sábado, febrero 18, 2012

Los supuestos cambios en la salud pública en Cuba.

Los “cambios” en la salud pública.
Capítulo: Conflictos en la Sociedad Civil
Al igual que el resto de las actividades del país, la Salud Pública está sometida a cambios, primero que todo para ahorrar, ya que según se plantea los métodos que se estaban utilizando eran muy costosos, aunque también se encuentran presentes en este sector los despidos laborales.
La Red Cubana de Comunicadores Comunitarios ha conocido que en el Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular, situado en el área aledaña al Hospital Salvador Allende, antigua Covadonga, existía un Departamento de Fisioterapia, fundado el 3 de septiembre de 1983, que siempre cumplió sus objetivos, la atención a los pacientes propios de la especialidad así como todo aquel que lo necesitara. A ninguno de los cuatro Directores que han transitado por dicho Instituto desde 1983 se les ocurrió prescindir de los servicios de fisioterapia, ni aún en los críticos momentos del llamado Período Especial. Hace aproximadamente 6 meses cuando ocupó el cargo el nuevo director, Doctor Joaquín Salavarría García, Ginecólogo y Especialista en Administración (no tiene nada que ver con la especialidad que está dirigiendo) y basándose en los “cambios”, en particular los referidos al reordenamiento laboral, planteó que este Departamento no es funcional, porque no responde a los intereses de la institución, y por lo tanto debía desaparecer.
En este dependencia trabajaban: el Dr. Ernesto Pérez, que era el jefe; un único técnico -como fundador- especialista en Fisiatría Emerio González Verdecia, discapacitado visual (débil visual profundo); y las Licenciadas Yaíma Bernal Isaqui, -discapacitada auditiva- y Anicia Hernández. El Dr. Pérez defendió siempre de manera muy humana la posición de estos dos discapacitados, no sólo por su enfermedad, sino por los méritos alcanzados por su magnífica proyección laboral. En estos momentos él está disponible por recomendaciones hechas al Viceministro de Salud Pública, quedando pendiente a una llamada de reubicación los dos discapacitados.
Es necesario explicar que el Dr. Salavarría fue por un tiempo Viceministro de Asistencia Médica, así como posteriormente Jefe de Misión en Venezuela, lo que implica que ha ido descendiendo en la escala de responsabilidades. Se puede añadir que en una “Inspección Ministerial” realizada al Instituto en el último trimestre de 2011, la cual fue avisada -como casi todas- 15 días antes, detectaron que estaba estacionado en el interior del Departamento de Fisioterapia, el automóvil asignado a él, algo prohibido por una Directiva Ministerial. En lo personal, es un hombre que fue capaz de hacer de una reunión sindical, casi una conferencia de ética profesional, pero la viola.
Algunos años atrás se formó -de una manera estrepitosa y urgente- muchísimo personal  paramédico, pues se alegaba su carencia, sin embargo ahora se habla de reordenamiento, de disponibilidad, lo que hace evidente que los errores de dirección los pagan quienes no los cometen.

Desaparecer un servicio de salud dentro de una institución, cuando constantemente el régimen ha hablado de mejorar la atención al pueblo, es una tamaña contradicción, entre las llamadas “reformas” y la política promovida hasta el momento en el sector, si se tiene en cuenta que este Departamento de Fisioterapia desde el año 2000 hasta el 2008 atendió -de manera exclusiva en Cuba- con un carácter serio y responsable, la enfermedad conocida como Linfoedema, a la que popularmente se le dice Elefantiasis; tratamiento llevado a cabo por los doctores Luís Rodríguez, especialista en Angiología y Ernesto Pérez, especialista en Fisiatría; y por el técnico Emerio González Verdecia, con un equipo donado por un paciente  con tecnología obsoleta, así como con recursos muy escasos a pesar de lo cual se lograron  muy buenos resultados, sobre todo por el amor al trabajo.
En el año 2008, debido a que se deteriora –sin arreglo- el equipo, quedaron más de 200 pacientes a merced del tiempo; así como el esfuerzo de 8 años. A pesar de las gestiones hechas no se resolvió nada; aunque se supone que este tipo de paciente  también tiene derecho a mejorar su salud. Como dato curioso, se puede  decir que ya hay enfermos por gestiones personales poseen dicho equipo.
Es indignante saber que el Ministerio de Salud Pública no se haya ocupado de comprar un equipo, cuando se gastan cientos de miles en divisa para mantener el internacionalismo médico, en diferentes países del mundo y anuncian en la televisión los recursos que donan para ello.
 Otros funcionarios han estado vinculados a esta indebida determinación, como por ejemplo la Licenciada Maritza Leyva, jefa del Grupo Provincial de Rehabilitación, la que alega que estos pacientes pueden ser atendidos en sus respectivas áreas de salud, entiéndase, los Policlínicos, lo cual no es cierto.  De igual forma el Dr. Evaristo, secretario general del núcleo del Partido Comunista del centro, y el Dr. Daniel, secretario de la Sección Sindical, no se han pronunciado en contra de ello. Cómo funcionan las cosas en la isla, habría que saber que  el primero tiene pendiente una misión en el extranjero, y el segundo -como casi todos los representantes del Sindicato- se ha convertido en una sucursal de la Dirección y no en su contrapartida. También el vice director de Asistencia Médica Dr. Alejandro Hernández, angiólogo, que ocupa hace tiempo ese cargo, nunca encontró que el Departamento sobrara, pero ahora apoya esta decisión.

Esto indica que a cualquier nivel en el país hay abuso de poder, así como que el ser humano no interesa, tanto los enfermos como los dos discapacitados, que allí trabajaban, que ya bastante tienen con las barreras que la vida les ha impuesto. En particular el técnico Emerio González Verdecia, débil visual profundo, cubre solo la distancia desde su hogar en Santos Suárez hasta el Cerro, donde se encuentra situado el Instituto. Desde hace más de 25 años ha logrado desarrollar algunas habilidades y gran adaptación. En este momento cerca de donde vive no existen plazas disponibles, pues al contrario, el personal sigue sobrando y una posible reubicación de dicho técnico de 52 años, en un lugar distante, sería poner fin a su carrera profesional.
De igual forma muchas personas enfermas han protestado por todo esto, defendiendo con mucha razón el lugar donde mejor han sido atendidos, pues argumentan que en los Policlínicos del Municipio Cerro -en sus áreas de rehabilitación- la atención es pésima y en algunos casos inexistentes.
Si se permite a cada funcionario tomar medidas como esta, seguirá aumentando el caos de la salud en el país, que ya en estos momentos tiene una situación bien difícil ante los ojos de la sociedad.
La Habana, 16 de febrero de 2012.
Nota: Información recibida por correo electrónico  desde la oficina de Martha Beatriz Roque, Red cubana de comunicadores comunitarios.