en el extranjero y cuya identidad no ofrecemos por petición expresa de su familia.
Cuando ese médico tomó tal decisión las mencionadas disposiciones no existían, sin embargo ahora se las aplican con carácter retroactivo, algo que prohíbe el artículo 61 de la Constitución de la República.
En Cuba sólo las leyes penales tienen carácter retroactivo y eso ocurre cuando su aplicación sea favorable a los encausados o sancionados. Fuera de este caso la aplicación retroactiva de normas civiles, laborales o administrativas, como son las mencionadas anteriormente, son inconstitucionales.
No hay peor ciego que el que no quiere ver
Se trata de otro intento arbitrario, uno más, para tratar de impedir el éxodo masivo de los profesionales de la salud. Si el gobierno cubano quisiera eliminar este problema trabajaría directamente y con inmediatez sobre las causas que provocan tal estampida de galenos y que no es privativa de dicho sector porque abarca a todos los grupos etarios y esferas de nuestra sociedad.
Si el gobierno deseara realmente solucionar este problema y otros que azotan al pueblo, debería abandonar su estéril manía de tratar de resolverlo todo con imposiciones y estar atento a los reclamos de los cubanos. Debería analizar con seriedad por qué tantos compatriotas optan por irse y por qué tal estampida de profesionales de la salud no ocurre en otros países.
Pero el gobierno cubano actúa como los tres monos sabios: no quiere escuchar lo que realmente quiere el pueblo, no quiere ver sus sufrimientos ni la apatía que corroe hasta a los militantes del partido y no quiere decir la verdad de por qué suceden estas barbaridades en la Isla.
* Es Licenciado en Derecho. En 1999 fue sancionado de forma injusta e ilegal a ocho años de privación de libertad y desde entonces se le prohíbe ejercer como abogado. Ha publicado los poemarios “La fuga del ciervo”, “Escrito desde la cárcel”, “Los apriscos del alba”  y “El agua de la vida”. Obtuvo el Gran Premio Vitral de Poesía en el 2001 con su libro “Escrito desde la cárcel” así como Mención y Reconocimiento Especial del Jurado del Concurso Internacional Nósside de Poesía en 2006 y 2008 respectivamente. Poemas suyos aparecen en la Antología de la UNEAC de 1994, en la Antología del Concurso Nósside del 2006 y en la selección de décimas “Esta cárcel de aire puro”, realizada por Waldo González en el 2009.
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viernes, marzo 05, 2010

En Cuba los hospitales son para los revolucionarios.

En Cuba los hospitales, como las calles, solo son para los revolucionarios
En la Cuba de los noventa se impuso una consigna fascista: “La calle es de los revolucionarios”. Todas las arengas de los líderes juveniles de entonces (Robaina, Pérez Roque y algunos otros que tampoco lograron sobrevivir dentro de la nomenclatura castrista) empezaban o terminaban con esa frase excluyente, que establecía la segregación de los cubanos que aún vivían en su isla, pero que no compartían las políticas del régimen gobernante.
Ayer el doctor Élvis Jiménez, Director del Hospital Provincial de Santa Clara, le dijo a la madre del disidente Guillermo Fariñas que tenía que sacar a su hijo del centro hospitalario. Según el propio Fariñas, Jiménez fue muy claro: La terapia intensiva no está para ayunantes contrarrevolucionarios, sino para revolucionarios y ciudadanos que no intenten desestabilizar la Revolución.
Lo deja claro el doctor Élvis Jiménez , sus compatriotas tienen que pagar un altísimo precio para poder aliviar sus dolores de cabeza: resistir en silencio todos los embates de una dictadura que, después de medio siglo en el poder, ha destruido hasta los cimientos a la nación cubana. Parafraseando al poeta Roque Dalton, Jiménez no sabe que por hombres como Fariñas el futuro de su país puede convertirse en una aspirina del tamaño del sol.
Foto: Guillermo Fariñas en huelga de hambre en Cuba.