lunes, febrero 06, 2012

Guerra de cartas entre el periódico Granma y médicos cubanos.

Hay un intenso intercambio de cartas después de la publicación en la sección de “correspondencia de los lectores” en el libelo Granma que dice ser el portavoz del Partido Comunista de Cuba.
Todo parece indicar que algunos médicos, después de aparecer una carta con el título de: Paciencia de los pacientes, dirigieron a la misma sección y al no ser publicadas pues la diseminaron por la red, seria por la intranet que funciona en Cuba y como era de esperar aparecieron en la Red. La primera respuesta de un médico cubano dice que, “Los médicos también tenemos derecho a opinar” y expone sus criterios.
En realidad los médicos en Cuba nunca han tenido derecho a opinar, han “aguantado callados”, sino prueba al canto. Al Dr. Jeovanis Jiménez Vega ( Foto a la izquierda) nunca se le ha dado respuesta a las 9 cartas que ha escrito exponiendo la situación por la cual fue expulsado  como médico, “por haber canalizado ante nuestro Ministerio, junto a un compañero de trabajo, la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública sobre el salario que destina el Gobierno cubano a este sector”.  Información que puede leerse en su Blog Ciudadano cero.
Pues bien en este Blog incluiremos íntegramente todas las cartas, contracartas y opiniones relacionadas, aquí les va la primera, esta la que inicio el debate que apareció en Granma:
Nos hemos acostumbrado a vicios.
Mi esposa concurrió a operarse de hemorroides, todo muy bien, cuando acudió al salón la atendieron correctamente, pero mientras ejecutaban la operación tuvo la oportunidad de enterarse del promedio académico de los hijos de los médicos, enfermeras y auxiliares presentes en el salón, tanto fue así, que cuando terminaron casi tiene que bajarse sola de la camilla y tuvo que preguntar hacia dónde dirigirse, porque la conversación era tan amena que por poco se olvidan de ella. Con apego a la verdad debemos reconocer que la operación fue un éxito y se pudo librar de una molestia que padeció por años.
En mi caso acudí al dentista y mientras me atendían participé como oyente en un conversatorio entre la dentista y su auxiliar referido a la mala higiene de las calles y posteriormente a las ventajas de hacer ejercicios físicos para la salud de las personas. En una de las pocas oportunidades que me dijeron algo, fue para referirme la mala posición de la pieza que me estaban reparando, lo cual, a pesar del reproche, no podía resolver, pues era un cordal.
Recientemente acudí a extraerme sangre para unos análisis, muy amable la compañera, pero durante los preparativos apareció una compañera que cambió de pareja y quería conocer mediante análisis si podría salir embarazada sin riesgos; me canalizaron la vena con habilidad, pero todo sin interrumpir la conversación, que nada tenía que ver con la operatoria.
¿Debemos acostumbrarnos a esto?
E. L. Hernández Gómez