Por Yosmany Mayeta Labrada .*
En las fotografías aparecen sonriendo. Batas médicas,
mascarillas, pasillos de hospital, gestos de camaradería entre jóvenes que, en
apariencia, solo representan lo que deberían ser: estudiantes de medicina
preparándose para salvar vidas. Pero en Cuba, muchas veces la realidad tiene
otra capa, una más silenciosa y oscura, donde la política se mezcla con la
academia y la lealtad ideológica pesa más que la vocación profesional.
Las denuncias se repiten con un patrón inquietante.
Estudiantes que no quieren ingresar a la UJC son
señalados. Otros que expresan críticas sobre las condiciones de estudio, la
escasez en los hospitales o la situación del país, terminan sometidos a
“análisis”, reuniones disciplinarias o presiones silenciosas que pueden afectar
su futuro académico. No se trata de debates ideológicos abiertos, sino de
advertencias veladas, de expedientes que se construyen lentamente y de
reputaciones que se marcan.
En un país donde la universidad debería ser el espacio
natural para el pensamiento crítico, el cuestionamiento y la formación de
profesionales libres, estas prácticas recuerdan más a mecanismos de control
político que a una comunidad académica.
La historia reciente de Cuba está llena de ejemplos que
refuerzan esta paradoja. Muchos de quienes ayer fueron fervientes dirigentes
estudiantiles del aparato político, los mismos que señalaban, vigilaban y
disciplinaban, terminaron años después abandonando la isla. Algunos incluso
llegaron a Estados Unidos solicitando asilo político, alegando persecución del
mismo sistema que antes defendieron con disciplina y entusiasmo.
Por eso estas imágenes tienen un significado que va más
allá de una simple foto entre compañeros de aula. Representan una generación
que crece dentro de un modelo donde la fidelidad ideológica puede abrir
puertas, mientras la crítica puede cerrarlas.
Y la pregunta inevitable queda flotando en el aire:
¿Serán recordados mañana como médicos comprometidos con
salvar vidas…o como parte de una estructura que también ayudó a vigilar,
señalar y silenciar dentro de las universidades cubanas?
Porque en Cuba, incluso en los pasillos de un hospital,
la medicina muchas veces camina de la mano con la política. Y cuando eso
ocurre, la bata blanca deja de ser solo símbolo de ciencia… para convertirse
también en uniforme de lealtad.
*Periodista.
Estudió en The Washington Center 2019. Trabajo Social en Santiago de Cuba, promoción de Salud en Santiago de
Cuba . Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad de Oriente 2003. Washington
D. C.
4 de marzo de 2026

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