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lunes, mayo 21, 2018

Negación de prestación de auxilio como accionar de los represores Sandino comunistas en Nicaragua.


Hospitales públicos y funcionarios del Ministerio de Salud en Nicaragua prohibieron la atención de los manifestantes heridos.
En ocasión de las manifestaciones estudiantiles en Nicaragua, se ha podido conocer que muchos medico y funcionarios adscritos al MINSA y a algunos hospitales nicaragüenses se NEGARON a prestar atención medica a los manifestantes heridos, muchos de los cuales fallecieron. Los funcionarios encabezados por la Ministra de Salud Sonia Castro condujeron medidas encaminadas a bloquear la necesaria prestación de los servicios médicos de urgencias a los heridos. Esta es una información que aparece en la prensa nicaragüense. Trabaje y viví en Nicaragua en los años ochenta y me resulta difícil entender esta conducta miserable de médicos que saben por sobre todo que es su obligación prestar atención médica a las personas sin considerar su filiación política.
Los médicos que han salvado vidas en la crisis de Nicaragua
Si las crisis sacan lo mejor y peor del ser humano, eso exactamente ocurrió en el sector Salud: por un lado hospitales públicos dejando morir a heridos y por el otro, médicos, enfermeros y estudiantes de Medicina arriesgando su vida para salvarlo
Por: Julián Navarrete
El doctor Fritz Guill tiene a mano su maleta de sutura. En los últimos días ha extraído balas, charneles y curado quemaduras por explosiones. Desde el 11 de mayo, cuando en Chinandega los protestantes fueron reprimidos por la Policía, Guill tiene abiertas las puertas de su consultorio privado para sanar a los lesionados sin cobrar un solo córdoba.
El último caso que atendió fue el pasado miércoles. Se trataba de un muchacho impactado por una bala de goma a corta distancia, que según indicó el ultrasonido abdominal, no penetró hasta las vísceras. Por suerte, dice Guill, ninguno de sus pacientes fue herido de gravedad, y, aunque con alguna secuela, se encuentran recuperándose en sus hogares.
Dra Sonia Castro .
Ministra de Salud. Sicaria Mayor
Todos los heridos que atendió Guill no quisieron ir antes al hospital por temor a que las autoridades tomaran represalias. En todo el país hubo denuncias de que la Policía esperaba a los heridos para capturarlos o solicitaba sus datos personales. Por el momento, en Chinandega la tensión ha bajado, pero Guill siempre tiene su equipo médico preparado para cualquier emergencia.
Tres razones movieron a que este médico, graduado en la UNAN-León, con 22 años de experiencia, atendiera de forma gratuita: su juramento profesional, no negarle la consulta a ninguna persona y solidarizarse con la causa del pueblo.
Aunque el caso de Guill es particular, muchos otros médicos del país han seguido el mismo camino. En Managua varios hospitales privados, desde el inicio de la crisis, siguen atendiendo sin ningún costo. Los médicos se han organizado en turnos en los hospitales para sofocar la emergencia, mientras en algunas trincheras, como Monimbó, Upoli y UNAN-Managua, los estudiantes de Medicina cierran heridas en medio de las balas.
En León, en el occidente del país, los estudiantes, docentes y médicos denunciaron que la propia ministra de Salud, Sonia Castro, ordenó que no se atendiera a los heridos y avaló el ataque de las turbas y la Policía contra los universitarios. A raíz de eso ya han salido varias marchas de batas blancas en Managua y León, rechazando esta acción.
Hay quien lo ha llamado la rebelión de los médicos; otros dicen que es solidaridad con el pueblo. Sin embargo, varios especialistas de la Salud y estudiantes consultados para este reportaje aseguran que simplemente están respetando su ética profesional de salvar vidas.
Los que curaron ojos
A raíz de la represión se formó el programa Prótesis Ocular para Estudiantes, que se ha encargado de donar y colocar las prótesis a más de 10 estudiantes que han perdido sus ojos en las protestas.
Irela Iglesias, fundadora del programa, dijo que la idea surgió después de ver a Roberto Rizo, la primera víctima que perdió un ojo. “Me impactó mucho y pedí ayuda para su prótesis en redes sociales. La idea se hizo viral y me llamó mucha gente, entre ellos médicos y psicólogos, que se pusieron a la orden de ayudar”, agrega.
El doctor Juan Carlos Rivers y su equipo han atendido y realizado las cirugías para la rehabilitación de los muchachos de forma gratuita. Y el ocularista Diego Iglesia ha elaborado las prótesis oculares individualizadas también sin cobrar su trabajo.
Rebelión en León
La titular del Ministerio de Salud, Sonia Castro, expulsó el 20 de abril a los estudiantes de Medicina del Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales Argüello (Heodra), de León, para que fueran golpeados por Policía y la Juventud Sandinista, según varios videos que circularon horas después en las redes sociales y testimonios de estudiantes y médicos consultados por LA PRENSA.
Uno de los doctores del Heodra, quien pidió anonimato, confirmó que minutos antes de que los estudiantes fueran golpeados por estos cuerpos armados, Castro ordenó a la directora del Heodra, Judith Lejarza Vargas, que permitiera el ingreso de unos 30 hombres armados con tubos para que vapulearan a los estudiantes.
La golpiza ocurrió cuando los estudiantes del Heodra hicieron un plantón pacífico en la afueras del recinto. Los estudiantes llevaban banderas, pancartas y silbatos. Del otro lado, las turbas y policías les tiraban balas, bombas lacrimógenas y los perseguían con tubos en las manos.
Ante la agresión, los estudiantes se refugiaron en el hospital mientras las autoridades permitían que ingresaran miembros de las turbas armadas. Varios médicos protegieron a sus estudiantes, metiéndolos en las salas y fue en ese momento que Sonia Castro, ministra de Salud, se enfrentó contra sus colegas y corrió a los alumnos.
“Ella (Sonia Castro) comandaba, decía ‘salgan, salgan, si no salen traigo a los antimotines’”, relató Byron Corea, uno de los estudiantes de Medicina que fueron agredidos, en una denuncia que interpuso ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, el pasado 3 de mayo.
Esa misma noche, afirman dos doctores del Heodra, bajaron la orden de no atender a los heridos que resultaran de las protestas. No todos los doctores estuvieron de acuerdo con la orden y es por eso que formaron varios puestos médicos para atender a los lesionados en los puntos más calientes de la represión.
“Reafirmamos con convicción médica que vamos a atender a toda la población que venga, la población leonesa debe sentirse segura, los estudiantes deben sentirse absolutamente seguros que tendrán nuestro cariño y nuestra atención total si ellos viniesen aquí”, expresó el doctor Javier Pastora, jefe del departamento de Cirugía del Heodra, en un pronunciamiento que hicieron 40 médicos el 11 de mayo.
Un día después de que los doctores leoneses alzaran la voz, el sábado 12 de mayo, una marcha de batas blancas —médica, docente y estudiantes de Medicina—, llenó las calles de Managua para apoyar a los estudiantes atrincherados en la UNAN-Managua. “Nosotros queríamos dejar claro que nuestra posición era dar atención a cualquiera, porque tenemos principios de atención”, dijo uno de los médicos del Heodra, quien asegura que se ha negado a dar datos a la Policía de los pacientes que ha atendido.
Los médicos en León aseguran estar organizados para cualquier eventualidad que se pueda registrar en los próximos días. “Estamos listos para volver a activar los puestos médicos y contamos con la ayuda de pobladores y estudiantes de Medicina”, dice el doctor.
Según las fuentes consultadas, en los días de la represión se registró una fuerte cantidad de heridos en toda la ciudad de León. “Aquí hay que dejar claro a la población que son autoridades del Minsa quienes han querido negar la atención, pero nosotros como gremio, estamos dispuestos a seguir atendiendo”, dice el médico del Heodra.
Atención a todos
La Ley 423, Ley General de Salud, en el artículo 8 numeral 15, establece que es derecho de los usuarios “recibir en cualquier establecimiento de salud público o privado, atención médica-quirúrgica de emergencia cuando la necesite mientras subsista el estado de grave riesgo para su vida o su salud. El Reglamento de la presente Ley establecerá los criterios para la calificación de la situación de emergencias y las condiciones de reembolsos económico a la unidad de salud por los servicios prestados al paciente”.
El cirujano Gabriel Guzmán asegura que el juramento que hacen como médicos no les permite negar la atención por ética. “Si llega un paciente herido, a nosotros (los médicos) no nos importa que sea policía, antimotín, que pertenezca a un partido político, no. Nosotros atendemos a los pacientes por igual a quienes lo necesitan”, agrega.
En las líneas de combate
Desde la trinchera donde se encuentra, Aníbal Alemán, de 24 años de edad, ha visto cómo han caído los cuerpos sin vida. Balazos en la cabeza, cuello, pecho. Niños que se desangran. Amigos que caen y se recuperan. Amigos que cayeron y hoy están enterrados.
Alemán no es médico. Es enfermero del Hospital Manolo Morales, pero ahora está a tiempo completo en una brigada de Monimbó, Masaya, donde nació y creció. En su grupo hay nueve estudiantes de Medicina de diferentes universidades de Managua que han estado firmes atendiendo a los heridos de la represión.
 “Yo ingresé al grupo porque me asomé y vi que estaban con un muchacho que tenía como 20 balines en la espalda. Y ellos (estudiantes de Medicina) no podían sacárselos, parece que por miedo o inexperiencia. Entonces yo les dije que podía y fue así que me dejaron ayudarles”, dice Alemán, quien logró quitarle los balines con un bisturí, gasas y anestesia local.
Las brigadas médicas se han esparcido por los puntos de mayor conflicto: en la Universidad Politécnica, León y en la UNAN-Managua. Muchos de ellos ocultan su identidad detrás de pasamontañas y pañoletas por temor a que la Policía o paramilitares tomen represalias contra ellos o sus familias.
En medio de la zozobra que se vive en cada ataque a la Upoli, los estudiantes de Medicina han sacado balas del tórax o de la cabeza. Sin exámenes de Rayos X, equipo quirúrgico, anestesiólogos y quirófanos, explica una estudiante de Medicina que ha colaborado en este bastión estudiantil.
Para muchos, como Aníbal Alemán, lo más duro de estar en los puestos médicos ha sido mirar morir a una persona con la que ha hablado minutos antes.
La ministra de Salud Sonia Castro, titular del Minsa, es una de las figuras del Gobierno más señaladas de las protestas de abril. Es acusada de ordenar que no se atendiera en los hospitales públicos a los heridos en las protestas.
Según los estudiantes de Medicina y médicos del Hospital Óscar Danilo Rosales (Heodra), de León, es responsable directa de las agresiones que sufrieron los estudiantes de este recinto por parte de la Policía y la Juventud Sandinista.
Castro es acusada de hacer ingresar a las turbas armadas dentro del hospital, y posteriormente sacar a los estudiantes para que fueran golpeados por las fuerzas represoras.
La doctora Sonia Castro fue designada como ministra de Salud desde 2010, cuando repuso al doctor Guillermo González, ahora asesor presidencial para asuntos de Salud, Educación, Gestión de riesgo y Capacitación; para enfrentamiento de desastres y calamidades, según el acuerdo presidencial 03-2015 publicado en La Gaceta número 13, del 21 de enero del 2015.
Fuentes dentro del partido la señalan como una ficha de Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional y secretario general de la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud) desde 1984.
Castro tiene amplia experiencia en Gineco-Obstetricia, muy ligada a la atención a la mujer. Antes de ser ministra trabajaba para el Hospital Metropolitano Xolotlán.
Enrique Beteta, quien era secretario general del Ministerio de Salud en 2010, dijo a LA PRENSA que Castro era “una militante sandinista, con toda la disposición y la voluntad de cumplir con los mandatos que el Gobierno y el Comandante Daniel nos ha dispuesto a cada uno de nosotros”.
Atenciones gratuitas en centros privados
Hoy por la mañana el doctor Alejandro Lagos sacó otra bala de un tórax. El muchacho a quien operó, Luis González, es el número 17 que atiende desde que en su perfil de Facebook anunció que asistiría a los heridos en las protestas de forma gratuita.
Lagos, un señor alto, delgado, de bigote, de 61 años de edad, médico cirujano con un máster en Salud Pública, tiene un registro detallado, con pruebas en fotos y videos, de todos los muchachos que ha visto hasta el momento. “Yo tengo ese registro a disposición de los organismos de derechos humanos que quieran constatar los casos que he llevado”.
Todos los casos que ha atendido este doctor son provocados por armas de fuego, cuyas complicaciones se han originado porque en los hospitales públicos han negado la atención o una vez ingresan a los pacientes han sido mal atendidos. “La mala calidad de atención no solo está entredicha, sino ha sido comprobada por los casos que tengo registrados”, dice Lagos.
El doctor ha comprobado cómo algunos de sus pacientes han sido mal suturados de heridas en el cerebro. Les han dejado balazos en la cabeza. Y hay otros casos donde las heridas se han infectado y los muchachos han estado a punto de perder un miembro o morir de una meningitis. Las fotos y videos de las intervenciones las sube a su muro de Facebook, que algunos se han vuelto virales.
“Siempre que hay una causa como esta, los médicos tenemos que apoyar”, dice Lagos.
Durante esta crisis se han dado situaciones sin precedentes: algunos hospitales privados como el Vivian Pellas, Bautista, Salud Integra y Sumédico han anunciado atención y disposición de todos sus equipos de forma gratuita para los heridos durante las protestas.
Medicos y estudiantes de Medicina marchando en Managua
El doctor Gabriel Guzmán, cirujano del Hospital Vivian Pellas y Sumédico, dice que se ha hecho una unión del gremio médico en los hospitales privados para atender a las personas heridas. “Ante esta situación, y queriendo aportar un grano de arena, hemos hablado con los hospitales para que apoyaran esta causa y se pudiera atender a todas aquellas personas que estuvieron involucradas en los enfrentamientos”, dice Guzmán.
En estos hospitales privados o semiprivados se han recibido muchísimos pacientes referidos de diferentes puntos del país. “Nosotros (los médicos) siempre hemos estado al lado de la población. Creo que ningún médico le puede negar la atención a un paciente”, agrega.
“Esta situación que estamos viviendo no se había visto en muchísimos años (la cantidad de heridos y muertos), aquí todos los gremios se han solidarizado por la causa”, agrega.
El pasado miércoles 15 de mayo, el bloguero Yasser Morazán agradeció públicamente al Hospital Vivian Pellas por seguir atendiendo de forma gratuita. “La madrugada de ayer mi primo, el joven Franklin Ponce Flores, de 32 años, recibió un impacto de bala en la cabeza mientras protestaba en la ciudad de Sébaco, Matagalpa. Denuncio, que por orientaciones políticas no lo quisieron atender en los hospitales públicos de La Trinidad, Estelí y el colmo, en el Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales de la ciudad de León lo retuvieron por más de 9 horas sin ser atendido”, escribió.
Morazán relató que llamó al Hospital Vivian Pellas para pedir que lo atendieran y el joven fue trasladado en ambulancia al centro, donde fue estabilizado y actualmente se encuentra recuperándose.
A más de un mes desde que inició la protesta, los heridos siguen llegando a los centros privados. El doctor Alejandro Lagos también tiene en su agenda visitar hoy a tres heridos más. Lagos, quien tiene una clínica privada en su casa y solo se mantiene de la atención personal que brinda a algunos pacientes desde hace años, ha dispuesto de los pocos recursos con los que cuenta para salvar vidas.
“Si existe un herido, ahí estaremos los médicos para atenderlo”, dice Lagos, mientras se acomoda la gabacha y se dirige a visitar a un paciente.
Fuente: La Prensa.
Información relacionada: Una relación de médicos y funcionarios nicaragüenses de la Salud  que se negaron y ordenaron la NO atención de los heridos en Nicaragua aparece en una cuenta de Twitter: @Abrildiezynueve  AQUI

martes, septiembre 27, 2005

Galenos y Rambos.

Galenos y Rambos
El 24 de abril de 1987 arribé a Nicaragua formando  parte de un grupo de médicos y enfermeros para trabajar durante dos años como internacionalistas. Éramos unos 20 en total e inmediatamente nos trasladaron a la muy conocida Villa Nejapa, otrora Mega- Posada enclavada en la Carretera vieja a León, ahora devenida en albergue colectivo para el personal de la Misión Médica Cubana localizado en la capital.
La así llamada Revolución Sandinista había dado al traste con la dictadura somocista en julio de 1979 y lejos de promover un proyecto social viable que aglutinara a toda la sociedad nicaragüense y proveyera la necesaria justicia social para aquel país,  apostaron por destruirlo, echándole mano a las conocidas recetas incendiarias y el discurso demencial de su inspirador caribeño.
Pero llegué allí, como suele llegar alguien ávido de servir al prójimo. Contaba  con una adecuada preparación profesional y creyéndome que solo con el buen hacer y la nobleza de intenciones bastaba. Estaría durante dos años trabajando como Especialista de Medicina Interna, aun cuando mi formación era como Especialista en Oncología.
Al día siguiente nos reunieron en un estrecho local donde aparecía colgado de la pared un mapa de grandes dimensiones del país. Un funcionario de la Embajada Cubana comenzó su charla. Aquel arrogante lejos de explicarnos las condiciones higiénico-epidemiológicas  y las características del trabajo que íbamos a desarrollar,  hizo un pormenorizado análisis de la situación política de Nicaragua bajo la férula sandinista  para pasar de inmediato a explicar la situación militar de un conflicto, que los expertos por aquel entonces llamaban de “baja intensidad” .  En realidad, allí se estaba librando una Guerra Civil de “baja intensidad”; pero que desgastaba a ambas partes en el  conflicto y al país en su conjunto.
Dos días estuvimos limpiando los cuartos sucios de aquella Villa-Posada, situada en medio del campo y teniendo como proximidad un campo de pelota (Basseball) y un Cementerio. Nadie decía nada, pero aun faltaba lo mejor.
Hospital "Bernardino Diaz Ochoa" Granada, Nicaragua. Lugar donde
trabaje como medico especialista en el 1987
Al cuarto día el Jefe de Brigada nos ordenaba que nos alistásemos para recibir el módulo militar. ¿Módulo militar? , ¡Eso si era una sorpresa! Fuimos llevados en un Ómnibus tipo “aspirina’ hasta una Unidad Militar enclavada en la ladera de una montaña, muy cerca de lugar donde vivíamos. “Serranillas”, así se llamaba el lugar y era el campamento principal y sede del mando militar de las tropas cubanas en Nicaragua. Superados los 3 niveles de postas  conformada por soldados nicaragüenses y cubanos, llegamos al almacén donde nos proveyeron de  trajes militares de campaña, botas, casco, mochila completa, fusil de asalto AK-47M y 380 balas.., ¡ah y la bayoneta! Nuestra brigada además contaba con una caja de granadas y un lanzacohetes RPG-7 con su dotación de cohetes antitanques.
Dos semanas después de llegar a Nicaragua ya estábamos estrenando nuestra  indumentaria militar y equipamiento, a la par de que habíamos comenzado nuestras actividades de asistencia médica laborando en el Hospital de Granada, tercera ciudad en importancia de Nicaragua.  Marchas, prácticas de tiro, ejercicios de asalto y camuflaje. En las estribaciones del Volcán Santiago, con la cara tiznada y arrastrándome según las instrucciones dadas por el sargento, me había convertido en apenas un mes de Galeno en “Rambo revolucionario e internacionalista”; presto a combatir a los Marines que intentaran pisar la Patria de Sandino. Raros mimetismos los que provocan los comunistas; había salido de Cuba como Medico y días después, además de trabajar como tal,  me arrastraba por las escarpadas laderas del Mombacho  como un “Rambo”, cargando con mi fusil de asalto y con los pies llenos de llagas y adoloridos.
Es que los militares cubanos padecen  el “Síndrome de Grenada”. Aquel evento que en el año 1983 enfrentó a los marines con las tropas cubanas en la isla caribeña de Grenada; con el saldo militar y el costo político que todos conocemos. Por eso en Nicaragua los militares cubanos  siempre repetían hasta el cansancio: “aquí no puede pasar lo de Granada”.
En Nicaragua cada internacionalista era un soldado que sumaba a la preparación militar adquirida en Cuba, el entrenamiento mensual que se efectuaba durante todo un domingo. Además se establecía un día de la semana para atender la “técnica’ esto es: desarmar, amar y  limpiar el AK-47M; también  revisar todo el material de guerra.
Unos dos mil militares cubanos conformaban el personal, sobre todo de entrenamiento, dislocado en Nicaragua por aquel entonces, a los que se suman los trabajadores internacionalistas, funcionarios y otro personal de apoyo o en tránsito. Había  una Misión Militar Cubana en cada región y/o departamento administrativo  y un reducido grupo de la contrainteligencia militar localizado cerca del poblado de San Marcos. No tengo datos de cuantos militares cubanos estaban involucrados en el escenario militar de forma directa, donde se libraban los combates con la Contra. Las bajas las conté en el Cementerio de Serranillas en septiembre de 1988: 22 bajas en combate sin contar los que descansaban en cementerios regionales.
La estrategia se reducía a un sistema de aviso en caso  de que se produjera una invasión norteamericana en Nicaragua y dos palabras claves: una era “Julia” escrita en un sobre que se activaba por teléfono y al abrirse contenida  todas las instrucciones para un ejercicio. La otra clave, válida era: “Campana”. Al abrir el sobre traía todas las instrucciones, de estricto cumplimiento en un escenario real. Como tuve acceso a estos documentos y visité los lugares; el escenario y los eventos se desarrollarían de la siguiente forma:
De producirse la invasión, toda la documentación debía ser destruida. Si  la posibilidad de enfrentamientos fuera inminente, de ser posible,  no participar en combates con combatientes nicaragüenses salvo en situación extrema (¿?). Los internacionalistas, con su ropa de combate y sus armas listas evacuarían por sus medios hasta la Hacienda La Luz en las estribaciones del Volcán Mombacho Esta Hacienda funcionaba como un Centro de Comunicaciones de la contrainteligencia militar cubana; de allí continuar la marcha siempre hacia el sur hasta un punto a la derecha de la carretera Panamericana entre las ciudades de Granada y Rivas. En aquel punto  se esperaría hasta que se agruparan el mayor número posible de elementos  para continuar hasta el tercer punto a unos 4 kilómetros de la frontera con Costa Rica  en las inmediaciones de la ciudad de Rivas, Nicaragua.
El plan concebido por los militares cubanos en Nicaragua era muy  sencillo: “espantar la mula”. Salir de Nicaragua a través de Costa Rica, atravesar ese país de norte a sur, entrar en Panamá y ser evacuado desde este país hacia Cuba. Valiente estrategia la de huir atravesando prácticamente 3 países. Siempre me pregunté si los gobiernos de Costa Rica y Panamá aceptarían un ejército en tránsito por su territorio.
No llegaron los marines, no hubo evacuación. Si elecciones con “Piñata” previa para que los gobernantes salientes se enriquecieran aún más. El resto es historia; esa historia que resulta una mezcla  cruel de tragedia y de comedia.
Hoy el escenario es  otro: Venezuela.  País gobernado por un Presidente con vocación demencial e íntimamente ligado a la Satrapía Castro-comunista. País-Gobierno-Demencia colectiva y punto de encuentro de nostálgicos revolucionarios, siempre dispuestos a destruir y a recetar esa exhortación a que “no perdamos la esperanza”; mientras pisotean el derecho, socavan la razón, reducen la Economía a la prehistoria productiva y sumergen a la Sociedad en el relajo ideológico.
Desde 1995 vi partir a Venezuela los primeros médicos con “cartas de invitación”  para no regresar. Con la misma rapidez con que aumentaba la vocación revolucionaria del gobernante venezolano, aumentaba el número de internacionalistas cubanos. Hace dos años recibí una información de todo crédito, donde hablaba de unos 2 400 militares y agentes de inteligencias cubanos enviados a Venezuela. Le siguieron cientos, tal vez miles de maestros, 10 400 médicos, y ahora en fecha reciente y  a solo semanas del Referendo Revocatorio; 5 075 entrenadores deportivos llegan a Venezuela para reforzar el llamado Plan “Barrio Adentro”. Estos cubanos, a diferencias de los procedimientos en las anteriores aventuras internacionalistas, disponen de documentación válida del país.
Es evidente que la estrategia a cambiado si comparamos la situación de Venezuela a la que se vivió en Nicaragua a finales de los 80’s. En Nicaragua se disminuyó el número de cubanos a medida de que se daban pasos para la reconciliación nacional y se producían cambios políticos  amparados en los Acuerdos de Esquipulas. En Venezuela en cambio a medida que se radicaliza la situación y esta se hace más explosiva, la presencia cubana es  más ostensible y protagónica.
En Venezuela parece no haber plan de evacuación para los cubanos.  Polarizada como está la sociedad venezolana, sembrada la semilla de la discordia nacional, abonada esta por el odio fratricida y ejerciéndose la violencia y el asesinato político, como ha venido ocurriendo; este país se encamina irremediablemente a la Guerra Civil y los cubanos allí tendrán un papel  protagónico. A la altura de los acontecimientos, no hay  retiro de los cubanos, estos serán parte del drama que veo venir. Son muchos los que  están allí, son parte del gobierno y junto a este no cejaran en el empeño de entronizarse en el poder.
Es así que veremos una sociedad preñada de iniquidades, transitando el camino del odio irracional, enarbolando las rebeliones como banderas y portando los estandartes del miedo, de la autodestrucción y la muerte. En este escenario con una fuerte presencia de extranjeros, con vocación de carniceros parece que “tiene la palabra el camarada máuser”, como aquel verso del autor ruso que nos enseñaban en la década de los 60’s. Futuro de odio, tropelías y derramamiento de sangre; horca y cuchillo que bien conocen los agentes cubanos. Para entonces militares, funcionarios, agentes encubiertos, entrenadores y hasta médicos devenidos en “Rambos”, harán su parte. La “soberanía de los pueblos”, la “no injerencia en los asuntos internos” como sabemos solo son palabras huecas que encubren los innobles propósitos de oscuros designios.
Preferiría estar equivocado, quisiera ver a mis compatriotas lejos de escenarios tan sombríos, inmersos en mejores quehaceres. Pero no es así, el Comunismo nos ha envilecido y nos hemos demorado demasiado en deshacernos de esa pútrida úlcera que nos corroe la conciencia. Quisiera ver y así pido a Dios,  una solución más digna y promisoria para el pueblo venezolano y que puedan decidir, sin injerencias y en Paz lo que es mejor.
Que haya un futuro en que veamos converger los intereses de los pueblos cubanos y venezolanos bien lejos de los rencores de un sátrapa senil y un gobernante demencial.