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jueves, febrero 05, 2009

Maternidad irresponsable.


Por: Eloy A González.*
La noticia nos sorprendió a todos…, bueno a casi todos. Una mujer en California en un esperado parto múltiple (esperaban 7 bebes) se “alivia” de 8 niños y niñas en un parto asistido, seguro mediante cesárea, en el Hospital Káiser Permanente. Se trataba del segundo nacimiento de óctuples en los Estados Unidos y si todos sobreviven seria un caso sin precedentes. De esta forma se da la noticia y comienza el misterio.
Los periodistas, siempre dándole el seguimiento que la noticia merece, indagan sobre la familia y la madre, pues eso de que llegue a una familia 8 nuevos miembros no es nada frecuente. Sobre todo en estos tiempos que tanto se habla de penurias y limitaciones. De tal manera que cuando los periodistas conocieron el simple apunte de la dirección de la madre, que hasta la fecha se mantiene en el anonimato y sobre la cual se conserva un cerrado hermetismo que frustraba la obtención de noticias; allí se apostaron y fue entonces que la noticia del nacimiento de los óctuples comenzó a tomar otro giro.
La madre no ha hecho declaraciones alguna, ni las hará con seguridad, pero allí esta el Padre de la joven madre entre gruñón y cascarrabias tratando de escapar de los periodistas. Una vecina a título de niñera se hace con la exclusiva y días después la madre de la parturienta hace sorprendentes revelaciones.
La joven madre de 33 años,- hija de un ex militar iraquí-, ya tenía 6 hijos sin padre conocido. Es decir es una madre soltera poco común que no aspira a tener uno o dos hijos, sino que mediante procedimientos de fertilización ya tenía 6 y agregó ahora otros ochos para completar una familia con 14 hijos donde falta la figura paterna. Por lo tanto se infiere que, unos o varios médicos en equipo, han permitido que una mujer elija tener mediante tratamientos de “infertilidad” hasta 14 hijos sin que medie un análisis previo de las condiciones sociales y económica de esta familia, en la cual ya crecen 6 niños (as) y crecerán otros 8 niños y niñas.
Se ha podido saber que la madre vive con sus padres en una modesta vivienda, aunque el abuelo en un acto de superchería les dijo a los periodistas “que tienen otra casa muy grande en un lugar que nunca sabrán”. Hace dos años la joven madre se había declarado en bancarrota. No sabemos como pudo costear los tratamientos de infertilidad y los procedimientos de fertilización de que fue objeto como para llegar a tener hasta 14 hijos.
La madre de la joven que hasta ahora no había hablado, ha afirmado que su hija tiene una obsesión con tener hijos desde que era una adolescente, y que por eso ha sido objeto de estos tratamientos aún cuando no tiene pareja.
Por último los medios se han limitado a señalar que el nacimiento de los óctuples californianos plantea serios problemas éticos. ¿Cuales son estos problemas?
Los expertos opinan que las decisiones sobre la maternidad competen a la madre y sólo a ésta. Debemos asumir que cualquier persona, solo porque tenga una idea obsesiva sobre la maternidad, tiene derecho a procrear 14 hijos (as) faltando la figura paterna en la familia y traerlos a un entorno de penurias así como así. Esto es un acto de maternidad irresponsable y no solo la madre tiene la culpa de ello.
Los médicos especialistas deben estar en la obligación de conocer el contexto social y el soporte económico de la familia de la persona que solicita un procedimiento de fertilización in vitro, sobre todo cuando estos procedimientos, la mayoría de las veces, conducen a un parto múltiple.
Los niños y niñas nacidos de este parto múltiple, que se suman a los otros 6 niños menores que ya tiene la joven, crecerán en una familia sin un padre, con la ayuda de los abuelos y con limitaciones propias de la situación que ya tiene la familia.
¿Quién proveerá los cuidados a estos 14 niños y niñas? ¿Quién o quiénes suplirán la imagen paterna que siempre ha estado ausente?
Cuando escuchamos la noticia de 8 pequeños bebés arribando a este mundo, sentimos alegría. Son más las noticias de muertes y desastres donde muchas veces los niños son las victimas. Las cifras alarmantes de aborto y las enfermedades de la infancia son de por si desalentadoras. Pero aquí estaba la crónica que era un canto a la vida. Hasta que comenzó a disiparse el entusiasmo.
Este caso, el del nacimiento de óctuples, puede se interesante desde el punto de vista médico pero sin lugar a dudas es un acto de maternidad irresponsable, como lo fue en su momento los otros 6 niños y niñas que vieron la luz en un hogar disfuncional.
En este asunto deben de asumir la responsabilidad y las consecuencia de tomar decisiones tan erradas: los médicos y personal del equipo que condujo los procedimientos de fertilización in vitro que propiciaron el nacimientos de estos 14 niños (as), también son responsables los padres y la joven madre que convirtió la procreación en una conducta equívoca y de escape a su obsesión por la maternidad.
La maternidad no es una obsesión, es un acto responsable. No se trata de desear procrear, sino de procrear con responsabilidad.
©2009
*Medico y columnista. Panorama de Nuevos Horizontes, Hispanic Newspaper. Fort Worth, TX 01 de febrero de 2009, E-mail: eloy_gnzlz@yahoo.com
Foto del Equipo medico que atendió a los óctuples californianos.

miércoles, abril 02, 2008

Tratamiento urgente para un hospital en La Habana.

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Por: Frank Correa.*
LA HABANA, Cuba, abril 2008.- El Hospital Materno Eusebio Hernández, de Marianao, en Ciudad de La Habana, es uno de los más importantes de la capital, pero necesita tratamiento urgente.
Desde temprano se observa un gran número de mujeres embarazadas en el Hospital, esperando la consulta correspondiente.
Lo primero que se observa es la falta de baños y el malestar de las mujeres en estado de gestación, que necesitan utilizarlo con frecuencia. Hay solamente dos y las auxiliares de limpieza no los abren hasta las nueve. Las embarazadas deberán esperar a que los limpien.
La algarabía no deja escuchar los gritos de las enfermeras llamando por sus nombres a las mujeres. De repente, sobre el murmullo colectivo, se eleva una voz:
-¿Quién fue el idiota que te mando para aquí? ¿No sabe que hace un mes no se están haciendo exudados vaginales por falta de aplicadores?
Un médico canoso y con gafas acaba de soltarle una reprimenda a una joven incauta que sostiene en la mano la remisión.
En la consulta de Hematología la doctora no ha llegado, pero la enfermera advierte a las embarazadas que deben pasar por el laboratorio a recoger ellas mismas los resultados de los análisis o no podrán ser atendidas. Entonces muchas mujeres se abalanzan en tropel por el pasillo, pero un hombre con bata blanca y cara de sueño las detiene en la puerta del laboratorio.
-La secretaria no ha llegado todavía. Los análisis están allí –señala hacia una caja que contiene un paquete de papeles-, pero ella es la única que puede entregarlos.
Al fin hay un baño listo y las embarazadas forman una cola que avanza poco a poco, mientras que la auxiliar de limpieza muestra unos hules para colchones de recién nacidos, evidentemente sustraídos del hospital, y los oferta a cien pesos cada uno.
Se establece una buena comunicación con la auxiliar de limpieza, que cobra un peso por cada embarazada que utilice el servicio, mientras les explica que el Hospital es un caos, que no hay agua casi nunca, que los baños de la sala están en crisis, con insectos y bichos y que se cuiden de no parir allí o en último caso acudir sólo cuando los dolores sean imposibles de resistir.
En la medida que van aliviando sus esfínteres, las gestantes regresan al laboratorio, pero la secretaria no ha llegado. Las voces suben de tono, en una protesta colectiva, mientras el laboratorista, con cara de sueño repite que nada se puede hacer hasta que no llegue la secretaria. Por suerte tampoco ha llegado la doctora hematóloga. Las embarazadas la caja sobre la mesa, donde está el paquete de papeles con los resultados de los análisis. Insisten, pero no hay solución.
Un policía, marido de una de las mujeres, penetra en el laboratorio, toma el paquete de análisis a la fuerza y comienza a leer en voz alta los nombres. Las embarazadas, ya con los resultados en la mano regresan corriendo a la consulta pero la doctora aún no ha aparecido.
-¡Eso es abuso de poder! –dice el laboratorista con la caja vacía en la mano y mirando con odio al policía.
-¡Lo sé! -dice el uniformado, y exclama-: ¡potencia médica! Está bien. ¿Pero dónde están los trabajadores de la salud?
* Periodista independiente cubano.

Foto: El Hospital de Maternidad Obrera. La Habana, Cuba. Haga CLIC AQUÍ para ver una vista de Google Hearth del Hospital.