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viernes, abril 18, 2014

La manipulación de la Salud Publica en Cuba.

La Habana, Cuba (PD) El régimen cubano acaba de anunciar un incremento salarial a 440 mil trabajadores del sector de la Salud, que duplica y más los salarios de: médicos, estomatólogos y enfermeras, aunque no se informa el nivel de los aumentos a otros técnicos, ni al personal auxiliar.
Ya Raúl Castro había expresado que no habría, en general subidas de sueldos, salvo en esta esfera, que generará ingresos externos por 8 200 millones de dólares en 2014, que es el 64% de los 12 812,5 millones del total de venta de servicios al exterior. Las restantes entradas de servicios, corresponderían al turismo y las donaciones, que entre éstas últimas incluyen las remesas. Estos ingresos permiten equilibrar la Balanza de Bienes y Servicios, que presentó un saldo favorable de 1 256 millones en 2013, a pesar del enorme déficit comercial de mercancías.
Este incremento salarial no es una generosidad del régimen, sino que trata de buscar una mayor eficiencia en el sector, agobiado por las malas condiciones de trabajo y la sobrecarga que significan los más de 50 mil trabajadores -de los cuales 25 mil son médicos- que laboran fuera del país. En este último caso, eso implica que el 32,54% de los galenos trabaja en el exterior y solo el 67,46% lo hace en Cuba, que es un nivel inferior a los 56 836 médicos que existían en 1995, cuando la colaboración con el exterior era exigua.
Eso indica que mientras el país podría disponer de 145,3 habitantes por médico, en realidad se eleva a 215,37 un nivel muy superior a los 193 que eran en 1995.
Si bien en 1988 el personal en otras naciones era muy reducido, en 2009 los médicos en el exterior ya llegaban a unos 20 mil. Eso explica la sobrecarga de trabajo, que se trata de solventar con ese incremento salarial.
El mayor nivel de salarios en el sector corresponde a los Médicos Especialistas, de II Grado o con dos especialidades que reciben actualmente 627 CUP mensuales -un equivalente a 25,08 dólares- y que obtendrán un aumento de 973 CUP (38,92 dólares), por lo que pasarían a cobrar 1 600 CUP (64,00 dólares) y con ello deberán sentirse muy satisfechos, mucho más que el resto de los trabajadores de la Salud, de más bajos ingresos.
Un comentario bastante pesimista al respecto lo hizo un tal Yosvanys en la edición del 22 de marzo del diario Granma, donde comentó: "..., habría que ver cuando llegue el momento de la unificación monetaria cómo se revierte todo esto..." Esa duda es muy válida, ya que no se ha dado ninguna información sobre la tasa de cambio que se aplicaría cuando el CUP sea la única moneda, ni tampoco sobre los precios minoristas que se establecerán.
Para tener en cuenta lo que eso significa hay que compararlo con los 8 200 millones de dólares que generan los 50 mil colaboradores de la salud en el exterior, que como promedio ingresan 164 mil dólares al año por trabajador, que significan 13 666,67 USD mensuales; de los cuales por supuesto reciben una ínfima cantidad, apropiándose el Estado de su casi totalidad.
Dado lo anterior, un Médico Especialista de II Grado recibe en Cuba, después del aumento, solo el 0,47% de lo que le correspondería como promedio a los cooperantes de cualquier calificación, fuera del país.
Al permanecer la tercera parte de los médicos en el exterior, los que ejercen dentro de la isla, tienen un exceso de trabajo equivalente.
En 2009, cuando los médicos en el extranjero eran unos 20 mil, las 17 enfermedades cuya incidencia era de declaración obligatoria correspondían a: blenorragia, brucelosis, diarreicas agudas, escarlatina, fiebre tifoidea, hepatitis viral, lepra, enfermedades producidas por meningococos, meningoencefalitis aséptica, meningoencefalitis bacteriana, paludismo, parotiditis infecciosa, respiratorias agudas, sífilis, tétanos, tuberculosis y varicela. Estos padecimientos 6 996 693 de pacientes, que representaban 93 enfermos como promedio para cada uno de los 74 880 médicos existentes; pero al hacer el cálculo con los realmente disponibles en la nación el promedio se elevaba a 127, para un índice de 1,37 que significa que los que quedaron debían atender un 37% más de enfermedades.
Un resultado similar lo arrojaban las consultas médicas en ese año, que ascendieron a 76,7 mm que para el total de médicos daba un promedio de 1 024 por cada uno; pero para los existentes en el país se elevaba a 1 398, con igual sobrecarga de trabajo del 37% para los médicos que permanecen en el país.
Para 2013, con un mayor número de cooperantes en el exterior, la situación debió haberse agravado y no es de esperar que el incremento de salarios resuelva el problema.

viernes, marzo 09, 2012

Médico cubano en huelga de hambre se dirige mediante carta a su Santidad Benedicto XVI.


Carta al Papa Benedicto XVI.
Artemisa, 20 de febrero de 2012.
A Su Santidad Benedicto XVI:
Como a la mayoría de los cubanos, mucho me regocija su anunciada visita a nuestra patria, a la que sin dudas será bienvenido. Llegará Usted a un país que vive el momento más complejo de su historia. Para entonces, con toda certeza, nuestras autoridades le mostrarán, entre otros, los logros de nuestra Salud Pública y le asegurarán que esta es una prueba inexcusable de los desvelos del Gobierno cubano por su pueblo. Por eso debe saber, Su Santidad, que hay una parte de la historia que le será ocultada a Usted y al mundo: la desesperante situación económica, rayana con la pobreza, en que estamos obligados a vivir los artífices del milagro. Pero la arista más degradante del asunto – más grave aún, si se quiere, que el hecho en sí – es que nuestro gobierno no admita cuestionamientos y castigue, inexorablemente, a quien se atreva a criticar la indigencia en que nos obliga a vivir.
Le escribe un médico cubano graduado desde 1994, inhabilitado para el ejercicio de la Medicina en mi país por tiempo indefinido, desde octubre de 2006, junto a mi colega el Dr. Rodolfo Martínez Vigoa. Por más inverosímil que parezca, nunca pusimos en peligro la salud o la vida de ningún paciente, no vulneramos la disciplina laboral ni faltamos nunca a nuestro Código de Ética Médica; para ser privados del ejercicio de nuestra profesión bastó que canalizáramos, ante el entonces Ministro de Salud Pública, el criterio de 300 profesionales del sector sobre un aumento salarial irrespetuoso realizado, a mediados de 2005, bajo el gobierno de Fidel Castro.
Su Santidad: Aunque nuestro gobierno asegure que las diferencias con su Iglesia son asunto del pasado, que corren otros tiempos y que ellos mismos han cambiado, sin embargo, la intolerancia que creara durante los años 60 los célebres campos detrabajo forzado de las UMAP – donde también padecieron decenas de miles de creyentes – fue exactamente la misma que 40 años después nos inhabilitaba por dirigirle la palabra a aquel ministro, lo cual denuncia que esa sonrisa que hoy le muestran no es más que pura simulación.
Cuando nuestras autoridades le expongan, Su Santidad, los loables indicadores de salud; cuando le comenten sobre exitosos trasplantes de órganos; cuando le sean mostrados los avances en la Ingeniería Genética y la Biotecnología aplicadas a la Medicina y le hablen sobre las misiones médicas sostenidas por el Gobierno cubano en más de 70 países no le dirán, sin embargo, que este prodigio fue logrado gracias a un ejército de profesionales que recibimos mensualmente un salario básico miserable equivalente a $ 25.00 USD, aún cuando los servicios médicos en aquellos países – convertidos en el primer renglón exportable de este país – generan al menos 8000 millones de dólares cada año; tampoco le dirán que los trabajadores del sector somos retenidos obligatoriamente durante cinco años por nuestro ministro si deseamos viajar al extranjero y que estamos indefensos ante los más escandalosos abusos, pues no contamos con un gremio ni con una representación sindical efectiva, recibiendo del poder, a cambio de nuestro admirable trabajo, la más absoluta inatención.
La proverbial injusticia que motiva esta carta – denunciada en mi blog “Ciudadano Cero”, que se encuentra en el portal “Voces Cubanas” – fue cometida con el beneplácito de todas las instituciones centrales de nuestro país; esto incluye a la Fiscalía General de la República, al Comité Central del Partido, al Presidente del Parlamento, al Consejo de Estado – incluidas cuatro cartas dirigidas al Presidente Raúl Castro y dos al Vicepresidente José Ramón Machado Ventura – y por supuesto, al Ministerio de Salud Pública, al cual nos dirigimos en 20 ocasiones sin recibir respuesta. Alrededor de 80 documentos enviados durante más de cinco años – incluyendo dos serias tentativas de huelga de hambre – ilustran la insensibilidad de las autoridades cubanas hacia los problemas de su pueblo. Además, Santidad, como parte de nuestro esfuerzo, desde octubre de 2010 nos dirigimos al Arzobispado de La Habana, mediante documentos enviados a Su Eminencia el Cardenal Jaime Ortega Alamino, donde le solicitamos que, en virtud del papel jugado por la Iglesia Católica como mediadora en eventos políticos recientes, interceda por nuestro caso ante el Gobierno cubano para que sea enmendada esta injusticia.
Su Santidad: El gobierno que hoy lo recibe, que se autoproclama respetuoso de los Derechos Humanos y no duda en ostentar a los médicos como trofeo, es el mismo que nos mantiene en la pobreza deliberadamente, a la vez que perpetra villanías como esta. El caso que aquí le esbozo, trasciende el mero interés personal y es altamente ilustrativo del modo en que un gobierno intolerante se proyecta hacia su pueblo. Este ultraje a la dignidad humana, que se ha mantenido impune durante más de cinco años, desmiente definitivamente las ínfulas de apertura que hoy pregona el Gobierno cubano. Por todo esto, Santo Padre, con toda humildad, le solicito y agradezco de antemano que interceda ante nuestras autoridades para que nos restituyan al trabajo que nos fue usurpado. Hoy me dirijo a Usted como cumbre de la Iglesia Católica y como al hombre en Jesús, el Cristo que nos compulsa a sentir en nuestra mejilla el ultraje hecho a cualquier mejilla de hombre.
Con todo respeto, agradece su atención:
Jeovany Giménez Vega.
Calle 54 # 2914. Artemisa.
Provincia Artemisa. Cuba.
+5358200251