viernes, marzo 06, 2026

LOS ROSTROS DE LA VIGILANCIA IDEOLÓGICA EN LAS UNIVERSIDADES MÉDICAS DE SANTIAGO DE CUBA.

 Por Yosmany Mayeta Labrada .*

En las fotografías aparecen sonriendo. Batas médicas, mascarillas, pasillos de hospital, gestos de camaradería entre jóvenes que, en apariencia, solo representan lo que deberían ser: estudiantes de medicina preparándose para salvar vidas. Pero en Cuba, muchas veces la realidad tiene otra capa, una más silenciosa y oscura, donde la política se mezcla con la academia y la lealtad ideológica pesa más que la vocación profesional.


Estos no son solo estudiantes. Muchos de ellos forman parte de las estructuras de poder dentro de la universidad: cuadros de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y dirigentes de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) en Santiago de Cuba. Desde esas posiciones, según múltiples testimonios que circulan entre estudiantes, se convierten en los ojos y oídos del sistema dentro de las aulas, los hospitales docentes y los pasillos universitarios.

Las denuncias se repiten con un patrón inquietante.

Estudiantes que no quieren ingresar a la UJC son señalados. Otros que expresan críticas sobre las condiciones de estudio, la escasez en los hospitales o la situación del país, terminan sometidos a “análisis”, reuniones disciplinarias o presiones silenciosas que pueden afectar su futuro académico. No se trata de debates ideológicos abiertos, sino de advertencias veladas, de expedientes que se construyen lentamente y de reputaciones que se marcan.

En un país donde la universidad debería ser el espacio natural para el pensamiento crítico, el cuestionamiento y la formación de profesionales libres, estas prácticas recuerdan más a mecanismos de control político que a una comunidad académica.

La historia reciente de Cuba está llena de ejemplos que refuerzan esta paradoja. Muchos de quienes ayer fueron fervientes dirigentes estudiantiles del aparato político, los mismos que señalaban, vigilaban y disciplinaban, terminaron años después abandonando la isla. Algunos incluso llegaron a Estados Unidos solicitando asilo político, alegando persecución del mismo sistema que antes defendieron con disciplina y entusiasmo.

Por eso estas imágenes tienen un significado que va más allá de una simple foto entre compañeros de aula. Representan una generación que crece dentro de un modelo donde la fidelidad ideológica puede abrir puertas, mientras la crítica puede cerrarlas.

Y la pregunta inevitable queda flotando en el aire:

¿Serán recordados mañana como médicos comprometidos con salvar vidas…o como parte de una estructura que también ayudó a vigilar, señalar y silenciar dentro de las universidades cubanas?

Porque en Cuba, incluso en los pasillos de un hospital, la medicina muchas veces camina de la mano con la política. Y cuando eso ocurre, la bata blanca deja de ser solo símbolo de ciencia… para convertirse también en uniforme de lealtad.

*Periodista. Estudió en The Washington Center 2019. Trabajo Social en Santiago   de Cuba, promoción de Salud en Santiago de Cuba . Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad de Oriente 2003. Washington D. C.

4 de marzo de 2026

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