jueves, junio 06, 2013

Cuba ha elaborado una política de solidaridad internacional destinada a ayudar a las poblaciones más desheredadas del Tercer Mundo.

Un artículo encomiástico del comisario Lamrani puede leerse a continuación, tiene algunos datos interesantes. 

Cuba o la globalización de la solidaridad (1/3) 

por Salim Lamrani
Lunes, 03 de Junio de 2013 15:37
Cuba o la globalización de la solidaridad (1/3)
Desde el triunfo de la Revolución de 1959, Cuba ha elaborado una política de solidaridad internacional destinada a ayudar a las poblaciones más desheredadas del Tercer Mundo. Los resultados son espectaculares. 
Opera Mundi
   
            Desde 1963, con el envío de la primera misión médica humanitaria a Argelia, Cuba se ha comprometido a curar a las poblaciones pobres del planeta en nombre de la solidaridad internacionalista. Las misiones humanitarias cubanas se extienden por cuatro continentes y revisten un carácter único. En efecto, ninguna otra nación del mundo, ni siquiera las más desarrolladas, ha tejido semejante red de cooperación humanitaria a través del planeta. Desde su lanzamiento, cerca de 132.000 médicos cubanos y otro personal sanitario actuaron voluntariamente en 102 países.[1] En total, los médicos cubanos atendieron a cerca de 100 millones de personas en el mundo y salvaron un millón de vidas. Actualmente 37.000 colaboradores médicos ofrecen sus servicios en 70 naciones del Tercer Mundo.[2] 
            La ayuda internacional cubana se extiende a diez países de América Latina y a las regiones subdesarrolladas del planeta. En octubre de 1998, el huracán Mitch había asolado América Central y el Caribe. Los jefes de Estado de la región lanzaron un llamado a la solidaridad internacional. Según el PNUD, Cuba fue la primera en responder positivamente cancelando la deuda de Nicaragua de 50 millones de dólares y proponiendo los servicios de su personal sanitario.[3] 
            Se elaboró entonces el Programa Integral de Salud y se amplió a otros continentes como África y Asia. El PNUD señala una mejora de todos los indicadores de salud, particularmente una disminución notable de la tasa de mortalidad infantil, en las regiones donde se aplica.[4]