Por: Dr. Eloy A Gonzalez.
Hablar de la medicina cubana hoy exige navegar en una
singularidad: la de un país capaz de desarrollar biotecnología avanzada
mientras carece de aspirinas en sus farmacias. Esta contradicción se traslada
al escenario internacional, donde el médico cubano —víctima y profesional a la
vez— es recibido con frecuencia bajo el estigma de la "incompetencia".
El presente artículo nace de una investigación prolongada para responder a
quienes, desde el sesgo o el desconocimiento, intentan invalidar la formación
médica cubana. No se trata de defender un sistema de explotación estatal, sino
de rescatar la dignidad del buen hacer profesional frente a una descalificación
que suele ignorar los años de rigor académico, internado y especialización que
respaldan a estos médicos.
Cuando se habla de los médicos cubanos, uno de los temas
más polémicos es encontrar las peores descalificaciones. Desde hace mucho
tiempo me encuentro investigando este y otros temas relacionados con la
actuación de los médicos cubanos, tanto en Cuba como en las naciones donde
trabajan. Aquí discuto algunas ideas negativas e imprecisas de un profesional
venezolano acerca de los médicos cubanos.
Cuando un contingente médico cubano llega a un país, lo
primero que sucede es la respuesta de los médicos locales y de las sociedades
médicas en esos lugares. Usted tiene la posibilidad de presentar argumentos
legales, reglamentos de homologación e incluso las políticas que definen los
convenios de trabajo y la contratación; lo que es un error es empezar por
desacreditar y sostener que estos médicos no son verdaderos médicos y que, en
el mejor de los casos, son unos "matasanos".
No critican ni la dictadura que los emplea ni los
gobiernos cómplices que los contratan. Recientemente he observado caricaturas
en medios brasileños que presentan al médico cubano con un cuchillo listo para
atacar y una bata ensangrentada. Por supuesto, la mejor representación de esto
es un video de los profesionales brasileños gritando en un aeropuerto. Cuando
los médicos cubanos llegaron a Brasil, les llamaban "esclavos",
lo cual tiene cierto fundamento, e "incompetentes". Lo último
que debe hacer un médico, independiente del derecho a la libre expresión, es ir
a un aeropuerto a gritarles a otros colegas: esclavos e incompetentes.
Usted indica cómo y de qué forma un médico cubano se
prepara y estudia. No está correcto en lo que dice; quizás tiene alguna fuente
poco fiable. Los médicos cubanos provienen de una escuela médica sólida y bien
establecida desde antes de 1959, cuando se produjo la mal llamada revolución. La
carrera se estudia durante seis años; el último año es el internado, que puede
ser "vertical" o "rotatorio". En el primero, se rota por
Medicina, Cirugía, Gineco-obstetricia y Pediatría durante un año, aunque estas
materias ya se hayan cursado durante los años anteriores. Un interno vertical
trabaja en una única especialidad durante todo el año, pero como médico
interno. Luego, vienen 3 años de Servicio Médico Social, aunque para algunos se
extienden a 4. Se espera tomar la Especialidad, que dura tres años; no
obstante, tengo entendido que algunas especialidades se han ampliado a cuatro
años. Es posible que los contenidos hayan variado desde que dejé Cuba, pero los
plazos son los mismos.
Una periodista me preguntó hace unos días, para un libro,
cómo definiría la medicina cubana. Esto le respondí:
Continúo afirmando que el Sistema de Salud cubano es
"paradójico" y las evaluaciones que se realizan al respecto oscilan
entre extremos. Cuba es una nación que enfrenta obstáculos para fabricar y
distribuir aspirinas, a pesar de contar con médicos e investigadores de gran
calidad que crean anticuerpos monoclonales y otros fármacos en una industria
biotecnológica bastante aceptable. En un país donde se han efectuado miles de
trasplantes de riñón, en muchas ocasiones no hay material para suturas cuando
se presenta una herida en un cuerpo de guardia.
En el ataque a los médicos cubanos, no se debe olvidar
que ellos son en gran parte víctimas de un sistema que los instrumentaliza; no
obstante, son profesionales que mantienen su dedicación pese a las privaciones.
Sería conveniente entender que la medicina, si es vocación, permanece hasta en
los gobiernos más viles; antes de lanzar el grito de "incompetente",
reflexionen.
Usted puede esperar mucho tiempo para recibir atención en
cualquier nivel de salud mientras que un médico o especialista cubano (más de
40 mil) trabaja con profesionalismo y dedicación en lugares tan lejanos como
Sudáfrica o las islas del Pacífico.
No se trata de un ataque a los médicos cubanos, sino que
son víctimas también ellos, pero en la mayoría de las ocasiones son
profesionales que demuestran dedicación y excelencia. Mejor pregúntese cómo
Venezuela se encuentra bajo el control de un gobierno siniestro que ha decidido
ser un sirviente de una dictadura prolongada.
La paradoja de la medicina cubana —capaz de lo mejor y
sometida a lo peor— no se resuelve con insultos en un aeropuerto. Se resuelve
reconociendo la valía de quienes, formados en una tradición de rigor, intentan
salvar vidas mientras cargan con el peso de un estigma que no les pertenece. El
tiempo, ese juez implacable, se encargará de demostrar que la ciencia médica
siempre es superior a la propaganda que intenta gestionarla.
Nota: Este articulo forma parte del libro : Medicina y
Memoria en Cuba: Testimonios, denuncias y reflexiones desde dos décadas de
archivo editorial (2005–2025), de próxima publicación. No aparece articulado en
línea y lo comparto como promoción de este mi próximo libro. Dr. Eloy A
Gonzalez
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