sábado, septiembre 15, 2012

¿Murió el opositor cubano Harold Cepero de un tromboembolismo pulmonar graso?

En este articulo del Dr. Oscar Elías Biscet, argumenta en relación a la muerte accidental del opositor Harold Cepero quien viajaba junto a Oswaldo Payas en trágico accidente que le costara la vida a ambos. El accidente está bajo investigación y muchos argumentan que se trató de un asesinato político. Este es un análisis de las circunstancias que llevaron a Cepero a la muerte.
HAROLD CEPERO Y LA SOBERBIA DE LA TIRANÍA CASTRISTA


Los peritos del régimen Castro-estalinista habían referido en su  dictamen médico  forense que Oswaldo Payás y Harold Cepero murieron como consecuencia del accidente de tráfico. El primero, de forma  instantánea, debido a un traumatismo craneoencefálico; y Cepero de un tromboembolismo pulmonar graso derivado de la fractura fragmentada de su fémur izquierdo, en el Hospital Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo.
En este trabajo haré un análisis de la muerte de Cepero;  y si hubo impericia en el personal de salud que le prestó  la asistencia médica, o estamos ante la presencia de un homicidio cualificado, es decir, un asesinato.
Hago estas declaraciones debido a que Harold murió horas después del trágico suceso, en un hospital  estatal controlado por el gobierno de Castro a través de sus acólitos del Partido Comunista de Cuba (PCC) y su policía política secreta. Además la mortalidad del embolismo graso es baja con relación al número total de casos.
Primeramente,  para una mejor comprensión de la muerte de Cepero debo describir la anatomía del sistema circulatorio venoso, las características de los pulmones y del aparato óseo, en especial el hueso fémur,  estructuras vinculadas al  embolismo graso.
El sistema circulatorio es una red de canales a través de la cual fluyen los líquidos nutrientes del organismo y específicamente, la sangre. En  el ser humano, la circulación sanguínea es doble (existe la circulación mayor o general y la menor o pulmonar) y el sistema linfático.
La circulación sanguínea orgánicamente comprende el corazón, motor central, y los vasos sanguíneo: arterias que salen del corazón; venas que llegan a él. Las arterias se dividen en arteriolas y capilares arteriales; y las venas en vénulas y capilares venosos. Estos últimos se unen a los capilares sanguíneos y hace de la circulación sanguínea un sistema cerrado.
La sangre venosa o desoxigenada transportada a través de las venas cavas superior e inferior llega al corazón derecho: aurícula y de esta al ventrículo; después se dirige a los pulmones (se oxigena) y llega al corazón izquierdo: aurícula y ventrículo izquierdos, para ser distribuida al resto de cuerpo.
Una curiosidad anatómica y fisiológica es que las arterias pulmonares que salen del ventrículo derecho del corazón, portan la sangre con anhídrido carbónico  transportado por la hemoglobina; y esta es eliminada en los pulmones (alveolos) para cargarse de oxigeno (oxihemoglobina) y ser trasportada por las venas pulmonares hasta la aurícula izquierda y de aquí al ventrículo  izquierdo para salir por la arteria aorta. O sea, en la circulación pulmonar  las arterias llevan sangre desoxigenada y las venas oxigenadas contrario a la circulación sanguínea general.
El pulmón: Órgano par que constituye la parte principal del aparato respiratorio de los vertebrados que respiran oxigeno del aire; está situado en el tórax y cubierto por una capa, la pleura: parietal y visceral. Los pulmones derecho e izquierdo se subdividen en lóbulos y estos en segmentos. El pulmón derecho tiene tres lóbulos y dos fisuras, es más  voluminoso que el izquierdo en un 10%, y el izquierdo: dos lóbulos y una fisura.
Ambos son de forma cónica y presenta un vértice, una base, tres bordes y dos superficies. En la cara medial de ambos pulmones se encuentra el hilio del pulmón: constituido por el bronquio principal, la arteria pulmonar, venas pulmonares y nódulos linfáticos broncopulmonares, derecho o izquierdo según a la pertenencia de cada pulmón.
Los segmentos broncopulmonares tienen forma de pirámides irregulares, cuyos vértices están dirigidos al hilio pulmonar, y sus bases a la superficie pulmonar, los límites entre ellos a veces son evidentes por su pigmentación. Constituyen unidades individuales morfofuncionales del pulmón. Estos segmentos pueden ser extirpados individualmente sin alterar la función del otro.
En el pulmón derecho se distinguen 11 segmentos. Lóbulo superior, tres segmentos; lóbulo medio, dos segmentos; lóbulo inferior, seis segmentos. En el pulmón izquierdo su lóbulo superior consta de cuatro segmentos y el lóbulo inferior se distinguen seis segmentos. Cada segmentos, fisuras, lóbulos o porciones anatómicas poseen nombres que no detallaremos para no hacer tediosa la exposición.
Los lobulillos pulmonares forman parte de los segmentos pulmonares. Constituidos por pequeñas zonas de parénquima (de 0,5-1,0 cm de diámetro) denominadas ácinos del pulmón.  El ácino está formado por alveolo del pulmón, conductillos alveolares que parten en dirección radial del bronquiolo respiratorio para formar los sáculos alveolares. Estos constituyen un árbol alveolar único, o parénquima respiratorio del pulmón; o sea la unidad básica anatomofuncional del pulmón donde se realiza la respiración. Aquí se transforma la sangre venosa en arterial, pierde el gas carbónico y se enriquece de oxigeno; este proceso respiratorio es llamado hematosis.
Podemos resumirlo para mejor entendimiento que un conjunto de ácinos se forman los lobulillos, de estos los segmentos, de los segmentos los lóbulos y de los lóbulos el pulmón entero.
El ser humano tiene 108 huesos en total; uno de ellos es el fémur. Este es un hueso largo de los miembros inferiores que forma el eje del muslo. Es el más  fuerte, largo y voluminoso de los huesos del cuerpo. De forma general podemos decir que está formado por dos cabezas (epífisis) en sus extremos, unida por un cuerpo, la diáfisis. La epífisis superior se une en la articulación coxofemoral y la inferior a la articulación femorotibial. La medula roja se encuentra en las epífisis, en especial el niño; y la medula amarilla, grasa, en la diáfisis. En el fémur en su diáfisis se almacena  la triolina, una grasa liquida.
Los tres elementos anatómicos estudiados, la circulación sanguínea, el pulmón y el hueso fémur están relacionados en el  tromboembolismo pulmonar graso. Veamos cómo se desarrolla esta enfermedad, que según el régimen castrista ocasionó la muerte de Harold Cepero.
El embolismo graso se puede ver en las intervenciones quirúrgicas sobre los huesos largos; lesión traumática del tejido adiposo o de un hígado graso; resección de tumores óseos; inyección de sustancia oleosas y las fracturas de huesos largos.
En el caso de Cepero hubo una fractura de fémur. Cuando esto sucede se libera grasa al torrente sanguíneo y entra en la vena femoral, continua por otros vasos sanguíneos hasta la vena cava inferior que drena en la aurícula derecha y está vacío su contenido en el ventrículo derecho, que la conduce por  las arterias pulmonares hasta  el pulmón. Cuando obstruye una o más  arterias se desencadena una insuficiencia respiratoria aguda que, si se toman las  medidas necesarias, resulta fatal solamente en un 10% de los casos.
Cuadro clínico del tromboembolismo pulmonar graso: Suele producirse de forma brusca de 12 a 36 horas después de la lesión y se caracteriza por dolor torácico intenso, palidez, disnea, taquicardia, cianosis, delirio, postración y, en algunos casos, coma. El infarto pulmonar (10% de los casos) es consecuencia  de la formación del embolo pulmonar y se produce entre las 6 y las 24 horas. Se distingue por presentar derrame pleural, hemoptisis, fiebre, arritmias auriculares e ingurgitación de las venas del cuello.
Esta enfermedad debe diferenciarse principalmente del infarto del miocardio y la neumonía. La insuficiencia respiratoria aguda a causa de una embolia grasa es mayor entre el segundo y cuarto día después de un traumatismo óseo, que luego afecta al aparato respiratorio.
El diagnostico debe complementarse con electrocardiograma, gasometría, rayo x de tórax, ecografía, tomografía computarizada con contraste intravenoso, gammagrafía pulmonar, resonancia magnética con contraste y la angiografía pulmonar (se reserva para casos selectivos y que se van operar por ser muy invasiva).
TRATAMIENTO.
Reducción e inmovilización de la fractura. Oxigenoterapia y ventilación.
Coagulantes, heparina y warfarina, y trombolíticos como el activador del plasminógeno hístico, aunque en pacientes con politraumatismo son reservados sus usos por complicaciones como hemorragias, en especial la intracraneal.
Embolectomías: Con estas técnicas los pacientes tienen una supervivencia del 89%, y son la embolectomía quirúrgica abierta y la embolectomía mediante catéter. Estos tratamientos se necesitan de la angiografía para la localización del embolo.
Tromboendarterectomía pulmonar: Es un método quirúrgico establecido para sujetos cuyos trombos son accesibles a extracción operatoria. Bajo anestesia general, se practica una incisión longitudinal en el vaso y se extraer el trombo. La mortalidad quirúrgica es alta y en centro con experiencia en la técnica, es cercana al 12%.
Como hemos descrito entre el segundo y cuarto día es la expresión máxima de los signos de insuficiencia respiratoria aguda por tromboembolismo pulmonar graso; y seis horas después de iniciado este proceso puede desarrollarse el infarto del pulmón que ocasionaría la muerte al paciente. 
En Cepero esta fue una enfermedad  de rápidas complicaciones que le costó la vida, que me hace ser suspicaz y poner en duda un tratamiento científico adecuado hacia la víctima. Si solo estaba afectado un lóbulo de los cinco que compone a los pulmones, y de estos, el lóbulo superior del pulmón izquierdo.
Además conocemos que la extirpación de un segmento, o de un lóbulo, incluso a veces de todo el pulmón puede conservar la vida del paciente. Entonces, ¿por qué los médicos ante la extrema gravedad de Cepero no tomaron la decisión salvadora de extirpar el lóbulo pulmonar  afectado y hacer lo que se denomina en cirugía: la lobectomía total del lóbulo superior del pulmón izquierdo?
Verdaderamente al régimen comunista no le convenía que Harold estuviera vivo; porque era un testigo directo, fiel  y  valiente del suceso traumático donde murió Oswaldo Payá. Estoy seguro de que Cepero no habría sido  silenciado con la amenaza ante este monstruoso crimen; por lo que era más beneficioso  para la policía política y los jerarcas del régimen que Harold Cepero muriera de las complicaciones de su enfermedad.
Si bien, el interés y la soberbia de los castristas lograron enmascarar  estas muertes de los activistas políticos Payá y Cepero en un  accidente de tránsito; estoy seguro que el Dios Bíblico abatirá y humillará la soberbia de los victimarios. Y  hará resplandecer la verdad y la justicia en un futuro cercano.  
*Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos .Medalla Presidencial de la Libertad  lawtonfoundation@lawtonfoundation.comwww.lawtonfoundation.com. Sígame en: http://www.twitter.com/@oscarbiscet
Fuente: La Nueva Nación es una publicación independiente cuyas metas son la defensa de la libertad, la preservación de la democracia y la promoción de la libre empresa. Visítenos en: http://www.lanuevanacion.com