miércoles, octubre 16, 2013

“Misión milagro”…, el milagro de enterrar espejuelos y medicamentos necesarios y la corruptela en relación a las misiones. ¿Quién paga el fraude y la corrupción?

Durante los preparativos de la fiesta de fin de año, colaboradores cubanos de la salud abrían un foso para asar el puerco en el patio de la sede de la misión, en el Estado de Suria, Venezuela Para sorpresa de algunos, encontraron bajo tierra variedades de medicamentos y espejuelos graduados.
Uno de los presentes, un joven optometrista que solicitó ocultar su nombre, confesó las causas del enterramiento y sus experiencias durante dos años en la Misión Milagro.
¨Tenemos que atender 35 pacientes y entregar 22 espejuelos diarios  para justificar nuestra presencia en Venezuela. Pero la mayoría de las veces no llegamos ni a 15 después de un día entero dando vueltas por el Amazonas¨, confiesa el técnico.
Las medidas disciplinarias para quienes no cumplan el plan mensual de atención a pacientes por especialidades pone en riesgo la estancia en el extranjero. Las sanciones van desde el descuento  del 10 % de los 125 dólares de salario,  hasta el regreso a la isla.
Espejuelos en mercado negro
Durante un tiempo, los colaboradores traían los espejuelos y lentes para negociarlos en Cuba. Pero el gobierno cubano redujo a 10 armaduras de lentes por colaborador y limito los kilogramos de medicamentos.
Otra salida a la acumulación de materiales médicos fue vendérselos a los traficantes venezolanos. Pero la delación de los chavistas obligo a cambiar de táctica. Ahora los entierran.
Afirma el técnico que para mantenerse en la misión, los colaboradores  de diferentes especialidades reportan pacientes falsos. La inflación presupone entregas de material médico que deben desaparecer de alguna forma.
¨Muchas veces los nombres de los pacientes son vecinos nuestros en Cuba. Hasta nuestra familia´, asegura.
La distribución mensual de materiales para las consultas que realiza el Estado de Suria a la misión médica cubana complica las cosas.
¨Cuando se acumulan (los medicamentos), desaparecerlos requiere mucha imaginación que no siempre puede ser el enterramiento¨, comenta la fuente.
El joven pasó  dos años preparándose para una auditoria venezolana que nunca llegó. Confiesa que ellos consideraban afortunado que la corrupción en Venezuela sea igual a la de Cuba.
La corrupción en Cuba.
El técnico optometrista estuvo entre los primeros cinco expedientes de su graduación. Fue propuesto a una misión en Angola, país cotizado entre los aspirantes cubanos a colaboración por los altos salarios.
Refiere el joven que después de dos años de espera, indagó en la base de datos del Ministerio de Salud Pública (MINSAP). Su nombre aparecía incorporado a una misión médica en el extranjero.
El precio para obtener una misión médica de dos años  puede llegar a los mil dólares, dependiendo del país y el lugar de destino.
Una colega del optometrista que acepto declarar bajo la condición de omitir su nombre, confesó que durante su estancia en la misión recibió a una auxiliar de limpieza que viajo como enfermera.
¨Cuando llegó me pidió ayuda para que no la delatara y la puse en trabajos burocráticos pero con el tiempo no me quedo más remedio¨. Asegura que no fue el único caso que conoció durante los dos años en Venezuela.
Al regreso de la misión ambos optometristas dicen estar dándose cabezazos en las consultas por la cantidad de técnicos y la falta de equipamientos. Ellos son parte de las graduaciones para favorecer el plan ideado por Fidel Castro y Hugo Chávez, la Misión Milagro, destinada a la atención oftalmológica en las zonas pobres de Venezuela.
El técnico estuvo entre los primeros expedientes de su graduación, motivo por el que fue propuesto para una misión en Angola. País cotizado por los que procuran una misión, debido a la fama entre los cubanos de pagar bien los servicios.
El expediente estuvo escondido por dos años hasta que descubrió una amiga que prometió sacarlo   mí me tenían en una base de datos que supuestamente me declaraba en Venezuela.
Fuente: Cubanet
*Augusto Cesar San Martin. Nació el 20 de abril de 1967 en Ciudad de La Habana. Fue captado por el Ministerio del Interior y estudió Ciencias Penales en el Instituto Hermanos Martínez, en el que se graduó. Por discrepancias con los militares, pidió la baja permanente de ese organismo, solicitud que le fue denegada durante un año. En ese tiempo estableció contacto con los opositores pacíficos y fue encarcelado en 1994. Lo declararon preso de conciencia en 1996, y a su salida de la cárcel colaboró con la agencia Cuba Press de 1997 a 1999. En el año 2006 fundó el Centro de Información José Lezama Lima.