martes, octubre 31, 2006

24 horas en la vida de un médico cubano.

Las mañanas en Cuba tienen un aroma que nunca más he sentido en ninguna otra parte del mundo, al menos esos amaneceres en la tierra embrujada donde viví mi infancia y también parte de mi juventud, en esa Guanabacoa de los brujos y madre de talentos como Ernesto Lecuona, Rita Montaner, Bola de nieve y tantos otros.

Creo que esos aromas de mis amaneceres eran los que me daban las fuerzas para sin desayunar y con mi bicicleta made in china, partir todas las mañanas hacia el hospital Clínico Quirúrgico "10 de Octubre" donde trabajaba como médico intensivista. Pero aunque los amaneceres sean mágicos en mi Cuba siempre hay un cabrón que te los jode, y este era mi primo Humberto, además me los jodía todos los días.

Este primo mío, era de esos que en Cuba viven a un nivel que te hacen sospechar que son tan buenos como Alcapones robando sin ser descubiertos o son de los tantos chivatos del régimen y que cumplen una doble función, por un lado informar y por otro lado humillar con su status de vida. Este primo mío que nunca se sacrificó ni un tercio de el tiempo que yo dediqué en mi vida a estudiar, trabajaba como administrador de un hotel para turistas (bueno ¿que hotel es en Cuba para los cubanos?) de ahí que valga la aclaración.

Les decía que era el primero en joderme el día, porque verme a mi sin desayunar y en bici camino del hospital a salvar vidas, mientras mi primo, salía seguramente bien desayunado, en su coche (de los que le decíamos en cuba cucarachita vw) con su pulóver marca lacoste y con su perfume, que por cierto terminaba de joderme mi aroma guanacoense.

Pero bueno que remedio que tratar de ignorarlo y partir con mi bici los casi 17 Km. de ida. Después de la travesía, esquivando camiones y baches, llego a mi destino aparco mi querida bici y me entrego a la Virgen para que cuando salga encuentre a mí” China" la bici esperándome.

Entro al servicio de Cuidados Especiales donde era jefe, y después de recibir los incidentes por el médico saliente, me dedico a una labor "importante", ir con la enfermera saliente del turno de noche y la entrante revisando los interruptores de luz, habitación por habitación, ya que estos artículos eran de alta demanda a nivel nacional y era raro el día que no desaparecieran dejándonos con los cables como encendedor.

Después comenzaba mi inventario de lo que contaba para hacer frente a las emergencias que pudieran llegar.

1-Revisar que el respirador MARK 8 estuviera funcionando, 2-verificar con cuantos RX contaba para el día(habitualmente 5), 3-cuantos catéter centro venosos tenía(habitualmente uno o ninguno), 4-contar las ampollas de teofilinas, midazolan, Dobutamina y esteroides (habitualmente muy escasas), 5-ver cuantos equipos de punción lumbar tenía(habitualmente pocos) Realizar mi tarea asistencial era una odisea como se podrán imaginar y el stress al cual me sometía en mi lucha diaria por arrebatarle vidas a la muerte.

Pero claro, no me quedaba callado y los jefes siempre tenían en sus labios el "Bloqueo de la patria por el imperio", pero el tirano regala hospitales, exporta fármacos y atiende a turistas en clínicas donde sus médicos seguros no tienen que hacer los inventarios que yo hacía.

Mi alimento de cada día en su generalidad consistía en el café que mis pacientes me brindaban y en lo mejor de los días en las meriendas que ya mis queridos pacientes compartían.

Después de un día del cual solo disfrutaba de las caras de agradecimiento de mis pacientes, salía en busca de mi "china" la bici, sin olvidar de darle las gracias a la Virgen por permitirme este reencuentro. Después de 17 Km. de regreso a mi pueblo embrujado solo me queda entregarme al sueño.

A la mañana siguiente cuando despierto, me levanto, desayuno un buen café con leche, me visto con mi traje y corbata, me perfumo, tomo mi coche, llego a mi clínica donde me tratan de DR o Don Carlos y lo único que hecho de menos es ese aroma de mi querida Guanabacoa, pero siento otro aroma más en recompensa, ese es el Aroma de la Libertad.
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1 comentario:

St. Jose dijo...

Dichosos los cubanos que podemos respirar ese Aroma de Libertad.
Dios permita que pronto podamos respirarlo en nuestra Patria junto a nuestros oprimidos hermanos.

Saludos!
¡Viva Cuba Libre!