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domingo, mayo 30, 2010

Médicos cubanos en Uruguay, vida cuartelaría y desempeño sin reválida.

Este es un editorial de El País Digital que aborda el tema de los médicos cubanos desempeñándose en otros países, se hace referencia a Uruguay, la Operación Milagro, Barrio Adentro. El editorial integro a continuación:
Entre las diversas estrategias de la dictadura castrista para llevar adelante su propaganda y su sistema, una que se ha expandido por varios países latinoamericanos es la de las avanzadas médicas. Tal como ocurre hoy mismo en nuestro país, uno que le ha abierto las puertas, violentando las normas al permitírseles operar sin la debida reválida y sobre todo, sin necesidad. Porque en Uruguay el nivel de la Oftalmología es elevado, más allá de sufrir en el área pública de unas carencias y falta de equipos que hacen imposible cumplir con la tarea eficazmente. Era totalmente prescindible todo ese operativo tan publicitado de los oftalmólogos cubanos, que llegaron para curar a los "pobres uruguayos", cuando bastaba con equipar debidamente a los departamentos de esa especialidad para que los médicos locales, pudieran actuar adecuadamente en su función. Ya fuera en los hospitales conocidos o en uno reacondicionado especialmente, como se hizo para con los cubanos.
Los médicos que van de Cuba a otro país, tienen que vivir dentro de un régimen cuartelario. De esa manera se da aquí en Montevideo y en cualquier otro destino, pero a pesar de ello, algunos logran escapar del yugo castrista. En Uruguay ya se produjo una fuga ( no es fácil) el año pasado y en Venezuela, se ha tenido noticia de que llevan huidos entre 1.500 y 2.000 galenos, de los 15.000 que han ido a trabajar en planes sociales, aunque estos datos se ocultan celosamente desde el poder. “Cuando algún médico se fuga, el gobierno inventa que fue trasladado a otro lugar, pero se nota que no es así, porque desaparecen de repente y no se sabe más de ellos", cuenta uno de los afiliados a la Sociedad de Medicina Bolivariana, a la que están adscriptos los pocos médicos venezolanos que participan en Barrio Adentro con los cubanos, claro que luego de pedir al periodista de El País de Madrid que lo entrevistaba, no ser identificado.
Se trata de un programa de salud primaria ideado en 2003 por Fidel Castro e implementado por Hugo Chávez, para levantar su popularidad cuando la oposición planeaba convocar a un referéndum revocatorio en su contra. Los isleños viven de a cuatro, en unos módulos de 30 ms. cuadrados, donde duermen, cocinan y comparten el baño. Pero el participar en esta actividad es para muchos su gran objetivo, porque piensan que puede ser la gran oportunidad. Se inscriben y esperan el tiempo que sea hasta ser convocados, en la ilusión de que un día podrán escaparse del "paraíso" castrista. Prefieren hacerlo vía Colombia, aun atravesando los Andes, a menudo desde una población venezolana llamada San Antonio del Táchira, antes que correr el peligro de ahogarse en el mar.
Estas patéticas historias son una demostración flagrante de la gran mentira cubana. Esa que curiosamente, se sigue vendiendo bien, a pesar de que a esta altura hay que ser muy ignorante para no saber que la revolución cubana fue malamente travestida, y lo que comenzó como una lucha contra la dictadura de Batista, en la que muchos pelearon y hasta perdieron su vida tras ese ideal, terminó siendo un triste paso de una dictadura a otra. A una tiranía marxista que lleva más de medio siglo de existencia y represión, de la que sólo se escapa huyendo. Sin embargo, ni las repetidas denuncias y reclamos por los presos de conciencia que desde hace años se pudren en las prisiones castristas; ni las heroicas huelgas de hambre de algunos, como Orlando Zapata Tamayo que murió por ello o la de Guillermo Fariñas que apenas sobrevive en un calvario que lleva meses, o los escapes que protagonizan gentes tan audaces como desesperadas, que se atreven a desafiar los peligros que encierran estas fugas, merecen que la izquierda vernácula se haga eco de lo que ocurre. Ni los políticos, ni las organizaciones supuestamente dedicadas a la defensa de los derechos humanos, levantan una voz, hacen una crítica, arman una manifestación.
Ni siquiera se avienen a hacer una condena pública en el Parlamento, como ocurrió cuando legisladores nacionalistas lo propusieron a raíz de la trágica muerte de Zapata. Una farsa que indigna.
Foto: El primer vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado Ventura, compartió en Montevideo con personal cubano de la salud que colabora en Uruguay.

jueves, enero 31, 2008

Hospital de Ojos del Saint Bois en el Uruguay es centro de una aguda polémica entre oftalmólogos uruguayos y cubanos.

Un Hospital recién inaugurado en el Uruguay con, facilidades oftalmológicas de muy buen nivel y relacionado con un proyecto de atención masiva para pacientes como es la “Operación Milagro” así como la presencia en el país de oftalmólogos cubanos sin todos los requisitos legales establecidos para poder ejercer allí; hacen de este problema algo difícil de solucionar. Pero allí también están miles de paciente necesitados de intervenciones quirúrgicas en una larga lista de espera. ¿Es justa la reclamaciones de los especialistas uruguayos? ¿Es esta una movida política más de la “diplomacia de bata blanca” de Cuba y el injerencismo de Hugo Chávez?
Veamos una información inicial y vamos a compartir algunas informaciones que se han ido produciendo en el transcurso de los días.

Un convenio marco con Cuba de contenido desconocido, seis médicos cubanos que fueron traídos por el Ministerio de Salud Pública con el objetivo de asesorar a los especialistas locales y aún no cuentan con la reválida en oftalmología, y un equipo técnico inexistente empañan la reciente inauguración del Hospital de Ojos del Saint Bois.
No hay láser para tratar la retinopatía de los diabéticos (aunque es imprescindible) y salud pública compra estos tratamientos a altos costos, pero hay un equipo de casi U$S 700.000 para operar la miopía, una cirugía que “en la mayoría de los casos es estética”, según el Presidente de la Sociedad Uruguaya de Oftalmología. El Dr. Miguel Zylberglajt opina que por el valor de éste equipo se podrían haber comprado cinco o seis láser para los diabéticos, ya que en realidad se necesita uno en cada punto del país.
El centro de salud, inaugurado por el Poder Ejecutivo el 29 de noviembre no contó con la participación ni la asesoría técnica de los oftalmólogos uruguayos, no obstante está construida la infraestructura y equipado desde el punto de vista tecnológico.
Aún no fueron nombrados los oftalmólogos para atender las demandas de la población, aunque según la Ministra de Salud, aproximadamente 1700 personas aguardan una consulta. Hubo un llamado, pero de los 22 especialistas que se presentaron aún no hubo designaciones.
La Sociedad Uruguaya de Oftalmología no estuvo presente en la inauguración y la Cátedra de Oftalmología dijo que los cubanos ejercen sin revalidar sus títulos en Uruguay.
El primer oftalmólogo convocado hace aproximadamente dos meses fue el Dr. Yamandú Bermúdez, actual director del Centro.
Las preguntas son muchas y las respuestas muy pocas, pero estas acciones del gobierno tienen su origen en la llamada Operación Milagro de 2006, llevada adelante a partir de las gestiones del Ministerio de Desarrollo Social, que derivó en la denuncia penal de la Sociedad Uruguaya de Oftalmología, contra los médicos cubanos que hacían las derivaciones a Cuba.