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miércoles, marzo 19, 2014

¿Cuánto ganaran los médicos y otros trabajadores de la Salud en Cuba?

Encontramos en un Blog cubano esta tabla de incremento salarial en el sector de la Salud Publica en Cuba.
A todos los chiringueros:
Una fuente hizo llegar a ¨La Chiringa de Cuba¨ una supuesta tabla de incremento salarial propuesta para el sector de Salud Pública en Cuba. Acá la dejamos a su consideración y comentarios. ¿Alguien sabe algo más sobre el tema?
Ya conozco a más de uno que brinca de alegría. Ya era hora, pues bien merecido lo tienen.
¡Enhorabuena!
Carlos Alberto Pérez ¨La Chiringa de Cuba¨

A continuación la tabla de incremento salarial para los trabajadores de la Salud en Cuba.           (esto en pesos cubanos)
Nota del Editor: Si se observa la tabla puede apreciarse que el Especialista de I Grado, que son la mayoría no aparece el dato del salario básico y el incremento. Tampoco en la tabla aparece la categoría de Medico General, lo que supone que se consideran como especialista en medicina general integral. En el caso del Estomatólogo (Dentista) si se especifica. Es decir que un médico especialista llegaría a ganar 1400 pesos cubanos que pueden compararse con el salario de 400 pesos que se pagaban hasta los años 90’s.


viernes, noviembre 23, 2012

Se reúnen los trabajadores de la salud en Cuba afiliados al sindicato oficialista.

Trabajadores de la salud.
En el Pleno del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (SNTS) se informó sobre el incremento de la afiliación que ha llegado hasta el 98,91% de sus trabajadores donde se tiene en cuenta no solo a sus trabajadores estatales, sino a los jubilados y no estatales también.
De los no estales, no se menciona en qué tarea se desempeñan y en la reciente  reunión sindical del SNTS no se divulgó si hubo algún debate  sobre la posibilidad de que enfermeros, médicos y estomatólogos, entre otros trabajadores de este sector puedan realizar su labor de manera privada.
En los diversos debates se trataron temas tales  como el  reordenamiento laboral, el método clínico como garantía de la calidad del diagnóstico oportuno, la satisfacción de la población y el apoyo a las transformaciones necesarias  del sector.
Para nada se tuvo en cuenta como el reordenamiento laboral ha traído como consecuencia que haya muy pocos médicos que brinden la asistencia requerida sobre todo en los consultorios  del médico de la familia donde estos apenas son suficientes para atender las altas cifras de pacientes y cumplimentar con las exigencias del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), por lo que la insatisfacción ante la poca o nula eficiencia de los profesionales de la salud hacia la población, se evidencia en continuas quejas, superiores a los elogios.
No se debe dejar de mencionar que los enfermos llegan a los cuerpos de guardia de hospitales y policlínicos y hay muy pocos médicos de guardia- en el caso de los policlínicos casi siempre hay uno solo- por lo que tienen que esperar largas filas y, en los centros hospitalarios es común ver a los estudiantes de medicina con la alta responsabilidad de diagnosticar y valorar a los pacientes, a pesar de su escasa experiencia.
Además en el Pleno se criticó la falta de entrega de vestuario, calzado y medios de protección, y como han mejorado las condiciones  de trabajo, en cuanto al mantenimiento de las instalaciones.
No se especifica qué condiciones han mejorado ya que,  a grandes rasgos, poco han mejorado las condiciones de trabajo en policlínicos y hospitales donde la confección de las comidas para los trabajadores y pacientes es pésima y mal balanceada, las consultas no tienen el mínimo de condiciones, los salones de espera donde deben sentarse los pacientes, tienen  asientos zafados o rotos, falta de bebederos, baños donde no sale agua por el lavamanos o no se puede descargar la tasa, son parte de las situaciones más cotidianas en los centros de salud.
Entre los altos dirigentes presentes en el Pleno del Sindicato de la Salud se encontraba Salvador Valdés Mesa, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) quien realizó varias intervenciones y la consideró “ una buena reunión, útil y provechosa”.
Más adelante comentó que “como resultado de la reorganización de los servicios ha habido una reducción sensible en los gastos, en lo cual hay que seguir trabajando. Corresponde al sindicato desarrollar un movimiento de información y de toma  de conciencia para lograr una cultura del ahorro en los trabajadores”. La misma que no se le  exige  a los dirigentes y funcionarios.
 El también miembro del buró político refirió que, en cuanto al funcionamiento, se celebra un aproximado de un 100% de  asambleas, las que no siempre son del interés de los trabajadores, “por su formalidad”.
El sindicato, expresó  “ha de ser en cada colectivo el soporte  principal en que se apoye el Partido para su labor político ideológica… y que con el tiempo se fue deteriorando el activismo sindical y profesionalizando la labor del sindicato, que por esencia surgió y nunca  dejará de realizarse con activismo”.
Los trabajadores de este importante sector no ven realizadas sus expectativas, bajos salarios, malas condiciones de trabajo, carencia de materiales y medicamentos para realizar sus profesiones y un sinnúmero de faltas que nunca son resueltas, mucho menos atendidas por sus dirigentes sindicales, quienes están más al tanto de complacer las imposiciones del Estado que defender los derechos de sus trabajadores.
FUENTE
Lo más importante son los valores éticos, Carmen Alfonso, periódico Trabajadores, 19 de noviembre del 2012, página 16.

sábado, febrero 11, 2012

Dos periodistas cubanos opinan sobre las cartas de los médicos cubanos al periódico Granma.


Hemos incluido en el Blog de Medicina Cubana, las cartas de médicos cubanos como respuesta a una que apareció en la sección de buzón del libelo Granma, que también incluimos. Aquí como cierre a esta polémica que se originó porque las cartas que enviaron los médicos no fueron publicadas en Granma y si circularon dentro de Cuba como correos electrónicos, incluimos dos opiniones de periodistas  cubanos, el primero un periodista independiente, José Hugo Fernández ( foto abajo a la derecha) , con su artículo, “Los desposeídos de Esculapios. La segunda opinión es de la periodista “dependiente”, Elaine Díaz ( foto abajo a la izquierda)  con su artículo “Las cartas debajo de la mesa”.
 En las últimas semanas ha estado circulando por la intranet de Cuba un texto entre curioso y peripatético. Contiene tres cartas escritas por médicos habaneros para protestar por lo que consideran una actitud irrespetuosa del periódico Granma, el cual –según ellos- tuvo a bien publicar quejas de sus pacientes, pero ignora las respuestas de los galenos, incluidas, claro, las cartas en cuestión.

El detalle curioso radica en el hecho de que estos médicos, al parecer convencidos de que Granma no les dará cobertura, hayan resuelto echar a correr sus inconformidades por la intranet, que es una especie de solar mediático, donde la gente se cuenta sus cuitas, pero sin que la sangre llegue al río, pues todo queda entre los muros de la Isla, bajo el control del guardián de la puerta.
Lo peripatético es que los tres suscriptores de las cartas, cuyas inconformidades, según se aprecia claramente, están relacionadas con el mal funcionamiento del sistema de salud, y con el poder político, en general, descargan todo su disgusto contra los pacientes que se han quejado por su mal servicio.
Si acaso reprochan a Granma que les haya dado tribuna a los quejosos y no a ellos, que evidentemente creen merecerla más. Y sólo en última instancia -uno más que los otros dos- exteriorizan su preocupación y disgusto por la atmósfera de caos que impera en el país, aunque a través de una lectura errónea, en lo que concierne a sus causas, o quizá sea bajo una muy timorata cautela.
Quienes aún no hayan leído las cartas y se interesen por conocer su contenido íntegramente, podrán hacerlo en esta misma página. Leer todo el artículo haciendo CLIC AQUI

Los mecanismos de selección de las cartas que se publican en la sección dedicada a la ciudadanía en Granma ameritarían una profunda investigación. Asuntos concernientes a un solo individuo reciben toda la atención mientras se silencian otras cartas que denuncian, a partir de un solo hecho, la violación a la Constitución, las leyes ambientales y de salud en detrimento de más de 600 personas. Aunque una sola carta, por muy grave que sea, puede haberse perdido en el congestionado buzón de Granma, resulta sospechoso el silenciamiento a las polémicas respuestas de un grupo de doctores sobre los cuestionamientos a la atención médica hechos en varias misivas oportunamente publicadas por el diario.
Más allá de las justas razones del paciente para dirigir su crítica al diario nacional; resulta cuestionable la negativa del diario a otorgar el derecho a réplica a dos de nuestros galenos. Otra misiva, titulada “La impaciencia de los galenos” fue enviada a las páginas del diario sin haber recibido el visto bueno de la dirección. El Dr. Eider Valdés tampoco pudo ver sus cuestionamientos publicados:
El derecho a la crítica, pública y sin tapujos, debe constituir un requisito insoslayable del relato de los medios de prensa cubanos. El derecho a la réplica, al debate, a la presentación de ambas caras del problema, resulta asimismo imprescindible. Tienen los profesionales de la prensa y de la salud mucho que los une y poco que los separa: el altruismo y los bajos salarios; la búsqueda de un mundo mejor y la poca calidad del almuerzo; la vocación de servicio público y el trabajo a deshoras. La calidad de la labor de nuestros galenos no debería ser puesta en tela de juicio por la experiencia puntual de un ciudadano. La responsabilidad y el amor por la profesión de los periodistas tampoco deberían estar en la palestra pública por la posibilidad de cierta “dirección” de ocultar las cartas debajo de la mesa. Leer todo el artículo haciendo CLIC AQUI




jueves, abril 14, 2011

Un médico cubano despojado del derecho al trabajo por expresar sus opiniones.

El Hospital “José Ramón Martínez” del municipio habanero de Guanajay es un lugar relacionado con mi vida de muchas maneras. En este hospital nací en octubre de 1970. Aquí cursé mi año de internado 23 años después, él me vería graduarme en el verano triste de 1994 entre los rigores del “período especial”, en el umbral mismo de la crisis de los balseros. Aquí entre mis manos murió mi padre.
Foto a la derecha. El Dr. Jimenéz Vega frente al Hospital del cual fue expulsado.
Durante 12 años, como médico del Policlínico Comunitario, hice en él cientos de turnos de guardia médica, en los que ayudé a sanar y salvar a miles de personas hasta octubre de 2006 cuando fui despojado de mi trabajo. Aquí, siendo Residente en Medicina Interna, aquel memorable verano de 2005 recibí la noticia de que se aumentaría $48.00 pesos (menos de $2.00 dólares USD) a mi salario mensual, lo cual consideré, como la mayoría de mis compañeros, una falta de respeto; mis compañeros que como yo sufrieron durante años las malas condiciones durante las guardias médicas, la mala alimentación y la carencia de más de un recurso para diagnosticar o tratar a algún paciente. Pero a pesar de todo terminamos amando este lugar pues lo vimos a través del prisma de la consagración a que nos acostumbró nuestra profesión.
Pero hoy no haré una guardia médica, no consultaré a nadie, no remediaré ningún mal, no consolaré ningún dolor humano, no salvaré ninguna vida. Hace algo más de 4 años nada de esto a mí se me permite. Cuando me dirigí a mi Ministro en 2005, como parte de aquel grupo de 300 trabajadores para hablarle sobre nuestro salario, se sintió tan ofendido que resolvió primero no responder a aquel reclamo y meses después inhabilitarme para el ejercicio de la Medicina en mi país por tiempo indefinido (ver Resolución Ministerial 248). Aquel señor decidió echar por tierra, de un plumazo, la segunda mitad de mi vida. Durante estos 4 años el Servicio de Medicina de este Hospital, del que fui separado cuando se me suspendió arbitrariamente del estudio de esa especialidad en 2006, ha enfrentado durante casi todo el tiempo necesidades asistenciales no resueltas, teniendo vacantes la mitad de sus plazas de Internista, situación que se mantiene hasta hoy. Pero a pesar de todo había que castigarme de modo ejemplarizante, no importó que para esto haya habido que cometer la más atroz de las injusticias y pisotear todos los principios éticos posibles, no importó privar al Servicio de Medicina de un Residente a punto de graduarse, había que castigarme a como diera lugar. Hoy aún continúo privado de mi trabajo por haber ejercido mi derecho a opinar. Aun así hoy me asomo a la consulta, saludo a mis colegas de guardia que me preguntan sinceramente preocupados por el estado de las gestiones para regresar a mi trabajo, les respondo que con toda certeza lo lograré y desciendo la pendiente que conduce al cuerpo de guardia sintiendo aun en el hombro esa palmada tan necesaria.
*Médico Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Edita el Blog Ciudadano Cero.