lunes, agosto 07, 2006

Exportación de enfermos y gobiernos milagreros.

Por: Dr. Eloy A. González.

“Cuba se convertirá en un centro de servicios de excelencia en la Salud para cientos de miles de extranjeros y para sus más de 11 millones de habitantes”, aseguró el dictador cubano en la clausura del Congreso de los Trabajadores del la Salud el pasado febrero del año en curso.

Sustentaba su afirmación no en la consideraciones o aspectos tratados en la reunión del sindicato oficialista; si no en lo que seria uno de los acuerdos principales en la Primera Reunión Cuba-Venezuela para la aplicación de la Alternativa Bolivariana. Estos acuerdos establecieron un aumento considerable en los envíos de pacientes y enfermos venezolanos a la Isla; como ha venido ocurriendo desde el arribo al poder de Hugo Chávez. Cuba, como antes hizo con Nicaragua,- aunque en menor cuantía -, pone a disposición recursos ilimitados para apoyar el experimento filo-comunista en Venezuela.

Existe un antecedente de remisión de enfermos para ser atendidos en Cuba, esto fue durante el experimento sandinista. El apoyo a la Revolución Sandinista implicó una fuerte presencia en Nicaragua ,primero de miles de maestros cubanos, para luego enviar cientos de médicos internos en una experiencia única que permitía que estos terminaran sus carreras en Nicaragua mientras laboraban en el Sistema de Salud establecido por la administración sandinista.

Todo parece indicar que el experimento del Médico Interno, no fue adecuado y se estableció una Misión Médica Cubana que a finales de la década de 80’s contaba con unos 328 profesionales (incluyendo enfermeros y técnicos) distribuidos en las principales ciudades departamentales y organizadas en Brigadas médicas.

Dependiendo de la Misión Médica Cubana (MMD) ,funcionaba la Comisión Médica Cubana (CMC), integrada por especialista calificados que era la encargada de seleccionar a los pacientes nicaragüenses para se atendidos en Cuba. Durante dos años trabajé, primero como miembro y después como presidente de esta comisión entre los años 1987-1988; lo que me permite analizar con cierto discernimiento los aspecto relativos al envió de pacientes a Cuba para recibir atención médica.

El programa establecido entre Cuba y Venezuela está mejor estructurado y es más amplio. En términos estadísticos, hasta la fecha se han atendidos en Cuba 9895 pacientes, y un número no precisados de acompañantes. En el año 1988 se enviaban de Nicaragua a Cuba unos 25 pacientes mensuales como promedio, lo que significa que el número de pacientes no excedía los 300 anuales. Solo en lo que va de año 3000 pacientes y 2,500 acompañantes han viajado desde Venezuela a la Isla.

El programa Venezolano-Cubano es supervisado por el Despacho de Salud adjunto al Ministerio de la Secretaria de la Presidencia quien trabaja conjuntamente con la sede del Convenio en el Palacio Blanco. Las solicitudes se tramitan de igual forma a través de las gobernaciones y las guarniciones militares. Lo que hace que el control por parte el gobierno venezolano y los militares es absoluto. Esto nos hace dudar de la justeza de la selección de los pacientes.

En relación a esto, el propio responsable del programa en la Embajada de Venezuela en Cuba, señaló que esta selección de pacientes debe democratizarse, pues esta funciona por medio de las gobernaciones y las guarniciones militares y sólo califican los que perseveran.

En el programa con Nicaragua, la selección y envíos de los pacientes dependía exclusivamente de la Comisión Médica Cubana; los funcionarios de Salud sandinistas solo intervenían para llevarlos al Aeropuerto y darles el equivalente a 50 dólares que era todo lo que disponían para sus gastos en su estancia en Cuba, independiente del tiempo en que permanecieran en la Isla.

En el programa Venezolano-Cubano la selección comienza enviando la persona interesada un informe médico actualizado y una Carta de solicitud dirigida al Presidente de la República, Hugo Chávez Frías; entonces es que se le da curso a la gestión. Con la carta al aprendiz de dictador; se refuerza el protagonismo y hegemonismo político de este. De esta forma se le va recordando al enfermo que será atendido no por que su país pagará en bienes a Cuba, sino porque tienen un gobernante tan bueno que los atenderán en Cuba, gratis.

Una Comisión de Médicos venezolanos y cubanos que tienen su oficina en el Palacio de Miraflores, recibe las solicitudes, las evalúa y las selecciona. La ubicación de esta oficina demuestra el nivel de prioridad que tiene este programa.

El programa en Nicaragua establecía la selección de los pacientes entre aquellos que eran atendidos en los principales hospitales del país, donde también laboraban junto a los profesionales nicaragüenses especialistas cubanos. Estos enviaban la información médica completa a la Comisión y uno de los médicos especialistas atendía en su consulta a los pacientes las veces que fuera necesario, hasta definir en conjunto si seria enviado o no a Cuba.

Muchas veces fueron enviados a Cuba pacientes que bien podían recibir atención médica en Nicaragua, pero esto se hacia por presiones de los dirigentes de la Misión Médica que buscaban congraciarse con las autoridades sandinistas, ó por presiones de la propia Embajada Cubana, tratando de sacar ventajas políticas. Dos periodistas de El Nuevo Diario de Managua, pasaron por la Comisión, y fueron enviados a Cuba a solicitud del agente “Mayito”; estos trabajaban como colaboradores de la Dirección de Inteligencia cubana en Nicaragua.

La atención de los pacientes venezolanos interesa no sólo a instituciones en la capital cubana e instituciones que ofrecen servicios solo con pagos en dólares dentro de la estructura de Servimed; también incluye hospitales en Holguín y Santiago de Cuba. En nuestro trabajo en Nicaragua, solo contábamos con las facilidades de la Clínica Ana Betancourt con apenas unas 90 camas. Los pacientes solo podían ser enviados a Cuba, cuando existían camas disponibles, lo cual prolongaba su partida en meses y creaba una lista de espera difícil de superar.

Considero que las diferencias entre ambos programas se debe entre otras cosas a que: las autoridades cubanas ya tenían una experiencia previa en el manejo de pacientes extranjeros, cuentan con instituciones con esquemas de trabajo bien precisos, utilizan hospitales del interior de país y sobre todo han tenido que absorber un mayor número de pacientes. Pero esto no es todo. Hay más interés en este programa, porque a diferencia de los pacientes nicaragüenses enviados a La Habana donde la ganancia era solo política e ideología en cierto sentido; aquí la ganancia es en petrodólares. Los pacientes venezolanos pagan por sus tratamientos .Hablamos de cerca de 90 mil barriles de petróleos diarios, con lo que se paga por una parte el Plan Barrio Adentro, y la “Operación Milagro”

Y señalemos, que el régimen cubano sacaba buenos dividendos políticos de la Nicaragua sandinista, pero no económicos. Sin embargo con Venezuela la ganancia es total, se dislocan 25 mil médicos que están en Cuba, subempleados por los cuales se paga en petrodólares y se envían miles de enfermos venezolanos para ser atendidos en la Isla que, pese a las limitaciones y faltas de recursos, cuenta con una infraestructura hospitalaria adecuada, y con miles de especialistas calificados que viven de un sueldo miserable.

Los dictadores de ambas naciones están incrementando sus réditos políticos, mientras anuncian proyectos milagreros. El milagro se hace ostensible , cuando un país ha decidido intercambiar sus recursos naturales a cambio de recibir servicios médicos para sus nacionales , sin pensar si no es mejor invertir para , reestructurar y organizar mejor su Sistema Nacional de Salud , con la finalidad de dar cobertura de Salud adecuada, en su propio país. Esto sin menguar la colaboración que puedan prestar otros países en la transferencia de tecnología apropiada.

Los médicos venezolanos, a los cuales parece que el Presidente Hugo Chávez no ha consultado, argumentan que con el valor de las ventas del petróleo se puede subsanar la crisis médico-asistencial en el país sin tener que recurrir al envió de los pacientes al exterior. Concuerdan en afirmar que importar médicos y exportas pacientes con enfermedades que pueden ser atendidas en el país si existieran los recursos, no es la solución.

Con independencia de la crisis médico –asistencial que existe en Venezuela, y que también por paradójico que resulte también está presente en Cuba; el Dictador cubano, con la actual administración de Hugo Chávez en Venezuela, “se ha sacado la lotería sin billete”. Todo es ganancia para la Dictadura más antigua del hemisferio occidental y los enfermos venezolanos también lo son.

Los presidentes de Cuba y Venezuela anunciaron que la “Operación Milagro’ concebida para pacientes venezolanos se ampliará hasta llegar a atender unos 100 mil pacientes con problemas visuales. Nos alegra esta noticia y esperamos que de igual forma se extienda a los pacientes cubanos también aquejados de problemas visuales y que muchas veces dependan de sus familiares en Miami, para contar con unos espejuelos que le permiten mejorar su deteriorada visión.

Como se va a disponer de una amplia infraestructura de atención oftalmológica en Cuba, para se atendidos tantos pacientes extranjeros con problemas visuales,- según dicen -, gracias a las nobles gestiones de dos dictadores milagreros. Solo quisiera que al menos un paciente cubano, - se que hay muchos más -, se beneficiara de esta Operación Milagro, este paciente es: Yoandris Cintra Núñez.( Ver Foto)

“Yoandris Cintra Núñez, un joven de 23 años de edad, hijo de una familia campesina muy humilde que reside en Finca La Riva, municipio Güines, provincia Habana, quedó ciego debido a que la enfermedad de catarata invadió su vista; hace 5 años que Yoandris viene padeciendo de este mal que le dificulta el trasladarse.

Su madre, Petronila Núñez Moreno, ha tratado de que el joven sea operado pero no ha sido posible, ya que en la localidad donde vive, el médico que puede diagnosticar y prepararle un resumen de historia clínica para que sea atendido en otro consultorio, fue enviado hace dos años a cumplir misión en Venezuela.

Expone Petronila que se ha presentado en la Liga contra la Ceguera y los médicos le han informado que allí “no se puede atender cualquier persona”, que “este hospital es para extranjeros y algunos casos especiales de cubanos”.Cintra Núñez dice que el gran sueño de su vida es que su hijo vuelva a ver, igual que los 3000 mil casos traídos de Venezuela con esta misma dificultad y que regresaron a ese país recuperados”
.

Nada de esto nos sorprende, cuando trabajaba en Nicaragua vi medicamentos producidos en Cuba disponibles en la Farmacias populares del MINSA sandinista y que no estaban al alcance de los pacientes cubanos en la Isla. Una donación de equipos ortopédicos, deficitarios en Cuba, se puso a disposición en el año 1988 en algunos hospitales de Managua. Algunos médicos locales se apresuraban a “retirar” estos medios para su propio beneficio.

Un buen Sistema Nacional de Salud interesa por igual tanto a gobiernos como a gobernados, a los profesionales de la Salud y a los enfermos potenciales. Se trata de proporcional un nivel adecuado de bienestar a una población dada.

Los gobiernos no deben mantenerse ajenos a los problemas y necesidades de la Salud de la población; pero no les asiste derecho alguno a embarcarse en aventuras políticas e incluso ideológicas para sacar ventajas de las crisis medico -asistenciales que puedan exhibir algunas naciones o conjuntos humanos específicos.

Los países no necesitan exportar sus enfermos, salvo excepciones perfectamente justificables y para las cuales se creen mecanismos correctos. Deben buscar soluciones a los problemas de Salud más acuciantes y usar sus recursos económicos para mejorar la infraestructura de Salud.

Deben de respetar y sentirse siempre deudores de aquellos profesionales de la Salud a los cuales deben de atender en sus necesidades sociales y económicas; de esta forma estos se sentirán partícipes de los programas de Salud mostrando dedicación y entusiasmo.

Los pueblos no necesitan de “dictadores milagreros”, que haciendo uso de los bienes del Estado ó utilizando el capital humano de cientos de excelentes y nobles profesionales de la Medicina; buscan sólo ganancias políticas echándole mano a la usura ideológica.

Los pueblos deben relacionarse, colaborar, y reconocerse. Esto se aplica también para distintos Sistemas Nacionales de Salud, así como las organizaciones e instituciones médicas de los países involucrados. La colaboración si es genuina genera ideas y logra materializar proyectos muy alejados de planes políticos marcados por la contienda ideológica y que disminuyen el verdadero desempeño de la práctica médica cooperativa.

Mientras más alejados estén los políticos y las ideologías de la práctica médica mucho mejor. Un buen ejemplo de colaboración asistencial y científica en beneficio de muchos es el proyecto Orbis (Orbis Internacional).

Hasta tanto, esperemos que existan dirigentes más sensatos en nuestro hemisferio, que superen las tentaciones de erigirse en líderes milagreros y dejen hacer a aquellos que hacen del bien común práctica noble.

© 2005

1. Roberto de Jesús Guerra Leiva: “Las esperanzas en Cuba son tétricas”. 15 de mayo 2005. en: www.payolibre.com
2. www.orbis.org

Dr.Eloy A. González. E-mail: cubanmedicine@yahoo.com