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lunes, enero 14, 2013

La liberación de los médicos, ¿rumor o coartada?


LA HABANA, Cuba, enero, 2013 -Una de las facetas de la cortina de hierro, impuesta por la Unión Soviética, que más gustó a Fidel Castro hace unos 53 años, fue la prohibición de que los ciudadanos salieran libremente de su país.
Nuestro pequeño archipiélago, con sus aguas surcadas por barcos patrulleros artillados y por tiburones feroces, y batido por los huracanes y las tormentas del Golfo de México, tenía la geografía perfecta para poder prolongar ese vestigio de la Guerra Fría, concluida hace más de 20 años.
En Cuba, difícilmente ocurre algo por casualidad. De manera que al recibir la presidencia del país, hundido en la crisis multifacética más aguda de su historia, Raúl Castro se encaminó a tratar de enmendar los desastres ocasionados por su hermano. Y entre las medidas para eliminar algunas de las prohibiciones absurdas del pasado reciente, incluyó una “reforma migratoria” que ha demorado varios años en ejecutarse.
El 16 de octubre de 2012 se anunció la reforma, muy ansiada por millones de cubanos. Mediante el Decreto-Ley No. 306, a partir del  14 de enero de 2013, los cubanos “solo” necesitarán el pasaporte para moverse fronteras adentro y afuera. Quedaron eliminados la indispensable carta de invitación y el todopoderoso permiso de salida o de entrada. Pero en el castrismo nada es tan sencillo, y a muchos cubanos, para recibir el pasaporte, les resultará indispensable la autorización del organismo estatal empleador.
Los profesionales “vitales”, técnicos, deportistas, cuadros y dirigentes seguirán teniendo restricciones para viajar al exterior, según ratificó el coronel Lamberto Fraga, segundo jefe de Migración y Extranjería, a través de la televisión cubana, el 8 de enero.
“Este grupo de personas va a saber las razones por las cuales no va a salir del país, y sabrán que son vitales, lo cual debe evitar que vayan a solicitar el pasaporte, salvo que tengan autorización”, señaló Fraga. Sin embargo, el día antes había circulado extraoficialmente la noticia de que los médicos y el resto de los profesionales de la salud serían autorizados a viajar, lo cual –según se rumora- habría sido informado por Roberto Morales, ministro de Salud Pública, a los directores de los hospitales y funcionarios. Se comenta, también extraoficialmente, que tal medida se plasmaría en una resolución, a publicarse el mismo 14 de enero.
Sin embargo, nada se ha dicho, ni siquiera a nivel de rumor popular, sobre los deportistas de alto rendimiento, cuyo encierro fue ordenado por Fidel Castro a comienzos de la década de 1960, cuando arremetió peyorativamente contra el deporte profesional.
Especial énfasis se confirió a la vigilancia de los peloteros y boxeadores, debido a la tradición exitosa de los cubanos en esos deportes, y por su posibilidad de vencer a los deportistas norteamericanos. Estas victorias deportivas son vinculadas por la propaganda nacionalista con la lucha contra Estados Unidos, el “enemigo imperialista”.
El hecho es que ya pasó la época en que los países del socialismo real, Cuba incluida, priorizaban el deporte para enarbolar sus logros internacionalmente. Pero nuestros deportistas han continuado sometidos a fuerte control para poder ascender e integrar los equipos nacionales, y muy vigilados durante sus viajes al exterior para impedir sus posibles fugas.
Con el deterioro de la situación económica en la Isla, insignes deportistas cayeron en penurias y hasta en el olvido; a pesar de sus pasadas glorias, apenas son homenajeados esporádicamente, y quizás reciban algunas limitadas ayudas. Al mismo tiempo, y por razones lógicas, ha ido creciendo el número de los que se quedan en el extranjero ante la más mínima oportunidad. Y eso es algo que les crea muchas dificultades cuando tratan de viajar al exterior, especialmente si pretenden hacerlo acompañados por su familia.
En cuanto a los trabajadores del sector de la salud, particularmente los médicos, han debido esperar entre 3 y 5 años, como mínimo, para recibir el permiso de salida, en medio de un ambiente adverso en sus lugares de trabajo y de residencia.
Si la atención médica se encuentran en franco deterioro y su personal forma parte importante de la exportación de servicios, que constituye un reglón esencial del ingreso de divisas para el Estado, ¿cómo se explica  -desde la aberrante lógica del gobierno-  la “liberación” de esos profesionales en este momento?
Entre los motivos podrían estar el gran disgusto que estos sienten por los míseros salarios que devengan, las deplorables condiciones de los centros asistenciales y la prohibición de salir hacia donde podrían tener mejores condiciones para sí y su familia, y desde donde, además, podrían también ayudar al sostenimiento del gobierno mediante el envío de remesas.
Una causa fundamental sería la posible estampida de una apreciable parte de los miles de profesionales cubanos contratados en Venezuela, donde se torna incierta su permanencia por la compleja situación interna que origina la enfermedad de Hugo Chávez. Quizás las autoridades calculen que la posibilidad de viajar y permanecer hasta dos años en el extranjero (lo cual les permitiría incluso obtener la  residencia permanente en Estados Unidos mediante la Ley de Ajuste Cubano), incentive el retorno de los médicos.
En cuanto a los atletas, los caprichos parecen continuar dañando no solo a las personas, sino la propia calidad del deporte nacional, que hoy se encuentra en caída libre.   Por ello, muy bien podrían permitir que nuestros atletas se contraten permanente o parcialmente, según sus talentos y oportunidades, con la posibilidad de incorporarse a los equipos nacionales para las competencias internacionales, tal como hacen el gran Messi y otras estrellas en sus respectivos países. No es justo que otro Rigondeaux exponga su vida en las peligrosas aguas del golfo, ni que talentos en ascenso sean confinados a la frustración y a la miseria.
Aun quedarán muchas arbitrariedades migratorias que comentar después del 14 de enero, cuando se nieguen los pasaportes a quienes son “indispensables” y a aquellos que exponen sus criterios políticos al margen del gobierno. He ahí algunos de los motivos por los que los Pactos Internacionales de Derechos Humanos no son ratificados por la Asamblea Nacional del Poder Popular.
*Miriam Leiva, Villa Clara, 1947. Periodista independiente desde 1995. Vicepresidenta de Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling. Miembro fundadora de Damas de Blanco en marzo de 2003. Diplomática, profesora invitada del Instituto Superior de Relaciones Internacionales. Funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, del cual fue expulsada en 1992. Traductora y profesora de inglés. 

miércoles, octubre 03, 2012

Obstáculos a los profesionales de la salud en Cuba para emigrar al exterior

En Cuba el estudio de la medicina en toda su variedad, y en todos sus niveles, impone un monumental sacrificio, no solo por la dedicatoria que ella en si requiere bajo terribles condiciones de vida. Sino que, una vez graduado en cualquiera especialidad de esta hermosa rama: médicos, enfermeras, especialistas y técnicos se ven imposibilitados a decidir qué hacer libremente con sus vidas.
 Cualquier intento de los capacitados por independizarse de las garras del Estado, principalmente cuando se trata de salida del país, debe pasar por la engorrosa resolución ministerial del año 2004. Normativa que establece para todos los profesionales de la salud, solicitar una liberación al Ministro de esta rama pública que solo es posible obtener -a duras penas- pasado cinco años. Periodo que instituye el “sacro” todopoderoso gobierno comunista para cobrarles los “sacrificios” de la formación profesional que suponen invirtieron en ellos.
 Estos límites van más allá de eso. Si alguno intenta pedir baja en medio de este proceso puede ser separado por indisciplina de su centro de trabajo. Por supuesto, esto no significa que se vean eximido de correr los mismos trámites que prevé la resolución del 2004. Un verdadero abismo diabólico en los pies de los profesionales de la salud, que osen salirse de la empresa médica particular del gobierno militar.
Leydis Pérez Laborí, una profesional graduada en el 86 que se desempeñó por más de veinte años como técnica en atención médica estomatológica, en la Clínica “Severino Rosell de la Provincia de Artemisa -única en el territorio- fue botada hace algún tiempo de su puesto laboral expresamente por el “delito” de solicitar su liberación en el 2005 con vista a reunirse con su familia en EEUU.
Ella había iniciado los trámites establecidos a finales de ese año ante la unidad presupuestada municipal de salud de artemisa. Tras mantenerse trabajando un larguísimo periodo mientras llegaba su liberación, decidió pedir la baja definitiva. Increíblemente, la respuesta fue la expulsión del centro médico. Sanción de cuatro años que consta en una resolución firmada por la Dirección municipal del ministerio de salud pública de Artemisa, al amparo del decreto ley no 176/97, a la que obtuvo acceso este reportero.
Esta ley establece en su artículo 12 que las entidades profesionales de la salud elaboran sus reglamentos disciplinarios. Los cuales contienen las infracciones típicas; las que se consideran graves y la facultad para imponer medidas disciplinarias correspondientes, “entre otros aspectos”.
Leydis, quien desde hace años intenta su reunificación familiar en el exterior, declaró a Cubanet… que “la solicitud de liberación al Ministerio de Salud Pública es camino tortuoso y desesperante”. Imagínate, continúo diciendo… “este proceso comienza en el Municipio, quien lo envía con toda su calma a la Provincia. Tras los cinco años obligatorio, hay que enviar otra re-solicitud de confirmación y en mi caso espere un año más para recibir respuesta, aun cuando ya me habían separado de la clínica”.
Actualmente está profesional de la salud, se encuentra sin trabajo, acosada ya que su padre fue un preso político. Desde finales del 2011 fue liberada. Ahora mientras espera por una entrevista en el departamento de refugiados al que pidió asilo desde hace algún tiempo, debe establecer cada año una prórroga de la petición de liberación al Ministerio de salud pública.
 Esta situación la mantiene en una contante zozobra ya que si tuviera la visa en ese momento no podría salir de Cuba, por cuanto la respuesta de la prorroga anual no está confirmada en estos momentos, y a veces demora meses.
 Este no es un caso aislado, muchos profesionales de la salud sufren las limitantes impuestas a este sector, las que consideran barreras para seguir explotándolos. De ahí que muchos de estos especialistas aprovechan las misiones en el exterior para quedarse a residir en otros países donde reciben salarios acorde con su profesionalidad.
*Un cubano dedicado a la lucha pacífica por la construcción democrática de mi país. Me incorporé a la oposición democrática desde 1995. Hasta los días de hoy dedico todo mi tiempo de una forma u otra a la causa por la libertad de Cuba. Dirigí y funde el Movimiento Liberal Cubano nacido el dos de julio del 2002, organización devenido en Partido Liberal Nacional Cubano desde 3 de mayo del 2007. Edita el Blog personal leonlibredecuba