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jueves, mayo 14, 2026

Terapéutica fallida del Asma: El Incidente de la Aminofilina del CAME en Cuba

 Por: Dr. Eloy A González.

En la práctica médica, la confianza en el fármaco es el pilar sobre el cual se sostiene la seguridad del paciente. Sin embargo, la historia de la medicina cubana guarda en sus archivos menos transitados un episodio trágico que marcó a la generación de especialistas de los años 70 y 80: el "error terapéutico" de la aminofilina intravenosa.[1]

A través de testimonios de individuos importantes del periodo y el estudio del contexto logístico del bloque soviético (CAME), indagamos en un suceso en el que la combinación de un etiquetado defectuoso con el estrecho margen terapéutico de las xantinas causó paros cardiorrespiratorios mortales en individuos asmáticos. Este artículo examina lo que sucedió en hospitales como el Calixto García, cómo estas muertes afectaron a la sociedad y cómo este acontecimiento obligó a modificar de manera radical los protocolos de urgencias respiratorias en la isla.

La comunidad médica cubana de la época, en especial los que trabajaron en urgencias entre finales de los años sesenta y principios de los setenta, recuerda con claridad el suceso descrito. Aunque no existe un informe oficial público y detallado sobre la cifra total de fallecidos, hay varios elementos que confirman la veracidad histórica de este error terapéutico y logístico. [i]

El origen del problema del problema estaba en un lote del medicamento que provenía de los países o algún país en específico del Consejo de Ayuda Mutua Economía (CAME), en el tiempo que esto sucede, Cuba dependía casi exclusivamente de las importaciones del CAME ,el bloque comercial liderado por la Unión Soviética.[ii]

El error particular informado no fue simplemente de formulación, sino también de etiquetado y concentración. Las ampollas de aminofilina (por lo general, de 250 mg) procedentes de un país del bloque oriental (algunas fuentes mencionan a Checoslovaquia o a la RDA) supuestamente tenían una concentración mucho más elevada que la anunciada, o el disolvente modificado el ritmo de absorción.

El factor farmacológico y el índice terapéutico estrecho de este medicamento es esencial para entender por qué fue tan letal. Hay que tener en cuenta la farmacología de la aminofilina. Es un fármaco con un margen terapéutico muy estrecho. La dosis segura es de 5-15 µg/mL en sangre; pero por encima de 20 µg/mL ya hay riesgo de que produzca arritmias y ; por encima de 30-40 µg/mL, el riesgo de muerte por paro cardíaco o convulsiones es altísimo.[2]


Si el lote del CAME tenía un error de "millaraje" (concentración); al administrar la ampolla por vía intravenosa (que de por sí debe hacerse muy lentamente, en no menos de 20 minutos), el paciente recibía una dosis masiva que provocaba una fibrilación ventricular instantánea o un paro en diástole.[iii]

El Hospital Universitario General Calixto García fue el centro de referencia para urgencias en La Habana. La muerte del hijo de Enrique Almirante (uno de los artistas más queridos de la televisión cubana) es un acontecimiento registrado y documentado por la sociedad en aquellos tiempos. El evento fue el "detonante" social porque, al ser un personaje público, la indignación y el rumor sobrepasaron el cerco informativo oficial.

La muerte de familiares de médicos dentro del propio hospital generó una crisis de confianza interna. Los médicos comenzaron a negarse a administrar el fármaco, lo que obligó a las autoridades del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) a retirar el lote.

El testimonio que recibí por correo electrónico hace referencia a José Abrantes, la persona que tenía poder absoluto sobre el orden interior y la inteligencia en ese momento. La intervención del Ministerio del Interior (MININT) en un tema de salud pública se debió a dos motivos, que siempre se han tenido en cuenta dentro del marco de la sociedad cubana: el poder y las acciones activas de inteligencia, como la sospecha de sabotaje durante la Guerra Fría. Se consideraba que cualquier fallo masivo en los suministros esenciales era, al principio, un hecho de "agresión biológica" o sabotaje. También se percibía como una amenaza a la seguridad nacional el anuncio de un evento mortal que afectara a un grupo de enfermos; en este caso, asmáticos (Cuba presenta una prevalencia del asma muy elevada en comparación con otros países de la región).

Como consecuencia de estos hechos trágicos, los protocolos de tratamiento del asma en Cuba cambiaron drásticamente. Se priorizó el uso de adrenalina subcutánea y, posteriormente, la introducción de los beta-agonistas (como el Salbutamol) en aerosol. Además , establecieron normas estrictas para la administración de aminofilina, exigiendo que se diluyera en grandes volúmenes de suero (dextrosa) para goteo lento, prohibiendo el "puyazo" (inyección directa) en vena.[iv]

Hasta el momento en que redacté este artículo de revisión, no hay más registros públicos; puede que haya algún informe olvidado en un archivo oficial. La prensa cubana en las décadas de 1970 y 1980 era (y sigue siendo) estatal, y no informaba sobre desastres o fallos sistémicos que pudieran ser vistos como una ineficiencia del bloque socialista o del Estado.

Los sucesos que menciono aquí pueden haber estado limitados a los registros del MINSAP vinculados con la farmacovigilancia. Es posible que haya registros de necrópsicas en los departamentos de patología de ciertos hospitales, como el Hospital Calixto García y el Hospital Naval, vinculados a los registros de estos paros cardíacos iatrogénicos.

En Cuba, existe una inclinación hacia la tradición oral en el campo médico, particularmente los relatos de numerosos profesores de Medicina y profesores de las Facultades de Medicina. Este caso de estudio se utiliza en Cuba para instruir a los alumnos de medicina acerca de los riesgos asociados a la vía intravenosa y la relevancia de inspeccionar los lotes farmacéuticos.

En conclusión, el testimonio que he revisado concuerda totalmente con la práctica farmacológica, médica y el contexto histórico de ese período. Fue uno de los fallos terapéuticos más relevantes en la historia de la medicina moderna cubana, agravado por la falta de transparencia política y la dependencia de insumos de mala calidad provenientes del bloque soviético.

Contribuye a esta investigación:

Este artículo se basa en la memoria colectiva y los testimonios de la comunidad médica que experimentó estos sucesos. A causa de la falta de reportes oficiales de farmacovigilancia públicos, acerca de este lote específico de aminofilina, y los errores significativos que se dieron en este caso; convocamos a nuestros lectores.

Si desea proporcionar su testimonio (público o anónimo) para contribuir a documentar con más exactitud esta página de nuestra historia médica, por favor escríbalo en la sección de comentarios o contáctenos directamente. Además, la memoria histórica es una herramienta de seguridad para el futuro.

14 de mayo de 2026

 



[1] Prida, P. E. (2016, September 2). El desvelo permanente del comandante por los recién nacidos”. Resultado: Cáncer, Retraso mental y muchos presos… [Review of El desvelo permanente del comandante por los recién nacidos”. Resultado: Cáncer, Retraso mental y muchos presos…]. El Blog de Medicina Cubana. https://medicinacubana.blogspot.com/2016/09/el-desvelo-permanente-del-comandante.html‌

[2] Brunton, L. L., Hilal-Dandan, R., y Knollmann, B. C. (Eds.). (2018). Goodman & Gilman: Las bases farmacológicas de la terapéutica (13ª ed.). McGraw-Hill. (Referencia técnica sobre la toxicidad de las xantinas y su estrecho índice terapéutico).



[i] Testimonios Orales: Médicos especialistas del Hospital Universitario Calixto García (Periodo 1970-1985).

[ii] Contexto Histórico: Registros periodísticos sobre la crisis de suministros del CAME y su impacto en la farmacopea de Europa del Este y sus aliados (1970-1980).

[iii] El término "millaraje", es un término muy de la época y del argot técnico de suministros.  Se refiere a la concentración por mililitro (mg/ml), que fue donde radicó el presunto error de etiquetado.

[iv] Archivos Históricos de Salud Pública (Cuba). Protocolos de manejo de crisis agudas de asma (Revisiones post-1985).

lunes, junio 12, 2023

El controvertido alabardero y panfletista comunista Dr. Gustavo Aldereguía (en palabras del autor).

 

El Colegio Médico Nacional de Cuba en la plenitud de su desarrollo histórico (1950-1958). [fragmentos…,][i]

No he de terminar este relato de mis recuerdos como presidente del [gremio] médico colegial , sin dejar de referirme a uno de los eventos …, por el valor que tiene en verter luz sobre la personalidad de una de las más controvertidas figuras políticas de la época. Me refiero al Dr. Gustavo Aldereguía.

Dr. Gustavo Aldereguía Lima


Corrían los meses finales del año 1954 y nos preparábamos para las elecciones generales del Colegio Médico de La Habana…, nuestro partido había postulado al Dr. Renee García Mendoza ; también en dichas elecciones  se habían de elegir los delegados por el Colegio Médico de La Habana a la Convención Nacional.

Un grupo de frustrados políticos – médicos, dentro de la gran masa política del Colegio Médico de La Habana, acababan de fundar un partido [fracción] “Renovación Médica” al frente del cual habían logrado poner a la figura prestigiosa del Dr. Arturo Aballí ,hijo del insigne pediatra cubano que fuese fundador de la Federación Médica de Cuba.

El Dr. Arturo Aballí se había dejado llevar de aquella masa de frustrados de oda clase entre los cuales se encontraba el controvertido alabardero y panfletista comunista Dr. Gustavo Aldereguia. Este ultimo en su encendida prosa , lanzo un manifiesto en vísperas de las elecciones y bajo su firma , acusando a los dirigentes médicos actuales de toda clase de abusos de poder colegial, incluyendo el de desfalcadores del tesoro del Colegio Médico Nacional. Un cargo lleno de falsedades que años después habría de repetir en la histórica Asamblea Médica Nacional de Santiago de Cuba en diciembre de 1959. Aquel panfleto político estaba lleno de los ms procaces epítetos y tenia el fin evidente de tratar de manchar la reputación de los limpios dirigentes del gremio médico colegial.

El día de las elecciones acudí a depositar mi voto. Pero antes de llegar a la puerta del Colegio se me acercó uno de los jovenzuelos médicos , de muy poca moral personal, por cierto , que ejercía entre las huestes del Dr. Martínez Páez en la Sala Gálvez del Hospital Universitario [ Hospital “Calixto García”] , para darme ,ignorante de mi posición de presidente , uno de aquellos panfletos llenos de abusos y de mentiras que Gustavo Aldereguia había puesto en sus manos y cuyo contenido ya yo conocía. Al tratar de darme uno de los mencionados panfletos le dije a este recién graduado médico , “pero, chico, ¿es que tú no sabes que yo soy precisamente el presidente?” “ ¿Como s que te atreves a tratar de darme ese panfleto lleno de calumnias y escrito por ese “viejo loco?”

Ni tardo ni perezoso fue este alabardero a decirle a Aldereguía cuanto yo le había irritado por las mentiras contenidas en el panfleto, dicho. Y, al día siguiente, recibía yo la desagradable visita de los padrinos [ de duelo] del Dr. Gustavo Aldereguía , en las personas del presidente del partido “Renovación Médica” Dr. Arturo Aballí hijo y de otro personaje del mismo partido cuyo nombre ,por su escaso valor moral prefiero silenciar. Siempre me pareció inexplicable como era posible que el Dr. Arturo Aballí hijo, de prestigioso e indiscutido médico, se prestase a acompañarse de semejante sujeto brabucón sujeto.

Dr. Julio Martinez Páez

Durante el corto tiempo que duró la entrevista , le presté atención a las palabras del Dr. Arturo Aballí por su distinguida personalidad médica ,pero a propósito, le di la espalda al otro representativo; quien luego viniese a ser conocido por los abusos que con los médicos del Ministerio de Salubridad, bajo la dirección de su mentor el Dr. Martínez Páez , perpetró al tomar las riendas del Negociado de Personal durante el corto tiempo en que ese último fuese Ministro de Salubridad al triunfo de la Revolución. [ii]

Quería el Dr. Aballí que yo le dice satisfacciones por escrito al Dr. Gustavo Aldereguia y que, de hacerlo , aceptase un duelo personal con el mismo. No tarde un segundo en decirle al Dr. Aballi que yo no le daba satisfacciones de ninguna clase al Dr. Aldereguia y que era él quien merecía recibir mis padrinos por sus mentirosas acusaciones panfletarias , y que podían retirarse que ya recibirían mis padrinos . Al día siguiente recibirían mi representación en las figuras limpias del Dr. Raúl de Velazco y del Dr. Ángel Giral Casielles, quien había sido electro el siguiente presidente de la fracción del Colegio Médico. El duelo pues estaba en camino…,

Dr. Enrique Amado-Ledo

[Continuará….]

 



[i] Fragmentos del libro: Amado-Ledo, E. (1974) El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro comunista. Caracas, Venezuela: Dr. Hildo Folgar. pág.: 12-14

[ii] Al sesionar la primera reunión del Consejo de Ministros, el 3 de enero de 1959, el cargo de Ministro de Salubridad y Asistencia Social del Gobierno Revolucionario, a propuestas de Fidel,  sería asignado al Dr. Julio Martínez Páez , cargo que ostenta hasta el 11 de junio del propio año.

martes, mayo 25, 2021

Denuncia pública al Ministerio de Salud de Cuba , el Hospital Universitario “Calixto Garci a” y al doctor Martínez Gálvez autoridades sanitarias apandillados con el régimen Castro comunista.

 Editorial: El Ministerio de Salud Pública contra Luis Manuel Otero Alcántara

El activismo cubano haría bien en denunciar internacionalmente al MINSAP, al Hospital Calixto García y al doctor Martínez Gálvez.

Hace 22 días, fuerzas del Ministerio del Interior (MININT) irrumpieron en casa del activista Luis Manuel Otero Alcántara, quien mantenía una huelga de hambre y sed, y lo internaron en el Hospital Universitario General Calixto García, donde aún lo tienen secuestrado.

La dirección del hospital publicó ese día una nota informativa que concluía: "En estos momentos, el paciente mantiene una evolución estable. Se continúan las acciones médicas correspondientes por el colectivo de especialistas. Se mantiene en observación a partir de los motivos referidos que lo hicieron arribar a la institución".

Con esa nota, el Hospital Calixto García se hizo responsable del paciente y, a la vez, cómplice en su secuestro. Las autoridades del hospital extendieron una coartada clínica para que el MININT operara. Y el vicedirector quirúrgico del centro, doctor Ifrán Martínez Gálvez, se prestó a la campaña de desinformación en torno al caso.

Las últimas imágenes divulgadas de Luis Manuel Otero Alcántara muestran cuánto ha empeorado su estado de salud en esta veintena de días. Parte de la responsabilidad por su depauperación recae en las autoridades del Hospital Calixto García y del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), capaces de poner a disposición de la represión política sus instalaciones y personal especializado.

El activismo cubano, dentro y fuera del país, haría bien en denunciar públicamente al MINSAP, al Hospital Calixto García y al doctor Martínez Gálvez, autoridades sanitarias todas ellas conchabadas con la policía política en la represión y tortura de quienes piensan distinto.




jueves, febrero 18, 2021

MI TRANSITO TERRENO. Primera Parte.

 

Un testimonio sobre las amargas experiencias por las que pasó un médico cubano en la primera década de la Revolución. Su autor, el doctor Jesús Bravo Espinosa nos presenta el fatídico devenir de un médico cubano que, estudia en la Escuela de Medicina y se ve sorprendido por una revolución que traía en su entramado tenebroso la violación del derecho. Las difíciles circunstancias de los médicos que fueron enviados a cumplir el Servicio Médico Rural y las azarosas condiciones de aquellos que pedían la salida del país; esto último una situación que los llevaba a experiencias limites en el trato cruel inhumano y degradante a que eran sometidos.

MI  TRANSITO  TERRENO. Primera Parte

Por: Dr. Jesús Bravo Espinosa*                                                                                                                

     Nací hace mucho tiempo en el Barrio “José Miguel Gómez”, municipio de Ciego de Ávila. Mi padre Román Bravo, era bodeguero de una sucursal de “La Comercial” del Central Stewart. Hogar humilde, rico en buenas costumbres y elevados principios; una hermana menor Bárbara, mi madre enclaustrada y sufrida por la enfermedad de mi hermano mayor Antonio; diagnosticado a los dos años de epilepsia, cuyos estatus epilépticos se sucedían con mucha frecuencia debido a la limitación terapéutica de los tiempos.

     Al terminar el 6to. Grado por consejos del maestro público, Pastor Águila, paso a la Escuela Primaria Superior de Ciego de Ávila. Allí hice el 7ᴼ y 8ᴼ grados y con el promedio de 99.91 en los exámenes para así obtener una beca para estudiar en Ceiba del Agua. Bastaron solamente 4 días para estar de regreso al terruño, porque mi sueño era estudiar Medicina y no estudios en una Politécnica. Matriculé en el Instituto de Segunda Enseñanza de Ciego de Ávila para cursar el bachillerato. Una vez finalizado me traslado a La Habana y me matriculo en la Escuela de Medicina. Me habían dado una beca del Municipio de 45 pesos mensuales, justo lo que cobraba la casa de huéspedes, por alojamiento y comida; de mi padre recibía lo necesario para cubrir el resto de mis gastos.

     En el tercer año de la carrera, la asignación mensual de la beca se esfumó y me di a la tarea de buscar una clínica donde trabajar. Ledón y Uribe (situada en Masón y San Rafael) fue esa clínica. Allí me daban alojamiento y comida amén de otros ingresos. Esta clínica se dedicaba al tratamiento de los “accidentes de trabajo”. En 5ᴼ año recibo una beca de la Escuela de Medicina con residencia en el Hospital “Calixto García” por mi expediente universitario; el beneficio venía acompañado de 85 pesos mensuales, alojamiento y comida, estos últimos jamás los utilicé ya que no eran comparable a los de la Clínica. 

     Por esos días y por embullo me presenté en el programa “Buscando Estrellas” de José Antonio Alonso y gané con la canción “Lágrimas Negras” dos semanas después en el canal 12 de TV hago una presentación en el programa de Fernando Albuerne y con la canción “Prohibido” gano el primer premio que repito también en la eliminación final. Esto hace que el Diario de la Marina ponga mi foto en “La Farándula” y me da Beca para estudiar solfeo y canto con el profesor Mariano Meléndez –tenor de la década de los veintes- y la pianista-arreglista Ángela Touza me preparó 12 números para emprender una gira junto a otros cantantes por Suramérica. Desistí del viaje en aras de la medicina, que fue siempre…… mi prioridad.

     Termino la carrera y por expediente tengo plaza de médico en el Hospital Universitario “Calixto García” mi deseo era seguir la carrera docente en el mismo Hospital, pero la dictadura tenía otros planes conmigo y me enviaron a la Medicina Rural por un año. Allá voy y heme ahora ahí en una esquina interior de un motor de línea que me lleva a mi destino rural…….Cristales (al norte de Majagua). La parte envolvente de mi figura llevaba de envoltura un trajecito negro, un tanto corto, de italiano corte con saco de redondeados bordes. A mi lado mi fiel compañero, flamante y reluciente maletín de médico que agarraba con las dos manos y que aún…..me parecían pocas. Este maletín me lo regalaron los amigos de mi pueblo después de mi graduación en homenaje “muy merecido que lo tengo” parafraseando a Miguel de Unamuno “La Generación del 98” que así le dijo al Rey Alfonso XIII en la entrega de sendos diplomas. Todos los que le antecedieron dijeron que el “honor era inmerecido”-  Unamuno replicó: “Su Majestad cada cual, con su verdad, ellos con su verdad y yo con la mía.”

     A los viajeros de aquel motor les parecía increíble que aquella figura extra planetaria, peripatética, pudiera suplantarles a sus excelsos curanderos (3 estrellas Michelin-3 estrellas Palace). Pues bien, aquel decimonónico motor de línea emitía estrambóticos ruidos; yo pensaba que eran las paralelas sobre las que se deslizaba, en lugar de líneas paralelas que por más que se prolonguen jamás se encuentran, estas se encontraban y desencontraban y aquel motor a no dudarlo, se iba a desarmar.

Pues bien, al llegar al fin a Cristales me alojaría en la casa de la dueña de los motores de línea, Adela, señora muy religiosa de aspecto virginal y maternal de exquisito trato que cohabitaba con las dos maestras rurales designadas a aquella región y justamente en frente del pequeño bohío donde tenía la oficina el “doctor”. Son las 10 de la noche, tocan a mi puerta, se desdibuja en el umbral de esta la figura de un guajiro y su yegua, me vienen a buscar, pasando quizás por delante del curandero de guardia……. su madre casi muere de incontrolables diarreas por 24 horas. Tomo dos sueros y debo subirme a la yegua flaca y demacrada detrás del señor, a horcajadas, sobre los huesos de las caderas del “Rocinante”.

    El sendero era abrupto y accidentado y por lo mismo la pobre yegua no se pudo lucir ante el extraño, con el paso fino sevillano que tanto había ensayado para la ocasión. En su andar una cadera subía la otra abajo -puro cachumbambé- al médico no le alcanzaban las manos para desesperadamente asirse a la anatomía del guajiro por donde acertara, casi todo el tiempo en el aire sin poder posar sus glúteos en la piel del jumento, loco por precipitarse al abismo que esperaba con los brazos abiertos. 45 minutos después estoy en el cuarto de la paciente, era una viejita bien entrada en años, por no mejor decir, bien salida en ellos. Yacía la casi fallecida en una colombina sin apenas moverse por las molestas contracciones musculares y calambres que se sucedían paroxísticamente. Un presto ayudante lanza una soga sobre el caballete para tratar de colgar el suero, no acierta y aquel mecate grueso se estrella contra el rostro de la infeliz agonizante, por fin con más cuidado acierta el señor, yo adivino una vena y ya está corriendo el líquido a toda velocidad. Le pongo un enema, que había en aquella época, de unos “polvos blancos astringentes” con un efecto de tapón de corcho. No podía irme hasta poner un segundo suero, que garantiza el trabajo y me dirijo a la habitación contigua, sala de recepción, con piso de tierra, encaminando mis pasos hacia el taburete pegado a la pared de yaguas. Súbitamente y en medio de la penumbra emerge una mano con un frasco de esmalte blanco y me brinda un poco de licor de mujer embarazada, malta con leche condensada. Yo que hacía rato mediaba sin éxito en cierta reyerta de mi intestino grueso con el delgado, me dije “quizás sea debilidad” pues desde que cogí el motor hasta ese instante solo agua había ingerido. Apresuré la bebida y pronto vislumbré el fondo de blanco esmalte, levanté la vista y observo por encima del jarro que varios vecinos y amigos, sentados en taburetes, me miraban bostezando y tragando en seco, disputándose en el subconsciente mi brebaje de gestante tan apetecido por ellos.

     Instalo el 2ᴼ suero, adiestro al señor del mecate de cómo retirar el suero y regreso al bohío en la misma yegua y pensando “cuan equivocados están todos con este particular medio de transporte y solo me falta….. un año”. Llego al bohío y heme allí sentado en una letrina sanitaria con las mismas diarreas de la viejita. Por fin terminó “la guapería intestinal” y me dije “verdad que no son tan feas las letrinas sanitarias”.

 Pocas semanas después descubro una incipiente epidemia de poliomielitis que reporto a Salud Pública y me envían mil vacunas inyectables.  En un jeep salí con dos guajiritos, después de enseñarlos a inyectar en mis propios deltoides (músculos del hombro), en tres días agotamos todas las vacunas en Cristales, La Reforma, Juan Criollo, Las Alicias, Arroyo Blanco, etc. Ya terminando la vacunación y subiendo una loma el jeep, que no tenía frenos ni emergencia, el motor se detiene súbitamente, los guajiros se tiraron fuera y dejaron solo al capitán del barco. Gracias a un enorme tronco se detuvo el jeep con tal estrépito que salí catapultado por sobre el parabrisas para aterrizar en el Hospital de Ciego de Ávila. Aquello que allí llegó era cualquier cosa menos médico, pantalones a raya verticales, camisa de rayón, botas que aun llevo puestas y sombrero jipijapa, amén de una cara cubierta de sangre, heridas contusas en frente y nariz, sucio y desvencijado. Me recibió el Dr. Ravelo, había que ver su simpática cara, pícaros ojos con gafas y negro mostacho, todo un poema escrutando al recién llegado para poderlo ubicar o era un australopiteco extraterrestre venido de saber Dios de qué ignota Galaxia o simplemente un carretero acabado de alzar una carreta de caña quemada del Central Stewart. ¡Cualquiera de ellos a perturbar mi paz solo ha venido!

Continuara………,

*El Dr. Jesús Bravo Espinosa es médico graduado de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana. Obtuvo plaza en el Hospital General Universitario “Calixto García” que le fue negada más tarde. Se dedica a la práctica de la Medicina en Cuba durante el Servicio Médico Rural y en Ciego de Ávila, Cuba. Se radica en Miami, FL y completa sus exámenes de revalidación de su título con excelente desempeño. Ejerce la medicina por 28 años y es nombrado Médico Honorario del Mercy Hospital. Se reirá en el año 2002. Reside en Coral Gables, Miami. FL.

viernes, marzo 17, 2017

Cuba: Constitución y triunfo del Partido Médico de la Revolución.

Buscando información sobre las depuraciones de los profesores de la escuela de Medicina de la Universidad de la Habana en los años iniciales de la revolución he encontrado este artículo que, desde una óptica pro castrista anuncia lo que fue la constitución y triunfo del Partido Medico de la Revolución. Coincide esto con la lectura aun… del libro “El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro-comunista” con abundante datos sobre  los primeros años de la revolución. Esperamos que aquellas personas que tengan alguna información sobre este tema nos la hagan llegar a la dirección electrónica; en tanto que incluimos aquí este artículo que es una aproximación al tema:
50 años después de la constitución y triunfo del partido médico de la revolución.
Por: Dr. Rodolfo I. Jova  Casañas.*
En la gloriosa Sierra Maestra se luchó no sólo por la emancipación de los pobres, por los desempleados, por los campesinos, por los obreros, sino por todos los cubanos y para llevar a cada hogar la estabilidad, política económica y social tan mancillada por la tiranía batistiana.
Nuestros médicos también jugaron un roll determinante en la lucha armada, se creó la Sanidad Militar en las montañas, siendo su jefe el Comandante Julio Martínez Páez, también se encontraban hermanados en esta tarea los doctores José Ramón Machado Ventura, José Ramón Balaguer Cabrera, Oscar Fernández Mell, Piti Fajardo, Ernesto Guevara de la Serna, Faustino Pérez, Adolfo Rodríguez de la Vega, René Vallejo, Castellón y otros que bajaron de la Sierra con grados de comandante o capitán, no por ser profesionales, sino ganados en el combate contra las fuerzas enemigas.
Médicos del hospital que integraron el Ejército Rebelde. Sentados de izquierda a derecha: Oscar Fernández Mell (cuarto), José Ramón Machado (sexto). De pie, de izquierda a derecha: José Ramón Balaguer (quinto), Adolfo Fernández de la Vega (octavo), Rómulo Soler Vaillant (15to), Gilberto González Pérez (16to).
 Revista Bohemia, 1962
Todos ellos comenzaron su trabajo médico en distintas esferas y un día decidieron junto a otros colegas, sentar las bases políticas y formar un Partido para enfrentarse a la clase médica imperante en el Colegio Médico Nacional donde hacía muchos años agrupaba a una mayoría de médicos con ricas consultas, dueños de clínicas privadas ejecutivos de centros mutualistas pero también, médicos muy ilustres, científicos y personas honestas y revolucionarias que lucharon en la clandestinidad.
Recordamos a los Profesores: Roberto Guerra Valdés, Gustavo Aldereguía Lima, José Ángel Bustamante Olearis, Oscar García Fernández, Federico Sotolongo Guerra, Jaime Alemañy Martell, Mario Escalona Reguera, Rubén Rodríguez Gavaldá y el recién fallecido José López Sánchez y tantos otros, que fueron nuestros profesores y amigos.
El Partido Acción Inmediata tenía su líder, el Dr. Augusto Fernández Conde vocero del grupo de médicos burgueses y contrarrevolucionarios que pretendían continuar con su hegemonismo en el gobierno del Colegio Médico Nacional, sin reconocer que había llegado una Revolución verdadera donde el poder sería del pueblo y para el pueblo.
Es el 18 de Agosto de 1959, en que un nutrido grupo de galenos jóvenes revolucionarios junto a unos pocos profesores y médicos que habían renunciado a sus consultas se incorporaron al quehacer revolucionario, ocupando las plazas de aquellos que abandonaron el país; se reúnen para constituir en el anfiteatro del Hospital Universitario Calixto García el “Partido Médico de la Revolución”. Se eligió su Comité Gestor e integraron el mismo Oscar Fernández Mell, José Ramón Machado Ventura, José Ramón Balaguer Cabrera, Oscar García Fernández, Rubén Rodríguez Gavaldá, Jorge Aldereguía Valdés-Brito, Heliodoro Martínez Junco, Creach Creach, Daniel Alonso Menéndez, Robertico Pereda, Jaime Alemañy Martorell, Genaro Suárez Suarez, Mario Escalona Reguera, Yodú Preves, Vidal Yebra, Roberto Guerra, Helenio Ferrer, C. Inglés, Abelardo Bush, Ricardo Portilla, Mariano Valverde, Pablo Resik Habib, Agustín Lage Salceiro, Manuel Álvarez Alonso, Conde Otero, Jacinto Montalvo y muchos otros que hoy recordamos y que no están ya junto a nosotros .
Cuento esto, porque aunque muy joven (17 años ) comienzo a trabajar como oficinista en el Partido Médico de la Revolución, haciendo las inscripciones de los nuevos miembros que cada día se incorporaban al mismo llevando la documentación, la contabilidad y aprendiendo “cosas nuevas”, sí, cosas nuevas pues oír a estos profesionales hablar del mutualismo integrado, elaborar nuevos estatutos, y reestructurar las Comisión de Moral y Ética, del Colegio Médico Nacional; se imaginarán que sería para ese muchacho todo eso que oía. Se hicieron documentos rectores, reuniones y asambleas por municipios y provincias. En cada municipio donde existía una filial del Colegio Médico Nacional ahí estábamos mostrando los objetivos, las proyecciones y el Programa del Partido Médico de la Revolución y que no eran otros que los contenidos expuestos por nuestro Comandante Fidel Castro en la Historia me Absolverá y que hoy es una realidad en nuestro Sistema Nacional de Salud.
Es así como el 19 de Diciembre de 1959 en los salones del Hotel “Casa Granda” en Santiago de Cuba se efectuaron las elecciones colegiales y fue elegido el Comandante Dr. Oscar Fernández Mell como Presidente del Colegio Médico Nacional, Dr. Leopoldo Araujo Bernal como Vice Presidente, Jorge Aldereguía Valdez-Brito como Secretario.
Fui testigo ese día de un enfrentamiento político donde vi brillar al Dr. Gustavo Aldereguía Lima a Julio Martínez Páez a Machadito y a tantos otros los cuales dejaron en mí, ideas y principios imborrables y los cuales me han servido para conducir mi vida a través de estos 50 años, después de la constitución y triunfo del “Partido Médico de la Revolución”.
Resumen: En la gloriosa Sierra Maestra no sólo se luchó por la emancipación de los pobres, por los desempleados, por los campesinos, por los obreros, sino por todos los cubanos y para llevar a cada hogar la estabilidad, política económica y social tan mancillada por la tiranía batistiana...
*Especialista de II Grado en Administración de Salud. Profesor Auxiliar y Vice Director Docente e Investigación. Hospital Ortopédico “Fructuoso Rodríguez”.
Fuente: Ilustrados


jueves, noviembre 03, 2016

Con Audrey Hepburn en el Central Dos Ríos.

Había terminado el curso correspondiente al tercer año de la carrera de Medicina. Esto en el Hospital Universitario Calixto García, en la Sala Clínicas Altos. Fue y sigue siendo un año del cual no se han apartado mis recuerdos.
En el curso entre los años 1969-1970, la Revolución llegaba a su décimo aniversario y este tiempo que ocupa mi memoria fue para aquella sociedad, en permanente conmoción y asombro,  el año del Esfuerzo Decisivo (1969) y el Año de los Diez Millones (1970). La Zafra de los 10 millones marcó aquel tiempo, pero no fue solo eso. La sociedad en su conjunto, la dirigencia de la Revolución, todos, fueron convocados a un empeño que consolidaría el proyecto revolucionario y nos sacaría de las nuevas miserias y privaciones que ya nos había dado el ensayo aquel de socialismo real, con sus ventajas según mostraba y sus carencias.
La Revolución aquella ajena y parte del tejido social de una nación comprometida y gobernada por una dictadura que  ya se consolidaba, requería de eventos que la legitimaran y la presentaran como una sociedad exitosa y en nada fallida; es por eso que se hizo un esfuerzo decisivo y la nación toda se propuso como meta hacer una Zafra donde se produjeran 10 millones de toneladas de azúcar; fue la Zafra de los Diez Millones.
Fue así que a principios de mayo del 1970 los estudiantes de medicina en La Habana fuimos movilizados para esa última etapa decisiva de la zafra hacia las provincias del oriente; tal vez ya muchos altos dirigentes sabían que aquella excelsa y gloriosa meta acabaría en un rotundo fracaso. Nosotros también éramos parte de aquel entusiasmo condicionado y aprehendido, queríamos nuestra parte de gloria. Fue así que temprano en la mañana abordamos aquellos ómnibus vetustos, que nos recordaba el plan de becas, para emprender un largo viaje que nos llevaría a Palma Soriano en el extremo oriental de la isla.
Atrás quedaba una ciudad casi marchita; las constantes movilizaciones a la agricultura y el llamado a la Zafra  fue la  estocada más  cruenta que hacia la revolución a la capital, que años antes aun mostraba un especial encanto. También quedaban atrás las experiencias personales de un año intenso de prácticas clínicas, la fe en medio de un entramado antirreligioso , la novedosa experiencia del compromiso social del cristiano en un evento inusual y creativo y por último la sorpresa y el enojo de un círculo político en el aula de Clínica Bajos, que marco mi paso por la Universidad.
Jornada de encanto, alegría y bromas fue aquel viaje donde en la mitad del camino di cuenta de un abultado folleto sobre enfermedades comunes y manejos de estas; que sería sin dudas lo que iba a encontrar cuando me desempeñara como médico designado y enfermero ocasional. Este sería nuestro trabajo, en aquella histórica zafra, entre las decena de miles de cortadores de caña que ya estaban, hacia muchos meses, en los cañaverales.
Audrey Hepburn
El Palma Soriano bajamos de los ómnibus cansados de un viaje prolongado y agotador sin perder el ánimo y dispuestos a incorporados a las labores que nos designaran en aquella  zafra. Los funcionarios locales  y nuestros dirigentes estudiantiles se movían entre los estudiantes de Medicina y algunos ya se subían en algunos vehículos para ser llevados a sus destinos.
No sé de donde salió aquel sujeto de andar rápido y hablar igual de rápido que se me presentó como administrador del policlínico del Central Dos Ríos y me dijo, preguntando,  si ya estaba listo para salir. Entonces mi destino era el Central Dos Ríos, un central azucarero  en el municipio de Palma Soriano a escasos kilómetros de esta ciudad hacia el oeste  y teniendo de por medio el Rio Cauto.
En una cercana boca calle tenia estacionado un jeep descapotable donde pusimos mi equipaje detrás y justo en el momento que tome asiento al lado del conductor, apareció de la nada, con pasos agiles y resueltos una joven de delicada belleza, con una delgadez distintiva; estaba vestida con ropas de miliciana, pantalón verde sin los grandes bolsillos laterales, ligeramente ajustado a su cuerpo grácil y hermoso y una camisa blusa de tono azul, calzaba una botas rusticas. De un salto subió al asiento posterior en tanto que el administrador me decía como con desgano…...”ella va con nosotros”. El camino era corto en tanto que miraba de soslayo aquella belleza miliciana que por un momento me recordó una foto de  aquella actriz británica, que entusiasmada con un viaje a Cuba, apareció vestida de miliciana en un evento en la ciudad de Londres; Vanesa, si Vanessa Redgrave es su nombre.
Pero más que nada yo no paraba de preguntarle al administrador del policlínico de Dos Ríos como iba la zafra, cuál era el entusiasmo por esta y sobre todo si sabía cuál sería nuestro trabajo en el policlínico; dando por seguro que ambos ya estábamos ubicados allí. Con fastidio contestaba a mis preguntas, pero lo que no quedaba claro era dónde  íbamos a trabajar; entonces me preguntaba por qué nos llevaban al policlínico de esta localidad tan cercada. Le dije, “no se ella si  tiene tanta hambre como yo..., que apenas comí en el camino y ya está cayendo la tarde”. El asintió y me dijo que antes de llegar al Policlínico iríamos a un comedor obrero muy cerca. Llegamos al lugar y en poco tiempo estábamos sentados delante de una mesa de cemento propia de los comedores obreros dando cuenta de una escasa pero bien preparada bandeja proletaria. En aquel momento no tuve tiempo de reparar en aquella belleza que me sorprendió como una agradable aparición en aquella calle de Palma Soriano y que suponía una estudiante más de medicina, llegada como yo desde La Habana.
Audrey Hepburn
Llegamos al Policlínico, como era usual, una casa de las confiscadas, espaciosa y de madera, haciendo esquina y bien adaptada para los propósitos de una facilidad de salud. El sujeto abrió la puerta y pronto estuvimos en un patio central donde de nuevo pude mirar, esta vez con detenimiento aquella joven bonita como pocas que caminaba delante de mí con soltura y elegancia. Sin duda  tenía un especial candor y delicadeza que superaba sus rustica vestimenta; mostraba  una belleza de la que muy pocas pueden presumir, de esas que con muy poco están simplemente espectacular.
El administrador nos dejó en la puerta de lo que sería la habitación que ocuparíamos, al fondo había un baño pequeño que era el único que en aquella hora de la tarde aparecía iluminado. Entramos y dejamos los equipajes, el de ella más escaso que el mío, algo que me sorprendió.  En tanto que con una voz dulce y apagada por el cansancio, aquella encantada inocencia me dice lo cansada que estaba y que quería tomar un baño. Tenía una atrapante mirada enmarcada por unas cejas bien oscuras, angulares e intensas y un rostro de esos tan hermosos que suelen molestar; el pelo negro corto muy corto y un cerquillo a mitad de frente que hacía más sencillo su precioso rostro.
No , no podía ser…, sí que lo era; tenía delante de mí como una aparición la figura icónica y única de Audrey Hepburn en aquella habitación…, velado escenario de una tarde que ya llegaba en aquel distante poblado de Dos Ríos.
La turbación me llevo a tomar, en amable gesto, un cubo que allí estaba en tanto que le decía que iría por agua para que pudiera bañarse y así lo hice. Ya en el patio interior donde había una toma de agua me encuentro con el administrador que esta vez, en tono más en serio que en broma, comenzó una sarta de comentarios lascivos sobre ella, Audrey, sin escapar detalles lo que me molesto. Ella aguardaba en la habitación.
…, y de qué forma. Cuando entro a la habitación Audrey estaba de pie al lado de la litera completamente desnuda, su mano izquierda descansaba en el borde de la  litera con ligereza y su brazo derecho descendía asiendo sin proponérselo una prenda de ropa. Extrañado mire aquella preciosidad dada en desnudez, sin que el instante y la incómoda perspectiva que se me ofrecía encontrara alguna reacción a una realidad que superaba el asombro. No se cuanta intencionalidad había en mostrase así y si aquello desafiaba mi ingenuidad. Se dice que la desnudez refiere por un lado a la pureza física, moral y espiritual. Se asocia al estado original, primigenio y puro del ser humano; refleja un retorno a lo primordial. Lo real es que ella estaba allí, desnuda, superando su inocencia si es que la había; pero a fin de cuentas siempre hay la ternura y exquisitez  en un cuerpo de mujer.
Hice un  breve gesto de aprobación sin palabras para salir de inmediato de aquella habitación. Caminé sin sentido en el patio una y otra vez para regresar a la habitación donde ella ahora estaba descansando en la cama y cubierta con una sábana que mal resguardaba su desnudez. Fui al baño me desvestí y me lance de un tirón el agua, para vestirme con rapidez y buscar, como lo hice, un lugar donde dormir en una de las consultas que permanecía abierta.
Dormí sin que pensamiento alguno me asaltará en la noche, llegando a una mañana algo tardía donde encontré al administrador en el patio, nos vamos, me dijo en tanto que fui a recoger mi equipaje a la habitación donde Audrey ya no estaba. Había en la habitación  una sensación de extrañeza y ese raro estremecimiento que se siente como algo que está presente, como detenido en el tiempo e impalpable, en un lugar donde no están solo objetos inanimados. Nada se me dijo, desapareció como había llegado, como una encantadora aparición.
Ya en el jeep, le pregunte al administrador-chofer, a donde íbamos…. “Pa’ el Central Oriente”, me dijo. Por aquel camino de agreste terraplén no se habló ni una palabra. Atrás quedaba aquella tarde de mayo del año 1970 cuando encontré a Audrey Hepburn en el Central Dos Ríos…., le vi desnuda.

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