miércoles, agosto 01, 2012

El dolor indoloro…


Nunca en el país se vio un gobierno tan indiferente, corrupto, vende patria e inicuo...
 ¿Puede haber un dolor tal…? Parece un contrasentido, pero de hecho es una verdad de Perogrullo: el dolor que no nos duele es el dolor del semejante… La atroz involución  que ha sufrido la atención médica en el país se inició con el regalo traidor de la soberanía médica por el gobierno nacional a la misión cubana. A resultas de sus políticas destructivas, una masa de gente miserable y más enferma, tiene que deambular pidiendo caridad entre las ruinas de los hospitales de todo el país. No hay derecho a la salud.  La gente sufre y se muere en medio de una tremenda injusticia cometida por la dictadura con premeditada frialdad y ensañamiento pues pensaba que con ello destruiría la integridad del médico venezolano –cosa que no ha podido-, en desconocimiento de que el enfermo pobre de solemnidad no posee otros conocidos, ni tiene otros familiares, ni más fortuna que el dolor (por cierto, lo único que les hace sentir que aún están vivos), la privación y la soledad, y que en su agravada desnudez, no tiene más que los hospitales públicos –aún cuando destartalados y desprovistos- y sus doctores venezolanos –mal pagados pero imbuidos de humanitarismo-,  pues ya no confían en la ideologizada medicina cubana de Barrio Adentro ni en los médicos revolucionarios de nuevo cuño, de falso ¨derecho¨ que no de hecho, pues desconocen cómo examinar a un enfermo, como realizar un diagnóstico y como prescribir un tratamiento. No otra cosa puede resultar de la improvisación inconsciente.
Nunca en el país se vio un gobierno tan indiferente, corrupto, vende patria e inicuo como el que se inició hace 14 años, no les duele el dolor ajeno y hasta utilizan el sufrimiento para ganar rédito politiquero, y por ello, será expulsado con los votos de todos en sólo pocas semanas.