Mostrando entradas con la etiqueta Ciego de Ávila. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ciego de Ávila. Mostrar todas las entradas

miércoles, octubre 22, 2025

SITUACIÓN CRÍTICA EN LA SALA DE ONCOLOGÍA DEL HOSPITAL PROVINCIAL “ANTONIO LUACES IRAOLA DE CIEGO DE ÁVILA,CUBA

 


Ayer, 20 de octubre de 2025, los pacientes de Oncología del Hospital Provincial “Antonio Luaces Iraola” en Ciego de Ávila no pudieron recibir su tratamiento de quimioterapia.

Según denunció un familiar, los tratamientos fueron pospuestos hasta el próximo mes y los pacientes enviados a sus casas.

El motivo: “NO HAY EQUIPO DE VENOCLISIS”, según informó el propio personal del hospital.

Solo se les aplicará la quimio a aquellos que lleven su propio equipo, adquirido en el mercado negro a precios entre 250 y 300 pesos, sin contar los gastos de mensajería.

“Es muy duro luchar por tu vida con una enfermedad como el cáncer, con mil obstáculos, y sin los recursos básicos para un tratamiento digno”, lamentó un testigo.

En Cuba hay médicos y enfermeras que quieren trabajar, pero sin recursos no pueden hacer nada.

¿Hasta cuándo tanto abandono y sufrimiento?

Fuente: La Tijera

#CiegoDeÁvila #CubaEnCrisis #HospitalSinRecursos #Oncología #CáncerEnCuba #SaludCubana #DerechosHumanos #LaTijeraNews #CubaDueleduele #CubaBloqueadaPorSuGobierno #CubaReal #CrisisHumanitaria #BastaYa #SOSCuba

viernes, enero 20, 2023

Respuesta de una médico cubana a la conocida periodista oficialista Cristina Escobar.

 

La Dra. Yanelys Mantilla medico cubana reacciona así a un comentario de la periodista, Cristina Escobar, sobre la inclinación de los cubanos a valorar personajes facticios como los que aparecen en la serie Grey's Anatomy , en tanto que no valorar a los médicos cubanos que si son verdaderos héroes. Los argumentos de la Dra. Mantilla a continuación:

Hace unos días vi en la TV por la mañana un reportaje sobre los famosos paquetes  y el comentario de una periodista entrevistada, Cristina  Escobar me hizo detenerme en mi apuro mañanero. Ella se refirió al porque los cubanos se tienen que enamorar de médicos como la Dra. Grey y no de nuestros maravillosos médicos los cuales son una potencia o porque enamorarse de héroes extranjeros cuando tenemos nuestros héroes .Ella misma dice que no cuentan nuestras historias y yo en un segundo supe el por qué.  

Querida periodista, gracias por amar nuestro trabajo, sí ,somos muy valiosos  y creo que con nosotros se puede hacer tres series de 16 temporadas porque al igual que esos profesionales no dormimos y salvamos muchísimas vidas y sin recursos; haciendo procederes sin condiciones con la adrenalina a flor de piel todo el tiempo.

Usando más la Clínica que  la Tecnología porque no nos queda de otra. Hacemos cirugías, consultas con el móvil en alta voz porque estamos pendientes del paciente. Pero, el esposo se quedó en casa con los niños, se fue la corriente ,no hay gas licuado y queremos saber si comieron el alimento frío, si se bañaron con el agua helada o dio tiempo calentar. Si le alcanzó el dinero para comprar la merienda escolar o si vendieron el aceite por los CDR.

Al terminar el día no vamos al parqueo a montarnos en el auto, no; agarramos la bicicleta, el coche o caminamos muchísimas cuadras porque el salario no nos alcanza pues son 30 pesos diarios en transporte ,la cuenta no nos da. Recogemos al pequeño en la escuela y ¿sabe qué?; con un dolor tremendo vamos por la acera del sol, la de los bobos ;porque en la de la sombra es la de los portales de las tiendas en MLC, las confituras se ven por los cristales  y  no se la podemos comprar .

Los niños no saben que sus padres profesionales ganan en una moneda que solo sirve para comprar a los revendedores, los mandados y lo poco que venden por los CDR , organización que es dirigida por uno de esos Héroes que usted quiere que admiren. En fin  llegamos a casa agotados ,destilando sudor y ¿sabe qué?, no hay corriente ,con el poco gas que queda le freímos un huevito y se lo damos con el pan  de la bodega, el de Papá o Mamá porque el de ellos es para su desayuno.

Hacemos tareas mientras pensamos que inventamos de comida y a la vez  se  revisa un libro porque nos queda la duda si lo que dijimos en el pase de visita o en la reunión es del año 2012 o 2022.También comentamos con nuestras parejas que 5 profesionales más pidieron liberación para irse del país, mientras revisamos el WhatsApp porque tenemos familiares viendo los volcanes  y queremos saber si lo lograron para llorar de alegría y luego de tristeza, porque no sabemos cuándo los volveremos a ver.

El teléfono fijo da un timbre ,es Mamá o Papá ,hermanos para saber si ya tengo el medicamento que necesitan .Llega la noche y agotados le pedimos a Dios por nuestros seres queridos, y que nos de fuerza para continuar. El más grande de los hijos nos dice que se fueron 3 socios cruzando ,no tiene con  quién jugar o conversar. También pregunta que cuando nos iremos nosotros. Y yo le pregunto querida periodista , ¿esta historia la contaran en los medios televisivos? Le respondo: claro que no. ¿Alguien se enamora de esta serie? Claro que no. Esto es una película de terror y a nuestros niños no le podemos mostrar eso. Esa imagen de potencia no se puede empañar.

Mis saludos.

Dra. Yanelys Mantilla Gonzalez.

Septiembre 2022

Fuente: Facebook y LinkedIn

Nota del Editor: La Dra. Yanelys Mantilla Gonzalez. Es se desempeña como Medico Especialista en Medicina General y Ginecología y Obstetricia  en el Hospital General Docente “Antonio Luces Iraola” en Ciego de Ávila . Reside en la ciudad de Ciego de Ávila ,Cuba.

 

jueves, febrero 18, 2021

MI TRANSITO TERRENO. Primera Parte.

 

Un testimonio sobre las amargas experiencias por las que pasó un médico cubano en la primera década de la Revolución. Su autor, el doctor Jesús Bravo Espinosa nos presenta el fatídico devenir de un médico cubano que, estudia en la Escuela de Medicina y se ve sorprendido por una revolución que traía en su entramado tenebroso la violación del derecho. Las difíciles circunstancias de los médicos que fueron enviados a cumplir el Servicio Médico Rural y las azarosas condiciones de aquellos que pedían la salida del país; esto último una situación que los llevaba a experiencias limites en el trato cruel inhumano y degradante a que eran sometidos.

MI  TRANSITO  TERRENO. Primera Parte

Por: Dr. Jesús Bravo Espinosa*                                                                                                                

     Nací hace mucho tiempo en el Barrio “José Miguel Gómez”, municipio de Ciego de Ávila. Mi padre Román Bravo, era bodeguero de una sucursal de “La Comercial” del Central Stewart. Hogar humilde, rico en buenas costumbres y elevados principios; una hermana menor Bárbara, mi madre enclaustrada y sufrida por la enfermedad de mi hermano mayor Antonio; diagnosticado a los dos años de epilepsia, cuyos estatus epilépticos se sucedían con mucha frecuencia debido a la limitación terapéutica de los tiempos.

     Al terminar el 6to. Grado por consejos del maestro público, Pastor Águila, paso a la Escuela Primaria Superior de Ciego de Ávila. Allí hice el 7 y 8 grados y con el promedio de 99.91 en los exámenes para así obtener una beca para estudiar en Ceiba del Agua. Bastaron solamente 4 días para estar de regreso al terruño, porque mi sueño era estudiar Medicina y no estudios en una Politécnica. Matriculé en el Instituto de Segunda Enseñanza de Ciego de Ávila para cursar el bachillerato. Una vez finalizado me traslado a La Habana y me matriculo en la Escuela de Medicina. Me habían dado una beca del Municipio de 45 pesos mensuales, justo lo que cobraba la casa de huéspedes, por alojamiento y comida; de mi padre recibía lo necesario para cubrir el resto de mis gastos.

     En el tercer año de la carrera, la asignación mensual de la beca se esfumó y me di a la tarea de buscar una clínica donde trabajar. Ledón y Uribe (situada en Masón y San Rafael) fue esa clínica. Allí me daban alojamiento y comida amén de otros ingresos. Esta clínica se dedicaba al tratamiento de los “accidentes de trabajo”. En 5 año recibo una beca de la Escuela de Medicina con residencia en el Hospital “Calixto García” por mi expediente universitario; el beneficio venía acompañado de 85 pesos mensuales, alojamiento y comida, estos últimos jamás los utilicé ya que no eran comparable a los de la Clínica. 

     Por esos días y por embullo me presenté en el programa “Buscando Estrellas” de José Antonio Alonso y gané con la canción “Lágrimas Negras” dos semanas después en el canal 12 de TV hago una presentación en el programa de Fernando Albuerne y con la canción “Prohibido” gano el primer premio que repito también en la eliminación final. Esto hace que el Diario de la Marina ponga mi foto en “La Farándula” y me da Beca para estudiar solfeo y canto con el profesor Mariano Meléndez –tenor de la década de los veintes- y la pianista-arreglista Ángela Touza me preparó 12 números para emprender una gira junto a otros cantantes por Suramérica. Desistí del viaje en aras de la medicina, que fue siempre…… mi prioridad.

     Termino la carrera y por expediente tengo plaza de médico en el Hospital Universitario “Calixto García” mi deseo era seguir la carrera docente en el mismo Hospital, pero la dictadura tenía otros planes conmigo y me enviaron a la Medicina Rural por un año. Allá voy y heme ahora ahí en una esquina interior de un motor de línea que me lleva a mi destino rural…….Cristales (al norte de Majagua). La parte envolvente de mi figura llevaba de envoltura un trajecito negro, un tanto corto, de italiano corte con saco de redondeados bordes. A mi lado mi fiel compañero, flamante y reluciente maletín de médico que agarraba con las dos manos y que aún…..me parecían pocas. Este maletín me lo regalaron los amigos de mi pueblo después de mi graduación en homenaje “muy merecido que lo tengo” parafraseando a Miguel de Unamuno “La Generación del 98” que así le dijo al Rey Alfonso XIII en la entrega de sendos diplomas. Todos los que le antecedieron dijeron que el “honor era inmerecido”-  Unamuno replicó: “Su Majestad cada cual, con su verdad, ellos con su verdad y yo con la mía.”

     A los viajeros de aquel motor les parecía increíble que aquella figura extra planetaria, peripatética, pudiera suplantarles a sus excelsos curanderos (3 estrellas Michelin-3 estrellas Palace). Pues bien, aquel decimonónico motor de línea emitía estrambóticos ruidos; yo pensaba que eran las paralelas sobre las que se deslizaba, en lugar de líneas paralelas que por más que se prolonguen jamás se encuentran, estas se encontraban y desencontraban y aquel motor a no dudarlo, se iba a desarmar.

Pues bien, al llegar al fin a Cristales me alojaría en la casa de la dueña de los motores de línea, Adela, señora muy religiosa de aspecto virginal y maternal de exquisito trato que cohabitaba con las dos maestras rurales designadas a aquella región y justamente en frente del pequeño bohío donde tenía la oficina el “doctor”. Son las 10 de la noche, tocan a mi puerta, se desdibuja en el umbral de esta la figura de un guajiro y su yegua, me vienen a buscar, pasando quizás por delante del curandero de guardia……. su madre casi muere de incontrolables diarreas por 24 horas. Tomo dos sueros y debo subirme a la yegua flaca y demacrada detrás del señor, a horcajadas, sobre los huesos de las caderas del “Rocinante”.

    El sendero era abrupto y accidentado y por lo mismo la pobre yegua no se pudo lucir ante el extraño, con el paso fino sevillano que tanto había ensayado para la ocasión. En su andar una cadera subía la otra abajo -puro cachumbambé- al médico no le alcanzaban las manos para desesperadamente asirse a la anatomía del guajiro por donde acertara, casi todo el tiempo en el aire sin poder posar sus glúteos en la piel del jumento, loco por precipitarse al abismo que esperaba con los brazos abiertos. 45 minutos después estoy en el cuarto de la paciente, era una viejita bien entrada en años, por no mejor decir, bien salida en ellos. Yacía la casi fallecida en una colombina sin apenas moverse por las molestas contracciones musculares y calambres que se sucedían paroxísticamente. Un presto ayudante lanza una soga sobre el caballete para tratar de colgar el suero, no acierta y aquel mecate grueso se estrella contra el rostro de la infeliz agonizante, por fin con más cuidado acierta el señor, yo adivino una vena y ya está corriendo el líquido a toda velocidad. Le pongo un enema, que había en aquella época, de unos “polvos blancos astringentes” con un efecto de tapón de corcho. No podía irme hasta poner un segundo suero, que garantiza el trabajo y me dirijo a la habitación contigua, sala de recepción, con piso de tierra, encaminando mis pasos hacia el taburete pegado a la pared de yaguas. Súbitamente y en medio de la penumbra emerge una mano con un frasco de esmalte blanco y me brinda un poco de licor de mujer embarazada, malta con leche condensada. Yo que hacía rato mediaba sin éxito en cierta reyerta de mi intestino grueso con el delgado, me dije “quizás sea debilidad” pues desde que cogí el motor hasta ese instante solo agua había ingerido. Apresuré la bebida y pronto vislumbré el fondo de blanco esmalte, levanté la vista y observo por encima del jarro que varios vecinos y amigos, sentados en taburetes, me miraban bostezando y tragando en seco, disputándose en el subconsciente mi brebaje de gestante tan apetecido por ellos.

     Instalo el 2 suero, adiestro al señor del mecate de cómo retirar el suero y regreso al bohío en la misma yegua y pensando “cuan equivocados están todos con este particular medio de transporte y solo me falta….. un año”. Llego al bohío y heme allí sentado en una letrina sanitaria con las mismas diarreas de la viejita. Por fin terminó “la guapería intestinal” y me dije “verdad que no son tan feas las letrinas sanitarias”.

 Pocas semanas después descubro una incipiente epidemia de poliomielitis que reporto a Salud Pública y me envían mil vacunas inyectables.  En un jeep salí con dos guajiritos, después de enseñarlos a inyectar en mis propios deltoides (músculos del hombro), en tres días agotamos todas las vacunas en Cristales, La Reforma, Juan Criollo, Las Alicias, Arroyo Blanco, etc. Ya terminando la vacunación y subiendo una loma el jeep, que no tenía frenos ni emergencia, el motor se detiene súbitamente, los guajiros se tiraron fuera y dejaron solo al capitán del barco. Gracias a un enorme tronco se detuvo el jeep con tal estrépito que salí catapultado por sobre el parabrisas para aterrizar en el Hospital de Ciego de Ávila. Aquello que allí llegó era cualquier cosa menos médico, pantalones a raya verticales, camisa de rayón, botas que aun llevo puestas y sombrero jipijapa, amén de una cara cubierta de sangre, heridas contusas en frente y nariz, sucio y desvencijado. Me recibió el Dr. Ravelo, había que ver su simpática cara, pícaros ojos con gafas y negro mostacho, todo un poema escrutando al recién llegado para poderlo ubicar o era un australopiteco extraterrestre venido de saber Dios de qué ignota Galaxia o simplemente un carretero acabado de alzar una carreta de caña quemada del Central Stewart. ¡Cualquiera de ellos a perturbar mi paz solo ha venido!

Continuara………,

*El Dr. Jesús Bravo Espinosa es médico graduado de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana. Obtuvo plaza en el Hospital General Universitario “Calixto García” que le fue negada más tarde. Se dedica a la práctica de la Medicina en Cuba durante el Servicio Médico Rural y en Ciego de Ávila, Cuba. Se radica en Miami, FL y completa sus exámenes de revalidación de su título con excelente desempeño. Ejerce la medicina por 28 años y es nombrado Médico Honorario del Mercy Hospital. Se reirá en el año 2002. Reside en Coral Gables, Miami. FL.

domingo, junio 04, 2017

Un Hospital no provincial.

Un Hospital de la red de salud en Cuba que debiendo ser Provincial (esto en la Provincia de Ciego de Ávila) no es provincial en el sentido de la palabra y en su funcionamiento. Esta nota la recibimos por correo electrónico desde Cuba y la incluimos en nuestro Blog. La información dice así:
En el directorio de Instituciones de salud de la red Infomed del Ministerio de Salud Pública de Cuba, definen el  Hospital General Provincial Docente de Ciego de Ávila, Antonio Luaces Iraola, y el Hospital General Docente Provincial de Morón, ambas instituciones encargadas de bridar asistencia médica especializada, preventivo curativa a la población en todas las especialidades y todas las especialidades quirúrgicas. Sin embargo, es algo que precisamente no funciona así.
El Hospital General Provincial Docente “Antonio Luaces Iraola”  es el único hospital localizado en una cabecera provincial ( ciudad principal )  que no brinda el Servicio de Neurocirugía; los pacientes deben ser trasladados al Hospital General  “Roberto Rodríguez”  de Morón, donde se brinda el servicio para toda la provincia.
El Hospital General Dicente “Roberto Rodríguez “en  Morón, Ciego de Ávila,  fue diseñado y construido con los materiales destinados a un Hospital Provincial para esta provincia en la década de los 80; para ello la dirección política del Partido Comunista en la provincia de Ciego de Ávila determinó que se construyese en la ciudad de  Morón debido a que más del 50 % de la población de la provincia radicaba en el norte y los  municipios estaban bien comunicados con la ciudad de Morón. De esta forma la construcción del Hospital  General Provincial Docente “Antonio Luaces”  se retardó y paralizó en diversas ocasiones. Desde hace algunos años se han acometido obras de ampliación y modernización del Hospital “Antonio Luaces” , sin embargo, no brinda servicios de Neurocirugía a pesar de contar con el Centro Oftalmológico Provincial y la Unidad Pediátrica Provincial, hecho que limita su denominación de Hospital General. En la ciudad de Ciego de Ávila se localizan además, la Universidad de Ciencias Médicas José Assef Yara, el Centro Auditivo Provincial y el Laboratorio Provincial de Ortopedia.
Hospital General Provincial Docente “Antonio Luaces Iraola
La población en la provincia de Ciego de Ávila  según se estimaba en 431 048  habitantes en 2014. De ellos, 151 010 habitantes en la ciudad de Ciego de Ávila, lo que representa  un 35% del total, mientras 67 875 en la ciudad de Morón, para un 16%. El Hospital moronense atiende actualmente a pacientes de los municipios: Florencia, Chambas, Ciro Redondo, Primero de Enero, Bolivia y el propio Morón, cuya población total asciende a 194 720 habitantes, el 45 % de la población de la provincia. El Antonio Luaces atiende a pacientes de los municipios: Majagua, Venezuela, Baraguá y el municipio cabecera, cifra que asciende a 236 328 habitantes, el 55% del total. A pesar de ello, el Servicio de Neurocirugía se brinda a toda la provincia en la ciudad de Morón, a donde han tenido que mudarse especialistas formados fuera de la provincia y con residencia en la cabecera provincial – ciudad de Ciego de Ávila-  para evitar los viajes diarios entre ambas ciudades distantes algo más de 35 kilómetros.
Hospital General Docente “Roberto Rodríguez “en  Morón
La planificación actual del Ministerio de Salud Pública y la Dirección Provincial de Salud en la provincia, han concebido, unido a la mejora constructiva del Centro de Especialidades del Hospital Antonio Luaces, la introducción de una consulta de Neurología y un laboratorio de Neurofisiología. Sin embargo, no prevén la introducción de la actividad quirúrgica de esta especialidad en este Hospital. Ello limita la asistencia urgente de este centro hospitalario, ubicado en la cabecera provincial y a escasos metros de la carretera central nacional, en la que numerosos accidentes tienen lugar cada año. Por ello, es el primer centro asistencial en recibir estos accidentados, y sin poder atender traumatismos craneoencefálicos se remiten los afectados al  Hospital “Roberto Rodríguez” de Morón, distante en el norte de la provincia, lo que resulta lamentable y contradictorio para los especialistas del Hospital Provincial de la ciudad cabecera. A pesar de ello, la dirección de salud no se hace eco de estos contratiempos.
Con la llegada del Periodo Especial a Cuba, luego de la caída de la antigua Unión Soviética, se paralizó la construcción del Hospital Pediátrico. Una majestuosa estructura convertida hoy en apartamentos familiares. Es así que Ciego de Ávila es la única provincia del país que no cuenta con un Hospital Pediátrico. Los casos son asumidos por ambos hospitales en Ciego de Ávila y Morón. Una provincia además que solo destaca en pocas especialidades, la más destacada: Ortopedia y Traumatología.

El deterioro en todas la instalaciones era patente, por ello el Ministro de Salud en su última visita a las instituciones en la provincia, urgió a mejorar y priorizar el proceso inversionista en obras de la salud e informó de la dotación de nuevo equipamiento para ambos hospitales. Cabe destacar que el Servicio de Urgencias en el Hospital “Antonio Luaces” solo cuenta con un equipo de radiografía, otro de ecografía y un TAC monocorte con la única capacidad de realizar tomografías de cabeza y cuello, lo que obliga a la remisión de pacientes hasta la ciudad de Morón para la realización de tomografías. Mientras, la provincia remite también a hospitales de Camagüey, Villa Clara y La Habana a pacientes necesitados de Radioterapia, casos complejos de Neurocirugía, Pediatría, Oftalmología, Gastroenterología etc.; evidenciado la poca capacidad de los centros asistenciales de la provincia.  

martes, mayo 27, 2014

Un curandero cubano, semianalfabelto sin conocimiento alguno de Medicina realiza operaciones quirúrgicas usando solo un cuchillo de cocina.

El tenebroso carnicero de San Martín.
Cerca de 3 mil 800 operaciones dice haber realizado al aire libre, sin que al parecer se presentara allí un inspector
Por: José Hugo Fernández.*
Un pobre diablo, semianalfabeto e ignaro total en medicina (a juzgar por el modo en que se expresa), interviene quirúrgicamente a miles de personas usando como único instrumental un rústico cuchillo de cocina y, desde luego, sin las más elementales condiciones sanitarias en el sitio en que lleva a cabo su carnicería.
Escalofriante resulta verlo clavando el cuchillo en los ojos, el cuello, el vientre o la columna vertebral de sus pacientes/víctimas, mientras explica, con pedestre jerga, que el espíritu de un antiguo muerto es quien dirige sus operaciones quirúrgicas, para las cuales utiliza como anestésico una mezcla de perfume, ron, cebolla y alcohol, cuya fórmula, según él, también le fue dictada por el muerto.
Preparandose para operar
Se trata de un curandero de la oriental provincia cubana de Ciego de Ávila, cuyos “milagros” ven boquiabiertos los habaneros por estos días, a través del documental “El ‘médico’ de San Martín” (Fe y misterio o el misterio de la fe), filmado por una productora independiente, subido a Youtube y que –debido a nuestra falta de acceso a internet- circula en Cuba de mano en mano en soporte de memoria flash.
El carnicero en cuestión (no parece ser un estafador, pues asegura que no cobra nada por sus servicios) se proyecta como una especie de chamán criollo. La gente hace largas colas para ser atendida por él, y no sólo los lugareños del batey San Martín, en el municipio Primero de Enero, que es donde ejerce, sino de toda Cuba, e incluso del extranjero, de acuerdo con lo que se asegura en el documental.
Cerca de 3 mil 800 operaciones dice haber realizado al aire libre, sin que al parecer se presentara allí un inspector o cualquier otra autoridad para exigirle que muestre sus credenciales como profesional de la medicina. Es algo verdaderamente insólito, si tenemos en cuenta la implacable persecución y el riguroso tratamiento que debe enfrentar cualquier cubano cuando apenas intenta vender tamales o maní tostado o aguacates, sin la correspondiente licencia.
En plena operacion abdominal.
¿Quién es realmente este hombre y qué misterio le rodea para que las activas fuerzas represivas del régimen hayan pasado por alto durante largo tiempo el grotesco espectáculo de sus “curaciones”? A juzgar por lo que afirma una de las paciente/víctimas, hace 19 años que él la operó de un riñón. De modo que el asunto tiene ya larga data. Y él mismo asevera que desde los hospitales de las ciudades de Morón y de Ciego le remiten pacientes desahuciados por sus médicos.
Al inicio del documental se advierte que éste no es apto para las personas sin fe. Pero no creo que sea por falta de fe, o de tolerancia, o de respeto ante el ejercicio del libre albedrío de las personas, por lo que uno se escandaliza ante lo que está ocurriendo en el batey San Martín. Chamanes, charlatanes, curanderos, espiritistas y fanáticos de toda laya nunca han faltado en Cuba y en todos los rincones de la Tierra. Y por supuesto que tienen su derecho a existir, del mismo modo que a sus seguidores les cabe el derecho de no ser molestados.
En  una operacion ocular.
Pero las leyes de este mundo presuntamente civilizado establecieron desde hace mucho que el derecho a ejercer la libre voluntad cesa para un ser humano justo cuando viola los derechos de otro ser. Y no podríamos negar con seriedad que, aun cuando ellos mismos lo ignoren, esos fanáticos pacientes/víctimas del carnicero de San Martín tienen derecho a que sus enfermedades sean atendidas por auténticos especialistas, con dominio de los adelantos médicos que resultan propios de la época, y no por un gárrulo ignorante, que –supongamos que con la mejor intención- les agrede salvajemente, cuchillo en mano.
¿En esto tuvo que venir a parar el mito de la potencia médica cubana? Hoy suele decirse que nuestra isla está tocando fondo dentro del espectro de los peores países del llamado Tercer Mundo. Casos como el de San Martín lo demuestran. Y hasta sugieren que inauguraremos el Cuarto Mundo, con perspectivas para el Quinto.
*Escritor y periodista independiente. Edita el Blog personal El Vagón Amarillo. Fuente: Cubanet. Las fotos fueron tomadas del documental.
A continuación incluimos aquí el documental, El medico de San Martin, con la finalidad de completar toda la información. 

lunes, julio 15, 2013

Un hospital cubano contra los demonios.

Morón, 14 de julio de 2013.  El Hospital General-Docente de Morón, "Roberto Rodríguez", el cual está  denominado como una institución provincial que presta sus servicios a  los municipios de la zona norte de la provincia de Ciego de Ávila, según  lo reconoce el Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP), no está  exento de las calamidades y mal servicio que otras instituciones  hospitalarias sufren por toda la Isla, con las peculiaridades que en  nuestra investigación pudimos resumir.
Más del 40 por ciento de los trabajadores del hospital se encuentran  cumpliendo "misiones internacionalistas", y es muy difícil encontrar  personal calificado en los laboratorios, enfermeros de experiencia en  salas de curaciones o de ingreso, expertos cirujanos con sus  correspondientes técnicos, y mucho menos doctores especialistas, como  cardiólogos, angiólogos, etc. Estudiantes nacionales y extranjeros,  junto a los llamados "emergentes" son los encargados de tratar a la  población, que se ha convertido en "conejillo de indias", algunos pacientes desesperados asisten, otros optan por abandonar el local.
Hospital General-Docente de Morón, "Roberto Rodríguez"
 A pasar de los pesares, los afanosos trabajadores, que aún quedan allí  en pie, por su avanzada edad o porque no son "confiables para cumplir  misiones", buscan la forma más eficiente, para dar lo mejor de sí,  tratando de aliviar en algo este dolor por la decepción creada por  aquellos que si tienen todo un personal médico a su disposición a la  hora que sea (llámense cúpula gobernante y sus lacayos).
 Sin embargo para que esos trabajadores de este recinto hospitalario  tengan aún menos expectativas y se sientan más incómodos con su trabajo,  y a la vez tengan la sensación de sentirse perseguidos como puros  delincuentes, se han colocado cámaras de seguridad en los pasillos del  local, incluyendo las entradas y salidas del mismo, pero como si eso  fuera poco también se pasa a realizar un cacheo persona por persona, que  visita el hospital por los motivos que sean, que incluye principalmente  a todo el personal que allí labora, teniendo que hacer una declaración  casi jurada, cuando entras, enseñando todo lo que llevas encima. Existe  casi el mismo control, inspección y vigilancia que en un aeropuerto  internacional con una advertencia de amenaza terrorista.
 Por otra parte el Salón de operaciones solo realiza operaciones de  urgencia, por falta de recursos, como es el caso de la escasez del  esparadrapo, de aquí que las listas de espera también están en el  hospital, ya no son consumo único de Ómnibus Nacionales.
 La casi totalidad de los baños sanitarios carecen de herraje, trayendo  como consecuencia el desbordamiento de heces fecales y orines. Los aires  acondicionados sin funcionar por roturas precisamente ahora que es  verano, cielos rasos de salas de ingreso y consultas destruidos,  presencia de merodeadores como perros y gatos callejeros en la planta  baja del lugar, elevadores en mal estado o fuera de servicio, por lo que  la comida de los enfermos es en múltiples ocasiones transportada en el  mismo elevador que baja los desechos ante la presencia del personal de  higiene y epidemiología, que opta por callar.
 ¿Dónde está la potencia medica? Somos candil en la calle, y oscuridad en  la casa. Goebbels dijo: "Una mentira repetida cien veces se convierte en  una verdad", aquí parafraseando puedo decir que una deficiencia repetida  más de cien veces, se hace cotidiana o habitual y deja de ser falta o  una incorrección, más bien pasa a ser parte de la rutina.
 ¿Qué alguien responda? ¿Puede acaso el MINSAP? ¿Está este hospital  moronense luchando o no contra los demonios?
*Nilo. A. Gutiérrez González, también conocido en el mundo periodístico como Valentín (Valentino) Balart, Ha estado vinculado a grupos opositores desde finales de los 80s. Es graduado en Higiene y Epidemiología en la Escuela Internacional de Cienfuegos. Sus trabajos periodísticos han sido publicados en Cubanet, Misceláneas de Cuba, Cuba Verdad, entre otros sitios Web. Se desempeña como periodista independiente para la Agencia de Prensa Libre Avileña, A.P.L.A.  E-mail:  aplacuba@gmail.com