lunes, abril 30, 2012

“Los médicos cubanos se dan a la gente de corazón”.

Esto afirma un ministro evangélico en Honduras después de conocer de la incorporación de los estudiantes de Medicina en ese país a una huelga que afecta a los pacientes. Compara en este articulo el accionar de unos y otros estudiantes y dice en su artículo: “Una medicina deshumanizada” lo siguiente:
Los estudiantes de la carrera de medicina de la Universidad Autónoma de Honduras proclamaron una huelga en reclamo a mejoras en las becas otorgadas por el gobierno, y abandonaron las salas de emergencias, negándose a prestar servicio a los enfermos, que tristemente acuden a los hospitales del Estado. Ellos han iniciado antes de graduarse una práctica de huelgas contra los enfermos, ignorando el juramento hipocrático de servir a la humanidad necesitada.

Hay cosas que no se entienden como ministro del evangelio. ¿Cómo es posible que los estudiantes de medicina procedente de Cuba, un país comunista y sin principios cristianos en sus planes de estudios, sean más sensibles, solidarios y dispuestos al sacrificio, que los estudiantes de medicina hondureños en donde muchos profesan la fe cristiana? Quizás es debido a ese espíritu de solidaridad de los médicos cubanos que muchos hondureños se solidarizan con las brigadas médicas cubanas, pues estos doctores se dan a la gente de corazón, y han hecho de su trabajo un apostolado, cosas que tristemente ocurren muy poco en este país. Leer todo el artículo aquí
En realidad nadie que estudió Medicina en Cuba aprende de huelgas o alguna actividad de desobediencia civil de cualquier sector laboral. En Cuba si usted hace una huelga, bueno la iniciaría, porque de que va pa’ la cárcel va pa’ la cárcel. Este es un buen ejemplo de lo que ocurre en Cuba cuando dos médicos recogen firmar para pedir un aumento salarial y lo que le viene encima. Haciendo clic aquí.
Al escribir estas línea solo anoto que por disentir del régimen dictatorial de mi país y participar en una organización civilista de médicos independientes (Colegio Médico Independiente de Cuba); desde el 1996 hasta el 1999, fecha de mi salida al exilio, no se me reconoció el derecho al trabajo. Fui por lo tanto un desempleado más en Cuba.
Recuerdo que cuando me desempeñé como responsable de la Brigada Médica Cubana en Granada Nicaragua, esto p.s.r,  uno de los cooperantes era un joven cubano de la UJC, enfermero del salón de operaciones en el hospital General y que enterado de que el jefe del salón y médico anestesista había convocado una huelga para todos los trabadores del Salón me pedía consejo sobre tan difícil asunto.
Se trataba de una huelga solo en el personal del salón y aunque la convocaba el jefe de anestesia los demás se sumarian a ella.
Le recomendé que nada hablara ni discutiera y que al día siguiente llegara al salón como cada mañana y se sentara en la banca a la entrada y allí permaneciera todo el tiempo posible. Así lo hizo, solo que la huelga duro muy poco. La Ministro de Salud, enterada del asunto se personó en el Hospital y entre gritos y amenazas acabó la huelga en un dos por tres.
Siempre he sido de la opinión que una huelga de médicos o personal de la salud imprescindible, sobre todo en hospitales y clínicas dirigidas a la atención de las personas más desfavorecidas, es un acto inhumano de consecuencias impredecibles.