sábado, diciembre 11, 2010

Médicos cubanos que fueron inhabilitados de sus títulos para poder ejercer después de opinar sobre la política salarial del Ministerio de Salud Pública.

Inhabilitados para opinar.
Por; Yoani Sánchez.
Estudió medicina, se puso la bata blanca, entró en un hospital para hacer la especialidad y se creyó a pie juntillas las máximas de Hipócrates. En un primer momento –imbuido por la fascinación de las células, los músculos y los tendones– apenas reparó en que sus colegas andaban con los zapatos remendados y a él mismo no le alcanzaba lo que ganaba para alimentar a la familia. Vio demasiado en ese hospital de Artemisa: la grandeza profesional de algunos y el descalabro material de todos. Un día de 2005 se anunció a bombo y platillo que se les subiría el salario a los trabajadores de la salud. Sin embargo, apenas 48 pesos –el equivalente a 2.00 CUC o a 1.60 USD– fue lo agregado a su magro sueldo de cada mes.
Así que escribió junto a un amigo una carta comunicándole al ministro de su ramo la inconformidad de los médicos ante tan ridículo aumento. Lograron recoger 300 firmas que entregaron en el Ministerio de Salud, en el Consejo de Estado y en cuanto órgano de poder hay en esta Isla. La respuesta llegó algunas semanas después en forma de expulsión de la Especialidad que cursaban. Cinco meses más tarde, a ambos los despidieron del trabajo y les inhabilitaron sus títulos universitarios. Han pasado ya cinco años de aquellos hechos, pero ninguno de los dos ha podido volver a entrar a una consulta como doctor.
La semana pasada, Geovany Jiménez Vega –protagonista y víctima de esta historia– decidió ponerse en huelga de hambre en el parque Martí de Guanajay para reclamar ante la Dirección del Ministerio de Salud Pública la rehabilitación en el ejercicio de la Medicina de él y su compañero el Dr. Rodolfo Martínez Vigoa. En los mismos días en que el noticiero cubano señalaba hacia la huelga de controladores en España y a las protestas de obreros en Grecia, dos hombres languidecían muy cerca de nosotros y no nos enterábamos. Ayer, afortunadamente, volvieron a comer porque Geovany ha decidido abrirse un blog, contarle al mundo, no optar por la inanición sino por la información. Se ha percatado de que aquella carta que sólo firmaron unos pocos podría recaudar miles de adhesiones si se hace pública, si llega a todos los doctores capacitados y desposeídos que tiene este país.
Hacer CLIC AQUI para leer la declaración de “Interrupción de huelga”.