miércoles, octubre 19, 2011

El Programa Materno Infantil en Cuba, estadísticas y asesinatos.

Existen registros que constituyen la prueba de “asesinatos ordenados” de niños sanos a los que no se les otorga el derecho de nacer para que no “distorsionen” las estadísticas de la potencia médica castrista.
La comunidad internacional no cuestiona las estadísticas suministradas por la dictadura cubana para la mortalidad infantil de 4,7 por mil nacidos vivos, una cifra manipulada para dar la imagen de una potencia médica que no existe y que es enarbolada por el régimen en todos los foros internacionales. A cuenta de esto recibe ayudas de programas internacionales y de cooperación. Es financiado para matar. Existen registros que constituyen la prueba de “asesinatos ordenados” de niños sanos a los que no se les otorga el derecho de nacer para que no “distorsionen” las estadísticas de la potencia médica castrista. Un médico cubano ( foto abajo a la derecha) que trabajó en Las Tunas cuenta sus experiencias en el programa de María Elvira.
El PAMI (programa Materno Infantil) es el que rige todo, explica. Los niños muertos afectan la tasa de mortalidad.  La provincia de Las Tunas   es la que tiene la mortalidad infantil más baja de 2,7 muertos por mil nacidos vivos que supera incluso el índice de los mejores hospitales de Estados Unidos. Hubo una época en que Las Tunas ostentaba las peores cifras de mortalidad, pero todo cambió y no precisamente porque el sistema de salud de la provincia mejorara.  A los médicos no les dan la posibilidad de dudar sobre una posible patología de un niño  cuando está en el vientre de la madre, explica.  Ante la sospecha de una enfermedad que podría ser causa de muerte del niño al nacer (que afectaría la tasa de mortalidad), aun cuando sea solucionable  mediante intervenciones quirúrgicas u otro tratamiento,  el embarazo puede ser interrumpido por disposiciones administrativas.  Se ha dado el caso, comenta, de que la anatomía patológica posterior concluye que el feto estaba sano. Esto está en los libros de registro (es verificable)  donde aparece el diagnóstico de los ultrasonidos y las conclusiones posteriores de la anatomía patológica. Estos registros son la prueba de estos asesinatos “ordenados” de niños sanos a los que no se les otorgó el derecho de nacer para que no “distorsionaranlas estadísticas de la potencia médica castrista.
Para el régimen de Castro es importante que la tasa de mortalidad infantil sea baja superior a muchos países desarrollados porque es la única cosa que pueden exhibir sobre el sistema de salud cubano. No puede hablar de los hospitales, que se caen a pedazos, de los consultorios del médico de familia vacíos, pues ha mandado todos los médicos a misiones para Venezuela y para cualquier país del mundo. El régimen de lo único que se puede vanagloriar es de estas mentiras. En todos los foros internacionales los “representantes del régimen” repiten la mentira de que la tasa de mortalidad infantil es de 4,7 como Canadá, Países Bajos, Luxemburgo, Australia, Dinamarca. Quienes escuchan estas estadísticas, sin conocer el trasfondo de la manipulación del régimen cubano, concluyen superficialmente, que Cuba tiene un desarrollo médico a nivel de los países desarrollados.
El médico entrevistado cuenta la anécdota:
Llega la madre pariendo. El niño prematuro entra en pausa cardiaca, se cree que está muerto, lo envuelven en papel de periódico y lo ponen en un closet donde con los utensilios de limpieza, como un feto muerto. No fue examinado, ni se cercioraron de que estaba muerto. Los niños pretérmino, los que creen que no son “viables” no se les atiende, no se les hace caso, lo que quieren es darlos por muertos para que no empeoren las estadísticas. Un feto muerto no va a la tasa de mortalidad infantil. El hecho ocurrió a la 1 de la madrugada, a los familiares les entregan, en un cartucho, al feto para que lo lleven a la morgue. A estos fetos no le hacen anatomía patológica, no le hacen necropsia, se envían al crematorio directamente y se termina ahí la historia. A la madre le dicen que nació muerto y más nada, no le dan ni siquiera el derecho a enterrar a su niño. Cuando el niño llegó, en el cartucho, a la sala de autopsias, la persona que está allí, un técnico que no es médico, descubre que el niño está vivo y llama al neonatólogo, que lo llevó para neonatología y así se salvó de la maquinaria castrista. Ese caso, que ocurrió hace 10 años, la gente de Tunas se tiene que acordar, apunta el médico.
En el interior de Cuba suceden muchas cosas de las que el mundo no se entera. Es triste eso.
En Cuba hay dos médicos presos condenados a 30 años de prisión, uno de ellos era el Subdirector de Obstetricia del Hospital Provincial Ché Guevara en Las Tunas, llamado Arturo González Núñez. Está condenado de asesinato porque hizo una cesárea las 30 semanas para un niño que se sospechaba que tenía una cardiopatía, sin embargo sólo tenía un poco de líquido en el corazón. La madre se entera de la situación y lo acusa y el gobierno (que simula no saber nada de los manejos internos en los hospitales) los sanciona. Lo mismo que le pasó a Ochoa, salvando las distancias, apunta el médico. En este caso además de dos médicos fueron condenados dos enfermeros, tuvieron que pagar por una práctica consuetudinaria y reiterada.
Todos los ginecólogos del país la conocen.
El médico recuerda que Tunas era la cenicienta en la tasa de mortalidad infantil durante muchos años y en los congresos los médicos de otras provincias los tildaban de bobos, ¿Cómo les va a nacer un niño con 26 semanas?, les decían, “eso” se interrumpe y ya, “eso” se da como nacido muerto, agregaban.
Es una historia de horror, es la Cuba de los hermanos Castro.
Fuente: Cuba out.