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viernes, abril 13, 2012

Un diagnóstico de “Sexy” neonatal y un paciente “gasífero”.

Los términos médicos han cambiado, un médico en los diagnósticos confunde la palabra sepsis por sexy y le endosa una condición de “sexy neonatal”. En otro orden un paciente hay que realizarle una ecografía abdominal porque está “muy gasífero”…, pero no es un paciente cualquiera sino un “pasiente” con s.  Veamos las fotos  y lo que dice la persona que tuvo acceso a estos desplantes diagnósticos. Recordemos que estas notas se atribuyen a médicos graduados en Medicina Integral Comunitaria y ejercen en Venezuela; en modo alguno es la regla de los médicos venezolanos.
Esta es la peor de todas, confundir la palabra “SEPSIS” con “SEXY” ¡Por Dios!; es decir ¿esta persona nunca se leyó el tema de Sepsis neonatal?, entonces nunca la va a diagnosticas y mucho menos a tratar. Recién nacido que nazca séptico se muere porque ni sabe que existe esa patología.


 Esta indicación para un estudio  dice:
Eco Abdominal, paciente gasífero… ¿qué es esto? ; será que quiso decir distendido, y si esta distendido se presume aire; el eco es incompatible con aire  y no es el método de imágenes ideal  y se prefiere hasta un Rx. Conclusión, sino sable de imágenes ni cuándo se debe solicitar cada una en específico, tampoco sabe diagnosticas y mucho menos tratar.
Nota: información recibida por correo electrónico.

martes, agosto 30, 2011

¿Quién o quiénes son los responsables de negligencias médicas en Cuba?

Esta nota que incluyo a continuación  me permite recordar un caso muy similar de un paciente quien fue en los 90’s cuando aún trabajaba en el Hospital Julio Trigo. El paciente era esposo de una enfermera que trabajaba en la consulta externa del Hospital Julio Trigo, y tenía además de las funciones propias de su profesión, la de vigilar y vigilarme. Lo cierto es que su esposo, un paciente asmático llegó con una crisis prolongada de Asma al Policlínico de Mantilla, sin recursos alguno para atenderlo en pleno Período Especial, fue remitido al Julio Trigo pero no había ambulancia ni medio alguno para remitirlo; cuando llegó al Cuerpo de Guardia del Hospital, fue atendido por un Clínico de probada calificación a quién conocía. No había medicamento alguno para atenderlo…, falleció. ¿De quien fue la culpa?, ¿del médico que sin recursos alguno lo atendió en el Policlínico de Mantilla?, ¿del sistema de salud que no tenía disponible una ambulancia para su traslado?, ¿del Servicio de Emergencia del Hospital que no contaba con los medicamentos?  ¿Había que sancionar a los médicos? Esta información que les incluyo trata de un médico que atiende un paciente con un infarto agudo de miocardio en ese mismo Policlínico de Mantilla…, el paciente muere…., la ambulación demoró dos horas en llegar para trasladar al paciente al hospital.
Mantilla, La Habana, 25 de agosto de 2011 (PD) Javier Padilla, un médico del policlínico de Mantilla, en el municipio capitalino Arroyo Naranjo, fue expulsado de su trabajo y probablemente le suspendan su título y no pueda ejercer más porque lo culpan por la muerte de un paciente.
El hombre, de 34 años, murió de un paro cardiaco en el Policlínico mientras esperaba por una ambulancia que lo trasladara a otro hospital.
Ante las quejas de los familiares del difunto, que acusaron al médico de no hacer bien su trabajo, el galeno y dos enfermeras fueron separados de su puesto por negligencia médica.
Padilla afirma que fue una decisión injusta, porque la negligencia fue de otros y no suya.
Según explica el galeno, el hombre, de 34 años, llegó con vida al policlínico y le fueron aplicados los primeros auxilios. La falta de equipos especializados no permite que un infartado sea atendido en la policlínica por lo que en esos casos se procede a llamar una ambulancia para trasladarlo de urgencia a un hospital.
En este caso, la ambulancia fue llamada pero demoró 2 horas en llegar. El hombre murió de un segundo paro cardiaco.
Vistas ambas informaciones preguntamos: ¿Mala práctica o negligencia médica? ¿De quien es la mala práctica, del médico que tiene que atender un paciente sin recursos o del sistema de salud establecido por el gobierno en Cuba que no dispone de estos recursos? ¿Quién es el negligente, los médicos y las enfermeras o los dirigentes de salud que no establecen las prioridades requeridas?
*Periodista independiente, reside en Mantilla, La Habana, Cuba.  Informa para Primavera digital.

viernes, mayo 13, 2011

Cuba: La Salud gratis, los sobornos y la poca profesionalidad.

Centro Habana, La Habana, 12 de mayo de 2011, (PD) Marta y Juana tienen que viajar al interior del país. Su hermano menor, Jichi, esta grave. Su corazón parece ya no ser el mismo.
Las hermanas saben que no es momento para llantos ni flaqueza. Las horas no las acompañan. Para poder llegar a tiempo, deberán sobornar a algún chofer o empleado de la terminal que les venda dos boletos para que su viaje sea rápido.
Entre quejas y suspiros, Marta recuerda la primera vez que operaron a su hermano Jichi, en los años 90. Llevaba más de tres meses en la espera de una cama en el hospital para poder ingresar. Gracias a un amigo que tenía "palanca”, Marta resolvió el problema en tres días. La cama le costó una buena suma de dinero.
El día de la operación fue muy triste. Un joven de 27 años murió al poco rato de entrar al quirófano. Los médicos confundieron su expediente con el de Jichi. Los galenos se dieron cuenta del error cuando al comenzar a operar a Jichi hubo un corto circuito que fue atendido en unos segundos. Cuando retomaron su labor, los médicos advirtieron que la historia clínica que tenían en sus manos era la del infortunado que había muerto unas horas antes.
Juana y Marta tienen mucho temor. Saben que la atención de los médicos en el país es pésima y la vida de Jichi corre peligro ante tanta ineficiencia profesional. Mucho más en las provincias orientales, donde la vida de un ser humano casi no vale nada. La experiencia del cambio de expediente no se les quita de sus mentes.
La falta de profesionalidad conlleva a que cada familia busque por sus propios medios un médico conocido para que su permanencia en los hospitales sea los más segura y confiable posible. De lo contrario se verán obligadas a comprar a cuanta persona aparezca en su camino. Así sea el mismísimo ministro de salud si es preciso. "El que no se puede joder es Jichi", dice Marta, decidida a todo.
Mientras las dos féminas emprenden su viaje de más de 16 horas -Jichi reside en la provincia Granma-, pienso en lo desafortunado que somos los cubanos al tener un sistema de salud gratis pero ineficaz. Muchos de mis coterráneos me han expresado que prefieren pagar los servicios médicos, pero que estos tengan la excelencia máxima.
El estado ha enviado a miles de galenos cubanos a otras tierras para sus fines políticos. En el país quedan los aprendices latinoamericanos que adoptan la poca profesionalidad que últimamente tienen los médicos nacionales. Y se contagian con la actitud interesada de estos.
Fui testigo de ello cuando llevé a mi esposo a la Policlínica de nuestra zona a atenderle un cólico nefrítico y la doctora que nos atendió (parecía ser de Sudamérica) estaba más interesada en su novio que en los dolores de mi marido. Fue entonces que salí a comprarle un sándwich. Cuando se lo traje, enseguida examinó a mi esposo.
¿Cuántas personas tendrán que sobornar Marta y Juana para que Jichi sea atendido como Dios manda? No sé, pero las hermanas van dispuestas a todo.
*Maestra jubilada. Colaboradora de Primavera digital. Reside en Lawton, La Habana.