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viernes, julio 19, 2024

Un artículo muy interesante sobre el Colegio Médico Independiente de Cuba escrito por el chivato Manuel David Orrio.

 

Introducción al artículo: En el año 1996 me vinculé al Colegio Médico Independiente de Cuba, mediante intermediación de Mercedes Núñez Cabrera, quien me presentó a la Dra. Iraida de León, entonces presidenta de la organización arriba mencionada. Alrededor del 1998 el esposo de la Dra. León [Rolando Martínez Valdés], un personaje siniestro; me introdujo con el periodista independiente Manuel David Orrio al cual visite en dos ocasiones, la primera para informarme y la segunda para comprobar que era un vulgar chivato. En mis indagaciones para una historia del Colegio Médico Independiente de Cuba, del cual fui Asesor principal hasta mi salida del país; encontré este artículo que, por sus interesantes informaciones incluyo aquí en el Blog de Medicina Cubana. [El Editor del Blog]

PROPUESTA LA INVALIDACIÓN DE MÉDICOS INDEPENDIENTES CUBANOS

Manuel David Orrio 

por Manuel David Orrio

LA HABANA, 24 de marzo (Especial para CubaNet). - Una de las medidas que aplicaría el Ministerio de Salud Pública cubano durante 1997 sería la invalidación de los títulos profesionales de destacados médicos por desacuerdos de estos con el sistema político y de salud, dio a conocer uno de estos galenos.

Según el doctor Augusto Madrigal Izaguirre, secretario de relaciones internacionales, científicas y profesionales del Colegio Médico de Cuba-una entidad independiente que promueve el ejercicio de la medicina desde un punto de vista estrictamente profesional-la verdadera causa de esa medida estaría en la creación y reorganización del citado Colegio, no autorizado y objeto de represión por parte del gobierno de Fidel Castro.

Internacionalmente, las causas de invalidación para el ejercicio de la profesión médica se han relacionado con una incapacidad profesional o ética del galeno para combatir las enfermedades, no por razones de índole política o de disidencia con aspectos de la administración de salud. Los currículos de los doctores propuestos para el acto invalidatorio no parecen indicar incompetencia. Ellos son Iraida de León, Dianelys García González y el propio Madrigal, según trascendió.

Iraida de León León se graduó en 1983 con título de oro, el máximo galardón posible para un estudiante universitario cubano. Especialista en medicina física y rehabilitación desde 1991, ha cursado entrenamientos de postrado en acupuntura, rehabilitación de quemados y enfermedades exóticas, entre otros. Acumula una destacada actividad científica en congresos internacionales de neurología, turismo de salud, termalismo y balneoterapia, ortopedia y traumatología, y medicina física y de rehabilitación. Es miembro de la Sociedad Cubana de Neurociencia, Termalismo y Ortopedia y Traumatología. Presto servicios en la compañía minera Guymane, en Guyana. Expulsada de la salud pública cubana en 1992, preside en la actualidad el Colegio Médico de Cuba.

Un caso que parece vincularse a los secretos de la política cubana es el del doctor Augusto Madrigal Izaguirre. Médico desde 1975, y especialista en administración de salud y hospitales desde 1984. Militar de carrera, alcanzo el grado de mayor y ocupo responsabilidades médicas en las fuerzas armadas y el ministerio del interior de Cuba, así como en su similar de Nicaragua, donde asesoro a los servicios médicos y atendió a los líderes sandinistas Tomás Borge y Doris Pijeri, además de a la madre del expresidente nicaragüense Daniel Ortega Saavedra. El doctor Izaguirre ha participado en congresos internacionales y publicados libros fuera de Cuba sobre administración de salud. Ha cursado maestrías en acupuntura, moxibustion y homeopatía. Degradado, y expulsado del ministerio del interior de Cuba, cumplió cuatro años de prisión por salida ilegal del país, deserción y tenencia de armas de fuego. Durante su encarcelamiento fue compañero de ergástula de Patricio La Guardia.

Las nuevas generaciones de médicos cubanos están representadas en la persona de Dianelys García González, de 27 años de edad. Médica desde 1993, laboro en el servicio de urgencia del Hospital Municipal de Consolación del Sur, en la provincia de Pinar del Río, terruño natal del célebre músico cubano Willie Chirino. Separada de la salud pública cubana por expedir un certificado médico a un supuesto agente de la CIA según informaciones, fundo y preside la Asociación de Trabajadores Independientes de la Salud, entidad adjunta al Colegio Médico de Cuba, donde es vicepresidenta. La doctora García González anda por estos días de segunda luna de miel. Su esposo, el también doctor en medicina Jesús Marante Pozo, presidente de honor del citado Colegio, salió de la cárcel hace muy poco, donde estuvo por actividades de oposición política.

Otros ejecutivos del Colegio Médico de Cuba podrían sumarse a la lista, aunque por el momento no se dispone de nombres. Entre ellos estarían los doctores Ramón Martínez de la Nuez y Luis Pérez Ruiz.

Ramón Martínez de la Nuez, de 35 años de edad, se graduó en 1986 y laboro como médico generalista. Detenido en 1991 por salida ilegal del país, cumplió dos años de privación de libertad y fue expulsado de la salud pública cubana por no confiable. Pérez Ruiz, por su parte, tiene 27 años de edad y se graduó de médico en 1993. Fue separado del sistema de salud en mayo de 1995. Es miembro del Partido Pro Derechos Humanos.

El Colegio Médico de Cuba, cuyo representante en el exterior es el galeno cubano doctor Wilfredo Ventura, está planteando por el simple hecho de su existencia un conjunto de problemas dignos de atenderse. Sus integrantes quieren ejercer su profesión con independencia de su credo político o religioso, manifestar libremente sus opiniones a las autoridades sobre el acontecer de la salud en Cuba, promover la ética y la superación profesional de los galenos, reivindicar el respeto a la profesión médica a través de lo similar a la personalidad individual de los profesionales, promover las relaciones interprofesionales, y contribuir a la preservación y mejoramiento de los ecosistemas del país, según documentos emitidos por la institución.

Aunque no excluyen a la medicina estatal, defienden el derecho de existencia al ejercicio privado o mutual de la profesión, una de las causas probables de la antipatía del gobierno de Fidel Castro por estos galenos, devenidos en herejes. Paradójicamente, economistas del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas, adjunto al Ministerio de Economía y Planificación de Cuba promueve, desde posiciones marxistas, algo similar.

Otros aspectos inexplicables aparecen. En Cuba, profesionales graduados antes del triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 pueden ejercer privadamente la medicina. Cuando el país no disponía de la cantidad de médicos de que hoy se enorgullece con razón, médicos que cumplieron penas de cárcel por razones políticas fueron reintegrados a los servicios de salud del estado, tras extinguir sus condenas o ser liberados antes del tiempo.

Por lo pronto, los médicos independientes cubanos existen. Un decreto oficial podrá invalidar sus títulos. ¿Pero la gratitud de sus pacientes, quien la invalidara?

Los lectores interesados en comunicarse con Manuel David Orrio puede dirigir su correspondencia a: Requena #8 Apto. 4 (interior), entre Carlos III y Lugareño. Ciudad Habana 10600, Cuba.

Foto: Manuel David Orrio a finales de 2006 o principios de 2007.Crédito: Gary Marx

Nota: Informaciones adicionales sobre este artículo, lo que aquí se muestra y las personas aquí mencionadas pueden enviarlas al correo electrónico del Blog: cubanmedicine@yahoo.com [ser tiene en cuenta el anonimato].

 

sábado, julio 07, 2012

Así paga el régimen castrista al delator enfermo.

Aunque he incluido dos partes de la carta del chivato Manuel David Orrio al Ministro de Salud para ver si resuelve un medicamento que necesita; el resto de la carta no la incluiré, ya he puesto suficientes enlaces a ella. Concluyo con el artículo del destacado opositor cubano, René Gómez Manzano que se refiere a esta carta en estos términos:
LA HABANA, Cuba, junio del 2012 -Acabo de leer la carta abierta dirigida al ministro de Salud Pública por un antiguo infiltrado en el periodismo independiente de Cuba: para la Seguridad del Estado, “Miguel”; para el Registro Civil, Manuel David Orrio, quien— ¡a estas alturas!— no tiene empacho en calificar de “enorgullecedora” su actuación como “agente encubierto” de ese órgano represivo.
En ese documento, el informador —antes alternativo, ahora oficialista— hace un pormenorizado inventario de las complejas, demoradas e infructuosas gestiones hechas por él para obtener un medicamento búlgaro —el Bromhidrato de Galantamina— que —según afirma— es el indicado para el síndrome post-poliomielítico (SPP) que padece.
Foto a la derecha el delator Manuel David Orrio.
El periodista —a no dudarlo— viola la recomendación martiana que tanto gustaba repetir un gran cubano que me honró con su amistad, Don Gustavo Arcos Bergnes: “A ministro, carta corta”. El farragoso escrito tiene la friolera de seis páginas de letra pequeña, y su lectura resulta cansona. No obstante, vale la pena examinarlo.
Comienza Orrio por consignar su pedigrí de apoyo al régimen, y menciona de manera temprana la palabra mágica (“revolucionario”). Después, aparecen manifestaciones paroxísticas de su ego gigantesco, así como dilatados pasajes en los que narra los pormenores de su historia clínica y describe los efectos que tienen el uso y la abstinencia de la medicina faltante.
Es justo consignar que, en medio de esa sobreabundancia de datos, no faltan señalamientos tajantes, que sólo podemos conceptuar como una fuerte crítica a algunos de los innumerables abusos y desvergüenzas que proliferan en el castrismo. Aunque —claro— él los atribuye no al sistema, sino a los “burócratas y corruptos”. El valor de esta especie de denuncia radica no en la solvencia moral del personaje —para mí inexistente—, sino en el hecho de provenir ella de un incondicional del propio régimen.
En su misiva, Orrio comienza por calificar de “misteriosa” la resolución en la que se amparó, pues —cosa frecuente en Cuba— esa disposición legal no ha sido publicada. Acusa al Ministerio de Salud Pública de tener “algo parecido a una contabilidad doble” e insinúa que sus desventuras pudieran deberse a una represalia por —según asegura— haber sido “de los primeros periodistas cubanos en denunciar” el exterminio de enfermos en el Hospital Psiquiátrico de Mazorra.
Menciona las “secuelas discapacitantes de las neuropatías que azotaron al país durante los años más duros y hambrientos del llamado Período Especial” y la conversión de la poliomielitis en “enfermedad huérfana”, a la que los burócratas de la medicina cubana no prestan atención porque, gracias a las actuales vacunas, no existen casos nuevos.
También denuncia las escandalosas demoras en la tramitación de su pedido: diagnóstico y aprobación hospitalaria del fármaco en septiembre, decisión negativa en enero, notificación al interesado en marzo. Seis meses para tres sencillos trámites oficinescos. ¿Y el “paciente revolucionario”? ¡Que se joda! ¡Así paga el Diablo a quien bien le sirve!
Orrio recuerda que “Cuba dispone en la actualidad de cifras millonarias que obligatoriamente han de destinarse a la adquisición de medicamentos o equipos médicos, a tenor del Decreto­-Ley 213, el cual legisla un impuesto de 0,245 dólares estadounidenses por minuto de comunicación telefónica” con el país del Norte: una explotación inicua que encarece el servicio hasta límites delirantes.
Al respecto, comenta el gacetillero-delator: “Interesante sería, para el pueblo cubano, saber cuánto se ha recaudado a tenor del citado impuesto, vigente desde hace unos diez años” y “cuánto del mismo se ha invertido o gastado en aquello a lo que la ley obliga”. Y concluye con una pregunta capciosa dirigida al Ministro: “¿Garantiza usted que no ha habido ilegales desvíos de recursos procedentes de ese tributo?”
Era Orrio —sin dudas— uno de los informadores más competentes entre quienes se declaraban independientes y resultaron ser también informantes. Comparado con algún otro que, al escribir o hablar, nos hace padecer vergüenzas ajenas, el minusválido rayaba casi en la genialidad. Pero ya lo dijo nuestro Apóstol en frase lapidaria: “Como la llaga, con hierro ardiente, ha de ser quemado en su cueva el talento que no sirva a la virtud”.
De todas maneras, queda de su carta abierta el pensamiento dedicado a esos “más de 400 mil cubanos”  —sus “compatriotas dolientes”— que son discapacitados, muchos de los cuales sufren hoy los efectos tardíos de la terrible poliomielitis y no tienen ni la esperanza de paliarlos.
A diferencia de Orrio, esos infelices carecen de acceso inmediato a la solidaridad de nuestros hermanos exiliados (cuya buena fe él sorprendió con sus engaños de otro tiempo), o a la de los fanáticos o tontos útiles de hoy —como los búlgaros que “le resolvieron” la medicina—, quienes se consideran en el deber de apoyar a alguien por haberse prestado hacer sus deposiciones para que encarcelaran a personas de quienes mendazmente se había declarado compañero de ideales, y esto por el único “delito” de emitir pensamientos discrepantes.
*(La Habana, 1943). Graduado en Derecho (Moscú y La Habana). Abogado de bufetes colectivos y del Tribunal Supremo. Presidente de la Corriente Agramontista. Coordinador de Concilio Cubano. Miembro del Grupo de los Cuatro. Preso de conciencia (1997-2000 y 2005-2007). Dirigente de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil. Ha recibido premios de la SIP, Concilio Cubano, la Fundación HispanoCubana y la Asociación de Abogados Norteamericanos (ABA), así como el Premio Ludovic Trarieux.

miércoles, julio 04, 2012

Delator en carta al Ministro de Salud de Cuba dice que hay dinero para comprar medicamentos.

Dice el delator, Manuel David Orrio en su carta al Ministro de Salud en Cuba que hay dinero suficiente para comprar medicamentos en Cuba, no es justificable la falta de medicamentos pues las ganancias de las llamadas desde los Estados Unidos y el pago de la colaboración medica en el  exterior  son significativas y hay que emplearlas en comprar medicamentos…, sobre todo el que el sujeto este necesita. Sigue con la perorata y dice:
Nivalín vs. Dinero…y burócratas.
Cito a la Guía Terapéutica del MINSAP, edición de ¡1981! (Ediciones ORBE, La Habana, 1981) donde aparece el Nivalín o Galantamina como medicamento incorporado a la farmacopea criolla, existente en el Archipiélago y por el decenio de los 80 adquirible en cualquier farmacia, de acuerdo con mi experiencia personal. 
Foto a la derecha del chivatientes aparentemente molesto con el Ministro.
Según la misma, el fármaco nombrado es un anticolinesterásico que facilita la transmisión de los impulsos nerviosos en las sinapsis centrales y periféricas, con excitación de los centros reflejos espinales. La Galantamina es más potente y menos tóxica que la Neostigmina. Se  indica para el  tratamiento de las secuelas poliomielíticas en sus períodos restitucional y residual; neuritis facial y otras, radiculitis, polineuritis, mielitis; estados consecutivos a traumas de la columna vertebral y médula espinal, a extirpación de tumores extramedulares y a afecciones vasculares cerebrales o lesiones del cerebro; parálisis espásticas del niño; en la miastenia ejerce un efecto más prolongado que la Eserina o la Neostigmina. Como reacciones secundarias se apuntan: muy raramente tialismo, bradicardia, vértigo; éstas ceden por supresión temporal del medicamento y administración posterior en dosis menores o más fraccionadas. Se contraindica para la bradicardia, epilepsia y  asma bronquial.
Las referencias actuales sobre el Nivalín ratifican o añaden que “se indica durante la convalecencia y la fase residual de la poliomielitis; neuritis; radiculitis; polineuritis; paresias y parálisis espásticos; miopatías; miastenia; distrofia muscular progresiva; parálisis cerebral en niños; parálisis del nacimiento; nicturia; parálisis residual  que sigue una hemorragia del cerebro y algunas formas de impotencia; enfermedad de Alzheimer suave y moderada; para suprimir el efecto de los bloqueadores neuro-musculares “no despolarizadores” (nondepolarizing) y  como antídoto en la intoxicación de la morfina”.
  Estos y otros datos sobre la versión actual  son consultables en  http://www.sopharma.com/  y http://www.nivalin.com/ o, si se desea leer en castellano, en el hipervínculo siguiente:
http://translate.biogenicstimulants.com/wl/services/SN4WFrQDWIj8WCx.... Además, ya se comercializa en tabletas y jarabes, no sólo como inyectable subcutáneo.
Foto a la izquierda junto al Coma-Andante.
Digresión apuntable: el fabricante --  Sopharma, Bulgaria --  refiere eficacia del Nivalín en la  “enfermedad de Alzheimer suave y moderada”.  Por lo menos conozco el caso de una mujer, enferma de ese mal, quien lo consume y ha experimentado una observable mejoría. La paciente puede acceder a ese tratamiento porque tiene una hija residente en España, quien  le envía el fármaco a un elevado costo mensual promedio. La prescripción fue recomendada desde Cuba por el neurólogo Dr. Carlos Maya Entenza  -- mi neurólogo --, el mismo al que ahora se le habría rechazado el Nivalín para mí, cuando el fármaco tiene desde hace más de 20 años un primer destino: combatir las secuelas de la poliomielitis.
A Cuba, se conoce, la amenaza el Alzheimer; parte de su población padece secuelas discapacitantes de las neuropatías que azotaron al país durante los años más duros y hambrientos del llamado período especial  ¿Algo se opone a probar fortuna con un medicamento que estuvo plenamente reconocido por la medicina cubana desde más de  dos décadas atrás?
Se sabe: no hubo razón terapéutica alguna para renunciar al también llamado Galantamina. Simplemente, al desaparecer el campo diz que socialista, la Unión Soviética y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), Cuba cayó en gravísima crisis económico-social y, sencillamente, NO TUVO DINERO ni para continuar la importación del fármaco… ni para satisfacer miles de necesidades más. El Nivalín es búlgaro; llegaba a nuestro país bajo el sello  Pharmacin, actual Sopharma. Por tanto, huelgan comentarios. Si acaso, recordar que en un determinado momento hubo en el Archipiélago unos 300 medicamentos en “stock cero”, a los que eufemísticamente se les denominaba “en falta”. Ministro: sea sincero consigo mismo ¿Cree que el “en falta” pertenece al pasado?
Sin embargo, aquel ayer no es este hoy: Cuba dispone en la actualidad de cifras millonarias que obligatoriamente han de destinarse a la adquisición de medicamentos o equipos médicos, a tenor del Decreto-Ley 213, el cual legisla un impuesto de 0,245 dólares estadounidenses por minuto de comunicación telefónica con los Estados Unidos de América, sin contar los ingresos por la colaboración de salud en el exterior, principal o uno de los principales aportes a la formación del Producto Interno Bruto (PÎB). Interesante sería, para el pueblo cubano, saber cuánto se ha recaudado a tenor del citado impuesto, vigente desde hace unos 10 años. También, conocer cuánto del mismo se ha invertido o gastado en aquello a lo que la ley OBLIGA ¿Garantiza Ud. que no ha habido ilegales desvíos de recursos, procedentes de ese tributo?
Además, posee el Archipiélago una respetable industria biotecnológica y farmacéutica, capaz de emprender proyectos de intercambio y colaboración. Se rumora sobre el interés de los búlgaros por acceder al  criollo Vidatox, fármaco elaborado a base del veneno de un escorpión único de nuestro país, el cual ha probado eficacia en paliar o hasta eventualmente curar algunos tipos de cáncer. Entonces, ¿no puede haber colaboración y hasta buenos negocios farmacéuticos entre Bulgaria y Cuba?    
…., esto continua….,

jueves, junio 28, 2012

Una carta del chivatiente Manuel David Orrio dirigida al Ministro de Salud cubano porque no encuentra un medicamento.

 ! Lo que hay que ver…, y leer!, aquí tenemos una carta del chivatiente Manuel David Orrio, ¿ lo recuerdan? El mismo que ‘hecho pa’ lante” algunos de los opositores y periodistas independiente durante la primavera negra de Cuba. Pues bien , con su peligrosa y nauseabunda verborrea se dirige al Ministro de Salud Pública de Cuba porque no encuentra un medicamento que utiliza para su enfermedad, esa que hace tiempo le torció las piernas y el alma. La carta no tiene desperdicio y la incluiremos por ‘pedazos’ porque semejante documentos así se descalifica . En la carta hace fuertes acusaciones al sistema de salud cubano.
Primera entrega…, ¡agárrense!.
La Habana, marzo 16 del 2012  “Año 54 de la Revolución”
  A: Dr. Roberto Morales Ojeda
  Ministro de Salud Pública de la República de Cuba
  DE: Manuel David Orrio del Rosario
Periodista del Centro de Información para la Prensa de Cuba,  Ex – Agente Miguel de los Órganos de la Seguridad del Estado ,  Medalla al Valor “Eliseo Reyes” de Primera Clase (otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba, Acuerdo 3570)
ASUNTO: Negativa de la Dirección Provincial de Salud de La Habana a autorizar la importación extraordinaria del medicamento conocido como Nivalín o Galantamina, solicitado para Manuel David Orrio del Rosario por el Comité Médico – Farmacéutico del Hospital Clínico Quirúrgico Comandante Manuel “Piti” Fajardo, a proposición del neurólogo de esa institución, Dr. Carlos Maya Entenza. 
  Se fundamenta el pedido sobre  la Resolución 232 del Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP).
  Objetivo: importar el fármaco para combatir en el paciente un Síndrome Post-Poliomielitis (SPP). Productor  y país de origen: Sopharma, Bulgaria.
  Ministro Morales Ojeda: ( foto a la derecha)
  Se dirige a Ud. un periodista revolucionario cubano. Por tanto, no vacilo en difundir esta CARTA ABIERTA en prestigiosos diarios digitales de la izquierda anticapitalista, así como en redes sociales donde una coalición de patriotas defendemos a Cuba de algo cuyo nombre es ciberguerra,
   Ni extorsiono, ni amenazo. Me limito a ser consecuente con las reiteradas exhortaciones hechas a la prensa criolla por el Gral. de Ejército Raúl Castro Ruz, en el sentido de, como dice el cubano de a pie, “combatir lo mal hecho”. Sobre todo porque, más que mi caso, me inspira ese “bien común” cuyo nombre es  compatriotas dolientes.    
  Como ha podido leer en el ASUNTO, se trata de la negativa a realizar una importación extraordinaria de Bromhidrato de Galantamina, comercialmente conocido como Nivalín o Galantamina. Este  fármaco, actualmente producido por la firma búlgara Sopharma, fue creado en sus inicios  para combatir los llamados efectos tardíos de la poliomielitis (Síndrome Post-Polio, según la literatura internacional), el cual he padecido y estoy padeciendo en forma recurrente desde 1988, tras sobrevivir en 1954 a la enfermedad y haber logrado apreciables niveles de rehabilitación física y de integración social. 
   Según se me ha informado, esta importación es viable al amparo de una “misteriosa” Resolución 232 del MINSAP. “Misteriosa”, porque la que aparece como corresponde a Derecho en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, no guarda relación alguna con el tema que se aborda (www.gacetaoficial.cu/pdf/GO_O_045_2005.rar ).
  Sin embargo, decenas de médicos o funcionarios de la Salud Pública hablan y actúan a tenor de la “misteriosa” providencia, lo cual hace pensar que el MINSAP tiene algo parecido a una “contabilidad doble”, como si pretendiera “burlar a un fisco” cuyo nombre es PUEBLO CUBANO.   
  Que conozca, los secretos de Cuba están protegidos legalmente por el Decreto-Ley 191 y sus reglamentos ramales. No puedo entender cómo decenas de personas relacionadas con la atención de salud hablan y deciden a tenor de un instrumento jurídico enajenado al acceso del  periodista o del cubano de a pie ¿Combate así el MINSAP el exceso de “secretismo” al que Raúl Castro ha ordenado pulverizar? A la altura de estas líneas he realizado numerosas gestiones ante funcionarios diversos de la Salud Pública para obtener el texto de la “misteriosa” resolución. Todos la conocen; ninguno dice tenerla.   
  Quede claro: si no me he personado en tales instancias para dar un auténtico “escándalo ciudadano”, o actuar como comunicador acreditado, es porque una fractura de la tibia derecha me obliga a escayola y reposo hogareño.
 Por otro lado, no quiero pensar que sea sutil represalia burocrática la negativa a importar el fármaco, por cuanto fui  de los primeros periodistas cubanos en denunciar ante la opinión pública lo que el corresponsal de BBC en Cuba, Fernando Ravsberg, denominó “el crimen de Mazorra”. Sin dudas, uno de los mayores bochornos de la atención médica criolla.
  Quiero, me estoy obligando a pensar, que tales o cuales  burócratas de la Salud Pública no respetaron  la decisión colectiva del Comité Médico-Farmacéutico del prestigioso Hospital Clínico-Quirúrgico Comandante Manuel “Piti” Fajardo, en donde soy paciente debidamente registrado para la atención de mi salud desde hace años.      
A mis manos llegó el 2 de marzo del corriente, desde el  hospital donde me atiendo, un documento supuestamente enviado por la Dirección Provincial de Salud de La Habana. Fechado al 13 de enero, sin firma, ni cuño o sello  que le respalde, por el cual DEBO INTERPRETAR  que se me niega el derecho a que el MINSAP realice las gestiones correspondientes para adquirir y hacerme llegar el Nivalín en la dosis avalada por los integrantes del citado comité. Advierto: escribo bajo el imperio de la duda metódica, porque semejante providencia merece la mayor desconfianza.
Según el texto de marras, la Consultora Jacqueline Mederos apuntó sobre este periodista: “paciente de 57 años de edad (ahora 58) con APP de padecer poliomielitis aguda en los años 50 y que dejó como secuela debilidad y atrofia muscular en el miembro inferior derecho. Cuya progresión fue mayor con el transcurso de los años y una marcada disminución de la fuerza muscular, fasciculaciones generalizadas  y fatiga…por lo que se le diagnostica un síndrome post-polio y comienza a recibir tratamiento con bromhidrato de galantamina 5 mg, mejorando la crisis con este tratamiento. Ahora presenta una exacerbación de la crisis y se solicita por 232 este fármaco”. Bromhidrato de Galantamina es el nombre científico del Nivalín o Galantamina, ambos títulos comerciales del medicamento.
 Observación primera: se reconoce que con el uso del Nivalín mi patología mejoró, para al final apuntar que “el tratamiento con anticolinesterásicos (Nivalín lo es) ha tenido éxito en sólo la mitad de los casos, esta baja tasa de éxito ha sido atribuida a la variedad de defectos en unión neuromuscular presentes en el síndrome postpolio”. O sea,  se pasa por encima de la evidencia reconocida en MI PERSONA,  y se me niega el derecho a pertenecer a esa  mitad en la cual se han reportado logros, cuando  en Medicina es axioma que no existen enfermedades, sino pacientes. 
  Observación segunda: ni un aval de CIENCIA CONSTITUÍDA. Ejemplo mayor es la mención como supuesta alternativa de  la amantadina, sobre la cual se expresa que “…puede actuar por medio de la liberación de dopamina de las terminales dopaminergéticos y otros lugares centrales. Se ha estudiado en EC (supongo quiere decir estudio clínico) de 23 pacientes”.
   Mederos parece ignorar, entre otras investigaciones consultables en Internet, el Informe de Situación Sobre el Síndrome Post-Polio del prestigioso Instituto de Salud Carlos III, de España, el cual  concluyó en el 2007 que “En diversos estudios clínicos, alguno de ellos controlados, se ha estudiado el efecto de fármacos como la amantadina, piridostigmina, esteroides, hormona de crecimiento, Igf-1 y amitriptilina sobre la debilidad y fatiga en el SPP (Síndrome Post-Polio) pero ninguno de ellos ha demostrado beneficios clínicos sustanciales”.
Continuara......,