sábado, junio 24, 2006

¿Dónde está el doctor?

Por: Rafael Ferro Salas.*

Pinar del Río, Cuba – Junio 2006- Desde temprano en la mañana salió mi vecina para el consultorio del médico de la familia en mi barrio. Debía hacerse análisis. Después llegó decepcionada. No encontró ningún al médico.

Es algo muy normal en estos días no encontrar médicos en los llamados consultorios de barrios. Al principio las autoridades se volcaron en una campaña propagandística a favor de estos consultorios. El discurso político no se cansa de anunciar las condiciones "excepcionales" del Sistema de Salud cubano para proyectarse como ejemplo de potencia mundial en esta esfera, pero la realidad para los habitantes de la isla es otra.

Se envían contingentes de médicos cubanos a todos los rincones del mundo y como consecuencia escasean los galenos para atender a los habitantes dentro del país.
En los medios de divulgación oficialistas siempre es noticia la ayuda solidaria de los médicos cubanos en otros países, pero no se habla de la falta de servicios de la salud para los cubanos.

El caso de mi vecina es uno de tantos. No se pudo hacer los análisis; la respuesta que le dieron fue que el médico del consultorio del barrio había salido hacia apenas unos días para el extranjero en misión de ayuda solidaria.

"Se ayuda a otros países, eso no lo critico, pero lo que no tiene ningún tipo de lógica es que nos dejen a nosotros sin médicos. Si no me hago mis análisis pierdo la dieta que me deben dar por mi enfermedad", dice mi vecina.

La canasta familiar cubana de alimentos es pobre, una dieta extra, que debe ser ordenada por el médico, siempre es bien recibida en una familia aunque el precio sea estar enfermo.

La situación se torna más compleja cuando se necesita acudir a hospitales y policlínicos.

Cuando aparece el médico, se pierden los medicamentos que éste receta, que aparecen como por arte de magia cuando el paciente tiene dinero para pagarlos a los vendedores clandestinos. En muchos casos los medicamentos perdidos están en manos de los mismos trabajadores de la salud que se encargan de vendérselos a los pacientes.

Casi siempre estas ventas de medicamentos se hacen en moneda convertible. Entonces se complica más la situación para los enfermos de bajos ingresos que los necesitan.
"Ya no convencen a nadie con esas noticias que sacan en los noticieros. La mayoría de esos médicos vienen ricos de esas misiones de colaboración y lo que les sobra lo venden después a las gentes que están aquí en Cuba y que tienen dólares. Salir ahora es un negocio para los médicos; en lo último que piensan cuando salen es en el internacionalismo", agrega mi vecina.

Lo cierto es que los galenos cubanos siguen pugnando por salir al extranjero y cambiar el modo de vida de sus familias al regreso. Otros optan por buscar la salida y encontrar el no regreso, asilándose en los países a los que viajan en esas misiones de colaboración.

La peor parte toca a los cubanos dentro de la Isla. Sin distinción de ningún tipo enfrentan esa tragedia los obreros, los profesionales, las amas de casas y los integrantes de los sectores más vulnerables de la sociedad, los pensionados y subsidiados.

Vale entonces decir que, si alguno de ellos se enferma y tiene que recurrir inevitablemente al médico -al igual que mi vecina- traerá al regreso una desesperada interrogante: ¿Dónde está el doctor?

* Periodista Independiente cubano. Abdala Press.

1 comentario:

Gabriel Diaz Sánchez dijo...

Mal servicio de Salud por falta de médicos

5 de julio de 2006 – Bayamo,Cuba – Los habitantes que residen en el reparto La Unión, Bayamo , se encuentran alterados al ver como tienen que sufrir por no tener médicos en los consultorios, ya que solo cuentan con personal de enfermería.

Hay veces que tienen que esperar hasta dos semanas a que vengan los médicos del policlínico René Vallejo, que se encuentra en el reparto El Valle, a atenderlos.

Según los comentarios del vecindario esto es debido al comercio de médicos cubanos en otros países, lo que ha provocado una escasez de médicos capacitados en la isla, y les queda el temor a los pacientes de atenderse con aprendices de la medicina.

Gabriel Díaz Sánchez