Por: Eloy A González.
Esta es una historia de delación, como muchas otras que
tuvieron lugar en Cuba durante los inciertos días iniciales de la década de
1990. Está relacionado con algunos de los datos más importantes que descubrí en
un artículo del autor cubano Norberto Fuentes, publicado en septiembre de 2002,
ya durante el exilio. El escritor titula su artículo: "Un
cuento muy corto", solo su mención, me sirve de introducción a una nota
sobre la denuncia de que fui víctima en abril de 1992.
El artículo menciona a una persona miserable e infame
llamada Octavio Vladímir García Alderete, a quien conocí de manera
desafortunada a finales de 1991.En aquel entonces, un amigo o alguien a quien
consideraba como tal, el abogado Adolfo Gómez Martínez. Este estaba involucrado
en el movimiento opositor cubano y yo me uní al mismo, con la intención de
colaborar con el grupo "Criterio Alternativo".
Lo que debe ser narrado puede tener una extensión mayor.
Dejo aquí únicamente como información y presentación del artículo; que este
individuo no fue el origen de la denuncia, sino otros que pertenecían a un
grupo de "oposición" que los jenízaros del DSE me cuestionaron
preguntándome: "¿cómo usted se ha liado con esta crápula?".
No fue únicamente Vladimir García Alderete el delator,
sino también el abogado Gómez Martínez, quien en un momento de crisis de
valores y con pesar me envió a una persona a mi hogar; esta persona me llevó a
un lugar seguro donde él se hallaba. Desolado y muy apenado, me expresó: "Tuve
que hablar". No, no había sido ni Secundino, que no es el negro que
mencionan en el artículo, ni Gómez los que me delataron. Por esos días y cuando
esto sucede, Gladys Gonzalez Noy, la coludida de Vladimir, tuvo tiempo para organizar
una reunión a fin de discutir mi situación como no confiable, a la que asistió
también mi amiga de siempre, Gladys Castellanos quien salió en mi defensa.
Marcos Fiallo Samper "Benigno" fue el delator e
infiltrado, como logré verificar años después; un individuo oscuro
que residía en Centro Habana, en la Calle Águila y San Miguel. Desempeñó el
cargo de administrador en la Asociación Canaria de Cuba. No he vuelto a saber
de él.
Fui víctima de un despojo absoluto de mis derechos
fundamentales. Me arrebataron mi carrera, mi seguridad y mi lugar en la
sociedad. Pero el golpe más bajo fueron los actos de repudio: esa coreografía
del odio donde el Estado utiliza a las masas para linchar moralmente al
ciudadano. Fui objeto de una violencia sistemática diseñada para quebrarme,
para convertirme en un paria ante los ojos de mis vecinos y colegas.
Hoy, décadas después, muchos de estos nombres se han
hundido en el silencio o en una vejez oprobiosa. Otros han muerto en la sombra.
Yo, en cambio, firmo este texto con la autoridad moral de quien sobrevivió a la
represión y a la traición de los amigos.
7 de enero de 2026
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Canaria de Cuba Leonor Pérez Cabrera
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