martes, diciembre 11, 2012

Las ruinas en La Habana del que fuera el Hospital Pediátrico “Pedro Borras”.

Hospital en ruinas.
La zona que comprende la calle G o Avenida  de los Presidentes entre las calles 27 y 29, en el Vedado, municipio capitalino de Plaza es bien céntrica por estar rodeada de varios hospitales y entidades relacionadas con la salud.
A un lado , el costado de una de las partes del hospital Calixto García donde  comienza la fila de quienes toman sentados el P-11 o el autobús de refuerzo que los lleva al barrio de Alamar en el municipio Habana del Este; del otro lado de la calle, las ruinas del hospital infantil Pedro Borrás.
Un farallón caído por algunas partes trata de tapar la obra que hace décadas se intenta rehacer y en la que se  ha gastado cifras enormes de materiales constructivos que han sido desviados al mercado negro por los propios obreros, han sido robados para uso personal, o se han echado a perder por la humedad o la lluvia.
El hospital construido en tiempos de la República honra con su nombre a un cubano prestigioso que de manera abnegada y altruista puso su vida al servicio de los demás. Observar esas ruinas echa por tierra el homenaje eterno que debiera dársele a esta personalidad.
El Pedro Borrás Astorga ha pasado por diversas evaluaciones técnicas pero hace un lustro que se habla de demolerlo, acción que no se ha llevado a cabo, la cual pone en peligro vidas humanas, como sucedió cuando dos trabajadores fallecieron debido a sendos  derrumbes parciales.
Otras personas que han violado la cerca perimetral se han dedicado a usar las ruinas para hacer sus necesidades fisiológicas, tener momentos de intimidad, canibalear azulejos, vigas, mármoles, ventanas y todo lo que crean de valor, a expensas de poner en peligro sus vidas. ¿Dónde están los policías, los agentes de seguridad que deben cuidar a las entidades y a la población?
Esta zona está rodeada de otros hospitales como el ortopédico, el oncológico, y el neurológico, así como consultas infantiles, por lo que es concurrida por enfermos y sus acompañantes que corren un gran peligro al pasar tan cerca de estas ruinas, de las que nadie se responsabiliza.
“Si lo hubieran derrumbado y hubieran hecho un edificio sin tanto lujo ya habría un hospital pediátrico de mayor tamaño en el Vedado porque Marfán es chiquito y ahí hay espacio suficiente para hacer algo bien hecho”-dice una pantrista de uno de los hospitales mencionados con años  de trabajo en esta  área, y ser  conocedora del antes y el después del Borrás.
¿Tienen que haber más pérdidas de vida humana para que las instituciones del gobierno del municipio Plaza en coordinación con el Ministerio de Salud Pública den una solución sería a asunto tan delicado? Habría que ver si la indolencia alarga la necesaria  decisión otro par de décadas más.
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