viernes, mayo 13, 2011

Cuba: La Salud gratis, los sobornos y la poca profesionalidad.

Centro Habana, La Habana, 12 de mayo de 2011, (PD) Marta y Juana tienen que viajar al interior del país. Su hermano menor, Jichi, esta grave. Su corazón parece ya no ser el mismo.
Las hermanas saben que no es momento para llantos ni flaqueza. Las horas no las acompañan. Para poder llegar a tiempo, deberán sobornar a algún chofer o empleado de la terminal que les venda dos boletos para que su viaje sea rápido.
Entre quejas y suspiros, Marta recuerda la primera vez que operaron a su hermano Jichi, en los años 90. Llevaba más de tres meses en la espera de una cama en el hospital para poder ingresar. Gracias a un amigo que tenía "palanca”, Marta resolvió el problema en tres días. La cama le costó una buena suma de dinero.
El día de la operación fue muy triste. Un joven de 27 años murió al poco rato de entrar al quirófano. Los médicos confundieron su expediente con el de Jichi. Los galenos se dieron cuenta del error cuando al comenzar a operar a Jichi hubo un corto circuito que fue atendido en unos segundos. Cuando retomaron su labor, los médicos advirtieron que la historia clínica que tenían en sus manos era la del infortunado que había muerto unas horas antes.
Juana y Marta tienen mucho temor. Saben que la atención de los médicos en el país es pésima y la vida de Jichi corre peligro ante tanta ineficiencia profesional. Mucho más en las provincias orientales, donde la vida de un ser humano casi no vale nada. La experiencia del cambio de expediente no se les quita de sus mentes.
La falta de profesionalidad conlleva a que cada familia busque por sus propios medios un médico conocido para que su permanencia en los hospitales sea los más segura y confiable posible. De lo contrario se verán obligadas a comprar a cuanta persona aparezca en su camino. Así sea el mismísimo ministro de salud si es preciso. "El que no se puede joder es Jichi", dice Marta, decidida a todo.
Mientras las dos féminas emprenden su viaje de más de 16 horas -Jichi reside en la provincia Granma-, pienso en lo desafortunado que somos los cubanos al tener un sistema de salud gratis pero ineficaz. Muchos de mis coterráneos me han expresado que prefieren pagar los servicios médicos, pero que estos tengan la excelencia máxima.
El estado ha enviado a miles de galenos cubanos a otras tierras para sus fines políticos. En el país quedan los aprendices latinoamericanos que adoptan la poca profesionalidad que últimamente tienen los médicos nacionales. Y se contagian con la actitud interesada de estos.
Fui testigo de ello cuando llevé a mi esposo a la Policlínica de nuestra zona a atenderle un cólico nefrítico y la doctora que nos atendió (parecía ser de Sudamérica) estaba más interesada en su novio que en los dolores de mi marido. Fue entonces que salí a comprarle un sándwich. Cuando se lo traje, enseguida examinó a mi esposo.
¿Cuántas personas tendrán que sobornar Marta y Juana para que Jichi sea atendido como Dios manda? No sé, pero las hermanas van dispuestas a todo.
*Maestra jubilada. Colaboradora de Primavera digital. Reside en Lawton, La Habana.