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miércoles, febrero 13, 2013

Lo primero es no hacer daño…, y mostrar compasión, ¿por qué no?

A primary poster from The Good Doctor (2012).
Anoche vi un film con el título de: “The good doctor do no harm” (“El buen doctor no hace daño”) y recordaba lo que decía mi primer profesor de Clínicas: “lo primero es no hacer daño”. En el film un  joven médico con una personalidad neurótica e insegura inicia la residencia médica, muestra una situación inicial de ansiedad que termina en una práctica obsesiva y peligrosa; termina con la vida de su paciente  a la cual le mostraba un amor torcido, y como consecuencia de sus actos envenena a un empleado del hospital que lo extorsionaba y obligaba a robar medicamentos controlados. En poco tiempo muestra la negación del juramento hipocrático en muchos aspectos. En una escena final el mismo se encuentra ante la posibilidad de la muerte y regresa a su vida, tal vez mas sereno.
Hoy encuentro esta información de un médico que escribe una carta después de la muerte de un paciente, manuscrito que se convierte en todo un evento en las redes. El texto logra contar, para quien no conozca a los implicados, toda una historia en sí misma…., esta es la historia:
Por Thomas Castroviejo.
La carta redactada por el médico tras la muerte de su paciente (Reddit) El pasado siete de diciembre fue un día relativamente tranquilo en el mundo, pero histórico para un médico de las urgencias del hospital presbiterano de Nueva York: fue el día en el que, por primera vez en sus más de 20 años en el puesto, trasladó sus emociones al familiar de un paciente.
El médico, anónimo, escribió a mano una carta para el marido de una de sus pacientes, que había muerto de cáncer de mama; una paciente tan especial que le obligó a romper la tradición que se remontaba a más de dos décadas.
Tan especial carta sobre tan especial paciente ha llegado a Internet hace poco a través del hijo de la difunta: la publicó en la popular web Reddit, donde ha sido vista por más de dos millones de personas y ha recibido miles de comentarios. Quizá ese fuera su mejor contexto.
El texto logra contar, para quien no conozca a los implicados, toda una historia en sí misma; se leen en ella los años que ese matrimonio pasó juntos y se adivina por qué esos sentimientos permearon hasta el responsable de cuidar a la esposa en sus últimos momentos. La misiva, fechada en ese siete de diciembre tan inocuo para el resto del mundo pero tan histórico para el médico y la familia en cuestión, decía así:
La carta redactada por el médico tras la muerte de su paciente (Reddit)
Querido señor [Tachado],
Soy el médico de Tratamientos de Urgencia que trató a su mujer, la señora [Tachado] el pasado domingo en el departamento de urgencias del [Nombre del hospital tachado]. No fue hasta ayer que recibí la noticia de que había fallecido y quería expresar mi tristeza. En mis 20 años como médico en Tratamientos de Urgencia nunca le he escrito al familiar de un paciente porque nuestros encuentros suelen ser apresurados y no permiten una interacción más personal.
Sin embargo, en su caso, sentí una conexión especial con su mujer [Tachado], que era tan cautivadora y alegre a pesar de su enfermedad y sus problemas para respirar. Me emocionó el hecho de que pareciesen una pareja tan enamorada. Usted la apoyó, le contestó a todas las preguntas que tenía con calma, interés y preocupación. En mi experiencia como médico, encuentro que el apoyo y el amor de un cónyuge o un familiar es el bálsamo más efectivo, ya que da paz y serenidad a los enfermos.
Siento su pérdida y espero que encuentre consuelo en el recuerdo del gran espíritu de su mujer y del amor que les unía. Mis más sinceras condolencias para usted y su familia.
Si la carta llegó a Internet, fotografiada para que se viera la caligrafía del médico (en una era de comunicación digital, los textos manuscritos tienen el doble de valor) fue por el hijo de la difunta, un chico de 24 años que ha justificado su decisión así: "Si mi madre estuviera viva para ver esta carta querría los lectores comprobaran el poder que tiene mostrarle compasión a un perfecto desconocido”.
“El apoyo que he recibido de Reddit ha sido increíble: médicos, enfermeras y otros internautas que también han perdido a sus madres se mostraron igual de impresionados de que un médico se molestara en escribir una carta tan sentida e importante".

jueves, octubre 29, 2009

Cara a cara con el Médico.


Esta usted en la consulta con su Médico, este puede ser su médico primario o algún especialista. Lo cierto es que superado las eventos a los cuales me referí en las notas anteriores, es el momento realmente de la consulta médica y es consistente que usted aproveche al máximo el tiempo en que ambos van a interrelacionar.
Cuando usted hable con el médico sea sincero y no omita ningún detalle que pueda ser de utilidad en el diagnóstico y ulterior tratamiento. Siempre que se le pida, dígale al médico toda la información de las enfermedades que han concurrido en su familia, es decir todos los antecedentes y explíquele de manera detallada todo lo que usted se siente. Mantenga un orden en relación al tiempo y secuencia en que han aparecido los síntomas y las características de estos. Hable sin temor y no sienta que está usted presionado por el tiempo. Siempre describa lo mejor posible lo que usted se siente.
Hágale al médico todas las preguntas y que este le responda: ¿Qué opina usted que me ha ocurrido?, ¿Qué debo hacer ahora doctor? Son algunas de las preguntas que puede hacer. Pídale al médico que le repita lo que no ha comprendido y si es necesario hacerle pruebas o exámenes asegúrese de comprender que son y para que los necesita .
Conviene que usted agregue alguna otra información que puede ser de utilidad para el médico. Ya este tiene toda la información en sus records médicos o historias clínicas, sin embargo datos sobre su estilo de vida, situación económica o marital, para poner algunos ejemplos, pueden ser necesarios para que el médico pueda ayudarle.
Cuando hable con su médico trate de que este use un lenguaje común para poderle explicar sus situación, ocurre que muchas personas tienen información de sus síntomas y enfermedades, si es así hágale saber al médico que usted está familiarizado con los términos médicos, pero no sea tan pretensioso que quiera mostrar que sabe más que el médico.
Siempre que sea posible no se vaya de la consulta sin averiguar lo relacionado a su seguro médico y si este cubre lo que el médico recomienda. Pregunte si necesita la aprobación por escrito de su compañía de seguros o una remisión. Si no pueden responder estas preguntas en el consultorio de su médico, llame a su compañía de seguros para informarse.
Al final de la consulta llega el momento en que el médico le dirá que debe usted hacer por su salud. En este punto conviene que usted este seguro de que va a seguir las indicaciones del médico y que estas son la mejor opción para usted. Tome los medicamentos como su médico le ha indicado y siga las instrucciones sobre dieta, ejercicios o cambios en su estilo de vida. Si su médico le ha indicado algún procedimiento esté seguro de donde cómo y cuando se hará estos procedimientos y que espera de ellos. De esto depende de cuándo y para qué, usted y su doctor tendrán más información; la que le proporciona los resultados de los exámenes y pruebas de diagnóstico.
Su médico le ha indicado que debe usar algunos medicamentos, tal vez uno o varios. Puede que estos medicamentos están indicados porque ya el médico sabe lo que usted tiene o trata de controlar uno o varios síntomas hasta que complete el diagnóstico. Conviene que usted le haga todas las preguntas sobre los medicamentos que le han indicado, estas son las preguntas:
• ¿Cuál es la marca y el nombre genérico?
• ¿Existe otra opción menos cara?
• ¿Qué síntomas tratará?
• ¿Cuánto tiempo deberá tomarlo?
• ¿A qué horas del día?
• ¿Qué sucede si usted se olvida de tomar una dosis?
• ¿Puede comer y beber cualquier cosa mientras esté bajo este tratamiento?
• ¿Se toma con comida?
• ¿Existen efectos secundarios?
• ¿Necesitará otra receta para llegar a terminar el tratamiento?
• ¿Cuándo debería empezar a sentirse mejor?
Antes de salir de la consulta pregunte cuándo y a quién puede usted llamar para hacer más preguntas que puedan surgir, si no entendió algo o aparece alguna reacción al o los medicamentos que se le indicaron.
Si al final de la consulta llega a la conclusión de que le fue difícil comunicarse con el médico porque este no le prestó la debida atención, ni mostró preocupación alguna por sus padecimientos y no le dedicó el tiempo adecuado, en los términos mejores y con mucha decencia; hágaselo saber. El médico no sabrá que usted no está satisfecho si usted no se lo dice, pero además se trata de su salud y en definitiva usted en la mayoría de los casos está pagando por su atención. Si usted no se encuentra cómodo diciendo este tipo de cosas a su médico, quizás sería mejor que se buscase otro. En ocasiones esto es lo mejor.
©2009
* Médico Especialista de I Grado en Oncología, graduado de la Universidad de la Habana y del Instituto Nacional de Oncología respectivamente. Profesor Instructor de Farmacología de la Universidad de la Habana. Fue Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. En los últimos tiempos ha trabajado para la Secretaría de Salud del Estado de Tamaulipas en México y como Consultor para Gerson Lehrman Group. E-mail: eloy_gnzlz@yahoo.com

sábado, septiembre 26, 2009

En el consultorio médico.

Por: Dr. Eloy A González.*
Ya usted ha llegado al consultorio donde tiene su cita con el médico. Aparentemente todo está en orden pero muchas veces no es así.
Quiero contarle que en mi primera visita al médico aquí en los Estados Unidos, lo primero que me sorprendió fue la demora en la sala de espera. Más de una hora en la que un paciente de origen indio y yo compartíamos la espera sin encontrar repuesta. El paciente me dice: Si ha pasado un solo paciente y solo dos esperamos aquí en la sala. ¿Por qué llevamos más de una hora? ¿Dónde está el médico? Una espera demasiado prolongada en la sala o dentro del cubículo es injustificable y erosiona desde el principio una buena relación entre el médico y el paciente.
Conviene que cuando usted lleve más de 15 minutos esperando, pregúntele a la recepcionista el porqué de la tardanza. Tenga presente que si usted llega 15 minutos tarde pierde su turno , de manera que recuérdeles que usted llegó a tiempo y espera pacientemente, pero no como para estar más de una hora sentado con una revista en la mano.
En aquella cita memorable, cuando finalmente pase al consultorio me encontré que el esquema no era el que conocía desde mi infancia. En realidad usted no pasa al gabinete del Médico sino a un cubículo donde la enfermera o asistente, después de tomarle los signos vitales, le ordena sentarse en una mesa o camilla para examen. En la primera ocasión permanecí más de media hora sentado en aquella camilla sin considerar que las sillas que estaban en el cubículo eran también para que el paciente se sentara. Parecía guajolote en tendedera
Estos cubículos no es el mejor lugar para una consulta. En realidad no se produce el cara a cara necesario entre el médico y el paciente. No es tampoco cómodo para el médico que en ocasiones atiende parado, sentado en un banquillo rotatorio, mientras que usted indistintamente está sentado en la mesa de examen o en una incómoda silla. También la espera en estos cubículos se prolonga en ocasiones de manera innecesaria.
En esa primera consulta donde me asignaron un médico de un listado, en realidad me atendió una enfermera. Era una Enfermera LVN (siglas en ingles de Licensed Vocacional Nurse).Estas enfermeras en Texas trabajan bajo supervisión de los departamentos de enfermería de los hospitales y de otras enfermeras registradas (RN) en las oficinas privadas de los médicos y de las clínicas. Pero en realidad NO es un médico. No voy a especular aquí el porqué una LVN debe atenderle o no. Mi opinión es que si usted paga un seguro para ser atendido por un Médico primario o por un Especialista, o está pagando en efectivo por una consulta; es un médico y no una enfermera el que debe de atenderlo.
En mi caso durante cerca de un año estuve atendiéndome con esta enfermera (LVN) de origen asiático, con la cual además la comunicación no era lo suficientemente satisfactoria.
Retomando al asunto, consideramos que el lugar de la cita médica influye y hasta determina en el nivel de satisfacción y la efectividad de la relación entre el médico y su paciente.
Pero en realidad, ¿que usted espera de la cita que no sea solucionar sus problemas de salud? . Es bueno que usted esté preparado y consciente de que puede salir de la consulta con la sensación de que ha salido mas confundido que cuando entró. Y esto en nada ayuda.
Un grupo de investigadores de las Clínicas Mayo condujeron una investigación con pacientes e identificaron lo que llamaron: las conducta ideales del médico. Los pacientes quieren que sus médicos tengan: confianza y empatía…, y sean: humanos, personales, directos, respetuosos y meticulosos. Por lo tanto cuando vaya a su médico pregúntese cuáles de estas cualidades están presentes en su doctor y cuáles no. Sé que pueden ustedes ser muy exigentes, pero la relación efectiva es de mucha utilidad para usted y para su médico.
Por último quiero recordarles que al principio de la cita con su médico es conveniente que usted le pregunte al doctor cuánto tiempo tiene disponible para usted. Cuando hable con él, no busque diagnosticar su propia enfermedad, simplemente describa lo mejor posible los problemas que tiene, y menciona las cosas más importantes.
Conviene recordar que en sus relaciones con el medico, usted tienes derechos pero también deberes. La relación con su médico no es una relación pasiva sino que cada vez es más una relación activa. Esta pasa por la amabilidad y las buenas maneras. Reconozca al médico, admírelo y establezca un intercambio útil con él.
No olvide que la virtud es un terreno fértil para una buena relación.
©2009
* Médico Especialista de I Grado en Oncología, graduado de la Universidad de la Habana y del Instituto Nacional de Oncología respectivamente. Profesor Instructor de Farmacología de la Universidad de la Habana. Fue Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. En los últimos tiempos ha trabajado para la Secretaría de Salud del Estado de Tamaulipas en México y como Consultor para Gerson Lehrman Group. E-mail: eloy_gnzlz@yahoo.com

miércoles, febrero 21, 2007

El médico de los pobres.

Por. Dr. Guillermo Franco Salazar.
Una circunstancia biológica insalvable me impidió conocer al doctor Armando Carnot Veulens. Salió de este mundo un año después de mi arribo a la vida. No pude estrechar su mano ni escuchar su voz. Esas consideraciones explican que en mis recuerdos no se apaguen las imágenes de aquellos seres que en vida fueron útiles, bondadosos y generosos, tanto más si prodigaron esas virtudes a extremos tales para que su pueblo natal, Matanzas, lo evoque como el “médico de los pobres”.
Nació en enero de 1884 en la Atenas de Cuba y falleció en la propia ciudad en el mes de septiembre de 1926; corta vida, pero larga su trayectoria fecunda. Cursó su instrucción primaria en el colegio El Siglo, bajo la dirección de dos notables educadores cubanos; insisto en la palabra educación, porque no es lo mismo instruir que educar.
Nada menos que Domingo Russinyol y Alberto E. Molina, hombres que dejaron huellas profundas en la cultura cubana. Terminada la escuela primaria, Carnot Veulens pasó a la enseñanza secundaria, Instituto que dirigía en esa fecha don Eduardo Díaz, otra figura para recordar. En el año 1901, Carnot se graduó de Bachiller.
Prosiguió sus estudios universitarios con férrea voluntad. En 1905 es ya odontólogo y continúa su vida en el Alma Mater hasta finalizar la carrera de Medicina en el año 1907.
En esa afanosa marcha hacia la realización de su vocación médica, el doctor Carnot tuvo tiempo para dedicarse a la música, por lo que formó parte de la Banda Musical del Cuerpo de Bomberos de Matanzas. Esa inclinación por el Arte no me extraña en un médico cubano. En las primeras décadas de nuestra vida republicana fue habitual que los médicos fueran personas cultas, capaces de tocar varios instrumentos musicales. Mi propio padre, también médico, dominaba la guitarra y algo de piano. A nadie asombraba tal facultad, que constituía un motivo más de orgullo para sus localidades de nacimiento. Entonces, la profesión médica era la culminación de una cascada de conocimientos a los que no podía ser ajeno el arte en sus diversas manifestaciones.
Cuando el doctor Carnot Veulens concluyó la tarea de su vida, comenzó su sacerdocio. Ejerció como interno en el hospital de Matanzas; también fue médico de diferentes gremios obreros, siempre junto a los más humildes, los desposeídos; igualmente se desempeñó en instituciones privadas como La Fraternal y el Sanatorio Cuba.
Ganó varios premios en sus estudios médicos, y, además, fue autor de publicaciones notables para su tiempo, acerca de diversos temas clínicos como los embarazos extrauterinos, entre otros. El doctor Carnot estaba preparado para enfrentar nuestra difícil y muchas veces ingrata tarea: evitar enfermedades, hacerles frente y vencerlas, aliviar cuando no se puede hacer otra cosa y consolar cuando todo se pierde.
El doctor Carnot constituyó una familia al contraer matrimonio, en 1910, con la señorita Felicia Rodríguez Miranda, de cuyo enlace nacieron cinco hijos, cuatro hembras y un varón, Armando, con cuya amistad me honro.
Muy profundo caló en la conciencia popular la labor de este hombre, honesto en su trayectoria vital e insigne en el ejercicio de su profesión. En 1916 el doctor Carnot ganó, por amplio margen, la alcaldía municipal de Matanzas. Su generosa dedicación a la salud de los más necesitados y su prestigio profesional, alcanzado a golpes de magnánimos esfuerzos, le llevó a ese cargo público. En él se desempeñó, con eficiencia y probidad, hasta el año 1920, compartiendo sus obligaciones oficiales con sus responsabilidades profesionales y su condición de vocal de la Federación Médica de Cuba, en Matanzas.
He asistido a entierros donde la escasa concurrencia no ha alcanzado para levantar el féretro. Pero todo lo contrario ocurrió en su sepelio. Allí acudió casi toda la población matancera, dolida y consciente por la pérdida de uno de sus mejores hijos. Viene a mi mente la figura y la obra del eximio poeta español Antonio Machado; su tristeza ante los avatares de la vida, “triste, cansado, pensativo y viejo”. Creo que el doctor Carnot no murió entristecido, tampoco viejo; pensativo y cansado, quizás.
Vuelvo a Machado y rememoro sus versos inmortales: “y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”..
Desnudo de riquezas materiales, pero arropado por el cariño, la gratitud de su pueblo y la sana admiración de quienes le conocieron. No pudo pedirse mejor epílogo para la vida de un médico que “el médico de los pobres”.
Foto del Dr. Carnot.