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jueves, noviembre 07, 2013

Alarmada una periodista cubana por el silencio epidemiológico del régimen en relación al Dengue endémico en Cuba.

Tomamos nota en el Blog de Medicina Cubana de un artículo reciente de la periodista cubana y bloguera, Elaine Díaz, sobre el secretismo que ocurre en Cuba en relación con algunas enfermedades epidémicas que allí se han propagado. La autora hace mención al Dengue, enfermedad ya endémica en Cuba, y analiza sin reparos las consecuencias de guardar silencio sobre este y otros problemas de salud en Cuba.
Elaine Diaz
Sorprendida porque un estudiante extranjero que cursa los estudios de medicina en Cuba toca a su puerta haciendo una encuesta epidemiológica, es así que dice la periodista:
Así de simple. HAY DENGUE EN LA HABANA. Repítanlo varias veces. Verán que nadie muere por enunciar la oración. De hecho, la gente comienza a enfermarse y a morir cuando un grupo de cómplices hace caso omiso a las alertas epidemiológicas y decide tapar el tema so pena de… ¿qué? ¿Quizás de ser acusados de país donde se enferman las personas? Pues bien, nunca ha dejado de haber dengue. Solo que en la temporada anterior, nos pusimos serios, tomamos medidas drásticas y conseguimos contener la enfermedad, por unos meses.
Queríamos compartir con los lectores del Blog de Medicina Cubana este articulo pero la autora especifica en su Blog que hay que contar con ella para publicarlo, siendo así les dejo el enlace para que lean en el Blog La Polémica digital el artículo: ¿Qué está pasando? . Con anterioridad en este mismo Blog informamos sobre artículo del Dr. Luis Suarez Rosas, “El silencio epidemiológico y la ética de la Salud Pública cubana” del cual incluimos un resumen en el Blog. La periodista Díaz hace mención a este artículo.
Le recomendamos la lectura de ambos artículos, uno un breve post pero revelador de la manipulación de la información epidemiológica en Cuba, el otro un artículo científico que señala el peligro del silencio epidemiológico…,

jueves, septiembre 06, 2012

El pan nuestro de cada día.

Por: Mario Hechavarria Driggs
Varias bodegas del  municipio Habana Vieja, fueron cerradas por Salud Publica, por tener una alta infestación de cucarachas,  ratones y mosquitos. Especialistas del Centro de  Higiene y Epidemiología, realizan pesquisas en los comercios, para imponer  fuertes multas y mandar a cerrar aquellos que no cumplan con la higiene. 

Hay panaderías que tienen salideros en los baños, los servicios sanitarios  tupidos, no hay jabón ni papel higiénico. Los que despachan el pan, con las mismas manos que manosean el dinero, apuntan en  la libreta de abastecimiento, fuman, y abandonan el mostrador, sin importarles que se lleven las mercancías o el dinero. Al recibir la queja del cliente, responden de mala gana “esto no es mío”.
El pan y las galletas se mantienen todo el día sin taparse, las moscas reinan, no hay papel ni jabas para envolver, la población está cansada de quejarse, y las enfermedades contagiosas van en aumento.
 Los Hospitales “Salvador Allende” y el pediátrico “Las Católicas”, tuvieron que ubicar camas en los pasillos, ante el número creciente  de casos  de Dengue.
Los médicos aconsejan, que el paciente debe llevar un cubo para bañarse, el agua hervida, el calentador, sabanas y sobre todo alimentación. Algunos prefieren quedarse en sus viviendas a pasar la enfermedad  con la ayuda de Dios,  a tener que ingresar y enfermarse de otra cosa.
Se comenta que en el municipio Habana Vieja, han ocurrido varios fallecimientos por sangramiento, provocados por el temible Dengue Hemorrágico, el estado mantiene un riguroso silencio.

miércoles, agosto 22, 2012

LA LIBERTAD Y LOS TIEMPOS DEL CÓLERA.


Cuando apenas era una adolescente, por allá por finales de la década del 80 del pasado siglo, me convertí en una seguidora voraz de la obra de Gabriel García Márquez. Aunque su novela cumbre indiscutible es "Cien años de soledad", mi favorita fue y sigue siendo "El amor en los tiempos del cólera". Recuerdo que al leer solamente el título, no podía comprender bien  qué significaba el término cólera en aquel contexto, lejana estaba de saber que existía una peligrosa y contagiosa enfermedad que por aquel entonces ya tenía sus récords de haberse llevado tras sí muchas vidas humanas en diferentes regiones del mundo. Adentrándome en la fascinante y compleja historia de amor entre los tres personajes protagónicos: Florentino Ariza, Fermina Daza y Juvenal Urbino, pude desentrañar que el cólera al que se refería García Márquez nada tenía que ver con sentimientos tan antagónicos al amor como el enfado, la exasperación o el furor; sino con el mal de los intestinos, la enfermedad que ataca al cuerpo hasta deshidratarlo y exterminarlo en cuestión de pocas horas si el enfermo no recibe el tratamiento y la hidratación adecuados. Confieso que desde el inicio mi favorito fue Juvenal Urbino de la Calle y aposté a que él sería el vencedor de aquel triángulo amoroso. Mi parcialidad se basaba en el hecho de que era Juvenal el médico del pueblo y quien se encargó de eliminar el cólera de entre sus habitantes, ahora imagino que además de medicamentos el doctor Urbino realizara toda una campaña dirigida a lograr la higienización de las fuentes de agua para el consumo humano y del imprescindible lavado de las manos y de los alimentos y que mantuviera informada a la comunidad de los pormenores de la epidemia. Lo más importante era que, aunque mi imaginación adolescente se alborotaba de manera especial con la novela del colombiano García Márquez, podía respirar en paz cuando aterrizaba en la realidad, no existía cólera en Cuba, había sido erradicado desde hacía décadas, así que no tenía nada que temer.
  Pero esta historia continúa de manera diferente, los años pasaron y quedó muy atrás la adolescencia, ahora soy toda una mujer adulta que persiste en leer las genialidades literarias del Nobel colombiano, aun cuando todavía no asimilo el hecho de que mi más admirado escritor hispanoamericano sea amigo, casi rayando en lo fanático del mayor dictador que haya conocido Latinoamérica, Fidel Castro. Por otra parte y de alguna manera que no quieren informarnos ni las autoridades sanitarias del país, ni su Gobierno, nos penetró el tan temido cólera. Si en el ficticio mundo de Juvenal Urbino este logró desterrar para siempre de su ciudad Cartagena la terrible y desagradable dolencia, en el contexto real cubano retrocedimos al adquirir una enfermedad que ya se había erradicado desde hacía tiempo atrás. Es difícil reconocer por parte del egocéntrico Estado cubano que las condiciones higiénico-sanitarias en muchos sitios de la isla no son las más adecuadas, incluso en las mismas instalaciones de salud y en mercados o establecimientos gastronómicos, fundamentalmente estatales. Aunque "se supone" que las zonas más afectadas por la mortífera enfermedad permanecen en  cuarentena y bajo control, los medios dentro de Cuba se niegan a dar partes informativos a la población para que esta conozca, cómo se va desenvolviendo la enfermedad en las comunidades con mayor número de enfermos. Como siempre ocurre el pueblo se sumerge en una especie de susurro nacional, las noticias y los rumores van y vienen, también las especulaciones y aunque alguien dice a voz en cuello ¡Que no cunda el pánico!, es el silencio programado de los medios nacionales lo que más atemoriza a la gente. Mi pregunta es y seguirá siendo la siguiente, al menos mientras este malgobierno persista en sostener las riendas de la nación ¿Cuál es el límite a tanta manipulación? Indiscutiblemente Cuba necesita más que nada libertad, información, conocimiento y dominio de su propia realidad. Cuba necesita destronar del poder a la mayor epidemia, al Cólera más funesto, al que nos impusieron desde el primero de enero de 1959. Porque no es menos cierto que la genuina libertad no puede reinar en los tiempos del Cólera.
*Profesora en el Seminario Teológico Bautista Luis Manuel González Peña. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de la Habana y Máster en Teología por el Seminario Evangélico Los Pinos Nuevos y por la Facultad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET, hoy Laurel University).Apoya el trabajo profético de su esposo el pastor Mario Félix Lleonart y ha publicado en diversos sitios digitales tales como Conexión Cubana y Religión en Revolución.