sábado, enero 10, 2026

Breve reseña histórica sobre la enseñanza de la Medicina en nuestro país [1949]

 Introducción histórica

La presente reseña reúne, en un solo cuerpo documental, diversos fragmentos históricos que testimonian la evolución de la enseñanza médica en nuestro país desde la época colonial hasta las transformaciones universitarias del siglo XX. Su valor radica no solo en la información que aporta, sino también en el carácter testimonial de las fuentes originales, conservadas en fotocopias fechadas en 1954 y hoy integradas para su preservación institucional.

El texto permite apreciar la continuidad y las rupturas de un proceso formativo que comenzó bajo la tutela del Protomedicato, se consolidó con la fundación de la Universidad y alcanzó su madurez con la modernización académica impulsada por sucesivos planes de estudio, reformas administrativas y la creación de nuevas escuelas y facultades. Asimismo, destaca la labor de figuras relevantes cuya gestión marcó hitos en la organización docente, entre ellas el Dr. Ángel Vieta Barahona, cuya trayectoria se reconoce en estas páginas.

La reconstrucción que se presenta mantiene la estructura, el espíritu y el lenguaje propios del documento original, respetando su estilo institucional y su intención de ofrecer una visión sintética, pero rigurosa, del desarrollo histórico de la educación médica. Su integración en un solo texto facilita su consulta, archivo y difusión, contribuyendo a la preservación de la memoria académica de nuestra Facultad.

Breve reseña histórica sobre la enseñanza de la Medicina en nuestro país Texto integrado

I. Orígenes y primeros siglos

El Arte de Curar en nuestra Isla data desde los primeros días de su descubrimiento, pero los años anteriores al establecimiento del Protomedicato pueden considerarse como caóticos en el ejercicio de la profesión.

Durante los dos primeros siglos del régimen español y su organización de acuerdo con el Derecho castellano, era el Tribunal Colegiado quien, en funciones judiciales, científicas y económicas, actuaba en la dirección y corrección de la enseñanza intelectual y práctica de la Medicina. Los médicos y otros prácticos con formación técnica se mezclaban con curanderos y empíricos que ejercían sin control. El primer Protomédico fue nombrado por Real Cédula en 1606: el Dr. Francisco Teneza.

Posteriormente, muchos médicos extranjeros con conocimientos científicos ejercieron en la Isla, enfrentándose a barberos y cirujanos que practicaban sangrías y purgas sin autorización del Protomedicato. Según Rafael Cowley, a principios del siglo XVII la Medicina era ejercida por barberos, sin control oficial. La necesidad de un Protomédico en el Hospital, que además de atender a los enfermos promoviera la enseñanza médica, fue una de las razones para fundar la Universidad en la ciudad principal. Esta institución, de carácter enciclopédico y no profesional, estaba dirigida por los Padres de la Orden de Santo Domingo.

II. La enseñanza en el exconvento de San Isidro y el Plan Varona

Con el paso del tiempo, la enseñanza médica se trasladó al exconvento de San Isidro, en condiciones precarias y sin laboratorios adecuados. La Histología se enseñaba mediante láminas preparadas, sin acceso al microscopio ni formación práctica.

La implantación del “Plan Varona” marcó el inicio de la Era Moderna de los estudios médicos. La Universidad fue dotada de nuevas instalaciones: primero en el Miralles, donde hoy se encuentra la antigua Clínica estatal y actual Consultorio. Se habilitaron espacios para Histología, Anatomía Patológica, Bacteriología y Parasitología, con apoyo del Dr. Wood, Jefe de Bacteriología del Instituto de Higiene, y de otros colaboradores. Los Laboratorios Wood y el local de Zanja y Belascoáin fueron fundamentales en esta transformación.

III. Nuevas escuelas y consolidación académica

El 27 de enero de 1907 se incorporó la Escuela de Medicina Veterinaria a la Facultad de Medicina y Farmacia. En 1909 se creó la Escuela de Odontología, y en 1930 se fundó la actual Facultad de Farmacia, dirigida por el Prof. Daniel Trejo.

En 1927 se aprobó oficialmente el sistema de constitución del Claustro de Profesores, consolidado estatutariamente en 1932. En ese contexto, se eligió como Presidente al eminente Dr. Ángel Vieta Barahona, quien ocupó el cargo hasta 1940. Las nuevas leyes universitarias establecieron que el Rector sería elegido por el Claustro, y que el Vice-Rector y los Decanos serían designados por él. El Consejo Universitario pasó a ser órgano consultivo.

IV. La Comisión Provisional Universitaria y la reorganización institucional

Para reorganizar la Universidad se creó la “Comisión Provisional Universitaria” en 1935, integrada por representantes de cada Facultad. Esta Comisión sustituyó al Consejo Universitario y estableció nuevas bases para la enseñanza. El Dr. Rafael Briceño, como Presidente, entregó las pertenencias universitarias a la Comisión, que cesó en sus funciones tras cumplir su cometido.

Desde entonces, la Facultad de Medicina fue dirigida por su propio Claustro. El Ministerio de Gobierno y el Consejo Universitario establecieron las Escuelas de Medicina, Farmacia y Veterinaria como Facultades autónomas.

La disposición vigésima sexta de la Ley de Universidades, en su artículo del 31 de diciembre de 1908, otorgó efectos legales a los títulos de Licenciado y Doctor expedidos por la Universidad.

V. La Facultad en el siglo XX: expansión y modernización

En 1937, la Facultad de Medicina funcionaba en el Cuartel de Zanja y Belascoáin, donde se inscribieron los alumnos de Pre-Médica. En 1939, siendo Decano el Dr. Manuel Ángel Vieta Barahona, se inauguró el nuevo edificio en el antiguo Hospital de Maternidad, ampliando considerablemente la capacidad docente.

El 4 de marzo de 1940, el Dr. Ángel Vieta asumió como Decano, impulsando el “Plan de Siete Años”, aprobado por el Claustro. Este plan continuó en ejecución y reanudó clases en el curso académico de 1948, consolidando una base sólida para la enseñanza médica.

Podemos sentirnos orgullosos de nuestra bicentenaria Universidad, estrechamente vinculada al pueblo, que ha sido su principal apoyo. Las naciones poderosas han crecido por sus Decanos, sus Letras y sus Artes en su más hermosa concepción.

Homenaje al Dr. Ángel Vieta Barahona

No podía faltar en esta obra la recta y respetable figura de nuestro Decano, el Dr. Ángel Vieta Barahona.

Decir su nombre es afirmar la honestidad, laboriosidad, espíritu de justicia y firmeza de carácter: virtudes todas que, unidas a su gran poder de organización, hicieron posible la integración y normal desenvolvimiento del Plan de Siete Años, tan estrechamente vinculado a su ejecutoria de médico ejemplar y Profesor meritísimo.

Su severidad nos salvó muchas veces del caos y nos devolvió a las aulas, enseñándonos que la ciencia, cuanto más alta, más bella, y se asienta sobre fundamentos sólidos. Sembró en nuestra Facultad una semilla que al principio parecía ahogarse entre zarzas y abrojos, pero que hoy, felizmente, ha germinado entre las propias malezas que ajustadas le han servido de magnífico abono.

Nos llevamos de la Facultad su recuerdo, que a todos se hará imperecedero.

Nota editorial

La presente integración respeta íntegramente el contenido, el estilo y la intención del documento original, limitándose a unificar su estructura y corregir inconsistencias propias de las fotocopias de origen. Su propósito es asegurar la preservación, accesibilidad y continuidad de un testimonio histórico fundamental para la memoria académica de nuestra institución.

Referencia

Libro de la Universidad de La Habana. Memoria original de graduados de la Facultad de Medicina, dedicado con el sincero afecto del autor, José L. Fernández y Echazabal, Presidente del Curso. Esta joya de la medicina cubana del periodo 1942–1949, con un contenido de más de 500 fotografías y miles de datos que reflejan el avance de la Medicina en Cuba. Referencia citada en: Ada Pérez-Navas, La Historia de Cuba hasta el 1959.[Facebook]

Recopilación y notas del editor del Blog de Medicina Cubana.


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