domingo, abril 09, 2006

Aquellos tiempos en que se me prohibió ser Médico.



Muy afligido he abierto un sobre que me enviaron desde Miami, contenía unas hojas escritas a máquina que me resultaban familiares, casi de inmediato, llenaron los sentidos produciendo esa tristeza honda de un recuerdo que se hace presente y que alcanza el hoy en la textura de las páginas y en la lectura de esas líneas desgarradoras que escribí hace siete años.

Tres páginas incompletas de un testimonio de sufrimientos, tropelías y deslealtades, también una carta, esta completa, de aquellos tiempos en que se detuvo la vida. La vida de un presente que se iba, arrastrando veinte años de práctica profesional, minuto a minuto partían en fuga ante aquellos espectros de venganza. Duras fueron aquellas amargas experiencias, más aún cuando resultan perturbadoras y provocan angustias el traerlas a este presente.

Y he aquí un buen ejemplo, de cómo permanecemos callados cuando desde Cuba se levantan voces en agonías, pidiéndonos que denunciemos los que a ellos les resulta difícil decir. Estas cartas las escribí y envié al Exilio, y no fueron sólo éstas que hoy me llegan incompletas; todo parece indicar que nunca llegaron a las manos precisas de manera que se diera a conocer mi testimonio, ese que enviaba un mensaje de clamor desde Cuba. Un mensaje que, como muchos, debió ser escuchado.
De hecho recupero un documento incompleto, el otro aunque completo es sólo un aspecto de las múltiples violaciones a mis derechos de que fui objeto en Cuba. Pero lo más importante de todo es que nunca se dieron a conocer.

Desde que llegué al Exilio me hice el firme propósito, y así lo he hecho, de dar a conocer toda y cada una de las denuncias que llegan de Cuba; se que hay muchas organizaciones e individuos que así lo hacen, pero siempre hay alguien a quien llegar con estos testimonios de abusos y violaciones que tienen lugar en nuestra querida Patria.

Aquí transcribo aquel testimonio incompleto que debió de llegar a muchos, pero que no fue así. Es parte de lo que puedo decir ahora, y de lo que dije en Cuba y no precisamente en condiciones ventajosas. Y es sobre todo la ruptura de una pasión y la pérdida de una profesión que practiqué durante más de veinte años y que me fue arrancada.

Esto fue lo que escribí a principios del año 1998:

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Al no recibir respuesta alguna, con fecha 16 de octubre de 1997, envié una segunda carta al Ministro de Salud Pública; dada la prolongación desproporcionada de la respuesta a mi carta anterior.
En febrero de 1998, recibí una carta de Ministro de Salud Publica con fecha 26 de diciembre de 1997(¡?) por correo ordinario donde me informaban: “que debía presentarme en la Dirección Provincial de Salud de C.dela Habana para una entrevista con el Dr. Luís Curbelo, Vice-Dtor de Asistencia Médica para valorar mi reubicación”.
Después de asistir en dos ocasiones a dicha Vice dirección se me informó que al asunto sería tratado por el Dr. Víctor Santamaría en el Dpto. de Ubicación, al cual me dirigí. En entrevista con el Dr. Víctor Santamaría y en presencia del la Dra. Josefa Masó, este me informó de dos posibles plazas de ubicación: 1) En el Hospital Gral.Doc. “Salvador Allende”, 2) En el Hospital Pediátrico “W.Soler”, previo adiestramiento y a determinar el tiempo en el Servicio de Oncopediatria del Hospital Pediátrico” J. M. Márquez”.
Al día siguiente visité el Hospital “Salvador Allende”, para hablar con el Dr. Hugo Reyes Gil, J’Servicio de Oncología y J’ del Grupo Provincial de Oncología, éste me informó que sólo había dos plazas en el Hospital “Miguel Enríquez”. No obstante a esta información incongruente, acepté la segunda opción. Días después al presentarme a recoger la necesario documentación en el mencionado Dpto. de Ubicación , el Dr. Víctor Santamarína me dijo que: “según una Ley de diciembre de 1997, dado el tiempo que llevaba desvinculado del trabajo, no pedía ocupar dicha plaza”. Nuevamente el asunto se torno oscuro y las explicaciones dudosas. No obstante en presencia de la Dra. Josefa Masó se acordó tener una reunión para decidir en relación a mi caso “pues este era atípico” según sus palabras.
Después de alrededor de 18 meses de gestiones infructuosas, prácticas dilatorias, actitudes remisas y negligentes. Y de recibir sólo respuestas negativas y explicaciones dudosas para concederme una plaza como Médico especialista en Oncología ; se me informó el 26 de marzo del presente en el Dpto. de Ubicación del MINSAP: “que se aplicaría en mi caso la Resolución Ministerial 166/97 de fecha 27 de diciembre”; por la cual , después de 24 años de trabajo asistencial y docente debía: “ pasar a estudiar de nuevo Oncología en la Facultad de Medicina, sería objeto de un examen de la Especialidad y después se consideraría la posibilidad de ocupar un plaza para poder ejercer mi profesión como Médico”.
A las preguntas que hicimos al respecto, se me respondió en una actitud defensiva, remisa e irreflexiva, negándose dicha funcionaria, - la Dra. Masó-, a darnos la respuesta por escrito, se limitó a decir; “que como ella no era abogada, que yo consultara con la asesoria jurídica de dicha institución”.
Este acto injusto y humillante, muestra fehaciente de extorsión y venganza política se convierte de hecho en una expulsión “técnica’ del Sistema Nacional de Salud y una inhabilitación para ejercer mi profesión . La infamia había sido consumada.
Todo lo antes expresado está en íntima relación con mi resuelta posición de principios en mi ya prolongado desempeño como activista de Derechos Humanos; éste no ha sido ni el primero, ni el único , ni el último acto de hostigamiento y solapada represión de la cual he sido objeto. Al escribir éste documento, parece como si las palabras del profeta resonarán en nuestros oídos, haciéndose eco de un presente incierto: “La justicia ha sido despreciada, la rectitud se mantiene a distancia, la sinceridad tropieza en la plaza pública y la honradez no puede presentarse” Is.59:14
Dios tenga misericordia de nosotros, para que algún día no tengamos que utilizar el tiempo, el talento y la pluma para hacer una larga relación de iniquidades; si no para obrar por medio de nuestro trabajo en beneficio del prójimo, trasmitiéndole un aliento de amor y esperanza.
Este documento (ahora incompleto) fue escrito en la Ciudad de la Habana , a los veintinueve días de mes de marzo del 1998.

Por aquellos días había perdido toda esperanza de recuperar mi trabajo como Médico, y mi desempeño en el Colegio Médico Independiente era intenso, sobre todo escribiendo lo que serían las Bases y Estatutos de esta organización. Entonces recibí una de esas visitas nada bienvenidas ni agradables: la de un agente de la Seguridad del Estado. Aquí trascribo la otra carta, que por aquel entonces escribí. Nadie había escuchado mis denuncias anteriores.
Ciudad de la Habana, 8 de junio de 1998

A Quien pueda interesar:
Quien suscribe: Dr.Eloy Arnaldo González, de 49ª.casado, con residencia en: Calle 15 No. 8611 e/ 86 y 86ª, Playa, CH. Cuba; de profesión, Médico Especialista en Oncología y Prof. Inst. de Farmacología del ISCM-H. Por derecho propio y libre voluntad, expongo, a modo de mejor proveer para su conocimiento y sólida comprensión lo siguiente;
Que el 5 de mayo del presente año (1998) se presentó en mi domicilio el agente del Departamento de la Seguridad del Estado (DSE) autodenominado “Alfredo’ con la expresa intención de “conversar” sobre mis actividades como disidente.
Dicho agente esforzándose por mostrase amable y respetuoso, pero marcadamente fingido y adoptando por momentos una actitud tendenciosa y degradante, expresó con claridad lo siguiente:
1. Que ésta era una visita para conversar, pero que él podía en cualquier momento citarme a alguna dependencia del DSE.
2. Que estaba incurriendo en un grave delito al prestar el auto de mi propiedad a una persona de conocida trayectoria como disidente y delincuente , el cual tenía relaciones estrechas con la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CNDHRN).El auto había sido objeto de un accidente de transito en circunstancias muy sospechosas
3. Que en relación a mi trabajo como Médico que vengo gestionando desde hace dos años,- ya que me encuentro desempleado -, las razones expuestas por el Ministerio de Salud Pública así como los funcionarios: Dr. Víctor Samuel Gonzáles Grillo, Dr. Hugo Reyes Gil, Dra. Josefa Masó y Dr. Víctor Santamarina ; responden y han sido en respuesta a los intereses del Departamento de la Seguridad del Estado, pues son ellos quienes han tomado las decisiones considerando el carácter de “no confiabilidad política” que me caracterizan como activista de Derechos Humanos y miembro de organizaciones ilegales tales como: Asociación Pro-Arte Libre y el Colegio Médico Independiente de Cuba; así como mis relaciones con la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.
Después de una extensa conversación no exenta de tensiones; señaló dicho agente que: “los hechos planteados en el Dpto. de Ubicación de Profesionales del MINSAP responden a sus intereses políticos”, considerando que en mi caso “puedo tener opiniones políticas” para poder trabajar, pero no “accionar”en dichas ideas políticas.
Dicho agente “Alfredo” del DSE, argumento lo siguiente:
1. Qué él estaba en capacidad y facultado para ubicarme a trabajar como Médico en el Hospital que escogiera para laborar de nuevo como Especialista en Oncología.
2. Qué sólo debía mantener una actitud “tranquila y constructiva”. Le expresé que cualquier planteamiento o insinuación sobre adoptar una actitud indecorosa, deshonesta y engañosa era para mi inaceptable.
Debemos de aclarar en este punto que no entendía, y así se lo hice saber que: ¿Cómo era posible que se me expulsaba técnicamente del Sistema Nacional de Salud al aplicarse por el MINSAP las Resolución Ministerial 166/97 y el Decreto-Ley 176; y ahora, por una decisión del un funcionario del MININT si podría trabajar? Su respuesta fue: “nosotros estamos y pasamos por encima de las Resoluciones, Leyes y Decretos e incluso del propio Ministro de Salud Pública”.
A la altura de esta conversación, le aclaramos a dicho agente que:”para tratar asuntos relativos a mi situación laboral, sólo admitía que se tratara con un funcionario del MINSAP y no con otro funcionario del MININT u otras dependencias”. Concluida la conversación se me advirtió de futuras visitas o citaciones.
No pretendemos hacer un análisis de las violaciones en relación con estas visitas; siempre matizadas por la extorsión, la intimidación y el trato degradante. Siempre he considerado estas actitudes de la Policía Política como represivas y bochornosas ; son actos injustos nada agradables a Dios ; y pienso cuando reflexiono, en las palabras que aparecen en el Libro de aquel patriarca nómada que dicen: “Piensa a ver si recuerdan un sólo caso/de un inocente que haya sido destruido. La experiencia me ha enseñado / que los que siembran crimen y maldad/ cosechan lo que antes sembraron”. (Job.4:7-8). Esperemos que estos escarnecedores no se encuentren en el camino de la maldad o estén aún a tiempo para abandonarlo.

Esto que traigo al presente y que aún no tiene los atributos del pasado con todas sus consecuencias, hoy lo estamos viviendo ó sentimos como algo inmediato muy cercano en el tiempo. Al final despojado de toda trascendencia, repasamos los jirones de conciencia que quedan y concluimos que esto no es más que pedazos de nuestra vida. Pasado inmediato que asoma lastimando la conciencia y reviviendo causas.
Sin género de dudas, cada línea escrita en estos documentos trae en si la labor tesonera de lo que fuimos parte, la abnegada dedicación y conducta sin doblez cuyos resultados fueron, y aún son, la pérdida de una profesión que fue eje conductal de toda una vida.
Pérdidas y vicisitudes han acompañado a este pasado inmediato que enseña y da vigor en éste tiempo pugnaz, que nos ha lanzado a un Exilio prolongado y desdichado.
©2005