martes, febrero 07, 2012

Un médico cubano reclama el derecho a la libertad de expresión o el derecho de réplica.

Después de aparecer la carta del paciente con el titulo de: Paciencia de los pacientes, comenzaron a enviar cartas a la sección del libelo Granma que no fueron publicadas pero los autores la pusieron en la Red. Esta fue la primera del Dr. Rafael Roque Benítez  ( foto abajo a la derecha) que reclama el derecho a la libertad de expresión o más que nada el derecho de réplica, esto dice:

Los médicos también tenemos derecho a opinar.
A Lázaro Barredo
Director del Periódico Granma.
Me dirijo a usted y su sección, como lo han hecho otros colegas míos sin haber visto coronados sus esfuerzos de ver publicadas sus opiniones de defensa a nuestra comunidad médica, pues como es el eslogan de su sección cartas a la dirección son opiniones con las que se puede estar o no de acuerdo, y lo hago posterior a la publicación de la respuesta del director provincial de salud de La Habana como conclusión a la queja formulada por pacientes en el policlínico Capdevila, que ha generado tanta polémica y una ola de críticas mal intencionadas a nuestra gestión, como si fuéramos una rara especie diseñada para servir al pueblo que se negara a hacerlo.
Sepa usted que la inmensa mayoría de los médicos que ejercemos en este momento es fruto de aquella generación, de profesores, que decidió quedarse en el país y no emigrar a los EEUU posterior al triunfo revolucionario del 1º de Enero de 1959, que nos ha inculcado sus valores y nos ha hecho convertirnos en una potencia médica de solidaridad hacia el prójimo y altruismo, porque escases y condiciones anormales para trabajar es lo que nos sobra, son innumerables, y nunca se nos ha escuchado quejarnos al respecto. Solo solicitamos respeto de quien servimos, el tratar y ser tratados como verdaderos seres humanos, que se ha ido perdiendo de forma acelerada desde la caída del campo socialista y el inicio del período especial  generantes de un espíritu individualista en la población en el que solo importa mi problema o mi problema es el mayor de todos, como sucede en los cuerpos de guardia de urgencias a donde acuden a diario los pacientes con enfermedades de 15 días, meses y hasta años de evolución reclamando estudios sofisticados de urgencia como TAC o Resonancia Magnética, y son los que generan conflictos y escándalos en el salón de espera cuando llega la verdadera urgencia, la que reclama nuestra presencia en ese servicio y que a veces tiene que esperar porque se termine de atender un paciente no urgente o que acudió como acompañante de una urgencia pero ya que estaba en el hospital decidió consultarse un problema que venía presentando desde hace años y no la había hecho hasta el momento, o simplemente decidió pasar a solicitar una receta de complacencia de un medicamento que sacaron en farmacia para completar el botiquín, o decidió ir a atenderse un dolor X de larga evolución a las 2, a las 4 o a las 6 am porque a esa hora no hay tantas personas en espera de ser atendidos como durante el resto del día, porque al fin y al cabo nosotros estamos de guardia 24 h y tenemos que atenderle (una verdadera ofensa), sin contar que después de esa maratónica consulta externa de cuerpo de guardia llegue la verdadera urgencia y ya no contemos con fuerza y/o capacidad de raciocinio adecuada para cumplir con el verdadero objetivo de nuestra guardia: LA URGENCIA. Los profesionales sanitarios en general, “son vulnerables a los efectos de la fatiga, al igual que los turnos laborales prolongados” y “Los niveles de fatiga después de una guardia pueden afectar a la agudeza mental” y por lo tanto al manejo de los pacientes, son dos claros ejemplos de lo que comento.
Ha sido una indicación de nuestro ministerio durante años el eliminar las recetas y estudios de complacencia, con lógica razón pues erogan una gran cantidad de recursos que deben estar disponibles para el que realmente lo requiere, dándole una mayor importancia al método clínico, origen de nuestra ciencia. Lo que no concuerda con esa filosofía es que cuando existe la queja del paciente, que se auto diagnostica, auto medica y cree que lo merece, el sistema flaquea y le da la razón a este último en detrimento del actuar médico, que no para solo en la sanción administrativa sino en la erosión de la vergüenza y reputación de ese galeno que cumple indicaciones lógicas y luego es traicionado por sus dirigentes. Al final ¿qué hacemos?
Hagamos lo que hagamos seguiremos traicionados, porque somos la especie rara, a atacar y sin derecho a réplicas. A continuación le adjunto copia de las opiniones de mis colegas con las cuales me solidarizo, algunas de las cuales deben estar en su poder y no han sido reproducidas, ni una!!!
Sepa usted qué hacer.
Dr. Rafael Roque Benítez
Especialista de 1er grado en Ortopedia y Traumatología. Profesor Auxiliar. Jefe de servicio de Endoprótesis total de cadera. Hospital Fructuoso Rodríguez.