… y sí se repetía esto hasta el cansancio porque la contracción pa’
significaba eso “palo”. Porque de eso se trata en Cuba: de odiarnos, excluirnos
y atacarnos sin ninguna conmiseración; y aceptar de buen grado que nos condicionen,
nos organicen y nos armen ¡con palos!, para golpearnos unos a otros.
Cuando empezó todas estas consagraciones a la agresión entre cubanos el
11J, pude leer de una empresa adjunta a la manufactura de ataúdes en Cuba que
había recibido la orden de preparar los palos o toletes, con torneadas
agarraderas para tenerlos listos. En tanto que los ataúdes apenas si podían fabricarse
y abastecer la creciente demanda de estos cuando los cadáveres, como
consecuencia de la pandemia, se amontonaban en las morgues y funerarias. Si
asumimos las golpizas y toletazos, ¡bien
estamos! Además de los muertos por COVID tendremos los heridos, apaleados y
muertos por la represión.
Palos, palos ...,y mas palos
Un abogado preocupado levanta su voz reclamando que la información sea veraz , objetiva y oportuna. Muestro en la
foto muchos palos, cortados de buen tamaño y pendientes de prepararlos. Esto
es, hacerle una especie de empuñadura y ponerle una correíta para que puedan
colgarlo de un clavito cuando no lo estén usando. Dice el abogado:
“En tal sentido pido obtener información veraz, objetiva y oportuna en
poder del Estado sobre el origen de los maderos, que están siendo entregados a
Grupos de Odio (Brigadas de Respuesta Rápida) para reprimir a
ciudadanos-manifestantes no convocados por la alta dirección del Partido
Comunista de Cuba. Al tiempo de acceder a la información sobre el máximo
responsable en indicar y consentir tan abominable medida represiva”.
Es así como, estamos frente a una sociedad envilecida donde, un grupo de
cubanos aupados por el régimen, se preparan para caerle a toletazos limpio
a otros cubanos que solo disienten, salen a la calle y dicen unas palabras muy
reveladoras como esas de: “Patria y Vida”; para esperar impávidos que
les rajen las cabezas con un palo.
De veras …, ¿necesitamos una información veraz, objetiva y oportuna?
Los recientes acontecimientos en nuestra Patria, Cuba,
se veían venir.
Hace una semana indagué sobre las bases jurídicas para
declarar un estado de calamidad pública en Cuba en relación con los
acuciantes problemas que se derivaban de las medidas tomadas en relación con la
Pandemia, la escasez crónica de bienes, el deterioro de los servicios, la represión
rampante, la inmigración descontrolada, la desidia del régimen, su negligente
actitud y la desesperanza del pueblo todo. Nunca pude saber cómo y cuales pudieran
ser los mecanismos para que, las autoridades en control del poder en Cuba pudieran
declarar y lo hicieran el estado de calamidad publica y lo que esto
conllevaba.
Hoy debemos asumir la condescendencia, la nobleza de miras y tratar de
comprendernos; antes de que veamos partir la última oportunidad de salvar la
Patria.
No hago recomendaciones, seamos prudentes en medio de tanto dolor; pero
eso sí, no abandonemos la oportunidad de, ante tanta tragedia, elevarnos como
Nación. Esto debe ser dedicación de todos, pasión de todos y compromiso de
todos.
Hoy ha sido tendencia en Twitter los hashtags: #SOSMatanza y #SOSCuba.
Tendencia conductualdebe ser que cada
uno de nosotros, cubanos todos, asumamos la resulta propensión al amor infinito
a la Patria, la conmiseración de todos y, por qué no, derramar una lagrima
oportuna de consuelo y de sanación.
Por lo demás, donde usted este como cubano, asuma un momento de
reflexión junto a sus familiares, amigos, hermanos en la Fe y contertulios.
Eleve una oración a Dios y muestre que la virtud de Patria no ha sido
despreciada o excluida del sentir de todos.
Llegará el tiempo en que, a los cubanos de bien, una Patria agradecida
nos mirará orgullosa.
Donde quiera que este, cuando así lo decida, hínquese de rodillas, A fin
de cuentas, un país puede levantarse de las ruinas con apego a la virtud y el
necesario temor a Dios.
Hoy en la mañana fuimos a los servicios religiosos que
habitualmente asistimos los domingos. En el templo recibimos dos llamadas telefónicas,
había insistencia y el mensaje fue conmovedor: “la gente en Cuba esta en la calle”
Llegado el momento de la oración final del servicio,
cuando se me pidió que lo hiciera, solicité que se me diera unos minutos para
hablarle a la congregación allí reunida.
Fue entonces que hablé de la gracia de Dios para con todos
y de la crítica situación de Cuba; de cómo había recibidos mensajes alarmantes
y perturbadores sobre lo que acontecía en nuestro país. Pedí oración para nuestra
atribulada Patria, para los cubanos todos, fue entonces que elevé una oración
entre emoción y tristeza. Terminado el servicio muchos se acercaron a nosotros en
muestra de solidaridad y respeto. No faltaron los abrazos y las lágrimas.
De regreso encuentro una y otra información; se sucedían
sin que llegara a percibir el alcance de todo lo que estaba pasando. No hay la más
mínima duda de que, vivimos los cubanos todos, una situación de conmoción
nacional. ¿A donde nos conducirá todo esto?, no puedo predecirlo.
Necesitamos que mostremos la elevada consideración de
que mañana no seremos el mismo pueblo, de que debemos asumir nuestras
decisiones y obrar con la cordura que requiere una situación que puede tornarse
violenta y terminar en una tragedia.
Un pueblo se levanta sobre la virtud, el temor de Dios
y la valentía de sus hijos.
Aceptemos las contingencias; Dios tenga piedad y de protección
a los agraviados.
Tengo la certidumbre de que, un gran abrazo nos espera.
Durante 9 años viví en la ciudad de
Cárdenas y trabajé en el Hospital de esa ciudad. Desempeñándome como medico
especialista, docente y jefe del Servicio de Urgencias. Confío en la dedicación
y profesionalidad de los médicos cardenenses; doy fe de su apego a la práctica
de la Medicina y cuanto pueden hacer. Hago votos porque esta lamentable
situación sea superada y que el personal, los recursos y la administración del Hospital
puedan solucionar este evento. Al final buena parte de la población que se
atiende en este hospital saldrá beneficiada.
Licenciada en Psicología Policlínico Héroes del Moncada.
Cárdenas. Cuba
Qué hay de malo en reconocer que necesitamos algo que
tantas veces hemos regalado SOLIDARIDAD.A mi criterio la solidaridad es tan noble y válida tanto cuando se da
como cuando se recibe
Tres líneas para desarrollar, que justifican la
necesidad de solicitar ayuda:
1-Nuestro pueblo, nuestra gente
Tenemos una población enferma o en alto riesgo de
enfermar, una población acostumbrada a ver al médico de la familia tocar a su
puerta cuando falta a una consulta, acostumbrada a tener un dolor de garganta y
hacer un ciclo de amoxicilina por ello. Una población acostumbrada a acudir a
un cuerpo de guardia nocturno por un dolor de cabeza para chequear tensión
arterial y ser atendida con la inmediatez de una emergencia.
Contradictoriamente esta población ahora está sufriendo la enfermedad más
mortífera del último siglo y se siente desprotegida, atemorizada, siente que
les falta la mano del médico que conoce hasta sus resultados de glicemia. No
les llega la atención médica cuando más la necesitan, o deben esperar en un estado
de salud deteriorado largas colasy la
razón no existe suficiente personal sanitario para cubrir todos los frentes que
se están llevando a cabo al mismo tiempo en el territorio. Nuestra gente,
incluso encontrándose en una institución habilitada para pacientes positivos,
sufre la ausencia de los tan buscados y necesarios antibióticos, esteroides,
antipiréticos etc.…. La realidad es que no existen los medicamentos para tratar
los diferentes síntomas que presentan los pacientes positivos de Covid19.
2-Nuestros trabajadores de la salud
He sido testigo durante estos últimos días, después de
más de una década en este sector, de las historias más tristes y he visto
médicos llorar de dolor, de impotencia, de desgaste. Sí la fatiga pandémica
recorre los pasillos de todas las instituciones de salud. He visto médicos
salir de una guardia de respiratorio sin un minuto de descanso a una jornada de
más de 8 horas de vacunación, donde todos los días son lunes. Salir con un plan
rumbo al consultorio y recibir una llamada que los lleva de 7 a 15 días a un
centro de aislamiento, trabajando con más de 100 pacientes positivos, solo con
el brazo derecho de una enfermera.
Recibir una alimentación que pasa de ser insuficiente
a ser triste y degradante para enfrentar jornadas de trabajo donde duermen, los
que pueden, 2 horas y empatan los días. Y los he visto sufrir mucho por decirle
a los pacientes no tengo camas, no hay capacidad, se agotaron los PCR, no hay
medicamentos, deben trasladarse por sus propios medios, no llega la ambulancia,
su familiar ha fallecido. Historias cotidianas en los últimos tiempos para lo
cual deben crear mecanismos psicológicos adaptativos y lidiar con ver en los
otros la crítica o el desprecio hacia nuestro trabajo y ser tildados de
insensibles. Sí sufrenla humana
incomprensión, a veces devenida en ingratitud, del pueblo que también sufre. He
visto médicos llegar a sus casas y no besar a sus hijos y aun así contagiarlos.
Los he visto enfermar en el ejercicio de su profesión, y en lugar de ser
indemnizados por riesgo laboral y cobrar horas extras, ni siquiera para que
todo el mundo lo sepa, reciben privilegios de ninguna índole. Comparten el
mismo pasillo en el hospital y la misma carencia de medicamentos. Los he visto
infectarse y re-infectarse, debutar con hipertensión por el exceso de trabajo y
responsabilidades y hemos visto a muchos morir. También los he visto, en
ocasiones ofrecer el trato poco esperado y a veces hasta defensivo, humano. Lo
hacemos con nuestros hijos, con nuestros padres en momentos de estrés mantenido
como al que están sometidos nuestros profesionales de la salud. Se llama
desahogo, catarsis, se llama límite de capacidad excedido.
3-Necesitamos insumos médicos y alimentación para
cubrir los centros de aislamiento
El país no está en condiciones y lo entendemos,
PIDAMOS AYUDA, a la OMS, a la comunidad internacional, a los países amigos,
a…., cualquiera que desee brindarla. Mientras los medios de difusión masiva
sigan mostrando imágenes en Matanzas como las de hoy en salas privilegiadas del
Hospital Faustino Pérez y no muestren los videos que circulan por las redes de
los pasillos del HospitalJulio
Aristegui Villamil de Cárdenas colapsados, mis respetos para ellos, pero solo
se está mostrando una parte de la realidad. Mientras se continúe diciendo que
todo está garantizado en cada entrevista, estamos negándonos nosotros mismos la
posibilidad de por primera vez dejar entrar la SOLIDARIDAD que tanto hemos
brindado. Los médicos no aguantamos más una jornada en la que tengamos que
preguntar a la mamá de un bebé ¿tienes algo que darle para la fiebre? (pregunta
en dirección incorrecta). Y aguantar una convulsión febril con las manos en los
bolsillos (historias reales). No se trata solo con interferón las tan
frecuentes neumonías post-covid, se necesitan antibióticos, se necesitan esteroides
cuando un paciente está desaturando. Se necesitan medicamentos. Y se necesita
una alimentación adecuada para afrontar la enfermedad y las reacciones adversas
de los medicamentos.
Vimos colapsar el sistema de salud en Italia, España, EE.
UU., Brasil, Ecuador, la India… y una larga lista. Debemos reconocer ese
colapso aquí en nuestra provincia. Eso no nos hace débiles, irresponsables,
poco trabajadores. Que la población entienda esto va a ayudar a la tan
necesaria percepción de riesgo y a reajustar las necesidades ante esta nueva
realidad. Que la comunidad internacional entienda esto va a abrir sin dudas
puertas a la AYUDA. No puedo ver el mal en mis palabras
Este reclamo de AYUDA no tiene un contenido ni
objetivo político. No queremos llegar al momento en el que pongamos también
sobre los hombros de nuestros médicos la decisión de quién debe usar un
respirador y quién no.
Médicos cubanos escriben conmovedora carta a quienes,
erróneamente, pudieran considerar terminada la pandemia. En crudos términos
describen procederes y consecuencias para que nadie minimice la amenaza
Un grupo de médicos de la Unidad de
Cuidados Intensivos del Hospital Militar, alarmado por la gravedad del covid-19
y la percepción de que la población ha dejado de temerle, dirigió una carta de
alerta al diario Tribuna de La Habana que el periódico Granma reprodujo pocas
horas después, replicándose por el resto de los medios oficiales y llegando a
redes sociales de ministerios. Sin embargo, horas después, el órgano oficial
del Partido Comunista de Cuba había retirado la misiva y, a estas horas, la
página muestra un error.
La información se refiere a una carta
colectiva de la Unidad de cuidados Intensivos del Hospital Militar. ¿Cuál
hospital militar? Me pregunto porque hay mas de un hospital militar y en cada
uno de ellos una unidad de cuidados intensivos. Como sea es inusual que los médicos
de instituciones militares se pronuncien abiertamente sobre cualquier problema.
Aquí toman el toro por los cuernos y esto es lo que opinan:
CARTA DE LOS MÉDICOS
DE LA UCI DEL HOSPITAL MILITAR.
Queremos hacer un llamamiento cordial al sentido común
de las personas que han tomado el desconfinamiento como si se hubiese terminado
la pandemia y como si hubiésemos vuelto a la normalidad anterior al comienzo de
esta crisis.
Infectarse con el nuevo coronavirus NO es un resfriado
común: hay fiebres altas, dolores de garganta y opresión en el pecho a tal
punto que se siente como si se le fuera la vida y ahí llega lo peor: se
necesita reanimación.
Se habla de ventilación, pero NO es una máscara de
oxígeno puesta en boca y nariz, mientras usted disfruta acostado pensando en su
vida, ¡no!
La ventilación invasiva para la COVID-19 es la
intubación que se hace bajo anestesia general y que consiste en quedarse mínimo
dos a tres semanas sin moverse, muchas veces boca abajo (decúbito prono), con
un tubo en la boca hasta la tráquea, que le permite respirar al ritmo de la
máquina a la que se está conectado.
Usted no puede hablar, ni comer, ni hacer nada de
manera natural porque la molestia y el dolor que siente necesitan de la
administración de sedantes y analgésicos para asegurar la tolerancia al tubo.
Durante el tiempo que el paciente necesite la máquina
para respirar, estará en un coma inducido, esto es un coma artificial.
En 20 días con este tratamiento, un paciente joven
llega a tener una pérdida de masa muscular de un 40% y la posterior reeducación
será de seis a 12 meses, asociado a traumatismos severos de la boca o de las
cuerdas vocales.
Es por esta razón que las personas ancianas o frágiles
en su salud, no aguantan.
Si llegaron a leer este mensaje hasta aquí, le
agradeceríamos que lo compartiera para que entre todos nos tomemos en serio
esto, ahora que se está volviendo a salir. Sigan por favor las indicaciones y
recuerden que es necesario que se lo tomen mucho más en serio.
Esta pandemia termina cuando se encuentre la vacuna,
NO ANTES.
Nota: La foto corresponde a la publicación, pero no
podemos afirmar que se trata de los médicos firmantes. Si usted tiene la información
del hospital militar en cuestión póngala en los comentarios.