lunes, enero 14, 2008

Una potencia médica: ¿para qué y para quién?

Por: Laritza Diversent Cambara.*
LA HABANA, Cuba, diciembre 2007 - Para nadie es secreto las carencias de todo tipo que sufre hoy la población cubana. Estas han afectado el nivel de vida, salud y educación. Sin embargo, el gobierno cubano esconde su ineficiente gestión económica tras el pretexto de “bloqueo” norteamericano.
¿A quién culpar de todas las privaciones que padece nuestro pueblo?
El estado socialista cubano siempre se ha vanagloriado de haberse convertido en una potencia médica, aún rigiendo el “bloqueo económico.” Es una ironía que el sistema de salud cubano se vea afectado, no sólo por la falta de medicamentos, sino también por el déficit de profesionales en el sector de la salud, problemática que desata un deterioro progresivo en los servicios médicos en el país.
Cómo puede suceder esto, si en nuestro país anualmente se gradúan miles de médicos, cubanos y extranjeros.
Este sensible tema ha sido analizado recientemente en la Mesa Redonda Informativa, que se transmite a diario por los canales de televisión y emisoras radiales.
Por primera vez, periodistas y especialistas que la conducen, diagnosticaron y reconocieron el deterioro y la manera en que se degrada el sistema de salud cubano.
En una ocasión escuché, en uno de sus tantos programas, que una parte del crecimiento económico que había experimentado la economía nacional se debía a la colaboración médica cubana. En su momento no entendí. Poseo pocos conocimientos de economía. Pensé que se trataba de otra mentira.
Mi duda de entonces fue la de muchos cubanos. ¿Cómo puede la ayuda solidaria cubana reportar ganancias que evidencien un crecimiento económico? ¿El servicio que brindan nuestros médicos acaso no es gratuito?
Analizando la situación y condición del sistema de salud cubano, se aclaran todas mis dudas. Comprendo que la colaboración médica es y ha sido un lucrativo negocio que brinda beneficios económicos y ventajas políticas. No olvidemos que el gobierno de Castro utiliza la solidaridad humana como un medio de obtener reconocimiento y apoyo, principalmente de los países latinoamericanos.
Lo más triste y decepcionante de todo esto es que nuestro pueblo se resignó a la explotación económica de la oligarquía burocrática castrista por más de 48 años. Ellos elevan su ego a nivel mundial a costa de nuestros sacrificios y recursos. Ponen en detrimento nuestro bienestar por ideales políticos irrealizables.
La atención médica que disfrutaba nuestro pueblo era motivo de orgullo ayer. Hoy causa indignación.
Mientras nuestros profesionales brindan sus servicios en otro país; nosotros somos atendidos en nuestros centros hospitalarios por estudiantes de medicina. Muchas veces los pupilos son extranjeros que no dominan bien nuestro idioma.
Los médicos cubanos que quedan están extenuados por las extensas jornadas laborales y el numeroso sector poblacional que tienen que atender. Para que se esmeren en atendernos, es aconsejable hacerle regalos.
Mientras nuestro gobierno dona clínicas y hospitales con la más alta tecnología, las instalaciones sanitarias nuestras se deterioran, carecen de recursos y equipos indispensables para el diagnóstico. Bolivia ha recibido 43 centros de atención médica donados por Cuba.
Tenemos que soportar, además, que los medios de comunicación enarbolen la labor de nuestros médicos. Aceptar que nos digan que ellos se sacrifican alejándose de su familia, soportando largas caminatas y duras condiciones de vida en geografías de difícil acceso.
No creo que sea la solidaridad humana la razón fundamental que motive a nuestros galenos a aceptar tales sacrificios.
Conozco muchos profesionales, no sólo de la salud, también del deporte, que desean una misión al extranjero. Lo que los motiva son los contenedores con muebles y equipos electrodomésticos que puedan traer, al igual que las viviendas que les esperan a su regreso. Los ingresos económicos que le ofrece el gobierno, comparado con los beneficios que este último recibe, son míseras dádivas.
Esta claro que Cuba es una potencia médica; pero no para elevar el nivel de vida de nuestro pueblo. Somos una potencia para que los dueños del poder intenten demostrar al mundo la superioridad que no tienen.
*Periodista independiente cubana.