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lunes, agosto 17, 2015

Frecuentes desplomes del techo en la sección quirúrgica del servicio de emergencias en el Hospital Universitario “General Calixto García” en La Habana.


Por Dr. Eduardo Herrera Duran.*
Por tercera vez se desploma un techo del salón de operaciones en el cuerpo de guardia del Hospital Universitario General Calixto García.
El primero de agosto ocurrió el derrumbe mientras transcurría la guardia. Por suerte no hubo lesionados, ni por parte de los paciente, ni de los trabajadores, comentan colegas míos que se encontraban de guardia ese día.
Luego del accidente se decidió realizar las urgencias en el quirófano de la antigua sala de Poli traumatizados, que deshabilitada con la reparación capital del actual cuerpo de guardia.
Al día siguiente de haber ocurrido derrumbe, paradójicamente en espacios informativos de la TV cubana, se daba a conocer el funcionamiento del recién inaugurado Laboratorio Clínico en el mismo hospital, en el cual según la noticia, se instalaron nuevos equipos que facilitarían la mejor atención a los pacientes que acuden al él.
Servicio de Urgencia del Hospital Universitario "Calixto Garcia"
Foto Hablemos Press
Después de la reinauguración del Cuerpo de Guardia, en el año 2012. Luego de haber estado más de 10 años en espera de su terminación, en este centro asistencial, que es uno de los que más atiende pacientes en la capital, se han llevado a cabo varias reparaciones.
“Estos salones tampoco tienen las condiciones que se requieren, iluminación, climatización y la falta de agua que dificulta el trabajo”, refieren los cirujanos en las entregas de guardia.
Las acciones de reparación, a pesar de haberse extendido en el tiempo, no tienen la calidad que requieren. Las filtraciones, el mal acabado de las obras y la poca funcionalidad de las mismas, en muchas ocasiones, entorpecen el trabajo para una mejor atención al paciente.
En mi opinión, estas reparaciones son solo superficiales y no tienen en cuenta la vieja estructura del añejo hospital, la cual requiere de una mayor inversión. Además que no se corresponde con la cantidad de pacientes atendidos en el mismo, aunque en este las condiciones no son buenas, los pacientes lo prefieren ante otros con peor situación.
En las visitas constantemente realizadas por el ministro de salud al centro hospitalario, solo señalan dificultades en cuanto a la atención al paciente y en las condiciones de trabajo, que son pésimas.

*Dr. Eduardo Herrera Duran, es médico especialista en Cirugía. Reside en la ciudad de la Habana, Cuba y trabaja en el Hospital Universitario “Calixto García”. Colabora con la agencia cubana de prensa independiente, Hablemos Press, sobre temas de Salud.

viernes, marzo 25, 2011

Los servicios médicos de Urgencias y los médicos en Cuba.

Esta es una realidad en la que participamos muchos médicos en Cuba. La guardia médica es, sin duda, la actividad más laboriosa dedicada y no remunerada que hay en la práctica médica en Cuba. El los 70’s en el Congreso de la CTC se trató el asunto y se aceptó por el MINSAP el descanso post guardia que dos años después los médicos “renunciamos” en asambleas de servicios. También a finales de los 70’s se consideró pagar las guardias y racionalizar los servicios de urgencia, pasando algunas especialidades a guardias localizables, esto no prosperó. Aquí les dejo esta nota de una persona que firma Liliana sobre este tema:
Médicos de guardia en Cuba, algo interesante.
Por: Liliana.
La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa. — Albert Einstein (1879-1955)
De lo que voy a contar puede dar fe cualquier médico cubano, no hay en ello un ápice de exageración.
Las guardias médicas en Cuba no se pagan. No se percibe ni un centavo por esta actividad profesional.
Foto: Las vacas pastan en los alrededores de las ruinas de lo que fue el Servicio de Obstetricia y Ginecología del “Hospital Julio Trigo López”, allí hice mi última guardia medica en Cuba. Nota del editor.
En un mes puedes hacer cinco o seis guardias, depende. Una semanal, más una que corresponde a un sábado o un domingo. Además, no está contemplado el descanso después de la guardia. Debes continuar trabajando al día siguiente hasta completar ocho horas laborales. Ni una más, ni una menos. Hay Hospitales y Policlínicos que por un ajuste interno de la dirección del centro le permiten al facultativo marcharse una o dos horas antes de la hora oficial de salida, pero escasean estos sitios. Lo habitual es que tengas que cumplir la jornada completa.
Algunos médicos, entre ellos me contaba yo, que utilizábamos el ardid de marcharnos y dejar la tarjeta a un compañero de confianza para que fuera él quien nos hiciera el favor de marcarnos la salida. Era un riesgo que corría el colega y el beneficiado, pero lo hacíamos.
Otro inconveniente con el que tropezamos los profesionales de la salud es la escasez de material, una pobre infraestructura hacía mella en el buen servicio, que se supone debemos prestar a la población.
Al comenzar la guardia nos asignaban una cantidad de radiografías. Casi siempre eran cinco o seis, no más, también estaban contadas las ampollas de cada medicación: Salbutamol, Aminofilina, dos rollos de esparadrapos, cinco o seis sobrecitos con las suturas, tres bisturís, un frasco con peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) y medio litro de rojo aseptil, etc. Ah, también un litro de alcohol de noventa grados teñido con timerosal para que no se lo tomaran.
Pasaban revista al inicio y el comienzo de cada guardia. Si faltaba algo que no estuviera bien justificado su uso podías buscarte un problema. La “Santa Inquisición” estaba a la espera del mínimo fallo para caerte encima y destriparte. Pobre de ti si eras considerado un elemento virtualmente peligroso para la nación: indiferente, apático, que hubieras solicitado la salida del país o que alguien, un chivato, hubiese oído, por pura casualidad, que te gustaban las películas norteamericanas o que tenías un familiar en el extranjero que trabajaba en unas canteras de piedra y que le iba mejor que a ti, siendo médico en la Cuba socialista, tierra de Fidel. Nunca mejor dicho.
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