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lunes, junio 19, 2017

El cambiante claustro de profesores de la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana en los primeros años de la Revolución.

Por: Dr. Eloy A González.*
Después de publicado en la red el artículo sobre las depuraciones de los profesores de Medicina de la Universidad de La Habana al triunfo de la así llamada revolución; dejé anotado al final lo siguiente: Nunca sabremos cuántos profesores universitarios fueron objetos de estas prácticas que negaban el derecho y discriminaron de manera aviesa a tantos[1]. Fue entonces que  comencé a buscar información sobre lo que se consideró el éxodo de médicos en los primeros años de los 60’s y la adecuación de los planes de estudio de la Carrera de Medicina, lo que se conoció como el “plan Baeza”, entre otros aspectos.
Es así que me encuentro una información sobre los programas de la Carrera de Medicina  y la relación de las cátedras y profesores que componían el  claustro de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana[2]. Todo esto en  las cambiantes circunstancias de los primeros años de la Revolución, teniendo en cuenta que la Universidad permaneció cerrada durante los años 1957 y 1958. Cuando se reiniciaron los cursos regulares, el claustro de profesores fue objeto de las prácticas infortunadas de los juicios públicos, las depuraciones, las separaciones definitivas, las jubilaciones forzadas y las renuncias. De todo esto quiero tratar en este artículo.
En un documentado libro sobre el sistema de salud en Cuba[3] , encuentro lo que es la opinión de uno de los más conspicuos paniaguados del régimen recién estrenado, tomando partido tan pronto como se produjo el  triunfo revolucionario, esto dice: “Este triunfo significo históricamente la terminación para siempre de cuatro siglos y medio de dominio colonial y neocolonial, de opresión de las masas trabajadoras……, La victoria revolucionaria altero en sus fundamentos la correlación entre las clases sociales del país”. Aquí viene lo mejor: “Al calor de la lucha de clases se produce un éxodo masivo de médicos estimulados por la política agresiva del gobierno de los Estados Unidos. En los primeros años de la revolución abandonan el país cerca de 3 000 médicos. La Escuela de medicina quedaba con solo 13 profesores”[4]. De los argumentos sobre el éxodo médico, será tema de otro análisis. Lo que concierne a este artículo es definir las contradicciones que se produjeron en los primeros años de la revolución; cuando la dirección revolucionaria dio cuenta de tantos profesionales que participaban en la docencia y eran depurados, o eran funcionarios de las instituciones de salud del régimen anterior y habían sido cesanteados. Pero sobre todo muchos, viendo lo que se avecinaba, tomaron las de Villadiego.
Los  mismos razonamientos que emplean Arujo Bernal y Rodríguez Gavaldá para explicar el supuesto éxodo masivo de médicos al triunfo de la revolución, revelan las verdaderas opiniones que de los médicos cubanos se hacían los nuevos detentadores del poder en Cuba; que se hicieron de un gobierno y establecieron muy pronto una dictadura. Esto autores le dan la excelencia y credibilidad a una clasificación que someten y adecuan a lo que consideran subgrupos de profesionales médicos que emigraron o eran posibles emigrantes[5]. En realidad la clasificación  puede muy bien adecuarse a lo que los nuevos ideólogos pensaban de los médicos y como los veían como potenciales enemigos a combatir y dar cuenta de ellos; sujetos además a las depuraciones, jubilaciones forzadas y renuncias que se engendraron entre los profesores de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana. Aquí la clasificación:
Grupo A: Médicos comprometidos en las actividades delictivas, políticas o no, de la dictadura de Batista.
Grupo B: Médicos que sea por el ejercicio profesional, herencia, matrimonios u otro factor, poseían un capital apreciable invertido en industrias, bienes raíces, a  quienes las leyes revolucionarias afectaron como inversionistas y propietarios.
Grupo C: Médicos que en el desarrollo profesional habían logrado un estatus por el que lograban grandes  ingresos anuales.
Grupo D: Médicos que por su especial y alta calificación o por la relativa escases de sus especialidades en Cuba, o por ocupar cargos de responsabilidad e importancia, fueron tentados y subyugados con el ofrecimiento de grandes ventajas de todo orden en caso de emigrar.
Grupo E: Entendemos que este grupo es el más numeroso y está constituido por médicos que, fijados por su formación, pertenecientes a la pequeña burguesía, sentían la revolución como algo amenazante para ellos y sus familiares. 
Siendo categorizados y clasificados, la revolución, que se afincaba en una ideológica comunista ya había establecido un derrotero que implicaba la sumisión a esta clase que formaba parte de la pequeña burguesía nacional; para la cual no había más alternativas que la de formar parte del proceso revolucionario  o emigrar. A todo esto se suma las falsedades en las acusaciones, la premura en aplicar una reforma universitaria que pusiera a la Universidad como institución, de rodillas ante el poder, y finalmente consolidar un régimen de tal suerte que aun esta inculcado en la sociedad y la conciencia nacional.
Profesor Dr. Ramón Grau San Martin y Profesor Dr. Manuel Costales Latatú,
 dos de los primeros 12 profesores depurados de la Escuela  de Medicina 1959 
Los profesores fueron víctimas de este ruin accionar que pretendía,- y así lo lograron-, consolidar un sistema de educación médica y de salud proclive a los intereses ideológicos del régimen, que traía las ideas del socialismo tropical que nos endilgaron. Esto les llevó poco tiempo.
La Universidad estuvo cerrada desde noviembre de 1956 hasta enero de 1959, por lo que en 1957 y 1958 no hubo graduaciones de médicos. Sí contamos con la relación de profesores que integraban el claustro en el año 1956, lo que sirve como referencia para poder comparar con el cambiante claustro de profesores que quedó de manera definitiva y al servicio de la revolución cuando se establece la Reforma Universitaria el 10 de enero de 1962. Pero veamos algunas particularidades de este variable proceso.
En el año 1956 la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana contaba  con un claustro de 161 profesores titulares, auxiliares y agregados. Cuando se reinician las actividades docenes 4 profesores habían fallecido por lo que el claustro era de 157 profesores distribuidos en las diferentes cátedras. Fue entonces, al comienzo del año 1959, que se procedió a las depuraciones, la primera. En esta se tomaron en cuenta la colaboración con la dictadura batistiana y la participación como candidatos en las elecciones generales de 1954 y 1958; fueron expulsados 12 profesores. Es decir que fueron depuestos por participar en elecciones generales, no sabemos si como candidatos. La libre decisión de participar en unos comicios fue causa suficiente para ser proscritos del claustro, no sin antes ser calificados de “batistianos”. Los primeros profesores depurados, 12 en total, fueron los doctores:  Ramón Grau San Martín, Manuel Costales Latatú, Hugo Hernández Blanco, Enrique Saladrigas Zayas, Alfredo Nogueiras Herrera, Manuel Ampudia González, Félix Hurtado Galtés, Luis Ortega Verdes, Juan J. Castillo Arango, José Iglesias de la Torre, Delio García Romeu y Octavio Iglesias Pérez.
A esto se sumó la reacción de un grupo destacado de profesores que, en desacuerdo con el giro que tomaban los acontecimientos en la Facultad de Medicina, el 2 de febrero de 1959 seis de ellos, considerados de gran prestigio científico y que no habían sido acusados, presentaron las renuncias irrevocables a sus cátedras. Este hecho se conoce como: "la renuncia de los puros”. Es decir que se les consideró  como “puros” en tanto se establecía  un neto distingo con los anteriores depurados que fueron supuestos “colaboracionistas”. Los profesores renunciantes-puros fueron los doctores: Ricardo Núñez Portuondo, Gustavo Cuervo Rubio, Pedro M. Castillo Martínez, José Bisbé Alberni, Vicente Pardo Castelló y Roberto Varela-Zequeira Rodríguez.
Un grupo numeroso de profesores, 44 en total,  se acogieron a la jubilación por la edad ante  el temor de lo que veían venir, un nuevo proceso de depuraciones; donde serían sometidos a juicios públicos y sujetos a contravenciones de incumplimientos e incapacidad que bien podían no ser ciertos. Algo así como..., “me voy antes que me depuren”. También una Ley del año 1960 (Ley No. 859), -que establecía la jubilación obligatoria-, le fue aplicada a 12 profesores de la Facultad de Medicina. Esto significa que, entre los depurados, jubilados y renunciantes; el claustro había perdido 74 profesores que representaban el 47% del claustro que había reiniciado sus labores en enero de 1959.
Profesor Dr. Ricardo Núñez Portuondo y Profesor Dr. Gustavo Cuervo Rubio,
 dos de los profesores “puros” que renunciaron en solidaridad con los depurados.
Entre el año 1959 y1960 con la intención de cubrir las plazas de estos profesores, fueron contratados 28 médicos que habían desempeñado o desempeñaban las plazas formadoras de la carrera docente: adscriptos, instructores y asociados. Solo que esto vino a complicarse, porque en una reunión del claustro de la Facultad de Medicina el 29 de julio de 1960 la mayoría de los profesores presentes, no aceptaron la nueva forma de cogobierno entre profesores y alumnos, ni la disolución del Consejo Universitario para ser sustituido por una Junta Superior de Gobierno, ni la sustitución de los Decanatos por Juntas de Gobierno en las Facultades. Entonces los nuevos mandamases  los declararon en “rebeldía contrarrevolucionaria” y fueron depurados 46 profesores. Un grupo de profesores que no habían estado presentes en la reunión mencionada, en solidaridad con los expulsados, renunciaron a sus cátedras; estos fueron 34 en total. Entre los depurados en esta segunda limpieza académica y los renunciantes, fueron 80 profesores que dejaron la Facultad de Medicina. Cuando se aplica la Reforma Universitaria en el año 1962 quedaban en la Facultad de Medicina, entre profesores antiguos y contratados, 23 profesores en las diferentes cátedras.
Resulta sorprendente que las autoridades revolucionarias que habían hecho suyas las proyecciones del programa del Moncada y que buscaban crear un sistema de salud que alcanzara a mucho después de un reordenamiento de las políticas de salud y de novedosos programas de educación médica; ahora se dedicaban a la lucha ideología. Estos  nuevos líderes y funcionarios de ocasión no  vacilaron en despreciar la justicia, cuestionaron la rectitud de muchos y dejaron a un lado la  honradez ciudadana. Se emplearan a fondo en controlar a la Universidad en tanto que institución y en esta la Escuela de Medicina. Fue así que arremetieron, inhabilitaron, mintieron y agraviaron el decoro de muchos, para expulsar a tantos profesores con una bien ganada reputación como médicos y educadores; lo que en realidad ponía en peligro sus propios planes dirigidos a los más desfavorecidos.
Pero estos nuevos autoritarios, ávidos de poder, le echaron mano a la represión y la exclusión social. Terminaron fusilando, llenando las cárceles de presos, promoviendo el éxodo y alimentando el odio entre los cubanos. Con lógica razón muchos se preguntaron: ¿cómo proscribir a tantos profesores que podían formar las nuevas generaciones de médicos que reclamaba la revolución para sus planes de salud? Años después de las depuraciones  y jubilaciones forzadas le  preguntaron al doctor Roberto Guerra Valdés, sobre la aplicación de estas jubilaciones obligatorias y contestó que “esos profesores constituían un obstáculo a la aplicación de la reforma” universitaria que se buscaba imponer. Es decir, eran los que no entraban ni iban a entrar por el aro ideológico, por lo tanto había que eliminarlos.
La Revolución había llegado; su ideología sin lugar a dudas de corte socialista pretendía, sin cortapisas, establecer una sociedad que trasformara la estructura económica y social del país. Que esta se adecuara a un programa impuesto, donde se instaurara la dictadura del proletariado, que era decir la dictadura Castro comunista. En poco tiempo se estableció y se apuntaló al punto de que lleva más de medio siglo de autoritarismo. Para lograr esto había que asaltar el poder, desmantelar lo que quedaba del estado de derecho y conculcar las libertades que recién se habían rescatado.
Por aquellos días en la Universidad de La Habana enterraron de manera simbólica un medio periodístico de la época. En son de fúnebre pachanga, señalaba un conocido  periodista[6]. Esto dijo en aquella ocasión el comunicador: Ustedes nos plantean la disyuntiva que hay que estar con o contra la Revolución. Pero habrá que preguntarles con cuál Revolución. Si con la Revolución Cubana que depuso a un tirano y planteó de inmediato la liquidación del peculado, la reparación de viejas injusticias y la afirmación de nuestras esencias patrias, o la Revolución de los excesos, de las mentiras, del odio, de los asaltos……”, y sí, se produjo un asalto; la nación toda fue ocupada y las conciencia colectiva  adormecida; la sinceridad tropezó en la plaza pública  y la honradez  nunca más pudo presentarse.
6.9.2017©
*Médico Especialista de I Grado en Oncología. Profesor Instructor de Farmacología de la Universidad de la Habana.  Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. Columnista del Diario Digital Independiente cubano, NoticubaIntenacional y del Periódico Panorama de Fort Worth, Texas. Contribuye con artículos de opinión sobre Cuba en distintos sitios Web con temas de Salud y DDHH entre otros. Consultor para Gerson Lehrman Group. Ha trabajado como Oncólogo para la Secretaria de Salud del Estado de Tamaulipas, México. Edita el Blog de Medicina Cubana. E mail:cubanmedicine@yahoo.com
  



[1] González, E. A. (2007, April 18). Las depuraciones de profesores en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana en el Año de la Liberación. Retrieved April 30, 2017, from http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/las-depuraciones-de-profesores-de-la-escuela-de-medicina-329146
[2] Planes de estudios de la carrera de medicina de 1959 a 1966 y cambios en el profesorado. (n.d.). Retrieved May 18, 2017, from http://bvs.sld.cu/revistas/his/his_107/his06107.htm . No aparece el nombre del autor, tampoco la fecha de publicación; se trata de Cuadernos de Historia de la Salud Pública No. 107
[3] Llorens, J. (1985). La lucha por la salud en Cuba (Primera Edición ed.) (L. Araujo, Ed.). México: Siglo XXI editores. Los editores aparecen como coordinadores.
[4] Araujo L, Llorens J., Óp. Cit., p. 20
[5] Araujo, L., & Rodríguez, R. (1985). Emigración Médica. En La lucha por la salud en Cuba (Primera Edición ed., pp. 232-257). Mexico: Siglo XXI Editores. Pag. 246-247
[6] Medrano, E. (1960, May 14). Los Enterradores. Prensa Libre. El 16 de mayo de 1960, Prensa Libre fue invadido y confiscado.

miércoles, abril 19, 2017

Las depuraciones de profesores en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana en el Año de la Liberación.

En el año 1959 triunfa la Revolución Cubana, entonces vivimos el Año de la Liberación, en ocasiones nos dicen que aún seguimos liberándonos; ese efecto devastador de una Revolución que no se cansa, a pesar del tiempo, en avasallar a sus gobernados. Con la Revolución llegaron las depuraciones, un proceso de purificación ideológica que alcanzó a toda la sociedad, aunque aquí nos referimos solo a la Universidad como institución y a la Escuela de Medicina en particular. Se depuró sí, y siguieron depurando. Depurar es un verbo que en su connotación socio política significa la acción de  investigar a una institución, los funcionarios o sus actos para conocer sus posiciones políticas e ideológicas y su eventual separación. De manera que la acción trae como resultado un conjunto de personas depuradas y  la faena, depurando, tiene el  sentido de continuidad.
Dr R Grau San Martin
El Doctor Ramón Grau San Martin ocupó la posición de profesor titular de Fisiológica de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana el 14 de junio del año 1924;  desempeñó su cátedra hasta el 10 de octubre de 1944 en que tomó posesión de la Presidencia de la República. Aunque debió reintegrarse a ella al concluir su mandato el 10 de octubre de 1948 no lo hizo, no obstante lo cual mantuvo oficialmente su cargo, sin cobrar sueldos, hasta 1959. Algo que tenía una indicación más simbólica  y se refería a una de las cuatro cátedras de Fisiología. En realidad no faltaron especulaciones sobre las razones por las cuales, el doctor Grau San Martin en su condición de profesor de Fisiología, no regreso a la catedra al término de su mandato como Presidente de la República.[1]
Cuando comenzaron las depuraciones de los profesores en la Universidad de la Habana, el doctor Grau San Martin pasó por este proceso inquisidor y la sentencia le fue llevada a su casa- choza en Miramar. Esto es lo que una fuente del gobierno describe:
Recién comenzadas las depuraciones, el doctor Grau San Martín fue juzgado principalmente por 2 causales: una cívica y otra administrativa. La primera, por haber concurrido a las elecciones del 1 de noviembre de 1958 como candidato a la presidencia de la República y la segunda, por abandono de sus funciones docentes sin explicación alguna desde el cese de su licencia como primer mandatario de la nación el 10 de octubre de 1948.
Aunque en su expediente administrativo no aparece su separación definitiva ni tampoco en los Boletines Oficiales de la Universidad de La Habana, el doctor Antonio Lancís Sánchez en su biografía del doctor Grau afirma haber estado de visita en su casa, cuando éste recibió en 1959, sin precisar más detalles de fecha, un sobre con dicha separación definitiva. A pregunta de uno de los presentes, de qué haría, contestó el doctor Grau que "ponerla en un marco para que se vea bien por todos" y agregó "ya que para que pudieran expulsarme de ella, yo le di la autonomía a la Universidad."[2]
Las depuraciones de los profesores universitarios fue un evento más dentro de las muchas  acciones encaminadas por los nuevos detentadores del poder en Cuba, para afincarse en el poder; de tal manera que aun están gobernando después de más de medio siglo.
De lo que se trataba era, alcanzado el poder, consolidar un régimen que ya mostraba sus inclinaciones totalitarias y de apego a un estatal socialismo que ocupó el poder de manos de los tiratiros del Movimiento 26 de julio y de las mentes tenebrosas de los líderes del  Partido Socialista Popular. Llegaron a La Habana para tomar todo el poder en breve plazo, sin restablecer los derechos constitucionales, disolviendo el derecho al voto y las elecciones en una consigna: ¿elecciones para qué? y si alguien se atrevía a hacer lo mismo que ya ellos habían hecho, le aplicaron aquello de: ¡¿armas para qué?! Comenzaron un sistemático y rápido desmontaje de las instituciones y de la sociedad civil, que aún bajo la dictadura de Batista, permanecían. Dentro de estas instituciones se apuraron en asaltar la Universidad y desmantelar lo más rápido posible la autonomía Universitaria; promovieron una acelerada politización de la Universidad a fin de evitar inconvenientes, que bien sabía el dictador recién estrenado, le podían acarrear  no pocos problemas.
Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana
No es cierto que el régimen demoró largos meses en apoderarse realmente de esa institución educativa y cultural[3] . En enero y abril del año 1959, se promulgan leyes que derogaban otras  y establecían las nuevas reglas del juego de lo  que sería la enseñanza universitaria en el país[4]  . ¿Que buscaban la politización de la Universidad?, claro que si, como de toda la sociedad. No les importaba si esa politización conducía a la negación de la universalidad (la búsqueda y el encuentro con el conocimiento universal)[5]  ; porque a fin de cuentas ya solo les interesaba que la Universidad fuera solo para los revolucionarios.
El 11 de mayo del 1959 el dictador dio un discurso en la Universidad de la Habana buscando echar a andar, a su antojo, aquella gran institución que había estado cerrada por algún tiempo. Con apremios ideológicos, trasmitió un mensaje optimista de lo que sería su prolongado mandato; dijo que habría grandes cambios, construcciones y reordenamiento de las universidades en el país. Estableció lo que sería el papel de la Universidad en la sociedad, que ya él iba a construir, y lo que se esperaba de estudiantes y profesores.  “Nuestras universidades deben marchar parejamente con la Revolución nacional, con nuestras leyes revolucionarias, con nuestras medidas de justicia social…..,” dijo en ese discurso[6]. La Universidad como tantas intuiciones e individuos tenían que “entrar por el aro”
Controlada la Universidad, eliminada la autonomía universitaria y manipulado una parte del  estudiantado, ya exultante, ante una Revolución que revolvía y revuelve las más bajas pasiones, aleja la virtud ciudadana y promueve el actuar canallesco ; todo ello conduciría a los mezquinos ataques personales, la insipiente pero intensa lucha ideológica y el enfrentamiento. Surgieron los actos hostiles de descalificación, traiciones, oportunismo y menoscabo de la dignidad profesoral; que trajeron consigo las depuraciones de profesores y estudiantes universitarios. Las depuraciones y expulsiones de buena parte del claustro de profesorado en la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana fueron particularmente significativas para los propósitos del régimen.
La Universidad de la Habana era una institución autónoma, subsidiada por el gobierno nacional y administrado por un Consejo Universitario cuyo presidente lo era el rector de la Universidad. El Consejo Universitario consistía de los decanos de trece facultades que componían la Universidad. El decano de la Facultad de Medicina era electo por los profesores de la facultad para un término de tres años[7]. No sabemos el número de estudiantes y de profesores de esta facultad en el año 1958 como dato de referencia; tampoco sabemos cuántos de ellos pasaron por los tribunales de depuraciones en el año que los cubanos fuimos liberados.
En el  desmontaje de la institucionalidad y la civilidad que comenzó en el año 1959 ocupa un lugar destacado las medidas encaminadas a eliminar aquellos factores que sustentaban la práctica de la Medicina, la enseñanza de esta  y la organización colegiada de los profesionales médicos en el país. Era pues un obstáculo al poder recién establecido la fuerte presencia de un claustro profesorado  de alto nivel profesional en la enseñanza médica del país, las presencia de tantos médicos colegiados en posiciones administrativas del Estado y la existencia del Colegio Médico Nacional de Cuba. A estas instituciones se le arrojaron con especial inquina.

Considero que la creación del así llamado “Partido Médico de la Revolución” fue un mezquino proceder bien pensado, incluso antes de que bajaran de la Sierra. Fue un empeño  bien organizado y de sórdidos propósitos, urdido en las mentes de aquellos médicos- comandantes que  participaron en la guerrita; aun cuando algunos lo hicieron alzándose en los últimos días de esa mal llamada gesta gloriosa.
Tenían que desplazar a un claustro de profesores que no se avenían con los propósitos de una revolución triunfante; pero que ya mostraba la pezuña totalitaria y la inspiración comunista. Entonces, como muchas otras medidas revolucionarias, comenzaron las depuraciones de los profesores de la Universidad.
Para ello se necesitaba una retórica incendiaria, fácil para el momento, donde la crápula se refocilaba calificando, a como diera lugar, a los enemigos en “batistianos”. Como era imposible poner en este saco a tantos, entonces usaron la designación de  “contrarrevolucionarios” y no fue solo eso. Los profesores universitarios pasaron por los tribunales de depuraciones donde eran acusados de: disfrutar de comisiones oficiales, cometer irregularidades en concurso - oposición, rebeldía contrarrevolucionaria, rebeldía ante las nuevas autoridades universitarias, etc. El resultado era la suspensión de empleo y sueldo, se le hacía expediente disciplinario y se expulsaban. De todo esto dice el régimen: se llevó a cabo una amplia depuración de profesores en la Universidad de La Habana, que estaban comprometidos con causas políticas, colaboración con el gobierno de Batista y por faltas morales en la actividad docente e incapacidad científica o pedagógica. [8]
Con el nuevo profesorado fue más fácil emprender la reforma universitaria que pedía el momento histórico que vivía Cuba…, dijeron y fue así. El camino estaba expedito; lo completaba la Reforma Universitaria del 1962. Atrás quedaba una de las prácticas que convirtió al nuevo claustro de profesores universitarios en una entelequia obsecuente al servicio de una ideológica que resultó, y aún resulta, inútil y conculcadora del derecho.
La prestigiosa Universidad de La Habana, su historia e impronta en la sociedad cubana, así como la consistente y notoria Escuela de Medicina; pasaban a ser instrumentos en manos de una dictadura obcecada en formular una política disparatada para una sociedad, que nunca imagino salir de una dictadura para sumergirse en una satrapía prolongada.
Nunca sabremos cuantos profesores universitarios fueron objetos de estas prácticas que negaban el derecho y  discriminaron de manera aviesa a tantos. Pero lo que si podemos asegurar es que aquel planteamiento de hacer de la Universitas cubana el lugar del encuentro con el conocimiento universal, fue trasformado en el aterrador proyecto de hacer la Universidad en Cuba, “solo para los revolucionarios” porque a fin de cuentas lo dicho, dicho esta: “el revolucionario es el escalón más alto de la especie humana” y de ahí pa’ el cielo.
Foto:Médicos del Hospital Calixto García  que integraron el Ejército Rebelde. Sentados de izquierda a derecha: Oscar Fernández Mell (cuarto), José Ramón Machado (sexto). De pie, de izquierda a derecha: José Ramón Balaguer (quinto), Adolfo Fernández de la Vega (octavo), Rómulo Soler Vaillant (15to), Gilberto González Pérez (16to).
16.04.2017©

* Médico Especialista de I Grado en Oncología. Profesor Instructor de Farmacología de la Universidad de la Habana.  Asesor Nacional del Colegio Médico Independiente de Cuba. Columnista del Diario Digital Independiente cubano, NoticubaIntenacional y del Periódico Panorama de Fort Worth, Texas. Contribuye con artículos de opinión sobre Cuba en distintos sitios Web con temas de Salud y DDHH entre otros. Consultor para Gerson Lehrman Group. Ha trabajado como Oncólogo para la Secretaria de Salud del Estado de Tamaulipas, México. Edita el Blog de Medicina Cubana. 




[1] Sánchez, A. L. (1985). Grau. Estadista y Político (Cincuenta años en la Historia de Cuba). (pp 102-104). Miami, Florida: Editora Universal. Citado en: Cátedras de Fisiología y Física Médica. Cuad Hist Salud Pública  n.105 Ciudad de la Habana ene.-jun. 2009
[2] (2009). Cátedras de Fisiología y Física Médica. Cuadernos de Historia de la Salud Pública, (105) Recuperado en 16 de abril de 2017, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0045-91782009000100005&lng=es&tlng=es.
[3] Castro, T. D. (2016, November 3). Así cayó la Universidad de La Habana. Retrieved April 4, 2017, from https://www.cubanet.org/opiniones/asi-cayo-la-universidad-de-la-habana/
[4] Sierra, M. C. (2016, March). ¡Cultura? (XXXIV). La Revolución legisla en el 1959 sobre enseñanza universitaria y depuración de profesores estudiantes y trabajadores de la Universidad. Retrieved April, 2017, from http://medicinacubana.blogspot.com/2017/04/la-revolucion-legisla-en-el-1959-sobre.html
Citado de un artículo original del Blog Regresión Cubana.
[5] Campos, P. (2017, February 19). La politización de la universidad es la negación de su universalidad. Retrieved April 3, 2017, from http://www.diariodecuba.com/cuba/1487376663_29049.html
[6] DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE EN JEFE  FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN EL ACTO DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA. (1959, May 11). Retrieved Winter, 2016, from http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1959/esp/f110559e.html 
[7] Amado - Ledo, E., MD. (1974). El Colegio Médico Nacional de Cuba y la Revolución Castro-Comunista (pp. 127). Caracas, Venezuela :  Hildo Folgar . Un recuento personal
[8] Carreño de Celis, Ramón, Fernández Oliva, Berta, & Salgado González, Lourdes. (2009). Detrás de la huella de la Educación Médica Superior. Educación Médica Superior, 23(3) Recuperado en 16 de abril de 2017, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21412009000300011&lng=es&tlng=es.