lunes, septiembre 22, 2014

¿Qué es lo que va quedando de la medicina cubana basada en la evidencia?

En el país donde del materialismo dialéctico y el ateísmo científico se estableció como ideología imperante. El país del comunismo y la lucha contra el oscurantismo, el país de la verdad científica y la medicina basada en las evidencias. El país donde los médicos se graduaban después de repetir una y mil veces…, por el comunismo, seremos como el Che.
El Dr. Tomasen en su consulta privada en La Habana
El país de la militancia revolucionaria y el rechazo a las escasas prácticas de la medicina privada que aún quedaban en la Habana de  los 60-70’s; cuando criticábamos y censurábamos a los pocos médicos que daban consultas privadas, apenados y cobrando  5 pesos los médicos generales y 20 pesos  los especialistas. Pasó lo que tenía que pasar…., o lo que no debía de pasar.  De la medicina basada en la evidencia se transitó a la “medicina verde” cuando el Periodo Especial[1] y de ahí a la energía cuántica, la pirámide, el yoga, el Thai Chi y cuanta practica semiesotérica se presentaba. La Santería en su versión de atención médica a la población se destapó sin que se levantara ni una sola voz hablando de “oscurantismo”. En realidad la práctica de la santería con fines curativos siempre estuvo presente pero se practicaba a escondidas, hasta que a comienzo de los 90’s empezó aquello de…, “ hay muchos que dicen que no creen en na’ y van a consultarse por la madrugá”.
El “médico cirujano” de San Martin
 en plena intervención quirúrgica del abdomen
El país que se enorgullece de su condición de potencia médica es una rara mezcolanza de  santería, brujería, prácticas esotéricas, uso de brebajes, etc. Atrás quedó la medicina con base científica y al alcance de todos. Capitalismo salvaje, oscurantismo peligroso y exportación de servicios médicos es lo que va quedando. Ah…, vamos a la consulta de Tomasen o al curandero de Ciego de Ávila…, allá te operan.
Si de asuntos del espíritu y la mente se trata, olvídense de la Psiquiatría y la Psicología para el hombre nuevo que fue sustentada, no ya en el ateísmo más rancio sino estableciendo algo que llamaron “ salud psico política”, esto ocurrió  tratando de sovietizar la psiquiatría y estableciendo la  reflexología pavloviana como doctrina oficial de la psiquiatría en Cuba. Todo esto para llegar hoy a un estado de cosas donde, en el ámbito nacional, se da citan - como para apuntalar el desequilibrio metal colectivo-, las prácticas del espiritismo, la cábala, el Yoga y la cultura y tradición de los Orishas entre otros. Un neurocirujano se trasforma en espiritista carismático y recomienda trabajo de des obsesión que ya ha experimentado en grupo con éxito. Metafísicos cristianos adscritos al equilibrio energético van más allá y empleando la oración y herramientas mediúnicas[i] logran el  amor en las personas, la sanación y la transformación. En la actualidad están enfocados en los enfermos de Dengue en Cuba pero también atienden la purificación de las aguas, el aire y la tierra, es decir un amplio programa de higienización en Cuba.
Aquí..., ahora se establecen consulta privadas regenteadas por una mezcla de hombre nuevo graduado por la revolución como médico,  que deviene en curandero cobrando…. ¿la práctica de la medicina socializada ya se fue a bolina?
Ahora dicen que Cuba es un país de curanderos milagrosos. ¡Lo que hay que ver!


[1] El período especial en tiempos de paz en Cuba fue un largo período de crisis económica que comenzó como resultado del colapso de la Unión Soviética en 1991, la depresión económica que supuso el Período Especial fue especialmente severa a comienzos/mediados de la década de los 90, el PIB se contrajo un 36% en el período 1990-93. Este período transformó la sociedad cubana y su economía, y obligó a reacondicionamientos en la salud y el racionamiento.



[i] Referente a  médium (médiums en plural) o clarividente o clariaudiente o clariestésica y otras facultades similares, designa a una persona a la que se considera dotada de facultades paranormales de percepción extrasensorial, que le permitirían actuar de mediadora en la consecución de fenómenos parapsicológicos o comunicaciones con los espíritus.