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miércoles, septiembre 25, 2013

A la Patria de una vez.

Nota introductoria: No pocos comentarios me llegan por correo electrónico en los últimos días, donde se muestra un desanimo cada vez más creciente en el Exilio, y decir “hasta aquí” un “estoy cansado’ son expresiones que se multiplican con  opiniones y replicas tratando de convertir la queja en dedicación casi instintiva. Es por eso que he encontrado en mi papelería este artículo que escribí para un periódico local hace algún tiempo  y lo incluyo aquí para que pueda ser leído en línea.
Que el Exilio sea agonía, muerte lenta y en ocasiones queja y desamparo; no quiere decir que estemos a merced de la desesperanza y el abandono del fin supremo que es lograr para la Patria  la libertad que ha sido quebrantada. (Así escribo en la agonía del destierro)
A la Patria de una vez.
A la Patria de una vez ¡A la Patria libre! José Martí.
No podemos desestimar el momento en que nos encontramos los cubanos  de cara a la Historia,- singular e histórico - , supera éste  los intereses de una tiranía incorregible que ve con no poco sobresaltos que la figura cimera: el Sátrapa, se encuentra en el lecho de muerte (1). Ahonda aún más las expectativas el confuso panorama de una nación aparentemente desecha y un escenario internacional proclive a la propia dictadura, que viéndose visitada por la muerte, se aferra a una persistencia construida por el más prolongado oprobio; esto como nunca se ha visto en una nación moderna.
En este Exilio también de agonía, vemos con preocupación como la fe puesta en la libertad se hace ilusoria y el entusiasmo por ella decae, sin que nos preguntemos el porqué de éste postergamiento casi suicida; de este aceptar de que el tiempo y el destierro prolongado nos ha hecho pensar que carecemos del coraje y la capacidad para vivir en la tierra que nos pertenece y a la que un día habremos de regresar.
El Sátrapa está muriendo. Las celebraciones en La Habana han logrado capitalizar el interés político, sobre todo de una buena parte de los lamebotas y alabarderos del régimen, que se han dado cita en la capital cubana para honrar a un déspota enfermo e incapaz de llevar las riendas del Estado totalitario que es hoy nuestra Patria. Más que una celebración, asistimos a un funeral de Estado a priori. El agasajado no está al alcance de los invitados, parte del pueblo servil se muestra contrariado y los ejecutores del poder ponen a funcionar los mecanismos ya establecidos por años, de la sucesión y el continuismo.
Para los que piensas que la muerte del sátrapa promoverá cambios en Cuba, les digo que se equivocan. Los mensajes son claros y no hay contradicción en ellos. Ya se ha producido un proceso de sucesión ordenada, la continuidad de la dictadura Castro comunista y la ideología que le sirve de sustento está garantizada. Los principales funcionarios del régimen lo han declarado: hay y habrá continuidad, no transición. Las libertades que nos merecemos los cubanos, una vez más, han sido aplazadas.
Los cómplices del régimen dentro de Cuba se aprestan a consolidar un gobierno, que en los últimos tiempos ha servido de sostén a una nomenclatura corrupta y despiadada que muestra una dedicación aberrante  por promover el capi-castrismo mientras descarga todo su odio contra la débil y desorganizada oposición interna. Atacada sin clemencia alguna  y desorganizada por los elementos que dentro y fuera de ella promueven su ruina, la oposición  en Cuba no puede aunque se lo proponga, ser un factor de cambio en la actual coyuntura política del país. Para el régimen los activistas de Derechos Humanos y líderes civilistas son los enemigos a los que hay que combatir, humillar y encarcelar. Mientras dure ese régimen jamás la oposición interna será parte de un diálogo nacional, ni será tenida en cuenta en futuras negociaciones con países o bloques de países extranjeros. Admiramos la dedicación de esos hombres y mujeres y sentimos como nuestras sus privaciones y sufrimientos en las cárceles cubanas, pero nos apena reconocer que siendo como son excluidos, vilipendiados y condenados, sólo les queda el camino penitente de los mártires.
De cara a los acontecimientos que hoy tienen lugar en la Isla, los Estados Unidos de Norteamérica han dicho estar en disposición de tratar con las nuevas autoridades cubanas la posibilidad de una transición democrática en Cuba. En respuesta al reciente ofrecimiento sobre diálogo de las autoridades cubanas, han respondido que deben estas estar dispuestas al diálogo con los cubanos, en principio. En realidad no me gusta la palabra transición, en ella se esconden muchas trampas. Si la transición pasa por una apertura económica, diálogo con los EEUU y restablecimiento de relaciones plenas, en tanto que la Dictadura continua en el poder, no nos interesa. Para los cubanos lo que está en juego es vivir en Libertad, construir la Democracia y promover el Derecho. Si cuando se habla de transición se mira hacia el modelo vietnamita o chino, la posibilidad de nuestra libertad se aleja.
El Exilio ha asumido el desorden de nuestras esperanzas. Desunido y en permanente estado de autodestrucción, hoy más que nunca se hace ostensible que la unidad es cada vez más irrealizable. En éste hay elementos que repiten hasta el cansancio, la oscura palabreja de transición. Algunos llegan a admitir que hay una posibilidad real de acercamiento con una tiranía que ha despreciado y atacado al Exilio en todos los órdenes y que no ha dudado en asegurar que éste no tendrá participación alguna en una Cuba futura. ¿Y cuál es esta Cuba futura? ¿La que nos diseñarán los nuevos amos cuando desaparezca el tirano? ¿Esa de capitalismo rapaz y horca comunista? Nos espera más de esta agonía del destierro; ya me veo sumergido en esta tristeza infinita de ver pasar los días entre dime y diretes, polémicas estériles y plazos insuperables donde nuestra libertad y el dolor de nuestros hermanos que hoy sufren en Cuba pasan a un segundo plano. Me niego a considerar que un Exilio hecho de hombres y mujeres que han visto pasar sus vidas entre tantos sobresaltos, penurias y tristezas hoy acepten y vean una vez más la Patria postergada. ¡No podemos aceptar que la Patria sea postergada una vez más!
La realidad es esta, el tirano muere lentamente. Sus funerales están ya ordenados y el proceso de sucesión ya establecido. Este cambio de mando garantizará la continuidad de la mal llamada Revolución cubana. No habrá sorpresas, ni luchas intestinas y menos ajustes de cuentas entre ellos. Los que hoy se aprestan a controlar el poder total en Cuba saben bien que no pueden admitir ni la más mínima lasitud, ni la vacilación, ni el resquebrajamiento de una estructura establecida y convenida desde hace medio siglo. Hay muchas cosas en juego y no están dispuestos a jugarse el Poder. En situaciones como estas la lección de la historia siempre es la misma: hay que despojarlos del Poder.
La idea de que la sociedad cubana y el régimen en su conjunto es una sociedad desecha, no es del todo cierta, como no lo es la idea de que no cuenta con sustento y legitimidad, esto es, su legitimidad. Ahora disponen para mantenerse en el poder con  el apoyo económico y político de un grupo de países que han descubierto un nuevo Socialismo. También el constante apoyo de aquellos países que exhiben una pronta inclinación para al anti norteamericanismo y el terrorismo. Países de viejo estilo comunista que hace tiempo andan desempeñándose como capitalistas de nuevo sello y nostálgicos tercermundistas no faltan en esa deleznable cofradía del odio y el resentimiento político; se alinean con La Habana y le apoyan.
Como buitres carroñeros, todos miran hacia Cuba esperando que cuando sea enterrado el sátrapa comenzará un nuevo festín. Muchos países piensan que lo mejor es estar atentos y en tanto que sea posible participar de la francachela; el sufrimiento de los cubanos nunca les ha interesado. En realidad hay muchos que desde hace tiempo se benefician de la explotación de los cubanos, en una económica mixta que ha permitido que el régimen se sostenga. También esperando la carroña están los nuevos aliados del régimen y aquellos menos aliados, que esperan que los nuevos jerarcas les atraigan al convite que se ve venir; si es que deciden por hacerse mitad capitalistas y mitad comunistas. Del pueblo cubano ni les hablo, esos no cuentan, como no sea que de una vez y por todas lo hagamos protagonista de su destino, y para eso se necesita una sola cosa: combatir.
No nos queda más opción que la de unirnos. No hay otra elección frente a una dictadura incorregible que amenaza con un continuismo de sometimiento y represión, que el de la lucha paciente y tenaz, sin ostentación ni intransigencia constante. Esa que requieres de grandes sacrificios aun con riesgos de muerte. Aceptemos las  contingencias de la lucha y dediquémonos a la preparación previa para hacer lo único útil y valedero frente a una tiranía prolongada: buscar su derrocamiento.
Por demasiado tiempo hemos sufrido impacientes bajo la opresión comunista. Ya es hora. ¡A la Patria de una vez. A la Patria libre!

(     (1) El artículo fue escrito en los días en que el sátrapa enfermo se debatía entre la vida y la muerte (2006) como se ha podido saber más tarde.

martes, mayo 17, 2011

¿Se siguieron los procedimientos e investigaciones de traumatología forense en el esclarecimiento de la muerte de un opositor político en Cuba?

Buscando información relativa a las instrucciones médicas legales que hicieron o que se debieron de hacer en relación a la muerte del opositor cubano, Juan Wilfredo Soto García,- lo que ha producido una buena cantidad de opiniones en la Red-, encontramos este trabajo monográfico sobre traumatología forense en Cuba.
No hay dudas de que el occiso, Juan Wilfredo Soto García ( Foto a la derecha ) , fue objeto de una golpiza, después de esto muere en circunstancias no aclaradas. Siendo además una persona con antecedentes patológicos personales bien especificados en su historia clínica. ¿Qué pasó realmente? ¿Qué causó la muerte de Juan Wilfredo? ¿Se siguieron todos los ordenamientos medico legales que merecían el caso? Les dejo con estas notas del artículo sobre Traumatología Forense en Cuba, disciplina que parece no se tuvo en cuenta en la controversial muerte de Juan Wilfredo.
Por: Lic. Anet Serre Lara.*
La palabra Traumatología tiene su origen en las palabras Griegas: trauma que significa herida y logos que significa tratado.
"Lancís y Sánchez", ha definido el traumatismo como una alteración o daño especialmente anatómico, del organismo, causado por agentes externos. “Vargas Alvarado", dice que es el daño anatómico o funcional del cuerpo humano, ocasionado por cualquier forma de fuerza exterior.” Ecker", expresa que es el daño producido por una fuerza sobre tejido vivo.
En el campo de la Medicina Legal esta tiene su base jurídica en la Ley #62, Código Penal vigente, en los delitos contra la integridad corporal y se define como toda alteración producida por un agente externo, por lo general traumático, que afecta continuidad, situación, relaciones, forma, estructura y funciones de los Órganos y los Tejidos.
Por lo tanto si las lesiones: son todas las alteraciones de tipo anatómicas, funcionales o psíquicas provocadas por la acción de un agente vulnerante o externo como también se le nombra, entonces la Traumatología se encargará del estudio de estas lesiones y de los agentes externos que las producen.
Los traumatismos o lesiones pueden ser internos, (hernias, prolapsos, lesiones causadas por fragmentos de huesos que actúan del interior al exterior y otros) y externos. Siendo estos últimos los más relevantes desde el punto de vista médico legal.
Las lesiones o traumatismos que no entrañan responsabilidad penal, ya sea intencional o por imprudencia, se deben denominar accidentes fortuitos, en tanto los que sí conlleven un daño anatómico producido con responsabilidad penal constituirán lesiones.
El análisis de los aspectos médicos y jurídicos de las lesiones, debidamente integrados, constituye su estudio médico-legal, que es campo común de médicos y juristas, susceptible de enfoques particulares.Los agentes vulnerantes o traumáticos son todos aquellos agentes exteriores capaces de producir lesiones. Ej. Armas preparadas o comerciales como las Tonfas (ejemplo incluido por la autora).
El efecto traumático se puede producir en el sitio de aplicación del agente vulnerante o en un punto alejado, ya que la acción puede ser local o general y el efecto puede ser inmediato o tardío.
Contusiones profundas.
En su formación intervienen tanto la energía del agente contusito como la no existencia de un plano óseo subyacente, y la piel por su elasticidad se distiende y escapa de la acción traumática que se traduce en las lesiones internas, que con frecuencia comprometen la vida o producen serias consecuencias.
Las lesiones viscerales (roturas y desgarros), las colecciones o derrames cavitarios, las fracturas óseas y demás lesiones internas, enmarcan cuadros lesivos de enorme importancia por su mortalidad o secuelas incapacitantes, y en ocasiones no revelan en el examen inicial la gravedad que envuelven.
Particular referencia merecen las equimosis profundas producidas en las vísceras y músculos, que al principio no se ven, pero pueden a veces aflorar a la superficie y distantes del lugar en que se recibió la contusión; en estos casos siguen las leyes de la gravedad, aunque también pueden ascender si encuentran resistencia en los tejidos. Cuanto más pronto aparecen estas equimosis, más rápidamente desaparecen, y lo contrario, si demoran en hacerse visibles, demoran en desaparecer.
*Licenciada en Derecho.
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