miércoles, mayo 09, 2012

El virus del SIDA cubano contagia las páginas del New York Times.


El periodista independiente y presidente de la opositora Liga Cubana contra el Sida, Ignacio Estrada ( foto a la derecha ) , manifestó su desacuerdo con los artículos publicados por el periodista del diario The New York Times, Donald G. McNeal, sobre la atención a los enfermos de VIH-SIDA en la isla, durante una entrevista en el programa de Radio Martí Cuba al día. 
 El periodista McNeal publicó los trabajos periodísticos “El régimen de puño cerrado contra el SIDA” y “La fuerza cubana contra el virus”. En ambos cita principalmente las declaraciones del Doctor Jorge Pérez Ávila ( foto abajo a la derecha) , vicedirector de Atención Médica del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, y autor del libro “Sida: Nuevas confesiones a un Médico”, recién llevado al cine por cineasta cubano Gerardo Chijona. 
 Las constantes denuncias e informes presentados durante años por la Liga acerca de las condiciones y tratamiento a los pacientes en estos lugares, “el sufrimiento, vigilancia y persecución,” lograron a partir del 2006 el inicio del cierre de estos sanatorios, aseguró Estrada, en referencia a la reclusión forzosa en la década de los 90 a personas infectadas con el virus. 
 “Aunque el gobierno cubano no lo quiera reconocer, si no hubiera existido la Comisión Cubana de Derechos Humanos para VIH- SIDA, el Centro de Información para personas con VIH –SIDA, monseñor Eduardo Boza Madrigal y la Liga Cubana contra el Sida, estos sanatorios no hubieran cerrado sus puertas.” 
 Actualmente solo existen en la isla tres centros de reclusión para pacientes de VIH-SIDA, en las regiones central, oriental y occidental respectivamente, y la mayoría de quienes permanecen aún allí son personas sin hogar al que regresar, “llevados obligatoriamente a los sanatorios, que se deshicieron de sus bienes y después el gobierno les exigió que volvieran a sus casas”, enfatizó el activista. 
 Para Estrada el cierre de estos lugares se debió precisamente al aumento de la enfermedad en la isla y la incapacidad del sistema cubano por mantener los niveles de atención requeridos, en cuanto al suministro de medicamentos antirretrovirales y a la alimentación.
  En una nota, aparecida en el sitio digital Cubafaq en febrero de este año, una paciente de VHI – SIDA criticó las afectaciones a la dieta médica suministrada a los pacientes aquejados por esta enfermedad, mientras que en el 2011 se recibieron reportes del cierre de consultorios médicos en la  Habana del Este, que facilitaban la atención constante a estas personas.
 También en respuesta al artículo del periodista norteamericano, Estrada desmintió las aseveraciones de la distribución gratuita de condones con carácter masivo, y aclaró que solo en fechas señaladas se reparten preservativos que se agotan rápidamente por su buena calidad y que solamente se ven en este tipo de actividades.  
 Estrada aseguró que el gobierno cubano oculta al mundo las estadísticas reales del impacto de la enfermedad en Cuba, y reportó la existencia de 716 casos de enfermos de ambos sexos, en 6 prisiones de la isla, condenados por “delitos de propagación de epidemias” o por “robos para buscarse su alimentación y cómo adquirir sus medicamentos.” 
 Las actuales prisiones vigentes donde sitúan a prisioneros contagiados con el virus, se encuentra en La Habana, Santa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, dijo Estrada, quien agregó que la principal vía de trasmisión en estos lugares es la autoinoculación con el propósito de “evadir condenas”. Este tema fue omitido por el periodista norteamericano. 
 Por otra parte, la jefa del Programa Nacional de Prevención y Control de ITS/VIH/SIDA, la doctora María Isela Abreu, declaró que el mayor número de diagnósticos tuvo lugar en 45 municipios de la isla, pero fue la provincia de La Habana la que más pacientes reportó, y agregó que las relaciones desprotegidas son la principal vía de trasmisión del virus, según la agencia PL.
Ignacio Estrada señaló el tratamiento de “apestados” que se les da a estos enfermos en las muchas instituciones de salud.  
 “Las personas con VIH/ SIDA en Cuba sí son marginadas, continúan siendo perseguidos, continúan siendo expulsados de muchos de sus centros de trabajo,  y en muchos de los casos, por deambular en horarios nocturnos  por las calles, son llevados a las cárceles por índice de peligro social o por supuesta propagación del virus,” concluyó.
Fuente: Martinoticias.