viernes, marzo 09, 2012

Médico cubano en huelga de hambre se dirige mediante carta a su Santidad Benedicto XVI.


Carta al Papa Benedicto XVI.
Artemisa, 20 de febrero de 2012.
A Su Santidad Benedicto XVI:
Como a la mayoría de los cubanos, mucho me regocija su anunciada visita a nuestra patria, a la que sin dudas será bienvenido. Llegará Usted a un país que vive el momento más complejo de su historia. Para entonces, con toda certeza, nuestras autoridades le mostrarán, entre otros, los logros de nuestra Salud Pública y le asegurarán que esta es una prueba inexcusable de los desvelos del Gobierno cubano por su pueblo. Por eso debe saber, Su Santidad, que hay una parte de la historia que le será ocultada a Usted y al mundo: la desesperante situación económica, rayana con la pobreza, en que estamos obligados a vivir los artífices del milagro. Pero la arista más degradante del asunto – más grave aún, si se quiere, que el hecho en sí – es que nuestro gobierno no admita cuestionamientos y castigue, inexorablemente, a quien se atreva a criticar la indigencia en que nos obliga a vivir.
Le escribe un médico cubano graduado desde 1994, inhabilitado para el ejercicio de la Medicina en mi país por tiempo indefinido, desde octubre de 2006, junto a mi colega el Dr. Rodolfo Martínez Vigoa. Por más inverosímil que parezca, nunca pusimos en peligro la salud o la vida de ningún paciente, no vulneramos la disciplina laboral ni faltamos nunca a nuestro Código de Ética Médica; para ser privados del ejercicio de nuestra profesión bastó que canalizáramos, ante el entonces Ministro de Salud Pública, el criterio de 300 profesionales del sector sobre un aumento salarial irrespetuoso realizado, a mediados de 2005, bajo el gobierno de Fidel Castro.
Su Santidad: Aunque nuestro gobierno asegure que las diferencias con su Iglesia son asunto del pasado, que corren otros tiempos y que ellos mismos han cambiado, sin embargo, la intolerancia que creara durante los años 60 los célebres campos detrabajo forzado de las UMAP – donde también padecieron decenas de miles de creyentes – fue exactamente la misma que 40 años después nos inhabilitaba por dirigirle la palabra a aquel ministro, lo cual denuncia que esa sonrisa que hoy le muestran no es más que pura simulación.
Cuando nuestras autoridades le expongan, Su Santidad, los loables indicadores de salud; cuando le comenten sobre exitosos trasplantes de órganos; cuando le sean mostrados los avances en la Ingeniería Genética y la Biotecnología aplicadas a la Medicina y le hablen sobre las misiones médicas sostenidas por el Gobierno cubano en más de 70 países no le dirán, sin embargo, que este prodigio fue logrado gracias a un ejército de profesionales que recibimos mensualmente un salario básico miserable equivalente a $ 25.00 USD, aún cuando los servicios médicos en aquellos países – convertidos en el primer renglón exportable de este país – generan al menos 8000 millones de dólares cada año; tampoco le dirán que los trabajadores del sector somos retenidos obligatoriamente durante cinco años por nuestro ministro si deseamos viajar al extranjero y que estamos indefensos ante los más escandalosos abusos, pues no contamos con un gremio ni con una representación sindical efectiva, recibiendo del poder, a cambio de nuestro admirable trabajo, la más absoluta inatención.
La proverbial injusticia que motiva esta carta – denunciada en mi blog “Ciudadano Cero”, que se encuentra en el portal “Voces Cubanas” – fue cometida con el beneplácito de todas las instituciones centrales de nuestro país; esto incluye a la Fiscalía General de la República, al Comité Central del Partido, al Presidente del Parlamento, al Consejo de Estado – incluidas cuatro cartas dirigidas al Presidente Raúl Castro y dos al Vicepresidente José Ramón Machado Ventura – y por supuesto, al Ministerio de Salud Pública, al cual nos dirigimos en 20 ocasiones sin recibir respuesta. Alrededor de 80 documentos enviados durante más de cinco años – incluyendo dos serias tentativas de huelga de hambre – ilustran la insensibilidad de las autoridades cubanas hacia los problemas de su pueblo. Además, Santidad, como parte de nuestro esfuerzo, desde octubre de 2010 nos dirigimos al Arzobispado de La Habana, mediante documentos enviados a Su Eminencia el Cardenal Jaime Ortega Alamino, donde le solicitamos que, en virtud del papel jugado por la Iglesia Católica como mediadora en eventos políticos recientes, interceda por nuestro caso ante el Gobierno cubano para que sea enmendada esta injusticia.
Su Santidad: El gobierno que hoy lo recibe, que se autoproclama respetuoso de los Derechos Humanos y no duda en ostentar a los médicos como trofeo, es el mismo que nos mantiene en la pobreza deliberadamente, a la vez que perpetra villanías como esta. El caso que aquí le esbozo, trasciende el mero interés personal y es altamente ilustrativo del modo en que un gobierno intolerante se proyecta hacia su pueblo. Este ultraje a la dignidad humana, que se ha mantenido impune durante más de cinco años, desmiente definitivamente las ínfulas de apertura que hoy pregona el Gobierno cubano. Por todo esto, Santo Padre, con toda humildad, le solicito y agradezco de antemano que interceda ante nuestras autoridades para que nos restituyan al trabajo que nos fue usurpado. Hoy me dirijo a Usted como cumbre de la Iglesia Católica y como al hombre en Jesús, el Cristo que nos compulsa a sentir en nuestra mejilla el ultraje hecho a cualquier mejilla de hombre.
Con todo respeto, agradece su atención:
Jeovany Giménez Vega.
Calle 54 # 2914. Artemisa.
Provincia Artemisa. Cuba.
+5358200251